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Se acerca la temporada de cierre de año, un 2012 lleno de cosas pero también nos deja un espacio para reflexionar acerca de los medios de comunicación, la familia y la infancia.
He sacado un buen tiempo para compartir con mis hijas y volver a sentarme frente al TV a ver programas infantiles, obviamente en canales extranjeros porque en Colombia es mucho lo que se intenta y poco lo que se programa. Y no hay nada porque aquí a los canales privados no les interesa hacer televisión de calidad para las futuras generaciones: abundan los patrones, los ídolos, los mundos opuestos, la gente que resuelve todo a mano limpia, los Umaña, las escaleras al cielo, las Laura, las mujeres al límite, los Jota Mario, los corazones blindados y las voces estéreo. Pero para los niños nada. Para la cultura nada. Para la opinión nada. Para la familia nada.
Desde que se emitió el primer programa de la televisión infantil en Colombia, el Club del tío Alejandro, programa de carácter educativo que duró cerca de 6 años al aire, es muy poco lo que se ha hecho en nuestro país: Telecirco, Los grandes cuentistas del mundo, El cuento colombiano, Infantil Chiclets Adams, Telecirco Milo, Pinochito de mi alma, Hula Hula, El tío Memo y su club, Los Picapiedra, Cumpleaños Ramo, Animalandia, Los Dumis, Bichos, El club 10, Franja Metro, El mundo de Sofía, El show de Perico, La Lleva, Guillermina y Candelario, 3 X 3, Juegos Pacíficos, Los imposibles, Telegordo, El gran día, en fin, la lista pareciera ser larga pero estamos hablando de 58 años de televisión en Colombia. Entonces, la producción es escasa y en muchos casos de baja calidad, aburrida y efímera.

Ya se que la gente de Señal Colombia y de algunos canales regionales se molestarán por mis palabras. Debo reconocer que trabajan arduamente por hacer televisión de calidad para nuestros niños pero debemos ser honestos: ese trabajo necesita espacios de divulgación, ese trabajo necesita apoyo permanente, ese trabajo necesita de unos canales responsables. Y nada de eso tenemos. Los canales públicos se quedan cortos, ya sea por presupuesto o limitaciones de otro tipo. La gran vitrina, lo que la mayoría de los colombianos consume viene de los canales privados para quienes la programación para niños es una obligación que se debe sortear de alguna manera.
¿Alguien ha visto Planeta Bichos? ¿Alguno se ha torturado con El club 10? ¿Quiénes de ustedes se entretiene viendo Play Zone? Da grima ver de que manera se utiliza a la niñez para vender productos infantiles y sobretodo emitir contenidos que no son aptos para ellos. Las “franjas infantiles” en Colombia dan enlatados llenos de violencia, sexo y anti valores. Incluso promocionan sus seriados de la noche en donde abunda todo menos la decencia. Nadie dice nada y los llamados a controlar el tema callados como si nada.
Como la TV es un negocio entonces deben hacer programas que generen utilidades, dinero, y en nuestro caso, al parecer, los programas dirigidos a los niños no dan las ganancias esperadas. Por eso estamos saturados de emisiones de noticieros amarillistas, repetitivos, sin profundidad y análisis, novelas de narcos, prepagos, series de mulas y traquetos y realities en donde los niños cantan canciones de adultos, personas de diferentes regiones del país se traicionan mutuamente, se intensifican estereotipos regionales, se pone a los niños a escoger niñas, mediocres adoptan el físico de estrellas musicales y muchos, así tengan más de 40 años, intentan ser como El Chavo o el Chapulín Colorado. En definitiva, los canales privados ven a la audiencia como un objeto de consumo y no como personas con derechos.
¿Cómo hacen las cadenas internacionales para dedicarle todo un canal a los niños? ¿Cómo hace Discovery Kids para tener una parrilla 24 horas al día con la más variada programación dirigida a los más pequeños, desde animaciones clásicas, pasando por el computador o la interacción con personas reales? ¿Cómo sobreviven?
A Discovery Kids lo alimentan producciones de diferentes lugares del mundo. Discovery compra los derechos y existe un compromiso de la producción de la totalidad de una temporada y la extensión de ese contrato de acuerdo al éxito del programa. Todo bajo unos parámetros de producción y objetivos del programa. Entonces, Discovery produce un mínimo, compra y vive de la pauta y de la compra de los derechos de emisión del canal por parte de cable operadores.
Uno de los más recientes es Veloz Mente, una adaptación del programa Brain Surge, en donde niños de seis a ocho años demuestran sus capacidades de concentración y memoria. En el programa los pequeños muestran sus destrezas mentales en tres rondas en las cuales la dificultad irá creciendo progresivamente. En ellas deberán hacer asociaciones por color, duelos de memoria y ser parte de pruebas de coordinación física, auditiva y mental. Si pierden deben ir a la “Lavadora de ideas” y recibir su premio.
Como bien lo expresa el maestro Valerio Fuenzalida en su texto Políticas públicas en ambiente televisivo digital. La oportunidad cultural-industrial de la TV infantil, “los niños se reconocen como los destinatarios de los canales infantiles del cable especialmente diseñados para ellos (…) ya que en la televisión abierta existen algunas franjas horarias con programas para niños y en la televisión de pago existen canales para niños”.
En Colombia varios canales emiten muchos de los programas que vemos en Discovery Kids. Bueno, es un intento, pero ¿cuándo será que tenemos un programa infantil propio, que llame a los valores, la identidad, la cultura y el reconocimiento de nuestra nacionalidad que perdure, que se sostenga económicamente y no un intento que pase fugazmente por nuestra televisión?
Por ahora, y lamento decirlo, eso lo veo lejos, muy lejos. Como padres debemos seguir buscando, para bien de nuestros hijos, en canales extranjeros lo que los canales nacionales, especialmente los privados, no quieren hacer. ¡Ah! Y ni se les ocurra quejarse ante los respectivos Defensores del Televidente porque siempre el tonto, el que no sabe y el que sale regañado es el ciudadano-televidente.
En definitiva los canales privados le han declarado la guerra a los niños, a la familia. No les ofrecen nada positivo solamente violencia, sexo, violencia, sexo, violencia y más sexo. Y después nos quejamos de la fragmentación de la sociedad…
Imagen tomada de http://lideres.hispanicaccess.org

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Juan Camilo Díaz B.(@jcdiazbohorquez). Comunicador Social y Periodista. Magister en Educación, Desarrollo Humano y Valores. Diplomado en Familia con estudios en mass media y familia en Italia y análisis de contenidos en Argentina. Profesor Familia y cultura mediática - Niños, Adolescentes y Social Media - Discurso público y Media Relations. Autor de "Televisión, Familia e Infancia: estrategias y planes de acción".

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9 Comentarios
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  1. wow súper este blog, nunca había ingresado, la verdad estoy totalmente de acuerdo contigo en todo lo que mencionas, en mi casa están bloqueados todos los canales nacionales, me pueden decir antipatriota pero prefiero eso a ni condenar a mi hijo de 9 años a una tv llena de porquería… menos mal existe la tv por cable sino estaríamos fregados y lo mejor es sacarlos de ese mundo, que lean, pinten, etc…

  2. elinconforme1960

    Me identifico con lo aquí escrito, me llamó particularmente la atención el caso del programa Veloz Mente, a mi hijo de 5 años le encanta el programa, trata de nunca perdérselo. Un dia, en medio de su inocencia me dijo “papá, cuando me llevas para participar, yo quiero participar” ¡plop! medio confundido hube de explicarle que el programa se produce en otro país.
    Señor Diaz, lo exhorto a que continúe con su blog y su estilo crítico a la mediocridad de los medios nacionales.

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