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El libro de Álvaro Uribe No hay causa perdida describe varios aspectos de su trayectoria como gobernador, senador y presidente. La lectura del libro permite formarse una idea de por qué se empeñan sus enemigos en desprestigiarlo: temen que vuelva a tener la oportunidad de combatirlos, ahora con más experiencia y conocimiento.

 

EVALUACIÓN LINGÜÍSTICA

Como toda obra humana, el libro presenta algunas imperfecciones. Aparte de algunas comas superfluas, no hay errores de ortografía propiamente dichos. Hay varios errores de imprenta. Dos veces aparece status quo, correcto en inglés (el libro se publicó simultáneamente también en ese idioma), pero que en español debe ser statu quo. No tiene en cuenta la última recomendación de la Academia (lógica, por demás) de escribir pegado el prefijo ex (ex presidente, págs. 260, 333). Tampoco observa la norma, antigua, de escribir los demás prefijos unidos a su palabra base: ultra conservador (pág. 55), semi-procesada (pág. 69), co-patrocinador (pág. 77). Usa algunas unidades inglesas en vez de las internacionales. Yarda en vez de metro es la más extraña y chocante. Presenta pocas incorrecciones lingüísticas: la mayoría de colombianos, pág. 125; la cooperación entre nuestros dos ejércitos, pág. 242; eliminar el número de abusos, pág. 248.

Incurre en una aparente contradicción: en la pág. 80 dice que el atentado en el Hotel Orquídea Real (en el que el principal perjudicado fue un estudiante que había ganado el premio al mejor bachiller en 1992, pero Uribe -a quien iba dirigido el ataque- también resultó con un zumbido permanente en el oído izquierdo) se lo había adjudicado el ELN, pero en la pág. 274 afirma que fueron las Farc.

Incurre en algunas incorrecciones gramaticales aisladas (El siguiente golpe mortal no se los propinó el gobierno (a las Farc), pág. 260: selosismo; insiste que, pág. 64: queísmo), pero el error lingüístico más protuberante, repetido y molesto -una veradera mancha negra- es el antidequeísmo, consistente en decir que en lugar de de que. Aparece decenas de veces. Algunos ejemplos:

A lo anterior se le debe sumar el hecho que durante muchos años las clases dominantes de Colombia albergaron un profundo desagrado hacia la centralización del poder (pág. 52)

… bajo la creencia errónea y simplista que el gobierno siempre es malo… (pág. 121)

El ataque podía reforzar la vieja y obsoleta teoría que una postura de confrontación… solo conduciría a una violencia mayor (pág. 142)

… algunos periodistas y otras personas nos instaron a renunciar a nuestras políticas, con el argumento que las acciones terroristas eran demasiado crueles para soportarlas (pág. 193)

Me dio la impresión que el estado de ánimo de la señora Paige ya era favorable a incluir a Colombia como parada de cruceros (pág. 221)

… y nuestro gobierno consideraría la liberación de alrededor de 500 prisioneros de las FARC… con la única condición que abandonaran ese grupo y se fueran a vivir a otro país o aceptaran participar en uno de nuestros programas formales de reinserción (pág. 224)

… se daban instrucciones contundentes de transparencia y de respeto a los derechos humanos bajo la advertencia que ninguna conducta criminal -dentro o fuera de los estamentos militares- sería tolerada (pág. 248)

Creemos que las FARC no han liberado a los secuestrados… por la sencilla razón que no tienen ya bajo su custodia al niño Emmanuel (pág. 252)

Recibimos información que varios cabecillas de las FARC estaban reunidos en una casa en Quito, Ecuador (pág. 267) 

Conservábamos la esperanza que este episodio sirviera a las FARC para dejar de refugiarse en países vecinos, pero lamentablemente no fue así (pág. 272)

Ronald Noble… viajó a Bogotá para dar testimonio que los correos electrónicos no habían sido modificados, borrados o alterados (pág. 282).

Hay muchos otros antidequeísmos, entre ellos la ilusión que, la noticia que, nos enteramos que, estoy seguro que, a sabiendas que, la ignorancia total que, la posibilidad que, asegurarse que, hasta el punto que, la convicción que, información confiable que, etc.

Al final del libro, en los agradecimientos, menciona que los lectores más perspicaces y exigentes fueron doña Lina y sus hijos Tomás y Jerónimo y que Leticia Bernal prestó una “inconmensurable” ayuda en la corrección editorial. Es preocupante que la educación general no incluya la enseñanza de la corrección gramatical…

Este libro es un claro ejemplo de que todo autor, por destacado que sea, necesita que sus escritos sean sometidos a corrección de estilo. 

 

 

 

 

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PERFIL
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Petúfar es Peter Ujfalussy Farkas. Soy autor de materiales para la enseñanza de la Ortografía y la corrección gramatical y lingüística. Editor y corrector de estilo, también soy ingeniero químico y matemático. Aunque nací en Hungría, me gusta el español y lo estudio todos los días. Creo que el idioma español es fácil de analizar, entender, aprender y enseñar. Yo lo aprendí y estoy dispuesto a enseñarlo desde el punto de vista de un pensador independiente.

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