Cerrar Menú Blogs
Las opiniones de los blogueros son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.
Profile image

Ingresa o regístrate acá para seguir este blog.

Seguir este blog

Desde hace un tiempo, el sonido como tema de estudio ha cautivado mi curiosidad. Quisiera saber mucho más acerca de los efectos que tiene la música, o el sonido en general, sobre la mente, un interés que está directamente relacionado con mi experiencia en el yoga y el kirtan. Sin proponérmelo, algo avancé el fin de semana en mis inquietudes, a tal punto, sonará extraño, que la literatura en prosa me haya hecho interesar aún más por la música.

Este domingo desayuné, y luego me sumergí en el libro de cuentos Un Brindis por Ava Gardner y otros relatos de Robert Graves. En “El Grito”, un hombre aprende del jefe de demonios del territorio norteño de Australia una serie de gritos mágicos capaces de hacer enloquecer en el acto e incluso matar a los hombres. Como aplicado erudito, a Graves le gustaba homenajear a la literatura antigua. Era un viejo tema.

Los marineros de la Odisea enloquecían con el canto de las sirenas; y sólo fue por medio de la astucia que Ulises escapó a dicha suerte. En más antiguas leyendas se encuentra uno con gritos que hacían retroceder los ejércitos o desplumaban las aves. El mismo Graves nos dice que en la Ilíada Héctor solía proferir un grito terrible. Nos refiere también que en los bosques de la Grecia helénica se oían relámpagos que hacían temblar las hojas de los árboles y que estos gritos que enloquecían de temor a los hombres le fueron atribuidos al dios Pan; justamente, de esta terrible leyenda, proviene la palabra “pánico”.

Sigue Graves contándonos que en la leyenda de Lludd y Llevelys, en el Mabinogion, un chillido retumbaba en víspera de cada primero de mayo que perforaba el corazón, espantando de tal modo a los hombres que perdían el color y la fuerza, y las mujeres sus hijos, y los jóvenes y doncellas el juicio, y los animales, los árboles, la tierra y las aguas quedaban estériles. El grito no era lanzado por un dios griego sino por un dragón.

En la mitología se repite la presencia infeliz de un sonido terrible capaz de cobrar vidas y conducir a la locura. En el fondo, los hombres se dieron cuenta que el sonido tiene un poder divino sobre nuestras vidas.

¿Qué tiene el sonido para que sea capaz de espantarnos de tal forma? ¿Por qué algunos pueden llegar a desquiciarnos? En efecto, no se requieren altos decibeles ni siempre asociaciones tenebrosas. Sin duda, conozco a más de uno que perdería la cabeza con algún sonido inofensivo sin tener que acudir a los poderes de un aprendiz de demonios. Yo, por lo menos, sufriría tortura si me encerraran un día entero mientras escucho comer uvas a mi papá. Allí reconozco la existencia de un misterio mucho más profundo que el que la fragilidad de nuestras mentes o la simple naturaleza receptiva de nuestros sentidos pueda explicar.

Pero si el cuento de Graves abunda en terribles gritos que eliminan las vidas como si fueran briznas sopladas de un campo dorado de verano, ocurre también que hay sonidos que renuevan o dan origen al mundo. Aprendemos de Graves que los griegos se percataron de la belleza, dulzura y armonía de los sonidos. Orfeo encantaba con su arpa a los hombres y hacía bailar a los árboles. Son memorables los pasajes abordo del Argos en busca del Vellocino de Oro, en el momento en que se deslizaban por las aguas del Bósforo salpicadas de estrellas:

“Orfeo siguió rasgueando la melodía durante un rato después de dejar de cantar. Anceo, al mirar a babor para asegurarse de que seguía bien el rumbo, creyó ver las oscuras cabezas de unos hombres que nadaban junto a la nave. Al mirar a estribor vio varias más. Se asustó y dijo en voz baja:

-¡Chist, Orfeo; nos siguen los espíritus!

-Pero Orfeo le dijo que no se asustara; eran focas atraídas de todas partes por el poder de la música”.

Hay algo más en estos pasajes literarios que unos placeres modestos atribuibles a un escritor cuyos dones son todo menos modestos. El bebé llora en cuanto respira y las aves anuncian el día con su coro celeste. El sonido es algo vital y consustancial al universo. De ello se percató no sólo Graves, sino también los autores de una obra maestra de la literatura sagrada: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”.

 

(Visited 80 times, 1 visits today)
PERFIL
Profile image

Candidato a DPhil en Historia de la Universidad de Oxford. He trabajado de investigador del Centro de Estudios en Historia (CEHIS) de la Universidad Externado de Colombia y de asistente de investigación del Centro de Estudios Latinoamericanos, St. Antony’s College, Universidad de Oxford.

    Sigue a este bloguero en sus redes sociales:

  • twitter

Más posts de este Blog

  • Colombia

    Kissinger el idealista

    Escribir sobre Kissinger siempre levantará polvaredas de polémica. No ha sido, desde luego, un hombre común, pero suelen olvidarse los(...)

  • Colombia

    El futuro del Archivo de Paz y Guerra

    Son famosas las palabras de W. Churchill durante la segunda guerra mundial: “Dejaré que la historia se encargue del pasado,(...)

  • Entretenimiento

    Joya de la radio pública británica

    La joya en cuestión se llama “Discos de la Isla Desierta” [Desert Island Discs] de la BBC Radio 4. Este(...)

  • Bogotá

    Retos de la izquierda colombiana

    Independientemente del resultado en las elecciones presidenciales, los datos son irrefutables. El desembarco de la izquierda ya no es el(...)

Ver más

Lo más leído en Blogs

1

Aunque un poco más lento, si es posible adelgazar tomando pastillas anticonceptivas.(...)

2

Les recomiendo medirse los latidos del corazón para determinar su causa y(...)

3

Dios nos habla por medio de nuestros sueños. Esta es una verdad(...)

0 Comentarios
Ingresa aquí para que puedas comentar este post
Reglamento de comentarios

ETCE no se responsabiliza por el uso y tratamiento que los usuarios le den a la información publicada en este espacio de recomendaciones, pero aclara que busca ser la sombrilla de un espacio donde el equilibrio y la tolerancia sean el eje. En ese camino, disponemos de total libertad para eliminar los contenidos que:

  1. Promuevan mensajes tipo spam.
  2. El odio ante una persona o comunidad por su condición social, racial, sexual, religiosa o de situación de discapacidad.
  3. Muestren o impulsen comportamientos o lenguajes sexualmente explícitos, violentos o dañinos.
  4. Vulneren o atenten contra los derechos de los menores de edad.

Además, tenga en cuenta que:

  • - El usuario registrado solo podrá hacer un voto y veto por comentario.
Aceptar
¿Encontraste un error?

Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.


Debes escribir el comentario
¡Gracias! Tu comentario ha sido guardado
Tu calificación ha sido registrada
Tu participación ya fue registrada
Haz tu reporte
Cerrar
Debes escribir tu reporte
Tu reporte ha sido enviado con éxito
Debes ser usuario registrado para poder reportar este comentario. Cerrar