Cerrar Menú Blogs
Las opiniones de los blogueros son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.
Profile image

Ingresa o regístrate acá para seguir este blog.

Seguir este blog

Pasé la semana santa en Nueva York. Por una buena recomendación, había visto de tiempo atrás una película que me gustó mucho. Se llama Woman in Gold o La Dama de Oro. Corro el riesgo de simplificar escandalosamente su argumento al decir que es la historia de la restitución de una pintura robada por los Nazis a una familia judía austriaca rica y prominente en aquella sociedad. Adele Bloch Bauer I, pintada por Gustav Klimt, sería expuesta después del robo en la Galería Belvedere de Viena, convirtiéndose con el paso del tiempo en un símbolo de Austria. Después de haberle sido restituida la pintura a María Altmann, la sobrina de Adele, fue vendida al magnate de los cosméticos Ronald Lauder, con la condición de tenerla expuesta en su galería de Nueva York en todo momento para que la gente pudiera maravillarse con ella.

Desde hace años me gusta Klimt pero sospecho que no fue por el recuerdo de “Mada Primavesi” o “El Beso” que la película consiguió cautivarme. María Altmann siempre se refiere a la pintura como su tía. No se trata de un simple cuadro. El espectador ve desfilar algunos recuerdos con Adele cuando era una niña. A todas luces, parecía una relación especial. Los Nazis cambiaron el nombre de la pintura a La señorita de Oro para borrar la procedencia judía de Adele. Desde entonces, se le conoció con este título. Nuevamente, como dice María en un momento de la película, la disputa con el gobierno austriaco iba más allá de la pintura: se trataba de rescatar del olvido a su tía. Por esto me gustó la película. Cuando todos los espectadores insensibles veían en Adele una pintura de Klimt, María contemplaba a su tía, aquella que le daba consejos y la mimaba en su infancia. Esta era la emoción que me inquietaba.

Inevitablemente, me conmovió. Como historiador convivo con vidas desaparecidas, me enfrento a sus temores, a sus emociones, a sus amores, a sus odios, a una infinita variedad de experiencias humanas, desaparecidas para siempre. Eventualmente, las rescato del olvido, pero nunca de la manera en que María lo hace con su tía. Constantemente me pregunto a dónde irán a parar todas esas vidas que sufrieron, que rieron y se amaron. ¿Quién de sus descendientes las recuerda hoy? Y cuando estudio fotografías antiguas, imagino en vano cómo debían reír, soñar, conmoverse y hablar estos rostros vanidosos.

Así que de visita en Nueva York, recordé que Adele estaba expuesta en la galería Neue de Ronald Lauder. Fui a verla. Cuando llegué, la fila era considerable. El frío arreció levemente, pero me distraje viendo los árboles de Central Park batirse inútilmente con el viento y con el actor Edward Norton a tan solo media cuadra de distancia en pleno set de grabación. Por fortuna la espera fue relativamente corta. Entré y subí por la escalera de caracol. Adele está en el segundo piso. En un momento de la película, María le describe la pintura a su joven abogado: “Ella es magnífica”. Es verdad, Adele es magnífica. Cuando la vi me embargó una gran emoción. Me detuve por largo rato a contemplarla. Los otros cuadros de Klimt en la galería eran todos desconocidos para mí; ampliaron todavía más mi gusto y aprecio por su obra.

Tal vez este texto no tenga nada digno de nota para el lector. Es la historia de una emoción. Esto me recuerda cuando me preguntan cuál es el documento de archivo que más me ha impresionado. Curiosamente, tiene que ver con un museo. No sé por qué he optado por decir una carta de Salvador Camacho Roldán dirigida a su madre. A primera vista, no tiene nada de extraordinario. Un turista colombiano en la casa de Washington en Mount Vernon. Pero hay algo íntimo, irresistiblemente enternecedor, al releerla. Siento una complicidad secreta con Camacho Roldán. Es posible que la madre y yo seamos sus únicos lectores. Puedo imaginar su emoción desbocada borroneándole del otro lado del atlántico las medias de su madre empaquetadas en la habitación del hotel y todavía con el recuerdo fresco de haber visitado la casa del venerable Washington. En un pasaje le recuerda: “visita por la que hubiera dado la mitad de los años que me falta vivir por que mi papá hubiese podido hacerla”. Es difícil no sentir la nostalgia abrumadora de Camacho, con un destello de dolor melancólico. El final de la carta es bellísima.

Mi visita a la Neue Galerie puede ser como la de Camacho Roldán a la celebre casa de Mount Vernon. Este texto, como su carta o como Adele. El mundo siguió y seguirá girando sin nosotros. Pero detrás de Adele, de la carta y de este texto, hay unas personas de carne y de hueso y unas emociones palpitantes. Es cierto, un turista de visita en una galería de arte es un fantasma corriente. ¿Qué puedo argüir en defensa mía? Los historiadores somos coleccionistas de emociones, así como hay coleccionistas de pinturas. Y sin embargo, como las lamparas mágicas de los cuentos, si se les interroga debidamente, podrá verse que están llenas de vida y de historias conmovedoras.

Adele Bloch Bauer I

Adele Bloch-Bauer, Gustav Klimt (1907)

(Visited 1.531 times, 1 visits today)
PERFIL
Profile image

Candidato a DPhil en Historia de la Universidad de Oxford. He trabajado de investigador del Centro de Estudios en Historia (CEHIS) de la Universidad Externado de Colombia y de asistente de investigación del Centro de Estudios Latinoamericanos, St. Antony’s College, Universidad de Oxford.

    Sigue a este bloguero en sus redes sociales:

  • twitter

Más posts de este Blog

  • Opinión

    El nombre de Dios y la cuaresma

    En el camino que conduce a Jerusalén, hallamos a Jesús y a sus discípulos saliendo al encuentro de María(...)

  • Mundo

    El indio acerca de dios

    El hombre común, por ser quizás común, opina que habitamos un mundo rodeado de gentes extrañas. Lo cree hoy(...)

  • Opinión

    Para una historia del municipio de nuestra América

    Entre los muchos papeles acumulados en el archivo del presidente Eduardo Santos, una carta de un político liberal cubano(...)

  • Mundo

    Vistazo a la jerarquía en Oxford

    La Universidad de Oxford es una federación de colleges (colegios) prestigiosos, la inmensa mayoría de ellos con su tradición(...)

Ver más

Lo más leído en Blogs

1

Acabo de recetarle esta dosis de Metformina para adelgazar, a una(...)

2

Alberto Gamero es uno de los mejores entrenadores de la liga,(...)

3

Les recomiendo medirse los latidos del corazón para determinar su causa(...)

2 Comentarios
Ingresa aquí para que puedas comentar este post
  1. Que artículo tan interesante el del historiador Luís Gabriel Galán, «Magia y Pintura en Nueva York», la forma en que relaciona el pasado con el presente. Todo lo complementa esa frase de que los historiadores somos coleccionistas de emociones, así como hay coleccionistas de pintura.

Reglamento de comentarios

ETCE no se responsabiliza por el uso y tratamiento que los usuarios le den a la información publicada en este espacio de recomendaciones, pero aclara que busca ser la sombrilla de un espacio donde el equilibrio y la tolerancia sean el eje. En ese camino, disponemos de total libertad para eliminar los contenidos que:

  1. Promuevan mensajes tipo spam.
  2. El odio ante una persona o comunidad por su condición social, racial, sexual, religiosa o de situación de discapacidad.
  3. Muestren o impulsen comportamientos o lenguajes sexualmente explícitos, violentos o dañinos.
  4. Vulneren o atenten contra los derechos de los menores de edad.

Además, tenga en cuenta que:

  • - El usuario registrado solo podrá hacer un voto y veto por comentario.
Aceptar
¿Encontraste un error?

Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.


Debes escribir el comentario
¡Gracias! Tu comentario ha sido guardado
Tu calificación ha sido registrada
Tu participación ya fue registrada
Haz tu reporte
Cerrar
Debes escribir tu reporte
Tu reporte ha sido enviado con éxito
Debes ser usuario registrado para poder reportar este comentario. Cerrar