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Andrés no llevaba mucho con Verónica, algo así como dos meses de noviazgo. Aunque duró cayéndole como 5 meses. No era la relación más fluida ni la más tranquila que él había tenido, pero esa mujer le gustaba mucho desde que la conoció. Seguro tuvo mucho que ver que la primera vez que la vio ella estaba en minifalda: las piernas de Verónica eran legendarias en la oficina. Hacían tour para visitar el piso 8 del edificio con cualquier excusa.

La relación arrancó mal. Desde el principio Andrés ya vivía organizando cenas románticas, con saxofón y todo, pero no «de puro lindo» con ella sino porque Verónica vivía de mal genio con él.

– Marica, ¿y ahora qué le hizo? Le preguntábamos siempre.
– Ya ni me acuerdo, pero la vieja aguanta y me demoré mucho cayéndole. Además comer rico, chimenea, saxofón… si con esto no me perdona, estamos jodidos.
– Andrés, usted ya está jodido. Con ese genio de Verónica se le va a ir el sueldo en restaurantes. Y ya no le va a bastar ni con Kenny-G en persona dándole al saxofón.

Poco a poco él fue conociendo más de la vida de Verónica -mi Bella Genio, como le decía Andrés-, específicamente, que ella era muy consentida. Vivía con su mamá y la hermana mayor, y las tres tenían tal simbiosis que rayaba en lo incómodo. Parecían un solo ente: Si Andrés peleaba con Verónica (como todas las parejas lo hacen), cuando llegaban a la casa ya ellas lo estaban mirando feo. Como que tenían un peleómetro, más efectivo que el marihuanómetro ese que están promocionando ahora. Si una amanecía de buen genio, las tres cantaban al unísono, los pajaritos se metían por la ventana y las ayudaban a vestir. Hasta la cafetera les hacía coro (dicen que barítono, pero no lo puedo asegurar). El problema con todo eso es que al final eso era una relación de tres contra uno.

princess-marmotazosVerónica, a pesar de tener un posgrado encima y ser una mujer hecha y derecha, seguía siendo una niña en su casa. Pedía permiso para salir después del trabajo, y avisaba todo el tiempo dónde estaba. Si Andrés quería invitarla a cine, debía superar un poco de procesos burocráticos que la mismísima DIAN envidiaría. Solo después de eso él sabía si podía reservar o no las entradas.

Había otro problema: constantemente comparaban a Andrés con el novio de su cuñada. La hermana de Verónica tenía una relación de varios años, que ya iba para matrimonio -usted no me sale de esta casa sin un anillo-. El personaje en cuestión es muy buen tipo y un profesional exitoso, pero tenía el gran defecto de que hacía absolutamente todo lo que decía la sagrada trinidad. «Andrés, ¿por qué no nos invitas a un buen restaurante, como hizo Juan la semana pasada?»

– Andrés, cuando vengas por mí, por favor pasa por la veterinaria y compra comida para Sansón.
– Pero… Vero… Acuérdate que yo voy en Transmilenio, la veterinaria queda como a 8 cuadras de tu casa, y Sansón come como vaca. Es grande como una vaca. Come por bultos. ¿No podías tener un chihuahua? Hay unos hasta simpáticos.
– Ay Andrés, no seas llorón, mira que Juan siempre va.
– Pues claro que él siempre va, ¿no ves que él tiene carro? –pobre pendejo, él se deja marranear y ahora quieren que yo también-. Hagamos una cosa, Vero. Llego a tu casa y vamos a la veterinaria en tu carro, ¿qué opinas?
– Ay no, si no eres capaz de hacer un simple favor mejor ni vengas.

Y así Andrés terminaba peleando con las tres, bueno, con los cuatro, porque el pitbull también lo miraba golpeado. «A usted no le conviene verme con hambre», parecía decirle el perro ese. Perro.

Sanson-Andres-MarmotazosEn esa casa adoraban al perro y esta es la hora en que Andrés todavía se pregunta por qué. «¿Será porque es el único hombre de la casa?, ¿o será porque es negro? Vaya uno a saber. ¿Será que les obedece todo? No, no creo que sea eso, son ellas las que hacen todo lo que él quiere. De pronto si les ladro me empiezan a querer. O si muevo una pierna cuando me rasquen detrás de la oreja».  Y es que ellas tenían a «Sansonsito» absurdamente consentido. Siempre que Verónica y Andrés estaban viendo alguna película en la cama de ella, al momentico Sansón se subía a la cama a acompañarlos. Al rato ya estaba entre los dos. Cuando Andrés se daba cuenta ya estaba viendo la película sentado en una silla mientras Verónica consentía al bendito perro, arrunchados en la cama.

Pero el día en que Andrés se dio cuenta de que esa relación no duraría mucho más fue cuando ella pasó a recogerlo al trabajo. Él salió tarde de la oficina así que ella llegó en su carro.

– Andresito, ya estoy llegando. No te demores en bajar que estoy mal parqueada.
– Dale. Apago el computador y bajo.

Andrés sale del edificio sonriendo y despidiéndose del vigilante. Camina hacia el carro, al puesto del copiloto, por supuesto. Cuando abre la puerta, se encuentra con 42 toneladas de pitbull en la silla.

– Hooola Andresito. Ven, mejor siéntate atrás. Me traje a Sansón para no venirme sola de noche, porque qué peligro.
– Jejeje… ¿en serio? ¿quieres que me siente atrás?
– …
– ¿De verdad?
– Obvio.
– Vero, no te puedo creer.
– Ay Andrés, tú sabes que cuando él se sienta ahí ya no hay poder humano que lo mueva. ¿O qué querías, que me viniera sola hasta acá a recogerte? ¿¡A las 9 de la noche!?
– Este… no… tranquila. ¿Y qué, les puedo armar conversación o están hablando de sus cosas? Si quieres bajo el vidrio y saco la cabeza con la lengua afuera.

A las pocas semanas terminaron, como ya todos sus amigos suponíamos. Andrés no volvió a hablar con ella durante un buen tiempo, hasta el día en que ella lo llamó y le dijo:

– Andrés, ¿recuerdas ese día que fuimos a comer después de dejar a mi mamá donde mi tía?
– Sí, claro.
– ¿Recuerdas que ese día me trajiste a mi casa pero no tenías para el taxi hasta la tuya y yo te presté?
– Ehhhmmm, sí.
– ¿Y recuerdas el día que fuimos a cine y que yo pagué las palomitas?
– Ajam.
– ¿Y el día que usamos mi tarjeta y nos vinimos en Transmilenio?
– Seh.

«Me hizo como otras cuatro preguntas por el estilo», me dijo Andrés, «vainas que yo ni me acordaba, y al final me dice ‘Bueno, son 53 mil pesos’… Esa misma noche fui y se los pagué. No la he vuelto a ver.»

Cuando terminamos de reírnos le dije «Marica, esta vez no lo echaron por perro, sino que lo cambiaron por un perro. JAJAJAJAJA. Tranquilo, chino, estas cervezas no se las voy a cobrar» y pedí la siguiente ronda.

– FIN –


Algunos de ustedes me iban madreando cada vez que escribo «continuará», así que esta vez solté toda la historia de una vez. A veces escribir toma mucho tiempo, pero la verdad me divierto mucho leyendo sus comentarios. Esos son como el aplauso para el bloguero y dan mucha satisfacción. También sé que muchos de ustedes esperan a que El Tiempo comparta el enlace en Facebook, pero no siempre pasa (hay que darle espacio a todos los blogueros) por lo que les voy a dar el enlace para leer todas las historias. Cópienlo, guárdenlo, sáquenle foto, anótenlo en una libreta y se comen el papel (no sé para qué, pero así nos sentimos en película de espías). blogs.eltiempo.com/marmotazos/

También me escribieron preguntando por qué siempre se raja de las mujeres. Bueno, estas son historias escritas desde el punto de vista de los hombres, en el que somos nosotros los que no las entendemos, los que cuando dicen «no me pasa nada» entendemos «no me pasa nada». Desde el punto de vista de la mujer hay un montón muy buenos. Por ejemplo «Susana y Elvira», allá las mujeres rajan de los hombres por básicos, por ñoños, por perros, por rumberos en exceso, por no ser perfectos o por todo lo contrario. Es tan buen blog que han ganado un par de veces a mejor blog en los Premios Twitter, y ya tiene serie web. Un hit completo. Un saludo muy grande para ellas que, de alguna manera, inspiraron estas historias, por allá en 2010.

También escribo de otros temas, no todo son relatos, aunque últimamente no le saco mucho tiempo. Escribo de Bogotá (y rajo mucho del alcalde), escribo de Social Media (a eso me dedico) y escribo listas para el mercado. Esas últimas no me quedan muy bien. Algún día escribiré cheques con muchos ceros.


Entradas anteriores: «Por qué no creo en agüeros«, «10 claves para ser influenciador en redes sociales«, «Le pasó a una amiga«.


También estoy en Facebook, Linkedin e Instagram.

Aquí empezaron los Marmotazos y acá encuentran los Premios Twitter Colombia.

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PERFIL
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Soy un consultor apasionado por el Social Media y los contenidos digitales. Trabajo mejorando la Reputación Digital de marcas y personas. Conferencista y profesor universitario. Director de los Premios TW, a lo mejor de las Redes Sociales en Colombia, emprendedor en los ratos ocupados, melómano y escritor en los ratos libres. Bogotano por nacimiento, ingeniero de sistemas por educación (Universidad Nacional) y tuitero por gusto.

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14 Comentarios
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  1. Este blog me hace reír mucho y tienes razón describes situaciones desde la perspectiva del hombre, es parte de tu personalidad como escritor y es lo que te hace tan divertido y especial. Tengo curiosidad de salir con "Andres" solo por saber como me vería el a mi 😛

  2. jajajaja bueno lo del perro pasa harto… es que, ¡ como puede una persona normal darle mas prioridad a un animal que a un humano! No odio a los animales, claro que no, pero cada cosa tiene su lugar ala!
    Pero lo de la plata ¡carajo! yo le digo de manera respetuosa que ¡puede besar mi bello derrier!

  3. Ups! se me paso el jueves sin leer…. esa Veronica es una pecueca, pero por hay leí un comentario de que seguramente si ella lo busca el vuelve y cae… porque por lo que he leído Andresito es como medio caido del sarso con las mujeres… muy buen cuento! esperando con ansias el jueves! pd: prometo no volver a olvidar leer puntual!

  4. carlosrodrigu0803

    Pues nada, comentarle que ayer tambien lei su.. blog..y con respecto al comentario que era dificil encontrarlo. me referia a. la pagina del el Tiempo, a veces aparece a vece no. Pero con la aclaracion que nos hizo y la direccion que nos dio solucionado todo….hasta el otro jueves… by…by

  5. Enserio!!! muchas veces no entiendo como existen mujeres que nos hacen quedar mal, manipuladoras… locas … lloronas … etc en fin! debo decir que tus puntos de vista me encantan, tal vez si me gustaría ver esos ceros en los cheques jajajja han de ser bien interesantes.

    Me gusta leerte, me rió mucho :D… a espera de nuevas historias, y pues poder probar de estas otras cosas que escribes 😉 Feliz Noche!

  6. margibendayle

    Jjajajajajajaaja, ay pobrecito, pero seguro ella lo llama y le dice que vuelvan y sin pensarlo dos veces el corre con ella jajajajajajajjajajaja, yo tengo mi teoría a los hombres les encanta que los traten mal son felices así, muy bueno, ya se me volvió costumbre leer tu columna los jueves.

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