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Retomando donde empecé

Por: guillermoc74

Hace varios meses dejé de escribir en el blog, una suma de motivos personales, cambios en la vida y una montaña adicional de excusas me apartaron de escribir. Hoy, mientras lavaba la loza decidí retomarlo, un esfuerzo por reconquistar espacios perdidos.

Curiosamente, y aunque tengo muchos temas pendientes, el que volvió a poner los engranajes en movimiento fue el mismo que inició este blog. Las espirales de la vida se muestran otra vez, no solo “La Historia” se repite, la mía también. Así, vuelvo a escribir nuevamente acerca de toros, toreros y taurófilos (aunque deberían llamarse taurófobos, pues uno cuida lo que le gusta).

He estado pensando en por qué, a pesar de ser una actividad tan obviamente arcaica, sangrienta, cruel, irrespetuosa y denigrante con los seres vivos, se mantiene aún vigente. Hay otras actividades de la misma categoría como las peleas de gallos o perros que, afortunadamente, no cuentan con la gran y militante hinchada con que cuentan las corridas de toros. Por qué el toreo se sigue viendo con buenos ojos por tanta gente y es defendido por muchos? Fácil: el estrato social que frecuenta la fiesta brava. 

El toreo es una actividad que disfrutan las clases gobernantes y prestantes del país, los escritores, los locutores, los legisladores. Estar en el palco presidencial es un honor, codearse con la crema y nata de la sociedad bogotana mientras se grita eufóricamente es un plan muy cool, hablar de la arena y los toreros es un gran plan. 

Es tan así que, para darle un toque más elevado a lo que nunca será más que la agonía y muerte de un animal, llaman “arte” a la tauromaquia e incluso “maestro” a los toreros. No se confundan, las artes son la música, pintura, escultura, danza, literatura, arquitectura y cine. Reales artistas serán: Renoir, Obregón, García Márquez, Aires Mateus, Hitchcock, Miguel Angel, Dali, entre otros.Es un insulto para los artistas reales ser comparados con aquellos que solo han depurado la técnica de matar. Con otros debería comparárseles, que también han sido exitosos en las lides de asesinar por diversión.

Y claro, también está el bastión legal de haber declarado el toreo como patrimonio cultural de Colombia por parte de aquellos que lo disfrutan y frecuentan. Pero veamos que dice www.rae.es acerca de Cultura:

“Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.”

En efecto la cultura tiene que ver con costumbres y tradiciones, pero no se debe obviar el resto de la definición: la cultura también mide el grado de desarrollo y está enmarcada en una época. Es algo que debe evolucionar, demuestra el nivel de crecimiento, de madurez, de conciencia y deinteligencia colectiva de una sociedad. 

Incluso paises con tradiciones de toreo mucho más largas que Colombia como España, han prohibido en la mayoría de sus plazas herir y matar al toro. Ahora Colombia resultó más tradicional que España, más papista que el papa.

La cultura evoluciona a nivel mundial y de hecho el mundo reclama que así sea: tradiciones como la lapidación, ablación, canibalismo, deformación de pies en las japonesas, tienen centurias e incluso milenios en algunas culturas. Pero esa no es razón suficiente para que deban perpetuarse.Ninguna sociedad debería proteger ni disfrutar con la crueldad.

Realmente creen que en una actividad en donde el premio son las orejas del oponente, en que desde un caballo se pica repetidamente a un animal para que sangre y se enfurezca, en que así -herido, débil, desorientado, humillado- se le molesta con un trapo que ataca sin opción, con la lengua afuera por el cansancio y el dolor, hasta bajar la cabeza exhausto para ser atravesado por una espada, es un arte? Es cultura?

Podrán repetirlo quienes legislan, podrán defenderlo y promoverlo desde las emisoras de radio que supuestamente promueven la cultura. Pero repetir algo, no lo hace verdad.

La crueldad es crueldad.

Publicado en: El Tiempo, Vida de hoy

3 comentarios

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  1. 1

    jorelc 30 enero, 2012 a las 7:32

  2. 2

    Fennix 30 enero, 2012 a las 7:40

    Tampoco me gusta la tauromaquia (los enanitos toreros si) pero…

    Ayyyy nooo! otro en el cliché snob de ser antitaurino? A veces pienso que tienen un mapa mental parecido, es decir los mismos que otrora estaban en verdolaga protesta anticorrupción “yo vine porque quise a mi no me pagaron” hoy son los borregos del virus antitaurino.

    No digo todos pero la gran mayoría tienen mentes volubles que se dejan llevar por el demagogo de turno.

    Y no me gusta la tauromaquia pero tampoco soy tan hipócrita de prohibirles su actividad cuando yo me desvivo por los “asados”

    Puntillazo: los antitaurinos colombianos son los seres más cínicos que pueda haber pues les es indiferente las millones de víctimas del comunismo.

    Y ya para irme: Imagine usted que Garavito (el que violó, asesinó, descuartizó decenas de niños) dentro de 20 años es alcalde de Ciénaga de Oro (Cuna del terrorista que asesinó, violó, secuestro, reclutó, miles de civiles e infantes en su movimiento M19) imagine usted que a Garavito se le ocurre prohibir las corralejas por considerarlo un “acto alrededor de la muerte” ¿Qué pensaría de quienes le siguen preciso en ese momento contra tan loable causa?

    Salu2

  3. 3

    GMasRoca 30 enero, 2012 a las 11:10

    Mi amigo Fennix, creo que no hay algo más esnobista que su declaración “A mi tampoco me gusta pero me molesta quienes se declaran en contra”. ¿Y qué decir de la estupidez de su “Puntillazo” en el que culpa a quien no le guste los toros de ser indolente ante víctimas humanas? Y solamente del comunismo, además! (implicando que si aprueba que existan otras víctimas). Y ni hablar de la diatriba ininteligible de su párrafo final sobre un tal Garavito (Que al parecer se inspiró en “Mancuso”). ¿Qué tiene que ver eso con la columna?
    Como lo afirma el artículo, es mucho más cliché esnob la gran mayoría de quienes siguen asistiendo a ese espectáculo por tradición de familia o de estrato, o simplemente por el arribismo de “codearse” con los taurófilos…
    Sinembargo no es la prohibición lo que soluciona un problema de cultura como este (y las peleas de gallos y las de perros). Es la educación.