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La parábola de la rana hervida
ilustra el predicamento de la humanidad frente a los problemas ambientales. Si
colocamos una rana en una olla que contiene agua caliente saltará de inmediato para
preservar su vida, pero si calentamos el agua lentamente el animal será incapaz
de detectar la amenaza y permanecerá inmóvil propiciando de este modo su
muerte.

 

De forma similar, las personas
reaccionamos ante el peligro a través de diversos mecanismos que integran lo
biofísico, social y psicológico. Aunque es importante advertir que no siempre
la respuesta que damos en situaciones de estrés es la más apropiada. Un
estudiante puede bloquearse durante un examen aunque esté preparado, un
cantante puede paralizarse repentinamente frente a un auditorio y una mujer
puede golpear a un asaltante armado impulsada por el miedo.

 

El 13 de marzo de 1964 en la ciudad de Nueva York, una
mujer llamada Catherine Genovese, conocida popularmente como Kitty Genovese,
fue apuñalada repetidas veces por un violador y asesino en serie en presencia
de 38 personas quienes permanecieron como espectadores durante los 30 minutos
que duró el ataque. Debido a este suceso, surgió lo que hoy se conoce como el Síndrome
de Genovese
, Efecto Espectador o el Complejo del Mal Samaritano,
como fenómeno psicológico en el cual la probabilidad de que una persona
intervenga en una situación de emergencia disminuye cuando se está en presencia
de otros testigos.

 

Hoy en día muchas personas son espectadores pasivos de
los problemas ecológicos y esta actitud puede ser explicada parcialmente por
una serie de fenómenos psicosociales que contribuyen a subestimar la huella que
hemos dejado sobre el planeta. Uno de estos fenómenos es la sobreadaptación, que ocurre cuando las
alteraciones ambientales
que atentan contra la salud y el bienestar de los seres
vivos se producen a una intensidad y a una velocidad que no logra excitar
nuestro sistema nervioso de forma significativa. Es lo contrario a lo que
sucede cuando una persona retira la mano rápidamente al hacer contacto con un
objeto caliente pues en este caso el sistema nervioso da una respuesta
automática debido a la intensidad y naturaleza del estímulo.

 

El hecho de que algunos estímulos
complejos pueden pasar desapercibidos por nuestra consciencia implica que las
personas tienden a volverse pasivas ante problemas que se desarrollan a largo
plazo. El calentamiento global es un buen ejemplo ya que el aumento de la
temperatura del planeta ha ocurrido de forma gradual y la relación entre este
fenómeno y ciertos eventos ambientales no son tan evidentes para las personas.

 

«Ver para creer,» dice el famoso
refrán. Esta confianza engañosa en lo que se puede observar tiene una
explicación lógica muy interesante: sucede que
la vista más que cualquier otro sentido utiliza una
gran parte de la corteza cerebral y por esta razón nos apoyamos
considerablemente en la información que captan nuestros ojos. Es una confianza
engañosa porque hay mucha información que la vista no puede detectar de forma
directa. Incluso si pudiéramos captar todo tipo de señales a través de nuestros
ojos, en realidad nuestro cerebro sólo procesa una parte ya que sin la atención selectiva nuestra experiencia
del mundo sería caótica.

 

La sobreadaptación, la dependencia
visual y la atención selectiva explican porqué en la vida cotidiana algunas personas
permanecen pasivas en presencia del riesgo al no ser conscientes de su propia
vulnerabilidad y de las amenazas ambientales que los rodean. La resistencia al
cambio aplica para el caso contrario en el que los individuos son conscientes
de su vulnerabilidad, del riesgo y de las amenazas pero por diversas razones se
oponen a la corrección o mitigación del problema. Por otro lado, la reactancia psicológica tiende a ocurrir en
culturas muy restrictivas donde predomina la prohibición y el castigo, de tal
manera que aún siendo conscientes del peligro las personas actúan de forma
contraria a la esperada con el fin de reafirmar su libertad actuando contra la
norma.

 

Según el curador de anfibios del
Museo Nacional de Historia Natural en Estados Unidos «si la rana tuviera la
posibilidad de escapar de la olla ciertamente lo haría» (Simms, 2005). En contraste, las personas muchas veces necesitamos
experiencias fuertes que impacten significativamente nuestro sistema nervioso
para dar una respuesta adecuada. No obstante, la apatía y el olvido pueden
prevalecer posterior a una situación de emergencia o catástrofe. Por ejemplo,
suele acontecer que una población vuelve a ocupar la misma zona de riesgo que
se vieron forzados a evacuar por la ocurrencia de un desastre.

 

Otro fenómeno asociado a la
pasividad frente a la crisis ecológica es el problema del «free-rider». Un
free-rider es aquella persona que se beneficia de un producto o servicio sin
pagar la cuota justa por su aprovechamiento. Digamos que una institución
solicita donaciones para recuperar un parque público. Como David vive junto al
parque será el más beneficiado y por lo tanto está dispuesto a pagar cierta
cantidad de dinero. Poco tiempo después concluye que aún si su aporte es mínimo
o nulo al final entre todos se logrará la suma necesaria. Desde luego, si todas
las personas razonan del mismo modo ninguna aportará a la causa o las
contribuciones serán escasas. Por lo general los gobiernos procuran evitar este
tipo de problema a través de medidas fiscales y reglamentaciones. Los bienes
públicos, dentro de los cuales se encuentran la mayoría de los servicios
ecológicos, tienen la propiedad de no-exclusión. En otras palabras, nadie puede
quedar excluido de sus beneficios y por este motivo generan el problema del
free-rider.

 

Es frecuente notar que muchos individuos
atribuyen la crisis ecológica a la torpeza de los funcionarios públicos y/o a
la irresponsabilidad y egoísmo de los grandes empresarios. Esto se debe a
errores de juicio que ocurren a nivel cognitivo. El sesgo actor-observador indica la tendencia a explicar nuestras
acciones en función de los factores situacionales y las acciones de los demás
en función de sus características personales. Por ejemplo, «perdí el examen
porque era difícil,» «él se cayó porque es torpe».  El sesgo
de autoservicio
se refiere a atribuir nuestros éxitos a causas internas
(habilidades, experiencia) y los fracasos a causas externas (azar, dificultad).
Este tipo de error cognitivo se deriva de la forma en que procesamos la
información y de la necesidad de reforzar y proteger nuestra autoestima. Adicionalmente,
cuando el problema ocurre a nivel local (casa, barrio, ciudad) aumenta nuestra
percepción de la autoeficacia, es decir, creemos que nuestras acciones pueden
tener un impacto positivo. Sin embargo, cuando el problema ocurre a una mayor
escala (país, continente, mundo) percibimos que nuestras acciones tendrán poco
o ningún impacto.

 

De todo lo anterior podemos concluir
que en el ser humano existe una tendencia a ser pasivo, a buscar culpables
cuando algo sale mal, a disfrutar de beneficios sin pagar por ello, a ir contra
la norma, a olvidar el pasado y a felicitarse cuando hace algo bien. Entonces
surge una pregunta trascendental para la humanidad: ¿cómo podemos superar esta
tendencia a tiempo para alcanzar la sostenibilidad del planeta?

 

Lecturas
recomendadas

 

Ortega, J. (2008) ¿Qué nos impide
cuidar el planeta?

http://psicologia-ambiental.com/que-nos-impide-cuidar-el-planeta-psicologia-ambiental.html


Simms, A. Ecological debt & climate change

http://www.youmaysayimadreamer.com/code/articles/article-eco-debt.htm

 

Simms, A.
(2005). Ecological Debt: the health of the planet and the wealth of nations.
London: Pluto Press.

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PERFIL
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Jeniffer Ortega es psicóloga con énfasis en el área socioambiental. Ha recibido el Premio Ambiental de Bayer y el Premio Colombiano de Psicología por su investigación sobre el comportamiento ambiental del consumidor. Actualmente se dedica a la divulgación de temas ambientales desde la perspectiva psicosocial con aplicaciones en la gerencia ambiental. Contacto: siempreviva84@gmail.com

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4 Comentarios
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  1. tienes mucha razon nosotros somos incapazes de tomar conciencia y decir «que nos pasa», porque no reaccionamos que futuro le vamos a dejar a nuestros hijos y nietos y al resto de la humanidad la verdad creemos grupos para concientizar a la gente y ver que la vida y sus maravillas hay que cuidarlas amenos el agua y cuidemosla que sin ella no somos nada

  2. Muy buen artículo. sin embargo, me dí a la tarea de «curiosear» lo escrito y encontré los siguiente (sobre el «Sindrome de Genovese»), tomado de http://es.wikipedia.org/wiki/Catherine_Genovese:
    «Sin embargo la figura de los “30 vecinos que no hicieron nada” es engañosa. El artículo empieza:

    “Durante más de media hora treinta y ocho vecinos observantes de la ley en Queens observaron a un asesino acechar y apuñalar a su víctima en tres ataques separados en Kew Gardens.”

    El titular es dramático pero inexacto. Ninguno de los testigos observó los ataques en su totalidad. Debido a la disposición del complejo y a que los ataques tuvieran lugar en distintas localizaciones, ningún testigo vio la secuencia completa. La mayoría sólo oyó partes del incidente sin darse cuenta de que era algo serio y nadie vio la violación y ataque final en el vestíbulo que provocó la muerte de Genovese.»

  3. ME PARECE UN ARTICULO MUY BIEN ESTRUCTURADO TEORICAMENTE NOS INVITA A REFLEXIONAR A NOSOTROS COMO SERES HUMANOS EN CUAL VIENE SIENDO NUESTRO COMPROMISO EN EL MANTENIMIENTO Y ENRIQUECIMIENTO DE NUESTRA PLANETA, EN MUCHAS OCASIONES PODEMOS SER INDIFERENTES, APATICOS, RESPECTO A LA NECESIDAD QUE TIENE EL MEDIO AMBIENTE, SIN DARNOS CUENTA PODEMOS SER DESTRUCTORES DEL UNICO RECURSO QUE NOS QUEDA COMO LO RESALTA ESTA EXCELENTE AUTORA DEL ARTICULO QUE ES NUESTRO PLANETA
    SINCERAS FELICITAICONES DRA JENNIFER ORTEGA, PROFESIONALES EN LA PSICOLOGIA AMBIENTAL COMO USTED ES LO QUE NECESITAMOS

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