Cerrar Menú Blogs
Las opiniones de los blogueros son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.
Profile image

Ingresa o regístrate acá para seguir este blog.

Seguir este blog

El teólogo Fabián Salazar Guerrero, director de la Fundación para el diálogo y la cooperación interreligiosa (INTERFE) reflexiona sobre cómo la sonrisa puede devolver la humanidad a la persona.  

 

****

Apreciadas y apreciados lectores. Un cordial saludo y espero sigamos compartiendo en el nuevo año, este espacio de reflexión sobre religiones y espiritualidad.

En este mes tuve la oportunidad de vivir unos hermosos aprendizajes sobre la sonrisa. Los recibí de dos mujeres al filo de sus existencias y lo interesante es notar que ambas, en los bordes opuestos, lucían  la magia de reír sin un solo diente. Antes de seguir dejando volar su imaginación, quiero contarles que se tratan de una abuela de 97 años y una niña con apenas unas semanas de nacida.

En medio de un mundo que parece olvidar lo sencillo de la existencia, que se complica en medio de afanes, de competencias, de frustraciones, de indiferencia, es muy refrescante ser testigo de unas sonrisas sin temor, sin interés y con tal generosidad y naturalidad que son capaces de conmover las profundas fibras del corazón y reflejar a Dios.

Al ver a la abuela, con sus cabellos grises y sus ojos de mirada serena, que contemplan la distancia, que cuenta historias del pasado como si estuvieran pasando en ese instante, que confunde los rostros, pero no los sentimientos, que habla despacio con una delicada  voz desgastada por los años; no puede evitarse pensar en toda su sabiduría, su paciencia y entrega resultante del amor consagrado a más de una decena de hijos, una treintena de nietos y casi 20 bisnietos. Números que hoy suenan estadísticamente increíbles.

En el otro rincón de la vida, se encuentra una bebita, que descubre a cada momento lo que implica la existencia y que en medio de llantos, llama a sus padres para recibir alimento y cariño para su subsistencia.

Su mirada entrecerrada devela la paz propia de la inocencia, su libertad de calendarios y horas y la ausencia de rencores. Es inevitable pensar cuál será su camino, qué le depara su destino, pero esa no es una pregunta que le preocupe a ella.

A pesar de las tantas décadas de distancia y las generaciones que las median, sus cándidas sonrisas se muestran similares. Una anciana y su bisnieta ríen al mundo con la libertad de su corazón sin otro interés más que sonreír y reaccionar al amor recibido.

Es entonces que me pregunto: ¿Qué pasa en el trascurso de la vida que se pierde esa sonrisa? ¿Por qué se oculta? ¿Por qué se manipula? ¿Por qué se vuelve falsa e interesada?

En la infancia se acallan las sonrisas de muchos niños y niñas, con gritos, con maltratos, con una educación de “buenos modales”, con un temor por ser ellos mismos y se reemplazan por una sonrisa fingida, acomodada a los gustos y necesidades de los adultos y limitada a espacios sociales.

Se les enseña que no deben ser inoportunos y hasta se infunde el miedo al castigar a los niños por reírse. Parece que los adultos que a su vez fueron “disciplinados” se vengaran generacionalmente de aquello que a su vez les hicieron.

Pero también están aquellos padres que chantajean las sonrisas de sus hijos a cambios de regalos o prebendas o que obligan a sonreír a sus hijos ante extraños o familiares para quedar “bien” socialmente. Son lecciones que van quedando en las mentes infantiles y que pasan factura en el tiempo.

Y lo anterior se agrava cuando la sonrisa ha sido borrada de raíz por la violencia, por la pobreza extrema, por el abuso,  por los trabajos forzados, por la violación de su inocencia,  por el maltrato y la negligencia.

Muchos de los jóvenes ya no sonríen o por lo menos no con la misma espontaneidad que se esperaría a su edad.  Han sido “amaestrados” en instituciones  que reprimen la risa al considerarla un atentado al “orden” (me recuerda la película: El nombre de la Rosa); parece que se reduce la sonrisa al espacio de lo privado.

Algunas de las sonrisas se han convertido en burla, en carcajadas descalificantes de sus propios compañeros, en armas venosas que dejan huella por años. Pero también es interesante constatar cómo los jóvenes ya no sonríen mirándose entre ellos, sino que lo hacen ante una pantalla de celular o de computador, sin mirar o incluir a sus prójimos.

Y aún más preocupante es cuando se les roba a los y las jóvenes su sonrisa, a causa de situaciones que se les impone por abusos, por embarazos no deseados, por trabajos denigrantes e indignos, por falta de oportunidades y por su utilización en la guerra, por imponerles cargas desmedidas sobre sus hombros.

En la edad adulta, se observa a tantos, con rostros aburridos y cansados de la vida, preocupados por las deudas, decepcionados por el amor, atrapados por la soledad, que no solo se amargan sino que amargan su entorno. No se permiten sonreír en lo cotidiano y buscan mediaciones como el licor para dar libre vía a su deseo de reír o los chistes nacidos de la morbosidad.

En el otro extremo, se encuentran aquellos que hacen de la sonrisa una mercancía que se negocia en propagandas, ventas de servicios, en los medios de comunicación, en el comercio sexual, en la política y en todos aquellos escenarios que impliquen vender “una imagen de felicidad”.

Es  triste constatar de igual manera como ancianos y ancianas ya no ríen a causa del abandono de sus hijos, del hacinamiento, de la pobreza, de jornadas de trabajo que aún deben realizar, del irrespeto que comienza por sus familiares y la negligencia social de defensa de sus derechos.

Es por eso que devolver a las personas su sonrisa, es devolverles su humanidad, es devolverle la chispa de divinidad. Es necesario volver a lo simple de sonreír sin miedo, sin tiempo, sin interés y volver a reír como niños con la serenidad y libertad de los abuelos.

No es cuestión de una fórmula mágica o de un buen programa de humor, o de una asesoría de imagen, o de una “reconstrucción de sonrisa”, o de comprar un programa de superación personal, sino de volver a nuestra esencia, a amar sin miedo, a entregar sin interés, a recibir con agradecimiento, a vivir con dulzura y sobre todo a trabajar por la justicia, la inclusión y la equidad.

Para lo anterior es necesario cambiar también la concepción de un dios amargado, vengativo, violento, perseguidor, aburrido y adusto y comenzar a un experimentar a un Dios de la Alegría, de la Sonrisa y de la Plenitud.

Sigamos en contacto en teologosalazar@gmail.com

(Visited 259 times, 1 visits today)
PERFIL
Profile image

El confesor, así se llama el administrador y coordinador de este blog colectivo dedicado al tema religioso. Es un comunicador que trabaja todos los días con la fe para hacer artículos periodísticos. Como debe ser, no profesa una confesión ni tiene una filiación política. Solo es un puente entre los invitados a este proyecto y los lectores.

    Sigue a este bloguero en sus redes sociales:

Más posts de este Blog

  • Vida

    No hagas a los demás

    [caption id="attachment_432" align="aligncenter" width="400"] El grupo puertorriqueño Calle 13 se presentó en Bogotá.[/caption] David A. Osorio S Vicepresidente y(...)

  • Vida

    Una Semana Santa cada vez menos Santa

    [caption id="attachment_413" align="aligncenter" width="300"] Aunque algunos fieles se han alejado de la Semana Santa, muchos mantienen su fe hacia(...)

  • Vida

    Cristina, la monja que evangeliza con su voz

      Óscar Elizalde Prada, periodista experto en temas religiosos, doctorando en Comunicación Social, becado PEC-PG / CAPES del gobierno(...)

  • Vida

    Volver a los brazos de Dios con la confianza de un niño

    El teólogo Fabián Salazar relata en esta entrada el encuentro con niñas de colegio en un retiro espiritual, hecho(...)

Ver más

Lo más leído en Blogs

1

Este horóscopo se basa en las 30 cartas del oráculo ‘Ángeles(...)

2

Una amiga, aquí en Estados Unidos, decía que poder hablar con(...)

3

Dios nos habla por medio de nuestros sueños. Esta es una(...)

1 Comentarios
Ingresa aquí para que puedas comentar este post
Reglamento de comentarios

ETCE no se responsabiliza por el uso y tratamiento que los usuarios le den a la información publicada en este espacio de recomendaciones, pero aclara que busca ser la sombrilla de un espacio donde el equilibrio y la tolerancia sean el eje. En ese camino, disponemos de total libertad para eliminar los contenidos que:

  1. Promuevan mensajes tipo spam.
  2. El odio ante una persona o comunidad por su condición social, racial, sexual, religiosa o de situación de discapacidad.
  3. Muestren o impulsen comportamientos o lenguajes sexualmente explícitos, violentos o dañinos.
  4. Vulneren o atenten contra los derechos de los menores de edad.

Además, tenga en cuenta que:

  • - El usuario registrado solo podrá hacer un voto y veto por comentario.
Aceptar
¿Encontraste un error?

Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.


Debes escribir el comentario
¡Gracias! Tu comentario ha sido guardado
Tu calificación ha sido registrada
Tu participación ya fue registrada
Haz tu reporte
Cerrar
Debes escribir tu reporte
Tu reporte ha sido enviado con éxito
Debes ser usuario registrado para poder reportar este comentario. Cerrar