Cerrar Menú Blogs
Las opiniones de los blogueros son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.
Profile image

Ingresa o regístrate acá para seguir este blog.

Seguir este blog

Doña Emperatriz Guevara es un roble, que ya no le da pena llorar cada vez que habla de su hijo, el capitán Julián. Lo que ella quiere no es un puñado de huesos. Eso no lo entienden las Farc, como muchas otras cosas. Esta madre sabe que el alma de su hijo sigue estando secuestrada. No puede salir de la manigua, del terror y de la desgracia de una guerra estúpida. Doña Emperatriz y su nieta, Ana María, quieren tenerlo cerca, así sea para enterrarlo, para hablarle los domingos en el cementerio y contarle las cuitas de la familia… O para saber, por lo menos, que su cuerpo y su alma descansan cerca. Quieren liberarlo, ponerle fin a esta historia macabra…. Por eso es absolutamente perverso, inadmisible y asqueroso que las Farc, como lo sugirieron hace unos días, no entreguen el cuerpo… De nuevo, por enésima vez, esto es inadmisible. Es infame que después de tantas promesas no lo hagan. El siguiente texo salió después de una charla con doña Emperatriz en Bogotá y que se publicó en este diario en 2007. Confieso que ha sido la primera vez que casi se me salen las lágrimas al escribir una historia.

‘Mi hijo sigue secuestrado’

Como todos los domingos de los últimos 9 años, doña Emperatriz de Guevara se sigue levantado a las 2 de la mañana para hablar en un programa de radio sobre su hijo secuestrado, el capitán Julián Ernesto Guevara.

Al principio fue para enviarle mensajes con las últimas noticias de la familia y para que no se sintiera olvidado. Pero desde hace 16 meses, cuando se supo que murió en cautiverio, lo hace para recordarles a las Farc su compromiso de devolverle, por lo menos, los huesos de su hijo.

La matrona de esta familia ha recorrido los últimos 480 días un camino espinoso, de preguntas sin respuestas. El mismo que desde esta semana empezó para los familiares de los 11 diputados del Valle asesinados. «Mientras no tengamos su cadáver, Julián sigue estando secuestrado», dice.

Esta abuela de 68 años lleva a cuestas un sino trágico: el secuestro de su hijo en 1998, en la toma de Mitú, y el reciente asesinato de su otro hijo, el capitán retirado Gonzalo Guevara, quien reclutaba colombianos para la guerra de Irak.

En uno de los días más dolorosos de su vida, el 16 de febrero del año pasado, Emperatriz colgó para siempre el vestido que mandó a hacer con tela vinotinto -el color que más le gustaba a Julián-, que se iba a estrenar cuando él volviera.
Ese día, las Farc oficializa-ron, mediante un frío comunicado, lo que días antes le había dicho Carlos Lozano, director del semanario Voz: que su hijo había muerto por una «desconocida enfermedad» el 28 de enero.

Desde entonces, sigue esperando que la guerrilla cumpla con la promesa de entregar los restos. Pero ha pasado más de un año y las Farc no le dan ninguna razón de su hijo. Ni los buenos oficios de Lozano y la Cruz Roja le han valido para recuperar el cuerpo.

Ha pensado, incluso, irse sola a buscar a Julián, como lo hizo cuando hubo la zona de despeje en San Vicente del Caguán (Caquetá), en el gobierno Pastrana: «No ha valido de nada. Si no entregan pruebas de supervivencia de los vivos, menos se acuerdan de los muertos».

Ante tantas preguntas, todos los días Emperatriz maquina las posibles justificaciones de la demora. Que está enterrado en el campamento donde todavía hay secuestrados, se convence. «¿Por qué murió? Me lo pregunté por mucho tiempo. Después entendí que la pregunta es: ¿para qué murió? Para que dejara de sufrir, eso me consuela».

Con el recuerdo de sus hijos, pasa sus días como cuidadora de niños en un jardín infantil que tiene la familia en el occidente de Bogotá.

En una fugaz charla con el policía Frank Pinchao, que se les escapó a las Farc en abril, pudo tener unos pocos detalles de esa historia que nunca ha podido entender: «Me contó que Julián quedaba tieso, como muerto, y que después lo revivían». Pero un día no despertó más. «Hay días que pienso que Dios se olvidó de mí», dice.

La que también ha peleado con el mundo es Ana María, la hija de Julián. Hoy tiene 15 años. Mientras crecía, su cuarto amanecía con las fotos de su papá pegadas en la ventana, como mirando hacia el cielo.
Entre Emperatriz y Ana María, las dos mujeres en la vida del capitán Julián Ernesto Guevara, hay una secreta esperanza que desafía la verdad: que todo esto sea una pesadilla.

«Tengo que tener la certeza de que está muerto. Saber si los huesos son de Julián, para así llevarlo a un sitio en donde pueda estar con él. Todos los días le reclamo al Señor que me traiga a mi hijo. Le digo: tú eres poderoso, devuélvemelo», cuenta Emperatriz aguantando las lágrimas.

(Visited 44 times, 1 visits today)

Etiquetas

PERFIL
Profile image

Andrés Garibello, ex periodista de EL TIEMPO. Sudaca colombiano que estudia en España.

    Sigue a este bloguero en sus redes sociales:

Más posts de este Blog

  • Mundo

    El enemigo de lo público

    Normal 0 21 false false false MicrosoftInternetExplorer4 /* Style Definitions */ table.MsoNormalTable {mso-style-name:"Tabla normal"; mso-tstyle-rowband-size:0; mso-tstyle-colband-size:0; mso-style-noshow:yes; mso-style-parent:""; mso-padding-alt:0cm(...)

  • Mundo

    El placebo redondo

    Ha empezado otro Mundial de Fútbol. La vida se debería contar de cuatro en cuatro. Lo digo porque es(...)

  • Mundo

    Fumar

    Madrid es de las pocas capitales del mundo donde se puede fumar, tranquilo, en cualquier espacio cerrado. Digo tranquilo(...)

  • Mundo

    Qué dolor doña Emperatriz

    Doña Emperatriz Guevara es un roble, que ya no le da pena llorar cada vez que habla de su(...)

Ver más

Lo más leído en Blogs

1

Les recomiendo medirse los latidos del corazón para determinar su causa(...)

2

Acabo de recetarle esta dosis de Metformina para adelgazar, a una(...)

3

Si hablamos de logros importantes a lo largo del tiempo, de(...)

0 Comentarios
Ingresa aquí para que puedas comentar este post
Reglamento de comentarios

ETCE no se responsabiliza por el uso y tratamiento que los usuarios le den a la información publicada en este espacio de recomendaciones, pero aclara que busca ser la sombrilla de un espacio donde el equilibrio y la tolerancia sean el eje. En ese camino, disponemos de total libertad para eliminar los contenidos que:

  1. Promuevan mensajes tipo spam.
  2. El odio ante una persona o comunidad por su condición social, racial, sexual, religiosa o de situación de discapacidad.
  3. Muestren o impulsen comportamientos o lenguajes sexualmente explícitos, violentos o dañinos.
  4. Vulneren o atenten contra los derechos de los menores de edad.

Además, tenga en cuenta que:

  • - El usuario registrado solo podrá hacer un voto y veto por comentario.
Aceptar
¿Encontraste un error?

Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.


Debes escribir el comentario
¡Gracias! Tu comentario ha sido guardado
Tu calificación ha sido registrada
Tu participación ya fue registrada
Haz tu reporte
Cerrar
Debes escribir tu reporte
Tu reporte ha sido enviado con éxito
Debes ser usuario registrado para poder reportar este comentario. Cerrar