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Zoofilia

Por: sofia.acalantide

Que existe la práctica de penetrar a las burras no es una novedad, ni está en duda. Más allá de lo que cada un@ de nosotr@s piense sobre esto, lo que es cierto es que hay hombres que lo hacen y que tal usanza está bien documentada (léase, por ejemplo, el artículo “Burdel de burras” de Margarita García”). Claro, siempre se encuentran detalles que tal vez se ignoraban:

- Que no es sólo con las burras, sino también con los burros. A esto último se le conoce como “el burro chancletiao”: colocan en los testículos del animal una cuerda que se amarra al pie del hombre y que éste hala para que el orificio anal del burro se abra y facilite su entrada.
- Que el asunto se ha vuelto incluso negocio: hay proxenetismo de burras como nos cuenta Margarita en su artículo
- Que los niños se inician en esta práctica muy temprano, algunos desde los 8 o 9 años

Y siempre es bueno, también, hacer precisiones. Si bien la práctica está muy extendida en la costa atlántica de Colombia, no es cierto que todos los costeños hayan probado burra (con toda seguridad hay muchos que no) ni que todos los que lo han hecho sean costeños (hombres de otras regiones también han probado).

Ahora, no sólo con burras (o con burros) se practica la zoofilia. Ya alguien en los comentarios de la nota anterior nos decía que un amigo suyo la practicaba con ovejas. En general, cualquier animal cuadrúpedo es una posibilidad. He oído también de coger gallinas y de ponerle el pene en la boca a las terneras para que chupen, por ejemplo. Por otra arte, no sólo los hombres son proclives a la zoofilia. Existe mucha pornografía de mujeres lidiando con perros, serpientes, caballos, etc. Se escuchan historias sobre mujeres solas que compran un perro y lo convierten en su compañero sexual.

Yo no tengo los conocimientos que me permitan decir si esta práctica es médicamente peligrosa, si existe o no riesgo de contagio de algunas enfermedades específicas (si alguien entre los lectores y las lectoras tiene información fiable, qué bueno que la compartiera). Tampoco entraré a opinar si es sublime o asqueroso, pues allá cada quien con sus gustos. Pero entre la mucha información que he consultado y recibido, me llama especialmente la atención una frase recurrente: “lo hacemos para practicar, antes de ir a embarrarla con una mujer”. Una de las lectoras de este blog me contaba:

“les inculcaban a las muchachas que cuando tuvieran relaciones sexuales con un hombre, con ese se debían casar, lo mismo a los muchachos (…) por eso es que se iban a desfogar su deseo con las burras (…) lo tomaban como práctica para su vida sexual futura (…) con los animales se podía ensayar, y a la hora del acto con una mujer, se hacia muy bien por que no quedaban como el típico adolescente eyaculador precoz….”

Es muy curioso eso. Habrá muchos casos en que se trata de una mera curiosidad: saber cómo se siente con un animal. Pero, al parecer, la práctica de comer burra ha hecho carrera fundamentalmente entre los preadolescentes, que quieren sexo pero no pueden ingresar a los prostíbulos (ni cuentan con el dinero para hacerlo), de manera que los animales se convierten en su única opción para aprender. Entonces me pregunto: ¿por qué los hombres tienen que ensayar antes de su primera vez con una mujer? Y, si se admite que un buen desempeño es deseable, incluso en esas primeras veces, ¿por qué no se admite que las mujeres también ensayen?

Sofía

sofia.acalantide@gmail.com

…OTRO MUNDO ES POSIBLE…

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