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Es uno de los más reconocidos ingenieros forestales de Colombia, con una destacada carrera en la Universidad Distrital de Bogotá. Dirige el Instituto de Investigaciones Ambientales del Pacífico, Iiap.

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Música y ciencia, una fusión llamada William Klínger

Por María Brenilde Uribe
Quibdó, Chocó

Un hombre de metas, inquieto, sensible y con unas ganas inmensas de aportar al Chocó: así se puede definir a William Klínger Brahan, director del Instituto de Investigaciones Ambientales del Pacífico Jhon Von Neumann (Iiap).

Es Oriundo del municipio de Nuquí, un pequeño paraíso ubicado en el pacifico chocoano, y el penúltimo entre nueve hermanos del hogar formado por Guillermina y Alonso.

Desde los 20 años, después de terminar bachillerato y cursar tres semestres de Licenciatura en Química y Biología, decidió viajar a Bogotá en busca de su primer sueño: terminar una carrera profesional.

Consiguió su título de Ingeniero Forestal en la Universidad Distrital Francisco José de Caldas con el mayor promedio de su promoción y tesis de grado meritoria.

Alcanzó la categoría de profesor titular y dirigió el proceso de acreditación de la Facultad de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Fue elegido por voto popular Director del Programa de Ingeniería Forestal y fue Director del Centro de Investigaciones y Miembro del Consejo Superior. Logró regir los destinos de la institución al frente de la Rectoría, en calidad de encargado.

La Universidad Distrital lo reconoce como un profesor excelente y la Asociación Colombiana de Ingenieros Forestales, como uno de sus mejores elementos. La institución le ha otorgado dos comisiones de trabajo.

La primera para coordinar el primer Plan Nacional de Desarrollo de Comunidades Afrocolombianas. La segunda recientemente, para asumir la Dirección General del Instituto de Investigaciones Ambientales del Pacífico.

Ha publicado varios libros, artículos científicos y de opinión, y ha dirigido un gran número de trabajos de grado y proyectos especiales. Al ser consultado sobre su mayor aporte a la ciencia no duda en decir que éste lo constituye su propuesta teórica para interpretar el comportamiento físico y mecánico de las maderas a partir del contenido de humedad en la zona de saturación de las fibras.

Según sus compañeros de trabajo de la Universidad Distrital, Klínger fue un visionario al planear y dirigir una reforma curricular con elementos absolutamente revolucionarios para el año 1992, los cuales permanecen intactos hasta el día de hoy.

Créditos académicos, flexibilidad curricular, prácticas integradas, cultivo de la producción oral y escrita, y evaluaciones por competencias, entre otros, fueron elementos introducidos por él.

William Klinger en estudio_br_2.jpg

 Su capacidad directiva lo llevó también a liderar un trabajo que le permitió lograr la acreditación de alta calidad del programa de Ingeniería Forestal por siete años. Ésta es la mayor cantidad de tiempo con la que se ha acreditado un programa académico de la Universidad Distrital.

Su trayectoria de logros se evidencia una vez más durante su gestión al frente del Instituto de Investigaciones Ambientales. En menos de dos años bajo su dirección, el Iiap ha apoyado técnica y económicamente a consejos comunitarios y cabildos indígenas.

También ha conseguido importantes apoyos para el desarrollo de investigaciones que favorecen el medio ambiente y la cultura del Chocó.

Klínger, el músico

Algunos lo llaman el maestro de la composición. Músicos de la talla de Hansel Camacho, Richie Valdez, Tino Herrera, Alexis Play y otros lo tratan con admiración.

Su hermano Oswaldo suele decir entre tragos: “Estamos frente al mejor compositor de Colombia”. Willian responde: “Tranquilos, eso lo dice porque soy su hermano”, pero cuando se escucha la opinión de otros músicos concluye que algo de cierto tiene el comentario de Oswaldo.

Cuando al maestro William se le pide destacar sus características como compositor, dice: “La versatilidad: compongo tangos, boleros, vallenatos, salsa y tamboritos, abozaos, currulaos y sones, entre otros ritmos folclóricos. La velocidad: no me demoro más de 30 minutos haciendo una canción completa y movilidad del lenguaje. Escribo profundo, pero también escribo con jocosidad”.

-Vamos concluyendo pues, maestro, le digo. – él me mira con tristeza y me responde: “lástima falta mucho por decir y estoy agradado”.

Su meta musical era ganar el Festival Vallenato que se celebra en Valledupar, en el cual había ocupado el segundo lugar en 2008, en la categoría Canción Inédita. William Klinger ya puede sonreír satisfecho y orgulloso.

Su composición ‘Yo también soy vallenato’ mereció la enérgica aprobación del público desde el principio de la versión 42 del Festival Vallenato. El veredicto fue sólo la confirmación de lo inevitable: Klinger fue coronado Rey de la Canción Inédita.

Otro de sus proyectos es la producción de un disco que combina la salsa brava con la romántica, y otro de boleros que le sirva para promover a varios cantantes que conoce.

“Tengo en mente el proyecto que los maestros Jairo Varela y Alexis Lozano me ayuden para sacar del anonimato a excelentes compositores de salsa que tiene el Pacífico. Les pediré esto en nombre del pueblo chocoano”.

La academia y la música son dos actividades que complementa de manera perfecta. Ambas vocaciones le brindan la oportunidad de demostrar que uno puede ser grande en lo que se propone sin importar de dónde venga, el color o el credo:

“Siento que a través de estas dos fortalezas que Dios me ha brindado he podido abrir espacios para muchos de mis coterráneos en diversos escenarios, lo que con toda humildad y sencillez me llenan de orgullo y satisfacción”.

Rey de la canción

En 2009, William Klínger se convirtió en el Rey de la Canción Inédita en el Festival Vallenato, celebrado en Valledupar, con su composición ‘Yo también soy vallenato’.

La contribución

La Universidad Distrital lo reconoce como un profesor de excelencia. La Asociación de Ingenieros Forestales lo destaca como uno de sus mejores exponentes. Ha publicado varios libros y artículos científicos y de opinión. La interpretación del comportamiento físico y mecánico de las maderas es uno de sus mayores aportes a la ciencia.

Cortesía de revista Ébano, edición 6, agosto de 2009.

(Vea en la página Color de Colombia en facebook un ´mundo nuevo’ de la afrocolombianidad) 

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