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Venezolanos cruzando la frontera hacia Colombia. Foto revista Semana.

La entrada masiva de venezolanos a Colombia está generando gran preocupación en todos los sectores del país. Según datos de Migración, tan sólo en el presente año han llegado cerca de 500.000 ciudadanos de la nación hermana, aunque las cifras no oficiales calculan que son más de un millón si se tiene en cuenta la multitud que a diario ingresa ilegalmente.

Es sorprendente ir a un centro comercial de cualquier ciudad de Colombia y evidenciar que muchos vendedores de almacén son venezolanos y que de igual forma, las calles están inundadas de comerciantes informales provenientes de ese país los cuales se apropian sin mayor inconveniente del espacio público. De ese modo, ya es usual verlos vendiendo o pidiendo dinero en los semáforos, en el sistema de transporte, en los terminales y hasta en los aeropuertos.

Aunque por el momento el país ha resistido esta impresionante ola migratoria, es claro que tal situación no es sostenible en el tiempo ya que Colombia cuenta con unos recursos muy limitados. La economía colombiana es bastante frágil y obviamente que este fenómeno la perjudicará a mediano plazo por factores como el incremento desmesurado de la población, la reasignación de recursos que deberían ser destinados exclusivamente para atender a la población colombiana y el inevitable choque cultural que se genera.

Y es que son muchos quienes consideran injusto que los extranjeros tengan más garantías que un ciudadano colombiano aun cuando no pagan los mismos impuestos. De hecho, para muchos colombianos es totalmente inaceptable que a los ciudadanos provenientes de otros países se les otorgue de forma gratuita acceso a los sistemas de salud, educación y vivienda e inclusive se les dé empleo y subsidios con recursos del presupuesto nacional; cuando a un colombiano no se le garantizan en lo más mínimo estos mismos derechos.

Recientemente han salido voces populistas que han propuesto que a los venezolanos se les otorgue cédula colombiana por el simple hecho de estar aquí. Mayoritariamente estas propuestas las han realizado políticos de ultraderecha que debido a su bajo nivel de aceptación, pretenden aprovecharse de forma irresponsable de las necesidades de esa población para beneficiarse electoralmente.

No obstante, otorgar la ciudadanía a cuanto extranjero llega al país no es algo estratégico y mucho menos es apropiado en esta situación. Hacerlo sería importar los problemas de Venezuela y prolongarlos indefinidamente en nuestro territorio. Además, eso equivaldría a prestar el nombre de Colombia para que ciudadanos de otras nacionalidades lo utilicen a su antojo e inclusive nuestro país se convierta en tierra de nadie donde cualquiera sin mayor esfuerzo, consigue una ciudadanía y un pasaporte para ir por el mundo.

Entre las preocupaciones expresadas en recientes sondeos como el que hizo el diario El Espectador, se develó que aunque los bogotanos estamos de acuerdo en ayudar a los venezolanos; nos intranquilizan diversos aspectos como el deterioro de la economía, la rivalidad a la hora de conseguir empleo y el poco control que ejerce el gobierno nacional y distrital frente al flujo migratorio. Otras de las preocupaciones expresadas es el inminente aumento de la inseguridad, el incumplimiento de la ley, el irrespeto hacia nuestra cultura y la posibilidad que extiendan su conflicto político en nuestro país.

Y es que resultan impresentables las manifestaciones que ya casi parecen disturbios realizadas por ciudadanos venezolanos frente a la embajada, el consulado y la residencia oficial del embajador de Venezuela en la ciudad de Bogotá. A lo anterior se suman los ya numerosos casos de venezolanos que son detenidos por cometer diversos delitos y el que miembros de la oposición venezolana pretendan utilizar nuestro territorio como trinchera para agredir a su propia nación.

Por su lado, la Cancillería de Colombia también manifestó su preocupación por el hecho de tener que reasignar los recursos que se tienen destinados al posconflicto para atender a la población foránea. Sería paradójico que el proceso de paz colombiano se viera en aprietos por esta causa y lo más inquietante es que este no es un tema que se resolverá de la noche a la mañana sino que al parecer perdurará por un periodo indefinido.

Ciertos países tienen el facilísimo de realizar sanciones políticas y comerciales a Venezuela agravando de ese modo la crisis de sus ciudadanos y descargando la mayor responsabilidad en Colombia. Prácticamente no hacen más que conspirar a diario contra ese país y de paso perjudicar al nuestro sin importarles en lo más mínimo la población de ambos lados de la frontera. Desconocen así que toda situación que se presente en Venezuela repercutirá directamente en Colombia y viceversa.

Tal vez lo más sensato sería que la comunidad internacional ofreciera la misma solidaridad que tenemos los colombianos respecto a la crisis venezolana y también recibieran a sus ciudadanos en justa proporción y con las mismas garantías que nosotros les otorgamos, eso sí sería responsabilidad compartida.

Por todo lo anterior, es necesario que el gobierno colombiano implemente planes de contingencia frente a este fenómeno de modo que se controlen más las fronteras para impedir el ingreso ilegal al país. También que se realice un censo a la población venezolana y se destine un presupuesto específico encaminado a su ayuda temporal siempre y cuando hayan ingresado de forma legal a nuestra nación. Tal presupuesto debería salir de fondos internacionales y no sólo de las arcas colombianas.

Todos queremos que la crisis venezolana se solucione lo más pronto posible pero mientras eso sucede, lo más correcto es no inmiscuirnos en los asuntos internos de ese país y evitar roces diplomáticos. Tal vez lo único que debemos hacer es propiciar el diálogo entre el gobierno y la oposición y esperar a que se realicen las nuevas elecciones presidenciales. Pero sobre todo, debemos procurar que allá no se presente una implosión porque los más perjudicados seremos los colombianos.

Igualmente, todos estamos de acuerdo en ofrecerle una oportunidad en nuestra nación a los venezolanos que huyen de la crisis de su país. Sin embargo, esa ayuda debe hacerse de forma organizada de manera que no afecte la calidad de vida de los colombianos. 

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Profesional en Mercadeo & Publicidad. Magíster en Marketing Digital. Bogotá D.C. / Colombia / LATAM

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