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Después de varios días Sofía le escribió, preguntando por los tacones que se le habían quedado en el apartamento de él. Andrés sabía que ella los necesitaba medio urgente porque tenía un evento formal. «¿Vas a estar mañana en tu casa? Para ver si paso por ellos». «La verdad debo salir temprano, pero si quieres te los dejo en la portería, así puedes pasar en cualquier momento», respondió Andrés. «Noooo, así qué gracia. La idea es pasar a saludarte, verte un ratico, ¿no?» «¡Genial! Pero… ven, Sofi, tú tienes claro que si vas a mi apartamento no te voy a dejar salir corriendo como la vez pasada, ¿cierto?» «Obvio sí, Andresito. Súper claro (guiño guiño)».

[Entran créditos y suena música]


Previously on «Le pasó a un amigo»: Tras mucho conversar por redes sociales, Andrés y Sofía se conocieron. Tomaron café, fueron a cine y terminaron en el apartamento de él. Las cosas se empezaron a calentar hasta que, muy de repente, Sofía salió afanada dejando a Andrés acelerado (vestido y alborotado) y pensando en darse una ducha de agua fría. Tan rápido salió ella que dejó olvidados unos tacones que acababa de comprar.

Si quieren leer la primera parte de la historia completa, hagan clic acá.


Ese día Andrés tenía un compromiso, pero lo canceló, pues porque ajá: No todos los días va una vieja a su apartamento a recoger unos tacones. Y a re-coger. Los tacones, o sea.

Andrés se fue al apartamento como a las 4 de la tarde para ordenar un poco todo, limpiar el polvo, asegurarse de que había suficiente tequila, limones, sal… Cuando todo estuvo listo le escribió a Sofía para confirmar la hora y ella le dijo que aún se demoraba. Andrés pensó que sería más temprano porque ella seguía en vacaciones y le sobraba tiempo, pero aprovechó el rato para adelantar trabajo ya que debía madrugar mucho al otro día, para una presentación. Finalmente a eso de las 7 llegó ella. Andrés abrió la puerta y se encontró con una mujer alta y voluptuosa, de pelo negro y largo, con una mirada penetrante y boca provocativa; un escote llamativo pero no exagerado, y un perfume que a él le encantó. Ella entró muy segura de sí, como suele suceder con las mujeres bonitas y que saben lo que va a pasar. Saben que va a pasar porque ellas quieren.

«¿Qué te sirvo?», preguntó él. «Tengo desde agua y gaseosa, hasta un tequila delicioso que me acaban de traer de Jalisco, pasando por cerveza helada». «Uy, pues con esas referencias, te recibo el tequila», respondió Sofía mientras se quitaba la chaqueta y se sentaba en la sala. Andrés llevó la botella, dos copitas, limones recién partidos y sal. Se sentó junto a Sofía, sirvió ambas copas y le pasó una a esta mujer que sonreía con picardía. Ambos lamieron la sal que tenían untada en sus manos, se tomaron ese trago que les dejó un ardor delicioso en la garganta, como suele pasar con los buenos tequilas, y dejaron el limón para el final. Se miraron fijamente, sabiendo lo que el otro estaba pensando. Andrés se acercó a ella, mirándola a los ojos, le dio lo que también conocemos como un beso «esquiniado», la miró a los ojos sonriendo y se levantó a poner música. Mientras tanto Sofía vio el computador aún encendido. «¿Estabas trabajando, Andresito? ¿Te interrumpí?» «No te preocupes. Sí dejé algo que debo terminar, pero ahorita no podría concentrarme, claramente. Tengo otras cosas en la cabeza». «¿Ah sí? ¿Como cuáles?», preguntó ella. «Probablemente las mismas que tú». Y finalmente la besó.


Ese beso se alargó tanto en tiempo como en geografía. Empezó en la sala y terminó en la habitación. Empezó en la boca y terminó en… bueno, terminó lejos. Duraron al menos un par de horas con buena música de fondo (o al menos eso cuenta Andrés, que siempre se las ha dado de Energizer, porque dura y dura). Terminaron sudorosos y jadeando, miraron al techo con sonrisa de oreja a oreja, como en las películas. Encendieron el televisor y pusieron cualquier película en Netflix. Luego de un rato Andrés empezó a preocuparse por aquella presentación que debía terminar. «Sofi, perdona, voy a traer el computador para ir adelantando, ¿vale? Tu siéntete como en tu casa».

Regresó de la sala con el computador portátil, se acostó junto a ella y empezó a trabajar. El tiempo pasó, como suele pasar con el tiempo, y la película terminó, como suele pasar con las películas. «Uh, ahora sí esta nena se va y me puedo concentrar para terminar la presentación esta, a ver si no trasnocho tanto«, pensó Andrés. Pero Sofía, que cada vez estaba más «arrunchada», puso otra película, una «chick flick» que llaman. Se dio vuelta y se acostó a sus anchas. «¿Guat? ¿En serio? Nombe, yo mejor me voy a la sala a ver si la nena cae en cuenta de que tengo que trabajar«. «Oye Sofi, voy a la sala a terminar esto, que está medio largo y me empezó a doler la espalda de estar en la cama», le dijo mientras se levantaba.

– Y pues me rindió porque como en una hora ya había terminado todo. Estaba más preparado que un kumis para la presentación.
– ¿Y qué? ¿Aprovechó el tiempo de sobra y se fue de repitis? –le dije yo–.
– No marica, si así no más estaba arrunchada, imagínese si me le vuelvo a acostar. Termino haciéndole desayuno, además yo estaba mamado y quería dormir.
– ¿Y entonces? ¿Se puso a jugar XBOX o a lavar la loza?
– No, pues aproveché para desatrasar unas vainas del trabajo. Pero como a la media hora ya no sabía qué más hacer y me empecé a desesperar.
– Ay, no jodás. ¿Pero entonces la vieja no entendió el indirectazo?
– Yo ya estaba pensando en ir a decirle algo, cuando escuché que no escuché nada. O sea, el televisor ya no estaba sonando.

Andrés se imaginó la escena: Sofía termina de ver la película, apaga el televisor, se viste, se arregla, llama un taxi, se despide cariñosamente y se va. Como suele pasar con los parches de una noche. Victorioso y satisfecho se levantó del escritorio y fue a la habitación. Antes de entrar notó algo extraño: estaba oscuro. Andrés empezó a sentir un cosquilleo frío por la espalda, se temía lo peor.

(Denle play para entender lo que sintió Andrés).

Si alguno se imaginó que le iba a aparecer Sofía con un cuchillo, pues no, fue aún peor: Sofía no solo terminó de ver la película sino que destendió la cama completamente, se metió bajo las cobijas, apagó el televisor y se acostó a dormir. Como suele suceder con las mujeres. Que quieren dormir hasta el otro día. En sus casas. Las de ellas.

– Marica, ¿me habla en serio? JAJAJAJAJA -me reí sutilmente casi escupiendo la cerveza que me estaba tomando-.
– Yo no entiendo esta vieja qué pensó, esta es la hora en que no me lo explico; no sé si se lo tomó literal cuando le dije que se sintiera en su casa. Le faltó ponerse mascarilla, llamar a la mamá y dejarle comida al gato que no tengo.
– O sea, por poco se desmaquilla y se arregla las uñas.

Caucasian woman sleeping in bed

Cuando Andrés la vio tan cómodamente dormida en su cama –porque hizo ruido como para ver si efectivamente estaba dormida– no supo qué hacer. ¿Despertarla con un beso en la frente y decirle «Hola mi bella durmiente! ¿Te vas de mi casa?»? No, eso no. ¿Pedir un domicilio para que el citófono la despierte? No, ya es media noche y esa vaina se demora como 45 minutos en llegar. Necesito algo más rápido y efectivo. ¿Entrar gritando INCENDIOOOO a ver qué pasa? No, va y le da un paro cardiaco y el apartamento lleno de agentes del CTI no aguanta.

– Marica, ¿por qué no me avisó y le escribo o algo? Le caigo a su casa diciéndole que lo necesito ya o algo.
– Pues es que yo no me quería salir de la casa. Quería que ELLA se fuera. Además usted estaba en Buenos Aires por esos días.
– No parce, jodidos.

Al final se decidió por entrar a la habitación haciendo todo el ruido del mundo. Tiró zapatos, tosió, encendió el televisor de nuevo… le faltó dejar caer las monedas casual, porque eso implicaba quitarse el jean y ni a bate se iba a empelotar de nuevo. Ella se despertó, como suele suceder con las personas que están dormidas. «¿Descansaste?», preguntó Andrés con cierto sarcasmo. Ella no respondió, se dio la vuelta y se quedó mirándolo, como esperando que se empijamara, cosa que claramente no iba a pasar. Andrés notando esa obvia espera, se sentó en la cama y se puso a ver televisión. Vestido. No puso nada «interesante», porque todo quería menos que ella retomara la maratón de Greys Anatomy. Puso televisión nacional. «Si con esto no la espanto, ya me toca sacar la escoba.» No hay nada más aburrido que la televisión nacional a media noche.

Canaleó un rato (para los que no entiendan el término, hoy le dicen zapping), como para ver si Sofía captaba el desparche. ¡PERO NO! ¡Se le recostó en el hombro! Pareciera que estaba esperando el beso de buenas noches y el «descansa, mi amor. Sueña bonito. Yo mañana llevo a los niños al jardín». Al cabo de unos minutos, ya que ella no sintió el boom de ese canaleo intenso, se decidió a preguntarle a Andrés.

– ¿Y no te vas a dormir, Andresito?
– Claro que sí. Tan pronto tú te vayas.

[Silencio sepulcral durante 5 segundos].

«Ah bueno», respondió Sofía mientras se levantó a recoger su ropa y vestirse.

Desde ese día no se ven, como suele pasar con los encuentros de una noche.

@OmarGamboa


PORRRRFINNNNN pude terminar la historia. Muchas gracias a todos los que estuvieron pendientes, incluyendo a los que me escribieron preguntando que para cuándo. Para todos muchas gracias, menos para los que me echaron la madre mentalmente, para esos no.

Mentira, gracias por tenerme paciencia. Tengo la gran bendición de que estamos llenos de trabajo en la agencia y por eso no me he podido dedicar a otras tareas. Hay trabajo en cantidades industriales y, afortunadamente, tengo un equipo genial. Puedo decir que es el mejor momento de TrendHouse Influencers, pero también puedo asegurar que seguirá mejorando, porque para eso trabajamos fuerte, carajo. Si alguna de las niñas de la oficina me lee, que sepa que estoy muy agradecido con cada una y que las quiero.

He recibido algunos comentarios de que el man fue medio guache para decirle que se vaya. Supongo que sí, tampoco me sé toda la historia, ni sé qué le estaba pasando por la cabeza. Lo que sí creo es que no se entendieron y mientras ella quería algo serio (supongo), él no. Supongo. Y los que han leído las otras historias de Andrés, por lo general es a él al que le va mal, ya se merecía estar del otro lado una vez en la vida, jajajaja.

Cambiando de tema, otra cosa bacana en la empresa es que tenemos las puertas abiertas para el que quiera venir a visitarnos. Estamos en WeWork de la 93, no es sino que avisen y acá nos vemos. Prometo tinto, o de pronto cerveza.

En mi Facebook y en el de TrendHouse estamos publicando cada tiempo unos streaming llamados «In The House», en los que invitamos a algún especialista en marketing digital, para que nos cuenten cosas y aprendamos todos. El primero fue con Mauricio Jaramillo (@mauriciojaramil), uno de los mejores periodistas digitales del continente, y el segundo con Laura Mendoza (@laurixmendoza), Country Manager de Altafonte en Colombia. Acá les dejo el video del último. Seguro haremos otro en una o dos semanas, con otra mujer pilísima.

Y si quieren el Instagram de TrendHouse, acá les dejo el enlace. Cada publicación es hecha con amor, jajaja.

De hecho, algo que nos tiene muy contentos es que hicimos una alianza con el Teatro Digital del Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, para difundir sus presentaciones (óperas, conciertos, etc.). Hoy jueves 1 de marzo a las 8PM habrá una transmisión de una opera buenísima. En el Facebook del Teatro Julio Mario lo pueden ver. Yo lo pongo en pantalla gigante y con teatro casero y se escucha espectacular. Les dejo el dato.TrendHouse-Marmotazos-Omar_Gamboa-Teatro_Julio_Mario-Digital

Ya no tengo más qué contarles, porque básicamente no hago nada más que trabajar, ja. Para que cuando tenga novia le pueda dedicar tiempo y no viva encerrado en la empresa. En fin, ya estoy divagando. Cuéntenme qué opinan de la historia, qué opinan de la vida, ¿habrá vida en otros planetas? ¿habrá vida después de la muerte? ¿la gente viva se aprovecha del resto? Hablemos, que eso es de lo que más me gusta de escribir Marmotazos, hablar con ustedes.

Ahí les dejo el chuzo, el último cierra con tranca.

Ya saben que también podemos hablar en Redes Sociales. Me encuentran en  Twitter,  FacebookLinkedin e Instagram.

Un abrazo para todos, como siempre gracias por leer, comentar y sobretodo compartir. ¡Chau!


Si quieren encontrar todas las entradas, están en este enlace: http://blogs.eltiempo.com/marmotazos/

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Algunas entradas anteriores: «Le pasó a una amigo: La Tenista«, «¿Rato o Amanecida?«, «La falta de palabra«.

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PERFIL
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Soy un consultor apasionado por el Social Media y los contenidos digitales. Trabajo mejorando la Reputación Digital de marcas y personas. Conferencista y profesor universitario. Director de los Premios TW, a lo mejor de las Redes Sociales en Colombia, emprendedor en los ratos ocupados, melómano y escritor en los ratos libres. Bogotano por nacimiento, ingeniero de sistemas por educación (Universidad Nacional) y tuitero por gusto.

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24 Comentarios
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  1. Todo el tiempo se está jactando de lo mucho que trabaja. Me da la impresión de que en el fondo no es lo que quiere de la vida, sino el tener una novia con la que arruncharse, el deseo más ordinario de todos, pero como no la puede conseguir por alguna razón, le da sentido a su vida. Ese ego tan enorme.

  2. viviana498802

    Jaja estaba como cómoda la niña en la casa de Andresito. Y yo todo el tiempo esperé cuando iba a llegar la parte mala de la historia para Andrés y bueno, en juego largo, hay desquite. Excelente historia, aunque si fue algo guache, pero pues… en parte se lo buscó.
    Me encanta!!!
    Un abrazo!

  3. johanna723070

    jajajajaja Andres y sus aventuras…. a todos nos ha pasado!!! pero como bien dijo simonsoto21, el crédito no se cierra de esa forma tan abrupta jajajajaja, porque toooodosss los que hemos leído las historias de Andres sabemos que el no es lo mas suertudo en el amor!!!

  4. Suele suceder, excelente y puntual marmotazo jajajaj pero también nos sucede a nosotras, no crean ajajaja y hasta aguantar que no bajen el baño, que se duchen y salgan sin secarse bien e inundar todo a su alrededor… de no volver a ver ni en las curvas ¡¡¡

  5. !Hombre! marmota. Cuando uno leía las chocoaventuras de Andrés hace año y medio, él era el -american pie- del altiplano cundiboyacence, «amurao» todo le salía chueco en sus intentos de mojar la mecha, recuerdo la tenista o la veterana güenona con la que desbarató un catre. En fin, y ahora pasa de seductor irresistible. Egocéntrico carente de toda empatía y sin consideración alguna, ya sin hambre patea la olla, este es un Andrés figurativo? Si es el mismo que llevo a la tía abuela al aeropuerto y se mamó al hermanito cansón de la susodicha para ver que le aflojaba? Ahora es un antípode de lo que era, pero si sigue con su patrón de k garla. Lo que tendría que haber hecho, así no la quisiera de novia, era dejar la línea de crédito abierta para cuando se necesitara, uno no sabe cuando tiene que ir fiar. Esto era dormir montando la pierna, una cepillada tempranera, una duchita mañanera y un rapidin de despedida antes del cafecito.
    Eso si, la lectura si es bien entretenida hermano, es el mejor blog de estos lares….

  6. Por manes asi, las mujeres aman odiar a los hombres. Era un final inesperado… no, espere, era el esperado. Final triste pero real, cuando las mujeres nos sueltan los dulces por fin, por lo general perdemos el interes .

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