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Foto: Mauricio León EL TIEMPO

Academia Colombiana de la Lengua. Bogotá D.C. Foto: Mauricio León. EL TIEMPO.

El 23 de abril se celebra el Día del Idioma en homenaje al escritor español Miguel de Cervantes Saavedra quien contribuyó al engrandecimiento de nuestra lengua con su obra ‘Don Quijote de la Mancha’. Esta novela, que se publicó en el año 1605, logró consolidar al español como idioma y gracias a ello, su autor es reconocido como uno de los más grandes protagonistas de la literatura universal.

Ya han pasado muchos siglos desde aquel entonces en los cuales, el español ha evolucionado de forma constante. Actualmente, nuestro idioma cuenta con unos 600 millones de hablantes por lo que es considerada la segunda lengua más pronunciada del mundo después del chino-mandarín. En tercer lugar se encuentra el inglés y posteriormente, el francés.

En este momento, México es el país con más hispanohablantes. Luego y de forma paradójica, se encuentra Estados Unidos y posteriormente, está Colombia seguida muy de cerca de España y Argentina. De este modo, el español es el idioma oficial de más de 20 países y el no oficial de otros tantos además de hablarse prácticamente en todos los rincones del planeta.

Sin embargo, el número de hablantes no es el único factor que determina la relevancia de un idioma. Hay otros a tener en cuenta como es su extensión geográfica (número de países donde se habla), su peso económico (PIB de los países donde se habla), su uso para la transmisión del conocimiento (programas académicos y publicaciones) y su utilización generalizada en distintos ámbitos de la comunicación (los medios tradicionales, las redes sociales, la diplomacia y demás).

Orgullosamente, Colombia se reconoce como uno de los países donde mejor se habla el español. Particularmente, Bogotá es admirada por su refinamiento idiomático, por su enorme patrimonio cultural y por ser la sede de distinguidas organizaciones como el Instituto Caro y Cuervo y la Academia Colombiana de la Lengua.

No obstante, aunque los colombianos y demás hispanohablantes tenemos la fortuna de hablar uno de los idiomas más bellos y más importantes del mundo, estamos permitiendo que nuestra lengua materna sea estropeada diariamente por extranjerismos y particularmente, por anglicismos. Prácticamente, es una colonización lingüística que estamos permitiendo que se realice a través de nosotros mismos sin percatarnos de lo que está sucediendo y sin que hagamos algo para contrarrestar tal fenómeno.

Sin duda y a modo de mea culpa, uno de los grandes responsables de lo que está ocurriendo es el mercadeo y la publicidad. Lo anterior ya que son evidentes los tecnicismos y anglicismos que se suelen utilizar en este gremio para supuestamente, parecer más “cool” o simplemente, para aparentar dominar un tema e impresionar así a un determinado público. Es un fenómeno que claramente, le está causando un inmenso daño a nuestro idioma donde se está dejando de usar una lengua natal y sumamente rica, para mal-utilizar un idioma como el inglés.

Palabras como “target”, “landing page”, “app” y el mismo “marketing” son usadas con frecuencia en vez de decirse “grupo objetivo”, “página de aterrizaje”, “aplicación” y “mercadeo”. Algo que complica innecesariamente las actividades de quienes hacemos parte de este sector y que además, perjudica enormemente los resultados de nuestro propio trabajo al utilizarse un lenguaje ajeno y confuso, lo que constituye uno de los peores errores de la comunicación.

No obstante, este sector no es el único culpable del daño que se le está causando a nuestro idioma, también lo son los demás sectores. Todas las profesiones y todos los oficios están cometiendo el mismo error al fanfarronear desmedidamente con una terminología postiza. También se podría decir que es un fenómeno en el que se evidencia un gran descuido por parte del Estado al permitir que esto suceda y al no invertir lo suficiente en cultura y educación. Sin embargo, el sector privado también es culpable al irrespetar y deteriorar sistemáticamente a un verdadero tesoro universal como lo es el español.

Un ejemplo de lo que podría hacer el Estado colombiano en conjunto con el sector privado para proteger nuestro idioma, proviene del Canadá. Ese país cuenta con la provincia de Québec, un vasto territorio donde se habla francés y el cual ha protegido su patrimonio lingüístico mediante una serie de medidas culturales y legislativas. Lo anterior aun cuando en el resto de ese país se habla inglés y se tiene como vecino a Estados Unidos.

Veamos dos ejemplos de lo que sucede allí:

o
pfc

Tal vez deberíamos replicar lo que ha hecho Québec-Canadá en América Latina, en España y en los demás países donde se habla el español. Si lo analizamos bien, los hispanohablantes en conjunto representamos un inmenso mercado, algo que deberíamos aprovechar más desde el punto de vista económico y también desde el cultural. Una seria defensa de nuestro idioma traería enormes beneficios en todos los ámbitos, pero es necesario establecer serios compromisos por parte de los Estados y de las compañías.

Lamentablemente, el sector privado de nuestros países no ha hecho otra cosa que promover el uso de anglicismos por el afán de ser “cool” sin tener el más mínimo respeto por nuestro idioma. Por ejemplo, en Colombia es común ver establecimientos de comercio ya sean restaurantes, cafés o bares con nombres en inglés que no saben pronunciar ni sus clientes ni sus propios dueños y todo dizque para vender más. También se observa este mismo fenómeno en otros tipos de empresa y en toda clase de bienes y servicios.

¿Decir «coffee» en vez de café en un país donde se habla muy buen español y se cultiva el mejor grano del mundo?

Pues bien, es obvio que todo esto es de muy mal gusto y sumamente inapropiado para una población hispanohablante y que en muchos casos, llega a ser vulgar. Una de las críticas que yo le haría a ese tipo de «estrategias comerciales» es la recordación, esto ya que a una población que tiene como lengua materna al español, no le será igual de fácil recordar y pronunciar un producto en inglés que hacerlo en su propio idioma y ello repercute directamente en las ventas.

Por otro lado, es absurdo que mientras muchos extranjeros (la gran mayoría de habla inglesa) llegan a países como Colombia a inscribirse en nuestras universidades con el fin de aprender español, nosotros no valoremos a nuestra propia lengua materna y prefiramos utilizar una terminología inglesa de baja calidad.

No quiero decir que en el mercadeo y la publicidad no se puedan utilizar tecnicismos e inclusive, que no se puedan utilizar extranjerismos incluyendo ciertos anglicismos, pero creo que en la actualidad se están usando de forma excesiva e inapropiada. Un método para saber si es necesario el empleo de un término en inglés, es que no exista una traducción exacta del mismo en español. Por supuesto que esto sería una excepción que se haría después de una discusión interna dentro de un grupo de trabajo, más no se debe sobre-exponer al grupo objetivo con estas terminologías ya que la idea es que una campaña sea lo más diáfana posible y que cuente con un lenguaje local e inteligible.

¿Ustedes harían una campaña en español para vender un producto en los Estados Unidos o en Inglaterra?, ¿Qué éxito tendría una campaña así, cuál sería su nivel de recordación? Entonces, ¿si no es adecuado realizar una campaña en español para vender un producto en un país de habla inglesa, por qué ha de ser efectiva una campaña en inglés en un país de habla española? 

Obviamente que todo dependerá del grupo objetivo que se desea impactar. Indiscutiblemente, es importante atender a cierta población como pueden ser los habitantes de la isla de San Andrés o los turistas de origen inglés que arriban a otras partes de Colombia. Pero, ¿vale la pena destruir todo un patrimonio lingüístico sólo para que una campaña publicitaria sea exitosa o para vender un producto?

Tampoco se puede desconocer que en el mercadeo y la publicidad se pueden inventar términos y utilizar otros que estén de moda a la hora de planificar una campaña.  Creo que no hay nada de malo en eso pues hace parte de la creatividad. Sin embargo, no es el uso lo que estaría mal sino el abuso de este tipo de estrategias, más cuando se pretende reemplazar de forma permanente a palabras del español por términos del inglés. Recordemos que cuando se trabaja en mercadeo y publicidad, no solo se es responsable de una determinada actividad propia de esta área, también implica una responsabilidad ética y un compromiso cultural.

En últimas, preferir mal-utilizar anglicismos en vez de aprovechar nuestro legado idiomático, es como desperdiciar la paella y el vino por comerse un “hot dog» con gaseosa dizque porque suena más “cool” o porque es gringo. Por su puesto que entre gustos no hay disgustos, pero también se debe tener en cuenta que en el mercadeo y la publicidad se debe trabajar bajo unos criterios que van más allá de las preferencias personales y que comprometen valores holísticos. Asimismo, como consumidores y ciudadanos también debemos exigir que se respete nuestro idioma. 

Por otro lado, el profesional de mercadeo y publicidad no debe ser una persona postiza. Por el contrario, debe ser lo más auténtico posible. Y por supuesto, debe ser creativo, pero esa creatividad no debe afectar negativamente al español. De hecho, el profesional de mercadeo y publicidad debe ser una persona educada que no sólo conozca el idioma sino también la historia y las demás características culturales de una determinada población. Por consiguiente, el ejercicio de esta profesión también plantea la defensa de nuestro patrimonio cultural y lingüístico.

Y aunque esta es una autocrítica a quienes pertenecemos a este gremio, también es una crítica a la superficialidad de la gente que prefiere cantar el “Happy Birthday” al “Feliz Cumpleaños”, o a quienes prefieren tomarse un «break» antes que un descanso,  o a quienes se van de «lunch» en vez de ir a almorzar. También a los que utilizan el «parking» en vez del parqueadero y a los que se van a su «house» en vez de irse a su casa. Tal vez los más desafortunados sean los que no tienen familia sino «family» y los que no tienen amigos sino «friends».

Asimismo, debemos reflexionar sobre la utilización de anglicismos en internet como son los seudónimos (mea culpa), nombres de portales, aplicaciones, programas y servicios. El internet es uno de los vacíos más grandes que debemos llenar como hispanohablantes antes de que lo hagan los angloparlantes y de nosotros dependerá que sea lo uno o lo otro.

¿Es mejor estar «online» que estar en línea o conectados?

Pero al español no sólo lo agreden los tecnicismos y los extranjerismos. Este también es atacado por los propios hispanohablantes debido al mal uso que le damos. Por ejemplo, dentro de nuestros países hay regiones con distintos acentos y con términos propios. Algo que finalmente, se presenta en todo el mundo y con todos los idiomas. No obstante, antes de pretender imponer nuestro léxico regional, debemos corroborar si su utilización es correcta en otra región o en otro país.

¿»Parcero» es sinónimo de pandillero o de «reguetonero»? 

Creo que también es una responsabilidad de los colegios, de las universidades y de algunos ministerios como el de cultura y el de educación. Muchos colegios bilingües se esfuerzan para que sus estudiantes aprendan inglés, pero no para que aprendan y hagan un buen uso del español aun cuando están ubicados en Colombia. Asimismo, muchas universidades gradúan a sus estudiantes aun cuando no tienen una ortografía medianamente aceptable. Algo que no debería permitirse en el caso de las facultades de comunicación, de mercadeo y publicidad y de todas las demás.

¿»Business School» en vez de Escuela de Negocios?

Si lo analizamos bien, el sector privado en su conjunto tiene una gran responsabilidad en el maltrato que se le está haciendo al español. Es claro que las compañías nacionales y extranjeras deben respetar nuestro idioma. Obviamente que existen parámetros como la identidad de marca a nivel internacional, pero ello no le impide a las empresas comunicarse en español, más si operan dentro de un país como Colombia. Es impresentable que ante la Cámara de Comercio de Bogotá se inscriban diariamente cientos de empresas con nombres impronunciables y que a diario se lancen al mercado bienes y servicios que emplean anglicismos.

¿»Shop» en vez de tienda, «market» en vez de mercado y «mall» o «shopping center» en vez de centro comercial?, ¿Es más efectivo decir “sale” que rebajas o descuentos?, ¿Decir «shoes» es mejor que decir zapatos y decir «beer» es mejor que decir cerveza?, ¿Consideran ustedes que los anglicismos hacen a una marca más poderosa y garantizan más ventas en un mercado compuesto por hispanohablantes?

Pero sin duda, el que más responsabilidad tiene respecto a nuestro idioma es el Estado a través de sus instituciones, ministerios y organizaciones. Es el Estado el que debe promover el buen uso del español mediante distintas estrategias y es el Estado el que debe impedir que se estropee nuestra lengua por el uso de tecnicismos y extranjerismos. No tiene sentido que se haya realizado una serie de campañas a nivel internacional para que se pronuncie bien el nombre de nuestro país y a la vez, se permita que se destroce nuestro idioma a nivel interno.

It’s Columbia, not Colombia?

Como bogotano, me siento orgulloso de hablar español y de la vasta cultura de mi ciudad. Por ello, me gustaría ver al Instituto Caro y Cuervo y a la Academia Colombiana de la Lengua un poco más activas en el escenario nacional en cuanto a la defensa y promoción de nuestro idioma se refiere. También al Ministerio de Cultura, al Ministerio de Educación, al Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, a la Cámara de Comercio de Bogotá, a la Superintendencia de Industria y Comercio, a la Alcaldía Mayor de Bogotá, a ProColombia, a las universidades, a las empresas y a la propia ciudadanía. El español es nuestro patrimonio y como tal, debemos protegerlo entre toda la nación.

Pero como esto es una autocrítica, quiero hacer un llamado respetuoso a los profesionales del mercadeo y la publicidad, a los editores de contenidos, a los anunciantes, a los inversionistas, a las agencias de publicidad, a las centrales de medios, a las empresas de investigación de mercados, a las agencias interactivas, a las agencias digitales y a las demás organizaciones relacionadas con el sector para que no abusen del uso de tecnicismos y de extranjerismos y particularmente, para que no abusen del uso de anglicismos.

Normalmente, se suele pensar en el éxito inmediato de las campañas y no en conservar el patrimonio cultural y la identidad de los países y yo considero que las dos cosas no deben ser incompatibles. Se puede hacer buena publicidad en español y se pueden obtener muy buenos resultados en mercadeo hablando en español. Sólo hay que ser más auténticos y creativos y dejar tanta ridiculez.

Esta es una campaña que realizó la RAE en el 2016 la cual considero muy apropiada para este tema:

Y para finalizar, les comparto las palabras que escribió mi hermano quien actualmente reside en el extranjero:

“No porque ahora hable inglés (por cierto arrastrado e inconcluso), he dejado de sentirme orgulloso de mi español: hermoso, sonoro, inmenso, educado o irreverente, coherente, delicioso de hablar y música al escucharlo. Con tan inmersa plasticidad que puede convertir todo en feo o bonito o de más grande a más pequeño y de pequeño a pequeñito» -Néstor Martínez Castro.

¡Feliz día del idioma!

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Profesional en Mercadeo & Publicidad. Magíster en Marketing Digital. Bogotá D.C. / Colombia / LATAM

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12 Comentarios
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  1. delanezduncan

    Un pequeño aporte: el 99% de los periodistas hablando de lo ocurrido «al » interior de cualquier institución, recinto o situación. El abuso, innecesario en su mayoría, de la palabra «tema». Y los nuevos comunicadores, con palabras como : recepcionar, textear, aperturar, semaforizar, etc. He oído algunas derivadas de estas últimas: recepcionamiento, aperturación.

  2. libelula101

    Para los que no saben es mas apropiado decir español y no castellano porque castellano es el español de castilla. En cambio español se refiere e incluye todas las hablas de la lengua española en el mundo

  3. libelula101

    Una de las palabreja que mas detesto y ha sido introducida por los audiovisuales mejicanos: es la tal: checkar, en vez de decir: comprobar, revisar, examinar….y de tanto que la machacan en México a través de los medios de comunicación, se esta propagando por todo sudamerica

  4. juanrivero0531

    Nuestro idioma.no es el español, es el CASTELLANO.
    ARTICULO 10. El castellano es el idioma oficial de Colombia. Las lenguas y dialectos de los grupos étnicos son también oficiales en sus territorios. La enseñanza que se imparta en las comunidades con tradiciones lingüísticas propias será bilingüe.

  5. hassiddancourt

    Totalmente de acuerdo. Depronto me equivoque pero creo que hace muchos años en Colombia los nombres de las empresas o locales comerciales debían ser en español a menos que fueran una empresa extranjera. Debemos ser más orgullosos de lo bueno que tenemos.

  6. ingenio983642

    Y qué es lo que supuestamente tiene que ver el vocablo «parcero» con reguetonero y pandillero? Las palabras parche, parce y parcero vienen del verbo ‘Parchar’ un colombianismo mucho más antiguo que el puto reguetón y que subsiste en la jerga juvenil de practicamente todas las tribus urbanas, punk, metal, rasta, rapero, alternativo, patineto, etc.

  7. cesar270694

    El idioma español se maltrata incluso desde los medios de comunicación, en Cali hay una emisora de radio en la que se refieren a los delincuentes como sogardinbas, ¿ qué es eso?, y la pronuncia un locutor de la radio

  8. guillermo550449

    En verdad es muy desagradable ver , oir y leer tanto anglicismo en Colombia ; es ridiculo mas aun en gente que no saben mas que 2 o tres palabras de dicho idioma y pretenden presumir .El Castellaano que así se llama nuestro idioma es hermoso oirlo leerlo y escucharlo en tan diferentes tonos que tenemos en el mundo y en cada región del pais, tiene mucha mas cultura un latinoamericano o un español que hable castellano e ingles que un norteamericano canadiense, australiano o britanico que solo hable Ingles.

  9. Gracias a Dios todavía existen personas normales y cultas como usted. Yo vivo en el extranjero y aunque me gusta el Inglés, el cual no hablo muy bien que digamos, amo el Español, y a los extranjeros mismos les encanta e incluso nuestro acento! Y los colombianos queriendo reemplazar o hasta anular nuestro bello idioma por querer pretender ser o parecer cool !
    Y lo triste es que se ve y se escucha en todos los medios de comunicación, incluyendo este périodico, donde nos mesclan el Español con el Inglés con títulos como ‘ como adaptarse a su ‘ home office ‘ ! De verdad tenemos que ser tan ignorantes ? Y es que además yo me pregunto, es que los colombianos son todos bilingues? Y aunque lo fueramos, no tenemos por qué olvidarnos de nuestra lengua materna, estemos donde estemos. Mis hijos son canadienses y orgullosamente hablan, leen y escriben Español . Por favor reaccionemos, respetemonos a nosotros mismos, a nuestras raices, a nuestra cultura y sintamonos orgullosos de nuestro idioma!!! Gracias!

  10. everardo360066

    Por fín encuentro un escrito que se asemeja a mi manera de pensar con respecto a la forma de hablar y escribir el Español en Colombia. Empezaré contando que llevo viviendo fuera del país más de cuarenta años y que estoy en proceso de regresar. Recuerdo que en esa época había una ley que establecía que no se podían utilizar palabras en otro idioma fuera del Español para avisos de negocios, sobre todo los que se instalaban afuera de los mismos. Claro, era otra época y se sentía cierto orgullo por las buenas costumbres y por la manera como se escribía y se hablaba. Hoy en día siento que Colombia es uno de los países donde peor se habla Español y eso debido a la cantidad de anglicismos que se han colado a nuestro idioma y que usted muy bien señala, quisiera aportar con dos o tres que siempre me han molestado. El primero se refiere a la acción de cabildear y que han cambiado por «lobby»; la segunda la encuentro en la forma de nombrar el presente año (2.020) y que algunos comentaristas deportivos, especialmente ellos, dicen tranquilamente «Veinte veinte»; otra palabra que escuché en un tiempo, usado especialmente por el periodismo deportivo de nuevo, fue la palabra «playoff» en vez de decir semifinales o finales y que fue muy copiada no solamente por el entrevistador como también por el entrevistado.
    y por último encuentro muy desagradable, especialmente al oído escuchar cómo de un tiempo acá se cambió la pronunciación de la letra D por la T. Por ejemplo ya oigo que se dice, inclusive por «grandes reporteros, comentaristas o periodistas comerciales», términos como»salut», «calidat» o inclusive «MasterCart». Por favor explíqueme si hay alguna fórmula nueva de la que yo no me he enterado para hablar así en un país que se preciaba de ser buen hablante de nuestra lengua, también recordaba que su querida ciudad, Bogotá, fue llamada una vez La Atenas Suramericana por el nivel de cultura de nuestra capital y de la cual estábamos muy orgullosos en el resto del país. Gracias por su atención.

    Everardo Muñoz Correa

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