Cerrar Menú Blogs
Las opiniones de los blogueros son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.
Profile image

Ingresa o regístrate acá para seguir este blog.

Seguir este blog

“Las mujeres son como las leyes, fueron hechas para ser violadas”. El chistecito, sabemos, se ha ido volviendo un refrán. Y los refranes, sabemos, son las verdades de un pueblo.

2666

Con cientos de casos sin resolver, todos de mujeres que, antes de ser estranguladas, fueron violadas vaginal y analmente, los policías se sientan a desayunar y a contarse chistes: “¿Cómo es la mujer perfecta?”, pregunta uno. “Pues de medio metro, orejona, con la cabeza plana, sin dientes y muy fea. ¿Por qué? Pues de medio metro para que te llegue exactamente a la cintura, orejona para manejarla con facilidad, con la cabeza plana para tener un lugar donde poner tu cerveza, sin dientes para que no te haga daño en la verga y muy fea para que ningún hijo de puta te la robe”.

Algunos se ríen, y los chistes continúan en una escalada violenta: “Defínanme una mujer. Pues un conjunto de células medianamente organizadas que rodean una vagina”… “¿Por qué las mujeres no pueden contar hasta setenta? Porque cuando llegan al 69 ya tienen la boca llena”… “¿Cómo elegirían a las tres mujeres más tontas del mundo? Pues al azar”… “¿Y cuánto tarda una mujer en morirse de un disparo en la cabeza? Pues siete u ocho horas, depende de lo que tarde la bala en encontrar el cerebro”… “¿Y qué hace un hombre tirando a una mujer por la ventana? Pues contaminar el medio ambiente”.

La escena es de La parte de los crímenes, de Roberto Bolaño. La novela se basa en la ola de asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez, México, y en la investigación sin resultados de estos crímenes. El mencionado encuentro de los policías termina con el siguiente apunte: “Las mujeres son como las leyes, fueron hechas para ser violadas”.     

El chistecito, sabemos, se ha ido volviendo un refrán. Y los refranes, sabemos, son las verdades de un pueblo: “Dime con quién andas y te diré quién eres”, “Quien siembra vientos recoge tempestades”, “Camarón que se duerme se lo lleva la corriente”… Y ahora: “Las mujeres son como las leyes, fueron hechas para ser violadas”.

No es gratuito que Bolaño haya incluido esa escena en su novela sobre los feminicidios en México —son varias páginas de chistes machistas en medio de cuatrocientas páginas que describen las violaciones y asesinatos de mujeres—, como no es gratuito que abunden los crímenes contra las mujeres en las sociedades donde ese tipo de chistes tienen cabida y son celebrados.

Colombia es el primer país en Suramérica —y el segundo en Latinoamérica, después de México— con el mayor número de feminicidios. Podrá pensar el lector, la lectora, que estos crímenes son parte de una ola de violencia general que afecta a ambos países, y que así como matan a mujeres también matan a hombres. Y es cierto: la diferencia, sin embargo, es que a los hombres no los matan por ser hombres, pero las mujeres sí son asesinadas por ser mujeres.

Según datos reportados por Medicina Legal, Colombia registró 514 feminicidios en el primer semestre de 2013: 15.640 mujeres fueron víctimas de la violencia intrafamiliar y otras 5.545 denunciaron abusos sexuales. “¿Cuándo podremos hablar de una sociedad que no rechace a sus mujeres de esta forma?”, se pregunta El Espectador en el editorial que publicó a propósito de la divulgación en Facebook del video sobre la presunta violación de una mujer inconsciente. En la grabación, sabemos, participaron tres adolescentes que se ufanaron en todo momento de lo que estaban haciendo. “¿Qué clase de crianza y enseñanzas tienen estos jóvenes?”.

Mientras tanto, me confiesan tres amigas que han sido penetradas por sus parejas analmente, a la fuerza, y que a la hora de reclamarles han recibido insultos: “exagerada”, “amargada”, “frígida”. Nadie, al parecer, entiende lo que es una violación.

Mientras tanto, un amigo me cuenta, burlón, que anoche le dio una “puñalada de carne” a la novia, “chuzándole el riñón”: quiere decir, por supuesto, que tiraron.

Mientras tanto, veo en distintas casas cómo las mujeres, cuando llegan del trabajo, atienden a sus esposos, “los señores”, sin descanso, trabajen estos o no: les sirven las bebidas, se las llevan en bandeja. Y si se sienten mal servidos, reclaman con vehemencia hasta que ellas dicen: “Perdón, gordito, no volverá a pasar”. Después se proclaman, orgullosas, esclavas de sus maridos.

Mientras tanto, escucho a una mujer diciendo: “Mi marido me pega lo normal”, y a distintos hombres defender a Andrés Jaramillo: “Si no quieres que te violen, no te pongas minifalda”. No, señores: dejen, más bien, de violar. Dejen, más bien, de ser criminales.

Mientras tanto, escucho a un hombre decir en uno de los cafés más concurridos de Barranquilla que “la culpa no es del machismo sino de las hijueputas feministas, que se quejan por todo”: una mujer asiente y le sirve un trago, sin pensar por un momento que ha estudiado lo que ha querido y trabaja en lo que quiere, por no mencionar que vota y puede tomarse sus pastillas anticonceptivas, gracias a esas feministas de las que está despotricando.

Y mientras esto ocurre, la violencia de género sigue sin ser considerada un delito en Colombia y quienes la señalan son acusados de padecer “paranoia de género”. Por todo esto son tan valiosas las voces que, aunque aisladas, han abogado fervientemente por los derechos de las mujeres en el país. Que en este periódico haya un espacio como el blog de Santiago Pardo, “Divorciado del machismo”, me parece especialmente esperanzador, pues al hablar de divorcio se reconoce que alguna vez se fue machista: el blog, entonces, testifica que reeducarse es posible y que el machismo —y yo agrego: el odio a las mujeres— puede superarse.

En Twitter@GiuseppeCaputoC

Todas las entradas del blog Monstruos, aquí.

Ilustración: 2666, de Roberto Bolaño, en adaptación teatral de Àlex Rigola.

(Visited 1.162 times, 1 visits today)

Etiquetas

PERFIL
Profile image

Giuseppe Caputo (Barranquilla, 1982) estudió Periodismo en la Universidad de la Sabana y luego Literatura en la Universidad de Barcelona. En mayo de 2012 se graduó de la Maestría en Escritura Creativa en Español de la Universidad de Nueva York. Su primera novela, aún inédita, se llama "Mundo huérfano". Tiene dos poemarios: "Jardín de carne" y "El hombre jaula". Entre el 2007 y el 2010 trabajó como director de comunicaciones de editorial Alfaguara. Actualmente colabora con diferentes publicaciones colombianas como Arcadia y Diners, con la línea de libros electrónicos de Prisa Ediciones y con la agencia literaria Indent.

    Sigue a este bloguero en sus redes sociales:

Más posts de este Blog

  • Colombia

    Diálogos que el país necesita

    Quienes se oponen con virulencia al actual proceso de paz con las Farc, tienden a esgrimir el argumento de(...)

  • Colombia

    La verdad que ocultan los chistes

    “Las mujeres son como las leyes, fueron hechas para ser violadas”. El chistecito, sabemos, se ha ido volviendo un(...)

  • Sin categoría

    "Resentido"

    Al usar esta palabra como un ataque, no sólo se desconoce que existe una situación de injusticia e inequidad,(...)

  • Sin categoría

    El Che de los gays

    El chileno Víctor Hugo Robles se presenta a sí mismo como periodista, apóstata y activista por la liberación sexual. Referente(...)

Ver más

Lo más leído en Blogs

1

Acabo de recetarle esta dosis de Metformina para adelgazar, a una(...)

2

Dios nos habla por medio de nuestros sueños. Esta es una(...)

3

Soñar con amigos y familiares que fallecieron causa mucha inquietud a(...)

0 Comentarios
Ingresa aquí para que puedas comentar este post
Reglamento de comentarios

ETCE no se responsabiliza por el uso y tratamiento que los usuarios le den a la información publicada en este espacio de recomendaciones, pero aclara que busca ser la sombrilla de un espacio donde el equilibrio y la tolerancia sean el eje. En ese camino, disponemos de total libertad para eliminar los contenidos que:

  1. Promuevan mensajes tipo spam.
  2. El odio ante una persona o comunidad por su condición social, racial, sexual, religiosa o de situación de discapacidad.
  3. Muestren o impulsen comportamientos o lenguajes sexualmente explícitos, violentos o dañinos.
  4. Vulneren o atenten contra los derechos de los menores de edad.

Además, tenga en cuenta que:

  • - El usuario registrado solo podrá hacer un voto y veto por comentario.
Aceptar
¿Encontraste un error?

Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.


Debes escribir el comentario
¡Gracias! Tu comentario ha sido guardado
Tu calificación ha sido registrada
Tu participación ya fue registrada
Haz tu reporte
Cerrar
Debes escribir tu reporte
Tu reporte ha sido enviado con éxito
Debes ser usuario registrado para poder reportar este comentario. Cerrar