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También aplaudí al embajador gringo. Después me sentí mal ¿Cómo puedo celebrarle algo al verdugo? Síndrome de Estocolmo, seguramente. El caso es que me estremecí cuando el simpático Michael McKinley (insisto ¿cómo puedo llamar así a quien representa un gobierno con(...)

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Ellos fueron los culpables. Sí. Ellos. Los medios de comunicación. Hubo un problema objetivo: la no recolección a tiempo de las basuras, pero la magnificación que la prensa hizo de este hecho me hizo recordar la histeria colectiva, la paranoia, que causó en Nueva York el(...)

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Admiro de veras a este hombre. Valoro su coraje para intentar enderezar un país corrompido en sus buenas costumbres. Pondero su astucia para llegar a la magistratura que ostenta, así sea valiéndose de las inmoralidades que combate. Seguro leyó a Maquiavelo: el fin justifica(...)

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«Colombia nos robó» es parte de la frase que enseñan en la escuela a niños de Venezuela, Ecuador y Perú: victimizarse ante el vecino fronterizo es una de las características de las narrativas modernas de nación. Los «otros» siempre se apropiaron de manera abusiva de(...)

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¿Bonita? ¡Qué va a ser bonita esa vieja si es de las Farc! La frase lo resume todo: el enemigo es despojado de cualquier virtud por el hecho de serlo. Y por supuesto que el principal don es el de la vida: debe ser eliminarlo y si no se puede físicamente, siempre existirá el(...)

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Hablemos claro: no todos quieren la paz en Colombia. Y ojo que digo «paz» (palabra chocante por utópica y demagógica) y no «diálogos de paz» porque ahí si el porcentaje de opositores incrementaría. Si englobamos las estadísticas de prensa, casi un tercio de la(...)

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Escribo desde la UERJ, una de las 10 universidades públicas que están en la zona de influencia de la capital carioca. Martillo las teclas de este vetusto computador, desde la sala de computo del quinto piso, dónde un ‘rapaz’ (joven en portugués), gentilmente(...)

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