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Si, lo confieso, soy uno de esos miles de colombianos que estamos dándole réditos al Canal Caracol al sentarme noche a noche muy en punto de las 9 a ver Escobar, El patrón del mal, seducido por la descomunal transformación de Andrés Parra, que sabe meterse en la piel de cada personaje que interpreta, ya un padre Gabriel “pecaminoso”, ya un narco en ascenso en un pueblo de Antioquia, ya un auténtico capo hecho figura histórica, aunque nos duela en la conciencia nacional. Confieso también que fui un furibundo opositor de las narconovelas recientes, ya muñecas de la mafia, ya sapos con cartel, ya Rosarios con tijeras (a pesar de haber aplaudido la versión en pantalla grande y el libro de Jorge Franco), ya mariposas que poco volaron y cuantas otras versiones se hubieran intentado escribir.

Como una especie de acto masoquista, en las últimas noches frente a la pantalla chica he revivido instantes de mi infancia y mi adolescencia cuando, como tantos otros de mi generación, sufrí la zozobra de las bombas, vi morir amigos de familia en ataques indiscriminados y sentí el temor de morar en una ciudad en la que los sicarios “trabajaban” incluso en los parques infantiles de los barrios más tradicionales. No nos neguemos la verdad, a pesar de ficcionar algunas cosas, de ocultar algunos detalles que a algunos segmentos de nuestra sociedad pueden serles incómodos y de cambiar nombres para no comprometerse demasiado, asistimos noche a noche a la repetición de fragmentos de nuestra historia, la de un país que olvida para no enfrentar sus miedos y olvida, o más bien da la espalda a la verdad, a pesar de saber que al hacerlo se condena a repetir los sucesos una y otra vez.

Sin embargo, al ver surgir noche a noche a ese Escobar que de ser un Robin Hood pasó a ser un monstruo me pregunto, y cuándo mostraremos en esa misma magnitud, con esa misma especie de idolatría, a los otros patrones que ha tenido el mal en nuestra historia reciente, ¿cuándo mostraremos públicamente a los verdaderos  ideólogos de ese monstruo de mil cabezas que es el paramilitarismo, mismo que asesinó a cientos de campesinos inocentes en los campos del país, violó y utilizó sexualmente a sus mujeres, obligó al despojo de millones de hectáreas de tierra para después cultivar coca en ellas y hoy, con otro nombre, se opone al retorno y la restitución?

¿Cuándo contaremos en las clases de historia que hubo una época en la que políticos renombrados se apoderaron de vastas extensiones de tierra y que luego fraguaron alianzas con fuerzas oscuras para facilitar la explotación de nuestros recursos o cultivar ilícitos, y defendieron a sangre y fuego lo que no era de ellos aunque en ese fuego murieran los compatriotas a los cuales decían defender en sus arengas? ¿Cuándo contaremos que hubo un tiempo donde en “nombre de la ley” se asesinaron jóvenes inocentes para ser presentados como integrantes de grupos armdos ilegales, sólo para garantizar un ascenso en el escalafón militar? ¿Cuándo y cómo explicaremos a los niños en las clases de historia que hubo un tiempo en que la calma chicha de un país en guerra estaba representada en el hecho de que no se mencionara la palabra conflicto armado, donde hubo alianzas entre las fuerzas armadas y grupos ilegales para garantizar que los grandes terratenientes pudieran regresar de la opulencia de sus mansiones urbanas a la adinerada majestuosidad de sus haciendas campestres?

Seguramente muchos años pasarán antes de que estas historias se cuenten en prime time, si es que algún día eso ocurre, pues en un país de ídolos de barro, de mentiritas piadosas y de doble moral como el nuestro, cualquiera que quiera quitarnos la venda de los ojos, que se atreva a desmentir el statu quo, o si quiera a investigar qué hay detrás de tanta “belleza”, y a mostrar públicamente que el mal tiene muchos otros patrones, es descalificado, amenazado, intimidado o tachado como emisario de un mal mayor; pero no olvidemos que el peor mal es olvidar, pues con ello estamos condenados a repetirnos una y mil veces. 

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Estratega de comunicación residente en Bogotá, coordinador de acciones de difusión de eventos culturales en Colombia, así como en la asesoría en comunicación para el desarrollo de proyectos sociales, ONG y agencias de cooperación internacional presentes en el país.

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12 Comentarios
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  1. dariomandrade

    No soy de los que ven mucha tv, pero el saber que conmoción ha causado esta novela, ha sido triste y desafiante, pero ojalá sirva para entrever los hechos impunes de nuestra sociedad, no para demostrar lo corderitos que pudierón ser estos delincuentes en algunos momentos…

  2. Sí es triste, pero tenemos tendencia de sacar ventaja, de tumbar cuando se pueda, de olvidar el maltrato a mujeres y niños, de los adultos mayores sin seguridad social, todo para acaudalar más y más a 100 o maxime 150 personas que tienen sorteado todo nuestro territorio nacional…sin repudio alguno con IVA, PEAJES.. ahhh algún día.. siempre se dice…algún día…

  3. Cuando darán respuesta a tan enigmáticas preguntas, ¿Cuándo no haya país? Qué triste saber que no tengo un pedazo de tierra y que cuando lo decida tener ya no estará…

  4. Buenos enlaces, buena conexión de ideas. No miro el Patrón del Mal pues hace tiempo no miro la TV. Pienso que aunque los medios nos presenten a los villanos como héroes completamente humanizados con sus dichas y sus penas, y posiblemente cantidad de distorsiones, vale la pena tomar tal ambientación para nuevamente elaborar una narrativa de estos sucesos de los cuales todavía no sabemos su historia completa. Vale la pena criticar las inexactitudes de los medios o de las grandes productoras. Quizás se quieran proteger arguyendo la figura de ficción, pero para la narrativa general es importante ser más crítico. Todavía faltan escuchar los testimonios de muchos sicarios y de políticos sobornados. De tal manera que estos dramatizados, con todas sus desventajas, son una buena oportunidad para revisar más afondo ese capítulo tan traumático. Juan Felipe nos trae una narrativa sobria, con buenos enlaces. Me gustó bastante el de los Ejércitos Contra la Restitución. Necesitamos saber más al respecto. Quién está detrás de ellos?. Estarán grandes empresas al estilo Chiquita Brands? Drummond? Sería ese el temor por aprobar el TLC? La represión contra nuestros campesinos, sindicalistas y defensores de los derechos humanos. Felicitaciones por su artículo. Catalina Franco también nos trajo una anécdota personal que alimenta también esta neo-narrativa que tanto necesitamos. Tan sólo quisiera agregar este fragmento de un comentario que hice en el blog de Catalina Franco. Digo…

    “…comencé mi despertar político pensando en la imagen de este hombre quien dizque un día ofreció pagar la deuda externa colombiana a cambio de no ser extraditado. Escudriñé el internet para corroborar tal afirmación y lo máximo que encontré fueron vagas referencias a una reunión que tuvo lugar en Panamá a la que asistieron grandes personajes de la aristocracia colombiana incluyendo a Alfonso López Michelsen y otros que no recuerdo. Hasta allí llegaron mis pesquisas y me dí cuenta que buena parte de nuestra historia no ha sido escrita. Hay un silencio sepulcral en todos los sentidos de la palabra. –

    Las implicaciones de pagar la deuda externa colombiana son enormes, ello significaría salirnos del Washington Consensus, quizás escoger un modelo económico más autónomo similar al de Venezuela, conservar las gallinas de los huevos de oro como son las empresas de servicios acueducto, alcantarillado, telefonía, telecomunicaciones, industria alimentaria y otras tantas. Habría empleo para todos, nadie se moriría de hambre en la abundancia de comida en Colombia que exportaremos a China, no habría tantos indigentes, habría cantidad de programas sociales y con buen dinero sustentándolos. Ello significaría que el TLC posiblemente no hubiese sido aprobado o se hubiese retardado al menos 10 años. La única desventaja de tal ruta histórica que nunca sucedió sería que estaríamos gobernados por narcotraficantes, corruptos y parapolíticos. Nada que ver con la realidad!!. – Pienso que alguien algún día nos contará acerca de esa histórica reunión en Panamá y por qué no escogimos salirnos del Washington Consensus. –

    Los dejo con este video histórico que muestra porqué Pablo Escobar fue tan exitoso y siempre coronó, y así se dio el lujo de formar una de las organizaciones criminales más poderosas en Colombia que puso en jaque al Estado. Supo aliarse con el más traqueto de todos: Confírmelo ustedes mismos. http://youtu.be/OYikJv8uIpw

  5. Muy bien escrito lo dicho. Son tres temas diferentes. Uno el moral internacional: ¿Cómo es posible que se muestre como héroe a Escobar?. Otro el de raiting: ¿Cómo ganar televidentes en la franja prime time? Y para finalizar reflejar el crimen y el horror como sinónimo de audiencia en masas.
    La verdad espero la vida de Santofimio, el caso Colmenares, la vida de Uribe y sus 11 apóstoles, Plazas en su Laberinto (lo entendio?) Y al que no le guste vean Cristovisión.

  6. no pretendo dar catedra ni cuestionar comentarios hechos por otros, pero lo unico que si puedo afirmar, es que el articulo no esta tan enfocado en un canal, sino en una realidad vivida y que a muchos les parece un simple juego o una competencia de canales.
    la verdad es que si dejaramos la doble moral de lado y comprendieramos que un pais se construye a base de honestidad, participacion una educacion mas alla de creer que todo lo merecemos en vez de ayudar a construirlo,pero bueno quien sabe a donde vamos, si lo que mas vale es quien mas tiene, y es la cultura de esta gran gente colombiana y si yo tambien viví esa epoca de horror y violencia y no solo es por gobiernos recientes esto se jodio hace muchos años antes de escobar, antes de santos, antes de pastrana, solo somos el reflejo de una sociedad corrupta y falsa asi que dejen la cosa y admitan que aunque critiquen finalmente asi sea por no tener tv cable o satelite, terminan viendo este programa para algunos una apología al mal para otros una chimba, etc, pero que lo ven lo ven.

  7. Increible que este tipo de espacios se presten para continuar expandiendo el sofisma de ” revivamos nuestra historia, mil gracias canal caracol” … por favor!. Que crédito se le puede dar a una historia donde el personaje central es el victimario y no las víctimas?, donde el mismo canal de pacotilla admite que gran parte del contenido es pura ficción?, donde venden su narco.novela diciendo “sabía que P.E gastó 140 millones en gomas de caucho para organizar sus dólares” .. pfff … además, como si todos los que tubieramos un criterio muy formado al respecto pudiésemos acompañar a miles de niños o jóvenes que ven en esta serie como flagrantemente el crimen paga!. Primero ha de nacer un político honrado que un canal de televisión con pudor, profesionalismo y un verdader interés en informar, no en distribuir morbo!..

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