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Desvariando para variar

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El primer gran amor de mi vida se llamaba Alejandro. Lo recuerdo bien: cabello castaño, ojos marrones… era todo lo que podía soñar. Cuando sonreía se le hacían hoyitos en las mejillas y cuando se enojaba, una prominente vena brotaba en su sien. Era inteligente, guapo y(...)

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Queridos lectores: Con gran pesar debo hacerles una confesión que puede rompernos el corazón a todos: tengo la peligrosa sensación de estar madurando. Lo sé, esto debió suceder hace mucho, mucho tiempo, pero por alguna razón que desconozco no estoy haciendo un mohín por(...)

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Días difíciles. Revolucionarios. Revolucionados. Ad portas de un cambio muy importante —de casa, de país, de empleo, de look… de vida—, me encontraba dándome contra las paredes y reventando más cabeza —como dice mi mamá— de lo que he reventado en treinta años por(...)

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Ha pasado casi un mes desde que tuvo lugar el mundialmente conocido ‘Día internacional de la mujer’ y en mis redes sociales aún vaga por ahí una que otra postal con aspecto de Giordano a medio morir y con un poema o una frase de cajón escrita hace años, fondo de rosas y(...)

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Cada mañana viajando hacia la oficina tenía el mismo pensamiento: cómo me gustaría ser millonaria y no tener que trabajar para dedicarme única y exclusivamente a mi gran pasión, escribir. En ese momento sopesaba las posibilidades y entendía que la balanza no se iba a(...)

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Mecánicamente voy pasando las canciones en el reproductor, ninguna me convence, ninguna expresa el sentimiento que me embarga es este momento. Es una helada mañana de marzo, ¿cómo ponerle nombre? No es miedo, tampoco es tristeza, es más bien una mezcla incómoda de(...)

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Mientras discutíamos los pros y los contras de elegir el aguardiente sobre el tequila ―o viceversa—, de acuerdo con los efectos colaterales del día después, un gran amigo me exponía las razones por las cuales su relación de casi tres años con la novia pseudo perfecta(...)

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Miré mis manos y sentí una ligera vergüenza. Ya no me quedaban uñas para comer. Eran las seis y cuarenta de la tarde y el rojo titilante de ese inerte reloj de aeropuerto me contaba los minutos como si fueran gotitas de ansiedad en la mitad del ombligo. Después de pasar(...)

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Hay varias cosas que me generan conflicto con la sociedad. Entre esas, los payasos de restaurante ofreciendo alberjas en vez de arvejas y las personas que se besan en la calle. Irónico, si tenemos en cuenta que soy orgullosamente clown voluntario de la Fundación Doctora Clown y(...)

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