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Estado Civil Soltérica

Odio las relaciones a larga distancia

Por Soltérica el octubre 25, 2012 5:39 pm

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Odio las relaciones a larga distancia por lo obvio: la distancia. Parece demasiado elemental, pero no lo es. Y es que no es solamente no poder estar físicamente con la otra persona, no poder verla todos los días o verla cuando uno quiere. Odio todo lo que la distancia implica: ese estado permanente de pausa en el que se queda la vida entre encuentro y encuentro. Ese contar días y horas para volverse a ver que hace que los días normales se sientan únicamente como la antesala de algo más, como el hall de la vida real y no como la vida real misma. 
Odio calcular el paso del tiempo… me quedan dos días para verlo, me quedan 2 noches con él, me quedan 40 minutos de metro a mi casa sola, me va a dejar el avión, 5 minutos más, sólo 5. Odio las salas de espera de los aeropuertos, odio la cama fría los domingos por la noche, odio las despedidas. Odio con toda la fuerza de mi ser las despedidas. Odio desempacar la maleta, odio encontrarme una camiseta suya entre mi ropa sucia, odio levantarme el lunes triste y ver las dos tazas de café del desayuno del domingo sucias en el lavaplatos. Odio los programas de millas de las aerolíneas, odio Skype.
Odio tener que postergarlo todo, la celebración del momento feliz la dejamos para cuando nos veamos, la pelea la aguantamos hasta más adelante porque no vamos a desaprovechar los dos días que estamos juntos discutiendo. Odio tener que aprovechar los dos días que estamos juntos, porque deja de ser una situación natural. Tenemos que estar felices, y hablar de cosas agradables, y ver a los amigos y conocer sitios nuevos. Tenemos que parecer esas personas dichosas de comerciales de yogur porque solo vamos a estar juntos dos días y tienen que ser buenos.  
Odio la presión de crear buenos recuerdos a cuentagotas y con calendario en mano, porque nunca sabemos cuándo va a ser la próxima vez. Odio que no hay lugar a cotidianidad porque hay que embutir las emociones guardadas de los últimos 20 días en estas 48 horas de fin de semana, pero solo si son buenas, que para lo malo ya habrá tiempo, más adelante. Pero más adelante nunca llega, porque la verdad indiscutible es que vivimos en dos ciudades diferentes, y por más que yo le cuente cómo me fue hoy en la oficina, eso no se compara a lo que sería llegar cansada de trabajar y sentarme a su lado en silencio a ver televisión mientras él juega con mi pelo. Esos momentos no se pueden construir artificialmente, no se pueden planificar, no se pueden agendar.

Odio no divertirme en la fiestas cuando no estamos juntos porque quisiera estar con él, odio no divertirme en las fiestas cuando estamos juntos porque no veo la hora de que la fiesta termine y nos podamos ir a casa para estar solos. Odio pelear por teléfono y pelear por mail, pero sobre todo odio que las peleas se terminen con otra llamada u otro mail, y no con un beso y un abrazo de verdad, como Dios manda, como debería ser. Odio las relaciones a larga distancia porque son un insulto al concepto de relación en sí misma, son una burla a la idea de estar con alguien más, porque en realidad estamos solos juntos, o juntos por separado. No tiene ningún sentido, lo sé, estoy dolorosamente consciente de la estupidez que estoy diciendo.
Odio las relaciones a larga distancia porque son una desgarradora prueba de la ingenuidad del amor, la inocencia y candidez idiota de creer que yo soy diferente, y esta relación es diferente y esta vez va a funcionar aunque nos separen más kilómetros de los que quisiera enumerar. Odio sentirme sola estando acompañada, odio sentirme sola en concreto, odio extrañar, odio esperar, odio con todas las fuerzas de mi ser las despedidas. Odio las relaciones a larga distancia.
En Twitter: @Soltérica
También estoy en Facebook y si me quieren seguir leyendo, tengo un libro: Estado Civil Soltérica.

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1 comentarios

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  1. 1

    mapivalar 15 noviembre, 2012 a las 0:09

    Y que tal cuando en esas relaciones de larga distancia a uno le da por tomarse fotos con ese amor, en cada paseito que se hace para verse y cuando uno termina, por la misma distancia uno ya no vuelve a hablar con el individuo, eso quedan una cantidad de fotos que uno hasta imprime pa mandarse por correo y despues son un encarte!!! porque son hasta bonitas y da pesar botarlas!!y cuando son digitales hasta peor!!! esas fotos son el recuerdo literal del cuento de hadas que nunca se hizo realidad!

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