Cerrar Menú Blogs
Las opiniones de los blogueros son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.
Profile image

Ingresa o regístrate acá para seguir este blog.

Seguir este blog

Sao Paulo es un monstruo de ciudad. Casi dos veces Bogotá, la capital del Estado del mismo nombre es uno de los epicentros de este vigésimo mundial de fútbol de la historia.

Ya me habían hablado sobre las distancias que existen entre un lugar y otro en esta urbe que atrapa, pero había que confirmarlo. Este domingo, donde algunas rutas del metro funcionaron, me tardé dos horas en llegar al estadio Arena Corinthians o Arena de Sao Paulo (así lo llaman quienes no son hinchas del Timão).

duqye

Si bien me estoy quedando por la zona del autódromo de Interlagos y hasta más o menos cerca al sector de Morumbí (estadio del San Pablo), llegar al escenario de la inauguración del mundial es toda una travesía. Tomé el tren (buen servicio, vale 3 reales) en la estación ‘Jurubatuba’ y tras ocho estaciones bajé en ‘Pinheiros’; ahí cambié para utilizar el metro y tocó bajarse enseguida en ‘Feria Lima’ ya que ‘Consolação’ está en reparación. Uno se baja, sube a la calle y toma un ómnibus que te lleva a ‘República’ para luego desplazarse a la estación ‘Luz’. De ahí hay que volver a pasar al tren que te deja, luego de detenerse en ‘Bras’ y ‘Tatuapé’, en el fascinante estadio de Itaquera.

Bajarse allí, caminar por los alrededores y empezar a imaginarse lo que van a ser sus seis partidos es algo estupendo. Tiene un par de graderías que se levantan, enormes, como las tiene el Pacaembú, también en San Pablo, detrás de los arcos. Claro, este con todo el tema moderno del caso. Casi tan grandes son esas tribunas de las que hago referencia como las del estadio del Borussia Dortmund, todo es referido a las que están detrás de los arcos.

Reclamar la acreditación fue algo rápido. Quizás porque tuve suerte, llegué sobre el mediodía y no había mucha gente. Ingresar al sector de prensa del estadio de Itaquera impacta. Cerca de 1.000 conexiones para internet, veloz y con una correcta decoración y atención.

Luego, tras el respectivo tour y observar y hasta aplaudir esas miles de caras con las que uno se cruza en ese tipo de eventos y le terminan por dar un color especial, comencé el regreso. Fueron dos horas y medias para volver a casa. Todo con un detalle para copiar en Bogotá, más allá del escenario visitado y admirado: una sola tarjeta me sirvió para ingresar al tren, tomar el tren, montarme en un ómnibus y volver a entrar al tren…todo por 4.75 reales.

LEONARDO DUQUE SOTO
Enviado Especial de Fútbolred
Sao Paulo
leoduq@eltiempo.com

(Visited 68 times, 1 visits today)
PERFIL
Profile image

Un mundial no es solo fútbol. Alrededor de él se generan historias y se viven miles de detalles que, quizás, no se cuentan. Acá intentaremos contar la experiencia diaria de un viaje que se hizo realidad en medio de un sueño.

    Sigue a este bloguero en sus redes sociales:

Más posts de este Blog

  • Deportes

    Cinco razones por las que Alemania logró su cuarta estrella (Día 18)

    Por juego colectivo, variantes ofensivas y convicción de triunfo; algunos de los motivos. 1. Por el juego en equipo Lea(...)

  • Colombia

    La travesía para llegar a Fortaleza y ver a Colombia frente a Brasil (Día 17)

     

    Fueron 32 horas de recorrido desde que salí de Sao Paulo hasta llegar al estadio ‘Castelao’. Ya les había contado, algunos blogs atrás, que las distancias en San Paulo son tremendas. Se necesita salir tres horas antes, o hasta cuatro, para cumplir la cita. Esta vez, salí del lugar donde me estoy quedando a las 7 a.m., el jueves pasado, para llegar antes de la 1 p.m. al aeropuerto internacional de Campinas. De allí salía mi vuelo que me llevaría a Recife y luego a Natal, para después conectar vía terrestre a Fortaleza, sede del juego histórico que disputaría la Selección Colombia, en cuartos de final, frente a Brasil en el mundial. Los tiempos me ayudaron, la madrugada sirvió. Primero tomé un bus que me llevara hasta la estación de metro de Jabaquara, luego el metro me transportó hasta la estación Portuguesa – Tieté, lugar del que salen buses hacia el aeropuerto Campinas. Todo salió perfecto, incluso algunos cálculos de tiempo fueron superados ya que hubo buen transporte y no se presentaron demoras. Tuve tiempo hasta para desayunar en la estación del metro y leer un par de periódicos en los kioscos. El vuelo de Sao Paulo hasta Recife salió sin contratiempos. Luego de tres horas llegué a dicha ciudad y allí tuve que hacer una escala de cinco horas. Después hice la conexión a Natal, a donde llegué sobre las once de la noche del jueves. Ya llevaba 16 horas de camino y aún faltaba. En el trayecto me encontré con un par de colegas del diario El País de Cali y con ellos nos desplazamos del aeropuerto de Natal, la ciudad en la que el uruguayo Luis Suárez decidió hacer otra de sus travesuras con sus dientes, a la terminal de transportes (Fue una hora más de trayecto). De allí, a las 5 am del otro día, el viernes 4 de julio, saldría el bus que nos llevaría a Fortaleza. Debido al cansancio decidimos tomar una habitación que tuviera unas camas cerca al terminal. Así podíamos dormir al menos tres horas antes de la recta final del viaje. Había podido observar poco de Natal, pero me llamó la atención lo calurosa y lo bonito que había quedado su nuevo aeropuerto. No pude ver mucho más. Leofortaleza El viernes, el día del partido Al otro día y con la salida muy puntual, 5 a.m., del bus hacia Fortaleza, entraba en la recta final del viaje. Cuando hubo más contratiempos y mejor se puso el tema. Ya en la ruta y en el bus de la empresa ‘Nordeste’, el omnibús paró cualquier cantidad de veces. Unas veces para recoger más pasajeros y en otras, para encontrar un buen restaurante. La temperatura aumentó y las horas pasaban. Ya eran la 1 de la tarde, a cuatro horas del juego, y aún faltaba para llegar a Fortaleza. Un retén de la policía de carreteras detuvo el bus y a su chofer. Inconvenientes de papeles y un par de multas al conductor hizo que pasaran 30 minutos y el bus no se moviera. Tocó bajarnos del bus y empezar a pedir, vía manual, un taxi. Con los nervios de punta y la sensación que podía perderme el partido, los nervios me absorbieron. No se detuvo ningún taxi ni ningún carro particular. Solo un vehículo, en el que se trasporta algo así como acarreos, se detuvo y fue en ese vehículo en el que llegamos a Fortaleza, del que estábamos a unos 20 minutos. Con la sensación de haber marcado un gol en el mundial y de ‘chilena’, iba en ese carro bajo la conducción de ‘Sosa’, quien se presentó como un trabajador más que, además, “los llevo hasta la empresa en la que trabajo, dejo el carro y saco otro para llevarlos al estadio”… Así de grande fue Sosa, quien luego sacó su carro particular, de color negro, para dejarnos a un par de cuadras del impactante Castelao. Faltaba una hora y 45 minutos para que comenzara el partido. Ya llevaba 32 horas de viaje y la ilusión seguía firme por avanzar a las semifinales. Luego Brasil y el árbitro Carlos Velasco se encargaron, cada uno a su medida, de ponerle punto final a la histórica participación de Colombia en este mundial. Así, además, fue la travesía para llegar a Fortaleza. No importaba cómo, pero había que estar en el partido más importante de nuestra historia futbolera. Era la forma de agradecimiento a un plantel lleno de guerreros que nos unió en torno a un balón. Que nos fortaleció y que nos hizo creer, en algún momento, como la más fuerte del planeta. Gracias mi Selección!.
    Leonardo Duque Soto
    Periodista de Futbolred
    @leoduq

  • Deportes

    Fortalezas y debilidades de las ocho selecciones que van por el título (Día 16)

    En un mundial tan parejo las diferencias son mínimas. ¿Quién ganará? Miles de emociones y también varias tristezas ha(...)

  • Colombia

    Pékerman y James, un abrazo que fue la postal del triunfo de Colombia (Día 15)

    DT y mediocampista se unieron en un instante emotivo, el mismo de todos los hinchas. El pitazo final del(...)

Ver más

Lo más leído en Blogs

1

[caption id="attachment_15018" align="aligncenter" width="640"] Iván Cepeda - foto EL TIEMPO[/caption] Definitivamente la(...)

2

Dios nos habla por medio de nuestros sueños. Esta es una(...)

3

Soñar con amigos y familiares que fallecieron causa mucha inquietud a(...)

0 Comentarios
Ingresa aquí para que puedas comentar este post
Reglamento de comentarios

ETCE no se responsabiliza por el uso y tratamiento que los usuarios le den a la información publicada en este espacio de recomendaciones, pero aclara que busca ser la sombrilla de un espacio donde el equilibrio y la tolerancia sean el eje. En ese camino, disponemos de total libertad para eliminar los contenidos que:

  1. Promuevan mensajes tipo spam.
  2. El odio ante una persona o comunidad por su condición social, racial, sexual, religiosa o de situación de discapacidad.
  3. Muestren o impulsen comportamientos o lenguajes sexualmente explícitos, violentos o dañinos.
  4. Vulneren o atenten contra los derechos de los menores de edad.

Además, tenga en cuenta que:

  • - El usuario registrado solo podrá hacer un voto y veto por comentario.
Aceptar
¿Encontraste un error?

Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.


Debes escribir el comentario
¡Gracias! Tu comentario ha sido guardado
Tu calificación ha sido registrada
Tu participación ya fue registrada
Haz tu reporte
Cerrar
Debes escribir tu reporte
Tu reporte ha sido enviado con éxito
Debes ser usuario registrado para poder reportar este comentario. Cerrar