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La constitución de un Estado-Nación similar al de los europeos y al de Estados Unidos, fue el proyecto político de las élites criollas del siglo XIX en toda Hispanoamérica, propósito que ahora celebramos con el pomposo nombre de “Bicentenario de la Independencia”. A comienzos del siglo XIX se presentó para los criollos una oportunidad:  España invadida por Francia estaba en posición desventajosa para mantener su vasto imperio, sus rivales como Inglaterra y otros países europeos estaban ansiosos por romper el monopolio comercial que aquella ostentaba en sus colonias, para invadirlas con sus manufacturas y, ¿por qué no?, con sus empréstitos financiándoles la guerra contra España.

Habiendo optado por una declaración de Independencia como la que Estados Unidos le había presentado a Inglaterra tres décadas atrás, quedó a los criollos una tarea difícil, conformar la estructura de los nuevos Estados, proceso complejo pues a diferencia de los Estados europeos aquí no existían  unidades nacionales como allá, con un pasado común plasmado en idiomas propios que crearon la conciencia de identidad étnica y la posibilidad y necesidad de marcar límites geográficos.  En Hispanoamérica se decidió que correspondía al Estado la tarea de convertirse en unificador de la nacionalidad que no existía,  en creador de una conciencia de pasado y futuro comunes, aquí el Estado precede a la Nación, a diferencia de lo sucedido en Europa.

Repasemos brevemente ese proceso de conformación del Estado-Nación en Colombia, en su desarrollo histórico y en su contexto socioeconómico y jurídico, contemplando también la evolución en las comunicaciones, pues como concluía la reunión de expertos sobre Planificación y Políticas de Comunicación en América Latina, convocada en Bogotá en 1974, “Existen y se plantearán problemas siempre más complejos de integración nacional y de transculturación compulsiva, de transferencia tecnológica indiscriminada y de control y administración del espacio electromagnético… entre otros”.

En el flamante Estado sufragaba solo el 1% de los habitantes. Los demás, indígenas, zambos, mulatos y esclavos, ellos no podían votar ni sabían para qué, pero no por eso dejaron de participar en política: después de las guerras de “independencia”, los volvieron a llevar como “voluntarios” a las guerras civiles que hasta el cambio de siglo sostuvieron los caudillos regionales liberales y conservadores para imponer o defender su idea de Estado y de “unidad nacional”.  Para la mayoría de la población no existió ningún proyecto político y paradójicamente la guerra fue nuestra primera experiencia de integración nacional.

Coinciden a principios del siglo XIX, el propósito de conformarnos como Estado-Nación moderno con el nacimiento de la fotografía en Europa, cuando se consolidan las posibilidades comerciales, técnicas y científicas de la reproducción de imágenes visuales, uno de los pilares de la actual cultura occidental. Aunque la imprenta ya existía dos siglos antes, solo hasta la mitad del siglo XIX la prensa Europea se  convierte  en un medio de masas, cuando entra en escena la fotografía inaugurando los medios visuales. Al estallar en Colombia la Guerra de los Mil Días a finales del siglo,  de ello da cuenta la prensa francesa informando que después de la euforia inicial de los gritos de independencia de España,  durante todo el siglo XIX los Colombianos se han enfrentado en continuas guerras civiles.

El conflicto político colombiano se documenta en L’Illustration de París, con un fotograbado en que aparecen uniformados, tres niños combatientes, uno blanco, otro negro y un mestizo, con fusiles y bayonetas que los sobrepasan en altura. Se refleja en las caras de estos “voluntarios”, el dolor de la Nación que se estaba formando. El reclutamiento de niños para la guerra ha sido en Colombia una tradición decimonónica, parte de eso que la historia recuerda como la Patria Boba, que no parece del todo haber terminado.

Comenzando el siglo XX han cesado las guerras civiles y es otra la preocupación de la clase política. En la conmemoración del primer Centenario del grito de Independencia y tras el “mea culpa” de la separación de Panamá, los partidos políticos recalcan las virtudes de un remanso de paz y en la década del veinte se inicia un proceso de racionalización del Estado: se crea el papel moneda, el Banco Central, se empiezan a reglamentar la contabilidad del Estado, el régimen fiscal y los principios de una carrera administrativa.  Se consolidan también los ensayos de industrialización en el occidente del país y por primera vez aparece una fisonomía urbana.  A través de rutas fluviales, férreas y aun aéreas se integran algunas regiones geográficas y se crea un mercado interno. Con la industrialización se ensanchan los núcleos urbanos, van apareciendo una clase media y una burocracia estatal y el estado levanta una modesta infraestructura en obras públicas.

Todo ello hace creer que el proceso de integración nacional ha terminado y gracias a un estado republicano que con las virtudes de su democracia se ha constituido. Pero entre tanto se vienen desarrollando procesos demográficos, económicos y políticos al margen de esa ilusión de Estado integrador,  es lo que se evidencia en los años cincuenta: la población rural ha crecido y no tiene tierras, se va formando un levantamiento de resistencia armada para defender procesos de colonización campesina en los Llanos orientales y en los valles del Magdalena,  las ciudades crecen con los nuevos barrios de migrantes campesinos que huyen de la guerra, la maquinaria política funciona pero no hay lugar para la movilidad social.

Empiezan a aparecer grupos de resistencia armada también en las ciudades y hacia los años 70 echa raíces la industria del narcotráfico, un proceso social y económico que penetró tanto a la resistencia armada como a sectores del Estado y de la empresa privada,  en oscuras alianzas con intereses internacionales. Es entonces cuando se levanta la alarma en la opinión pública a través de los medios de comunicación, reclamando que el Estado en las zonas de colonización y conflicto rural no hace presencia, y que tampoco tiene todo el control frente a la corrupción en los espacios complejos y técnicos de la contratación administrativa.

Y tal vez es cierto que el Estado con el monopolio de la fuerza sobre todo el territorio nacional y su población no se ha constituido aun y en algo nos parecemos a la época de la Colonia con sus Leyes de Indias,  cuando hizo carrera la práctica oficial del “se obedece pero no se cumple”, continuando como matrices culturales la Cruz, la Espada y el Papel Sellado. Y si en realidad existimos como colombianos no es porque nos haya unido el Estado, la Religión, la Raza, el idioma o el mercado, nos mantiene la Geografía.

Con la masificación del cine y la televisión en la segunda mitad del siglo XX, comienza en Colombia, desde una perspectiva antropológica, la nueva ingeniería social sostenida en la información electrónica audiovisual; lentamente el sermón desde el púlpito, ha venido siendo desplazado por la radio, el cine y la televisión y ahora en el siglo XXI por  Internet. El imaginario visual de los colombianos ya no estará más conformado por la pintura religiosa de las iglesias y los grabados de los libros de historia sagrada en la educación formal.

Se están gestando ahora procesos determinantes en la evolución del Estado-Nación. La Nación se ha transformado, hay ahora más integración nacional, comparando con los mediados o principios del siglo pasado y en ello han tenido que ver la integración geográfica, la urbanización acelerada y el vertiginoso avance de los medios de comunicación. Sí hay más integración, pero la pobreza, la corrupción y la violencia continúan. Es claro entonces que las estructuras políticas, tras procesos educativos y culturales tendrán que reconstituirse y en ello un importante papel jugará la política de comunicación que finalmente se consolide.

Entender eso es necesario para iluminar el futuro con una nueva concepción de la educación que centre sus estrategias en una sólida formación ética, técnica y estética, como ha planteado Rodolfo LLinás ,”Una manera innovativa de entender y actuar -no el simple saber y hacer-, debe permitir que se adquieran nuevas habilidades humanas, basadas en el desarrollo de múltiples saberes y talentos, tanto científicos como artísticos y literarios, y debe servir para gestar nuevas formas de organización productiva.” (Colombia: Al filo de la oportunidad, Colciencias: 1999).

Entonces yendo a la pregunta que titula este ensayo, ¿cuál Bicentenario celebramos? El Estado aún no se ha constituido plenamente, no ejerce el monopolio legítimo de la fuerza, ni ha logrado el pleno respeto por los derechos humanos ni la materialización del Estado Social de Derecho que consagra la Constitución política. ¿Cuál nacionalidad celebramos? porque pareciera que la diversidad étnica o los conflictos alrededor de las riquezas naturales fueran obstáculo para la conformación de la “unidad nacional”. 

Sin embargo, es válida la celebración si se propone como reflexión asumiendo que la conformación del Estado iniciado hace 200 años es aun imperfecto, no ha concluido y es un asunto ético y técnico, urgente y necesario su depuración, y que la identidad nacional es también un proceso en  construcción, no nos viene entregada por la historia como un acontecer acabado y no puede evocarse como algo que comienza hace sólo doscientos años, es muy anterior y eso hay que elaborarlo y recalcarlo.

La historia hay que celebrarla pero no como conmemoración de nombres y fechas, más como vivencia social integrada en nuestro tiempo y geografía para producir transformaciones en la psiquis individual que favorezcan cambios en la estructura sociocultural. Volvamos a Rodolfo LLinás: “Colombia es un país pluricultural y multiétnico que puede utilizar con provecho el acceso de que dispone a los legados Occidental, Amerindio y Afroamericano, a elementos de las sociedades modernas, pre-modernas y post-modernas. Esto le permitiría maximizar habilidades de diversas bases culturales para diseñar nuevos sistemas de aprendizaje e incorporar una variedad de orientaciones culturales al dominio del racionalismo científico y de la tecnología contemporánea”. (op.cit.,p71).

precolumbianamerica@gmail.com

………………………..

Si quiere apreciar en alta resolución piezas de cerámica de las proyecciones de Arte Arqueológico que auspicia Somec (www.somec.coop) en las Universidades de Bogotá, abra la página 
http://www.scribd.com/Archaeological%20Colombia%20  despliegue la galería de imágenes a la derecha de su pantalla haciendo clik sobre “see all” en la parte inferior y abra cada imagen para detallarla ampliada con el zoom.

Si quiere la fotografía del “Pensador.Muisca”, símbolo de los Conversatorios de SOMEC, como fondo de pantalla en su computador, solicítela a  precolumbian.america@gmail.com

Si desea leer en Inglés el texto The Voices of Silence, que resume el significado y sentido de los Conversatorios SOMEC , entre a  http://www.scribd.com/doc/20231345/The-Voices-of-Silence-Summary-for-Scribd

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PERFIL
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Alejandro Triana es Abogado de la Universidad del Rosario. Realizó la documentación visual del Museo Arqueológico de Bogotá y la fotografía de la colección Arte de la Tierra (9 vols. 1988/1992). En la facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional dictó la cátedra “Derecho y Comunicación” entre 1994 y 1999, cuyo recuento se publicó en el No.6 de su Revista de Teoría del derecho y Análisis Jurídico. Actualmente es miembro de la Cooperativa SOMEC y se encuentra desarrollando, con la psicóloga y ceramista Sara Urazán, el proyecto COLOMBIA ARQUEOLÓGICA para ilustrar acerca del significado y sentido de la cerámica en la América tropical antes del siglo XVI.

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5 Comentarios
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  1. Usted me puede decir entonces, que logró alcanzar la batalla de Boyacá el 7 de Agosto de 1819? Cuando Bolivar derrotó al general Barreiro e hizo huir del pais al virrey que gobernaba en la nueva granada? De hecho la historia no miente. La independencia real sucedió el 7 de Agosto de 1819, No el 20 de julio de 1810. Si se celebró por escaramucias, bien pudo celebrarse ; el movimiento de los comuneros u otro.

    No estoy muy de acuerdo conque el bicentenario se hubiera celebrado ayer. Digame señor blogista, Que celebrará el pais el proximo 7 de agosto de 2019? Pienso que deben leer mas Historia de Colombia.

    Pues no es lo mismo celebrar mis bodas de plata de matrimonio, el dia que conocí a mi novia, actual esposa, que celebrar el dia en que contraje nupcias en la Iglesia. Eso le pasa a Colombia

  2. Muchas gracias por las reflexiones. El artículo me parece interesante. Lamentablemente la creencia de que cuando se habla de historia eso es largo y aburrido, nos ha llevado a un estado de ignorancia sobre nuestra propia identidad y sobre las causas de nuestros problemas más graves.

  3. MarquesdeSutamarchan

    La Independencia de Colombia es un gran motivo, laudable, plausible y feliz, que nosotros los colombianos deseamos celebrar agradecidos, henchidos de orgullo en nuestro espíritu, de fiesta en nuestros corazones y de jolgorio en nuestros hogares, mucho más si se trata de la celebración de dos centurias cumplidas con tal motivo. Sin embargo, en lo que respecta a esta fecha capital del 20 de julio, es una pena y motivo de desaire para todos nosotros, tener que aceptar que tanta pompa y júbilo resultan mal gastados, siendo ésta completamente fallida para tal conmemoración. Durante dos siglos el pueblo colombiano ha sido desinformado por la calaña de los tergiversadores de la Historia. Invito a leer en Internet el artículo “Dos fechas patrias fallidas”, publicado en la Revista ASEDUIS Bucaramanga, edición del 5 de julio, cuyo enlace incluyo.
    “http://issuu.com/revista.aseduisbucaramanga/docs/revista_aseduis_bucaramanga_05”

  4. charlieventura

    El 20 de Julio celebramos la libertad que no fue. Siempre hemos sido súbditos del Estado. Nunca sus dueños, como lo son los ciudadanos de las naciones democráticas.

  5. Oiga Alejandro Triana, ud tiene su reloj descuadrado. Pone su post el 20 de Julio 2010 11:58 PM, es decir, ud. puso el post mañana. Y por cierto, qué cosa tan larga y aburrida. No sea injusto con los otros bloggers

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