Cerrar Menú Blogs
Las opiniones de los blogueros son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.
Profile image

Ingresa o regístrate acá para seguir este blog.

Seguir este blog

No son todos, claro está. No es culpa del fútbol, ni de los jugadores. ¿Hay que prohibir ciertos partidos?: puede que sí o puede que no. Si llega un momento en el que corre peligro la vida de la gente, no hay ganas de espectáculo que valga: sería como si en Roma, tiempo ha, se hubiera protestado por prohibir el «pan y circo de los romanos» donde los leones se comían a los cristianos o los gladiadores se mataban entre sí. La pregunta es quién es el culpable de estas locuras asesinas, porque parece son muchos los comprometidos con el problema. Como nos pasa con los 50 años de violencia, de lo que se habla fácilmente, como si fuera timbre de orgullo, siendo en realidad la vergüenza de la humanidad. Lo que nos faltaba ahora era la cuota de violencia de las hordas de jóvenes fanáticos salvajes que matan por una camiseta.

La culpa, en principio, es de ciertos padres de familia alcahuetas que educan mal a sus hijos dejándolos en malas compañías creyendo que son buenas; les dan plata para que su pertenencia a las barras, bandas y cuadrillas de hinchas, de modo que puedan gastar en boletas, viajes, rumbas, meter droga, hasta comprar armas. Los papis piensan que su niño lindo anda haciéndose más hombre y resulta que está convertido en un canalla encapuchado y cobarde que anda cuchillo en mano listo para matar. Basta oír las entrevistas radiales con los jefes de las bandas queriendo que les entreguen a ellos el control de los estadios o que les respeten sus territorios. Se parecen a las FARC pidiendo el Caguán o el manejo de las reservas campesinas. Por otro lado, hay muchos hay niños y jóvenes abandonados por sus padres, o maltratados o abusados que encuentran en las pandillas y en los grupos violentos, donde cabe una acción más decidida de la autoridad y de los mecanismo de apoyo, entre ellos la comunidad y los educadores.

A los hinchas salvajes les «falta fuete», como decían los viejos; no autonomía ni prebendas como quieren darles algunos «expertos» y «autoridades». Se sabe que incluso hay sitios donde la policía no se mete con ellos. Han ido convirtiendo su pasión en una especie de nueva religión con el endiosamiento de sus ídolos, equipos y símbolos, es decir con sus dogmas y con su  liturgia profana en los estadios como templos. Pero en lugar de respetarlos sagradamente los ofenden sacrílegamente con sus desmanes, dentro y fuera de ellos. La idolatría se convierte en fanatismo violento. En las religiones auténticas la gente llegaba a ofrendar la vida por su dios, cuando sufrían el martirio por defender su fe; pero en la horda de salvajes fanáticos del fútbol es al revés: hay que quitarle la vida a los que no estén con ellos simplemente por el color de una camiseta.

Ahí no hay diálogo posible. Se necesitan reglas claras o se acabó la fiesta. Si los tigres fueron prohibidos en los circos por los peligros que encerraba tenerlos ahí, ¿por qué no se va a desterrar de los estadios las barras bravas de por vida como hicieron en Inglaterra con los hooligans? O es que nos da miedo impedir el «libre desarrollo de la personalidad» de unos psicópatas redomados que lo que necesitan es una cárcel psiquiátrica para ayudarles a que un día vuelvan a la civilización, cuando dejen de ser bestias vestidas de aficionados. El fútbol es una fiesta, pero hay que hacer que se respete y que sean excluidos los que quieren hacer de ella un escenario de odio, pasiones y violencias. Ahí se refleja con toda su magnitud la hecatombe de Colombia. Estas indeseables criaturas han pasado por colegios y universidades como pasa un rayo de luz por un cristal, sin romperlo ni mancharlo; no saben lo que son el respeto, la tolerancia y la convivencia en paz.

¿Y dónde están los dirigentes del fútbol, el gobierno, los futbolistas, los medios de comunicación, la policía, la sociedad civil, las asociaciones de padres, los educadores, los patrocinadores de los equipos? Las hordas  de salvajes fanáticos y asesinos les están metiendo definitivamente un gol olímpico con su creciente actividad criminal y con sus intolerables desmanes. Hay que meterlos tras las rejas de una jaula de zoológico o tras las rejas de una cárcel. Y que no vengan a decirnos que es un fenómeno sociológico que hay que considerar propositivamente o entrar en un diálogo constructivo con ellos.

Falta fuete, falta familia, falta autoridad, falta escuela, falta comunidad, falta apoyo de los medios, falta capacitación especializada a la policía y a los controladores de los estadios, faltan planes concertados, falta hacerles tomar conciencia a los aficionados del respeto que se deben a sí mismos y falta echar seriamente una mano a los muchachos abandonados de los barrios pobres que, no por su culpa, andan sin Dios y sin ley.

(Visited 329 times, 1 visits today)

Etiquetas

PERFIL
Profile image

Soy filósofo de formación, fui profesor universitario y me dediqué al periodismo una larga época, primero en proyectos de educación, y luego en medios, sobre todo en prensa: fundé y dirigí una agencia de noticias, dirigí una revista cultural y fui productor y director de programas de televisión. Ahora dirijo una empresa de consultoría en liderazgo y me dedicó a escribir libros y a dar conferencias sobre los temas en los que he trabajado.

    Sigue a este bloguero en sus redes sociales:

Más posts de este Blog

Ver más

Lo más leído en Blogs

1

Antes de que termine el paro nacional del 21 de noviembre,(...)

2

Acabo de recetarle esta dosis de Metformina para adelgazar, a una(...)

3

[caption id="attachment_124" align="aligncenter" width="3276"] Foto: AFP[/caption]   Cada vez se acerca(...)

0 Comentarios
Ingresa aquí para que puedas comentar este post
Reglamento de comentarios

ETCE no se responsabiliza por el uso y tratamiento que los usuarios le den a la información publicada en este espacio de recomendaciones, pero aclara que busca ser la sombrilla de un espacio donde el equilibrio y la tolerancia sean el eje. En ese camino, disponemos de total libertad para eliminar los contenidos que:

  1. Promuevan mensajes tipo spam.
  2. El odio ante una persona o comunidad por su condición social, racial, sexual, religiosa o de situación de discapacidad.
  3. Muestren o impulsen comportamientos o lenguajes sexualmente explícitos, violentos o dañinos.
  4. Vulneren o atenten contra los derechos de los menores de edad.

Además, tenga en cuenta que:

  • - El usuario registrado solo podrá hacer un voto y veto por comentario.
Aceptar
¿Encontraste un error?

Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.


Debes escribir el comentario
¡Gracias! Tu comentario ha sido guardado
Tu calificación ha sido registrada
Tu participación ya fue registrada
Haz tu reporte
Cerrar
Debes escribir tu reporte
Tu reporte ha sido enviado con éxito
Debes ser usuario registrado para poder reportar este comentario. Cerrar