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Sergio Ocampo Madrid.

Decía el periodista Hernando Corral, en una mesa en la Filbo 2015 sobre García Márquez y sus tiempos en la revista Alternativa, que “los pueblos que no conocen su historia están condenados… a oír a Diana Uribe”. Pero luego del buen chiste recababa Corral, ya en serio, sobre el olvido que fuimos, somos y seremos como pueblo, y nuestra vocación a seguir atascados en el mismo pantanal por el desdén que sentimos hacia la verdad, la propia, la colectiva, la histórica. Aquí todavía nos deben la investigación exhaustiva sobre quiénes y por qué mataron a Sucre en 1830, en Berruecos. Y de ahí para acá…

Por eso es más que bienvenida la noticia fechada en La Habana el martes pasado de que habrá una Comisión de la Verdad tras la eventual firma de un acuerdo de paz; creo sin dudarlo que es la mejor noticia en tres años de diálogos porque, en lo personal, estoy convencido de que la impunidad verdadera no es que nadie vaya a la cárcel sino que nunca sepamos qué pasó; por qué y quiénes nos metieron en esta larga y degradada guerra; qué grupos y sectores la mantuvieron vivita y coleando; qué se pudo evitar con decisiones acertadas; qué claves y secretos hubo detrás de los momentos culminantes del conflicto y de los amagos de paz; quiénes eran los señores de la guerra y de la muerte; por qué el Estado nunca pudo acabar con la guerrilla; por qué esta se criminalizó hasta envilecerse del todo, y un etcétera largo, muy largo.

Si se hubiera reconstruido una primera verdad a finales de los años 50, cuando alboreaba el Frente Nacional, o inclusive en la primera mitad de los sesenta, es probable que nos hubiéramos evitado esta guerra o que hubiera sido un conflicto menos largo y menos intenso. Pero, firmados los pactos entre liberales y conservadores en el 57, se prefirió el olvido como fórmula de pacificación, y la exclusión política como modelo de gobierno. Entonces, las 300 mil víctimas de la llamada “Violencia” (la de los años cuarenta y cincuenta), con sus masacres, sus “pájaros”, sus “chulavitas”, sus “cortes de franela”, y sus mil atrocidades pasaron a la historia sin juicio, sin recapitulación, sin mayores análisis.

Salvo el libro “La violencia en Colombia”, enorme esfuerzo que sacaron adelante monseñor Germán Guzmán, Orlando Fals Borda y Eduardo Umaña Luna, en el que compendiaron los horrores de la lucha bipartidista en los campos, con fotos y testimonios escalofriantes, salvo ese estudio sociológico, que no tiene carácter oficial ni puede considerarse una comisión de la verdad, ni establece responsables personales, aquí no hubo ningún intento estatal por comprender qué nos llevó a matarnos a lo largo de dos décadas.

Inclusive, vale la pena recordar que Álvaro Gómez Hurtado desdeñó el libro por “mañoso y acomodaticio” y que el diario El Siglo (de su papá) lo descalificó por ser un estudio sectario. “Los fines partidistas de quienes lo escribieron, un sociólogo protestante, un abogado liberal y un cura párroco católico, le quitan toda respetabilidad a la obra”, señaló un editorial de Laureano.

Ahora bien, tengo el secreto temor de que aun más difícil que el mismo proceso de paz, de desarme, de reinserción en la sociedad, de ingreso de la guerrilla a la política, de rediseño y reacomodación de las Fuerzas Armadas, mucho más difícil va a ser el de reconstrucción de la verdad, a pesar de que no va a tener consecuencias jurídicas negativas (al contrario, según la Fiscalía podría conceder rebajas), y no va a establecer (salvo casos específicos) responsabilidades individuales. Veo mil razones para que la comisión de la verdad no consiga ir al fondo y se quede, como todo lo nuestro, en una mera constancia de medias tintas, eufemismos y entelequias.

Veo mil, pero me quedo con cuatro de gran calibre: la primera la dejó muy clara la reacción del clan Gómez (el de Álvaro y Laureano) la semana pasada cuando en Voces RCN se enfrentó Miguel Gómez (sobrino y nieto de los anteriores) con el analista León Valencia. Este último aseguró que para sanar las heridas y empezar a construir la paz y la verdad era indispensable que, entre otras cosas, su familia reconociera cómo sus acciones y decisiones de Estado nos metieron en esta guerra. La réplica de Miguel Gómez fue vehemente, pugnaz; recalcó su condición de víctima como familiar del asesinado Álvaro Gómez y consideró que la comisión de la verdad es un trofeo para las Farc. Una respuesta muy similar, o quizá peor cabe aguardar cuando en el proceso de investigación comiencen a salir a la luz las responsabilidades directas o indirectas de las elites políticas, regionales y nacionales, que en muchos sitios son un reciclaje generacional de las que imperaban antes de empezar la guerra. A los patricios los acompañarán en esos señalamientos, además de los generales, los ganaderos, los palmicultores, industriales, las multinacionales del gas, del carbón, del petróleo, todos los que atizaron la guerra, la sostuvieron, la rearmaron de modo mercenario, la aprovecharon en tierras, aunque también, sin duda, la padecieron. Y allí aparecerán inclusive las potencias extranjeras que hoy dicen apoyar todo lo que se hace en La Habana.

La segunda  está directamente conectada con la primera y es esa exacerbación extrema que ha conseguido la ultraderecha para convencer a millones de que aquí la única culpa la tienen las Farc; que son ellos los únicos victimarios. Es una posición muy rentable políticamente que, además, libra de toda culpa a las clases dirigentes. Y muchos han comprado ese cuento de que la guerrilla surgió por generación espontánea, por decisión y gusto de un sector de la población al que un día le dio por levantarse en armas por maldad comunista. Se olvida que hubo, y sigue habiendo, un Estado sin consolidar, sin presencia en vastos territorios, incapaz o indiferente para incluir a masas enormes de ciudadanos, que prefirió arrinconarlos en las periferias y cuando los vio organizarse como resistencia y como sociedad, los bombardeó y persiguió. Y, sin duda, las Farc han hecho una tarea formidable en su propio desprestigio al criminalizar sus métodos hasta la deshumanización total, al anteponer el terror a la doctrina, al romper todo vínculo con la población y ponerla en el medio del fuego cruzado, al creerse que de verdad eran un paraestado con legitimidad para hacer justicia y cobrar tributos, al hacer una guerra cobarde e impopular de emboscadas, minas en los pastizales y en las servidumbres, secuestros y ataques de contundencia brutal contra objetivos inermes. Y hoy las Farc claman que son más víctimas que victimarios y que el resto del país es culpable.

La tercera puede ser la más insoluble de todas: asumir la reconstrucción de la verdad profunda es meterse a fondo con el narcotráfico. El conflicto colombiano está atravesado transversalmente por el dinero y la acción narcotraficante; es su combustible básico en los últimos 30 años, y ahondar en serio en el tema obligaría casi a una ley de punto final, o a un desbarajuste jurídico, político, social y quizá al inicio de una nueva guerra, al estilo México. Sin embargo, y como afirma Fernán González en su libro “La violencia política en Colombia” (el estudio más completo después del esfuerzo de Fals, Umaña y Guzmán), sin el fin del narcotráfico es casi imposible el fin de la violencia política en este país.

El último punto es que en realidad la guerra nunca ha sido una preocupación en la cotidianidad del mayoritario país urbano, cuya percepción es la de un conflicto remoto, como el de Afganistán, y solo se sabe de él porque sale en la tele. Así, para el grueso de la población la lucha armada nunca ha afectado ningún ciclo vital, como las quincenas, las primas, las vacaciones, las matrículas de los hijos, la declaración de renta, la Navidad, la rumba del viernes, ni el domingo de fútbol. Esa convivencia fatídica con una guerra en los campos, que nunca logró llegar hasta las ciudades, ni siquiera afecta ciclos menos importantes como los electorales, y menos de la mitad de la gente sale a decidir sobre sus gobernantes y un porcentaje inmenso de aquellos que votan lo hacen por tejas de zinc, ladrillos, tamales, plata o puestos en el enorme aparato estatal.

Los colombianos viven en un fatídico statu quo no solo con su conflicto armado sino con el profundo conflicto social que llena las calles de informales e indigentes, que fractura las ciudades en estratos, y hace absolutamente razonable y normal que los privilegios se hereden y que la pobreza y la desesperanza sean visiones del mundo que también se pasan de generación en generación.

Aquí la guerra nunca ha sido asunto de todos, y por eso nadie se siente culpable de su origen y menos de su vigencia de cincuenta años. Por eso la paz es una aspiración etérea, un bonito anhelo, ojalá se dé, pero no es un asunto vital. Y la verdad… ¿la verdad para qué?

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PERFIL
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Sergio Ocampo Madrid es un escritor y periodista nacido en Medellín. Desde 2005 decidió apostar por la literatura y en ese tiempo ha publicado las novelas “El hombre que murió la víspera”, y “Limpieza de oficio”, y los libros de cuentos “A Larissa no le gustaban los escargots” y “El amante fiel de medianoche”. Antes de eso trabajó 20 años en periodismo en prensa escrita en El Tiempo, de Bogotá, El Colombiano, de Medellín, El Heraldo, de Barranquilla, y otros.

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42 Comentarios
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  1. carlosocampo0526

    La verdadera historia es muy sencilla. Ante el abandono estatal y su apoyo a los terratenientes, los campesinos se vieron abandonados y despojados, se armaron como autodefensa y el Estado respondió con bombardeos. Fueron vistos al comienzo con beneplácito en todo el País especialmente por las clases menos favorecidas. Luego éstas autodefensas cuya ideología era la lucha de clases se volvieron grupos guerrilleros influenciados por la revolución cubana, buscaron otras formas de financiarse y empezaron a cometer abusos contra la misma población civil, humildes campesinos, grandes ganaderos, latifundistas y éstos ante el abandono estatal no aguantaron las extorsiones, los secuestros y recurrieron a grupos de autodefensa y éstos a su vez perdieron por completo su ideología y se volvieron asesinos y narcotraficantes. Las farc ante la caída del comunismo, también se volvieron narcotraficantes para financiarse junto con la extorsión y el secuestro (las pescas milagrosas) y uno y otro bando masacraron, expropiaron, desplazaron campesinos, no llegándose a diferenciar quien era peor que los otros. En resumen abandono estatal, nacimiento de las guerrillas, abandono estatal- surgimiento de autodefensas, migración hacia el narcotráfico y pérdida de ideología para ambos bandos.

  2. rafaelroa0611

    Excelentes artículos que reflejan la realidad cotidiana de Colombia, hay que insistir en buscar los orígenes del conflicto actual en la llamada violencia liberal-conservadora de los años 40 y 50 del siglo XX, con el auto golpe de Estado dado por el gobierno de Mariano Ospina Perez el nueve de noviembre de 1949, cuando clausuró el congreso con el apoyo del ejército, convirtiéndose en dictador.

  3. abelalvarez0727

    Juan hampa Santos con sus socios de las farc y sus lacayos enmermelados ya tienen montado el teatro: » Comisión de la verdad», nunca se cansa de burlarse de los colombianos, porque como protagonista representa muy bien al tartufo, personaje falso e hipócrita reconocido en las comedias de Molliere en la antigua Francia. Que siga reculando y cometiendo errores que al final tendrá que rendirle cuentas a los colombianos de bien por ser alcahueta de los colombianos del mal.

  4. libelula.rosada.1

    buen articulo…pero con verdades a medias…en aras de la verdad la violencia de los años 50 no se le puede atribuir únicamente a laureano gomez., a rojas pinilla. o mariano ospina perez, tambíen a todos y cada uno de los políticos liberales y conservadores de esa época..quienes motivaron la creación del grupo revolucionario comandado por manuel marulanda alias tirofijo….lo mismo tendrán que reconocer los ex presidentes samper y gaviria que ante su incapacidad de someter a los grupos insurgentes permitieron la creación de las convivir , quienes por la falta de control sobre ellas se convirtieron en el para militarismo…no solo les cabe la responsabilidad a estos dos ex presidentes, tambien grandes terratenientes, las clases políticas y económicas que incrementaron sus grandes capitales bajo la sombra de los paras…también las farc quienes muy pronto perdieron el rumbo de sus concepciones políticas….con una madeja imposible de desenredar..lo ético …lo que podría sanar las heridas que lleven a una verdadera reconciliación …será como en el caso del sometimiento de los paras…ya que está comisión de la verdad no tendrá efectos jurídicos….las farc ..deben reconocer a sus victimas, entregar a sus secuestrados.. entregar a sus muertos en cautiverio.. su negocio del narcotrafico y tantas otros delitos…que estoy convencido que las farc nunca reconocerán…más cuando se sabe que las cabecillas de las farc han sido elevadas al estatus de ciudadanos nicaraguenses bajo el mando del ex sandinista daniel ortega y hoy presidente de ese país….conclusión las farc nunca tuvieron voluntad de paz… solo ganaban tiempo para poder salir airosos del fuerte asedio a que los había sometido el ex presidente uribe…..en nicaragua y con todo su andamiaje de narcotrafico…simón trinidad morirá en una cárcel norteamerciana…las farc lo intento con la ayuda del ineficaz santos…los gringos no se dejaron engañar

  5. Las farc son una agrupación criminal que por más de 50 años sembró el terror en Colombia y debe pagar por sus crímenes. Por causa de las farc hubo autodefensas, de no ser así el genocidio de las farc no serían 250.000 personas sino el doble. Por causa de las farc hubo falsos positivos que lo más probable es que no fueran falsos positivos sino guerrilleros. No se necesita una comisión de verdad. Todos sabemos la verdad: que por décadas las farc asesinaron, secuestraron, despojaron, extorsionaron, reclutaron, violaron, despojaron. No hay ninguna justificación para las atrocidades que cometidas por las farc. La excusa de que son un grupo que lucha por los desprotegidos es la mentira más grande de la historia pues la mayoría de sus victimas son precisamente los pobres y desprotegidos. Las farc son como el asesino que viola y asesina a una niña y en su mente cree que ella lo provocó y que quería ser violada pero el país no puede exonerarlo y menos darle el poder para que nos gobierne.

  6. rodrigovalder1120

    La Verdad palabra muy bonita de escuchar ,la mayoria del pueblo colombiano habla de la guerra según como le haya ido en ella ,la única verdad es que paguen por los delitos los que los cometieron sean guerrilleros o la elite politica no para resarcir los marranos de tirofijo ni para chantajearlos como lo esta haciendo el comisionado jaramillo y el fiscal con los empresarios.

  7. opiniondeciudadanonormal

    Pues los culpables son los de la Comision de la verdad pues no queda duda que todos los terroristas y asesinos de las Farc son inocentes y sino preguntentenle al Señor Santos

  8. Idiotas útiles que no saben que los mamertos les han plantado «verdades». Nos deben la investigación de la muerte del abusador Abel por el sufrido Caín, así como de las provocaciones e insinuaciones que Caperucita le hacía al pobre lobo. Ojalá la comisión de la verdad integrada por licantropos imparciales rescaten la nobleza y el honor del calumniado lobo y lo absuelvan de una vez por todas de esas falacias.

  9. Idiotas útiles reciclan argumentos sin saber que se los han plantado. Nos deben también la investigación sobre el asesinato de Caín, y sobre las provocaciones de Caperucita para con el Lobo que solo hizo lo que debía. Ojalá haya una comisión de la verdad que demuestre la nobleza de la bestia.

  10. Este pais se ha convertido en un estado debil, ha permitido que las farc se fortalezca politicamente, les esta concediendo todo lo que piden, una comisión de la verdad? para que?,todos los colombianos saben lo que ha pasado, nos creen pendejos, hasta el más humilde campesino sabe lo que ha pasado, claro el grupo terrorista entre más implique al estado, mejor para ellos.

  11. colombiacritica

    Qué pesar caer en la cuenta de que ciertos sectores de izquierda, como el que representa el autor de este Blog, sólo tienen ojos, ética y moral para reconocer abominaciones en la derecha o en el centro político, pero veladamente niega los crímenes, las atrocidades y las abominaciones cometidas al género humano a nombre de las ideas y utopías de izquierda, desde nada menos que los postulados del dogma fundamentalista del marxismo y todas sus vertientes y manifestaciones, que justifican la eliminación física del contradictor político e ideológico. Como decía el finado Carlos Gaviria: “para que otros vivan mejor”. Este personaje que escribe este Blog se presenta como “tolerante”, pero de entrada califica de “ultraderecha” a todo el que piense diferente a él o quiera ver en las Farc al principal verdugo de Colombia, lo que le invalida toda su carreta y su discurso. Si uno opina que las Farc, valiéndosa de su ideología marxista, han masacrado por más de 50 años a los colombianos, es inmediatamente calificado de “ultraderechista”, “neo-nazi”, “paramilitar” y vendido al “imperio” norteamericano. ¡Qué paradójico y qué ironía! ¿Cómo podrá haber verdad algún día con una “comisión” que va a actuar con estos incoherentes e inmorales postulados? Para que haya verdad tenemos que comenzar por aceptar y reconocer los genocidios y los abominables crímenes que la izquierda ha cometido en contra de la humanidad. No sólo la derecha es genocida: también los que utilizan los niños como bombas humanas. Por esto es muy difícil creer en una “comisión de la verdad” donde 3 de sus 9 comisionados serán de las Farc y los otros 6, adeptos de su ideología.

  12. colombiacritica

    Qué pesar caer en la cuenta de que ciertos sectores de izquierda, como el que representa el autor de este Blog, sólo tienen ojos para ver las abominaciones de la derecha o del centro, pero veladamente niegan los crímenes, las atrocidades y las abominaciones cometidas al género humano a nombre de las ideas y utopías de izquierda, como lo es el dogma fundamentalista del marxismo en todas sus vertientes y manifestaciones, que justifican la eliminación física del contradictor político e ideológico, como decía el finado Carlos Gaviria: “para que otros vivan mejor”. Este personaje que escribe este Blog se quiere presentar como tolerante y abierto a las ideas contrarias, pero de entrada califica de “ultraderecha” a todo el que piense diferente a él; lo que le invalida toda su carreta y su discurso. Para que haya verdad tenemos que comenzar por aceptar y reconocer los genocidios y los abominables crímenes que la izquierda ha cometido en contra de la humanidad. No sólo la derecha es genocida: también los que utilizan los niños como bombas humanas. Por esto es muy difícil creer en una “comisión de la verdad” donde 3 de sus 9 comisionados serán de las Farc y los otros 6, adeptos de su ideología.

  13. No se diga mas, perfecta exposicion.Nuestra paz, la paz pretendida por Juhampa no es mas que una utopia. Ha tomado el rumbo que las farc le han impuesto a la mesa y por esta al gobierno.

  14. colombiacritica

    Qué pesar ver cómo ciertos sectores de izquierda, como el que representa el autor de este Blog, sólo tienen ojos para ver las abominaciones de la derecha o del centro, pero veladamente niegan los crímenes, las atrocidades y las abominaciones cometidas al género humano a nombre de ideas y utopías de izquierda, como lo es el dogma fundamentalista del marxismo y todas sus manifestaciones, que justifican la eliminación física del contradictor político e ideológico, y toda suerte de crímenes abominables porque dizque se persiguenuna utopía; o como decía el finado Carlos Gaviria: “para que otros vivan mejor”. Este personaje que escribe este blog se quiere presentar como tolerante y abierto a las ideas contrarias, pero de entrada califica de “ultraderecha” a todo el que piense diferente a él; lo que invalida toda su carreta y su discurso. Para que haya verdad tenemos que comenzar por aceptar y reconocer los genocidios y los abominables crímenes que la izquierda ha cometido en contra de la humanidad, con el cuentico de que están justificados porque persiguen la utopía del igualitarismo y el totalitarismo, que de utopía no tienen nada: más bien representan el infierno.

  15. Ojala en esta búsqueda de la verdad no terminen crucificando a demócratas y vanagloriando a terroristas. Ojala no se olviden de la URSS su aliado Fidel Castro y de cuando mamerto que resolvió tomar las vías de hecho ignorando al estado y sus instituciones; que aunque lejos de ser perfectas, eran preferibles a la anarquía comunista (hoy socialismo del siglo XXI). Anarquía que quedo desenmascarada en toda Europa del este y cuyas víctimas recuerdan con desprecio!

  16. Ojala no se olviden de la URSS su aliado Fidel Castro y de cuando mamerto que resolvió tomar las vías de hecho ignorando al estado y sus instituciones; que aunque lejos de ser perfectas, eran preferibles a la anarquía del comunismo. Anarquía que quedo desenmascarada en toda Europa del este y cuyas víctimas recuerdan con desprecio!

  17. Ojala en esta búsqueda de la verdad no terminen crucificando a demócratas y vanagloriando a terroristas. Ojala no se olviden de la URSS su aliado Fidel Castro y de cuando mamerto que resolvió tomar las vías de hecho ignorando al estado y sus instituciones; que aunque lejos de ser perfectas, eran preferibles a la anarquía del comunismo. Anarquía que quedo desenmascarada en toda Europa del este y cuyas víctimas recuerdan con desprecio!

  18. francisco468952

    Esta Comisión de la Verdad;más parece una obra de teatrio de pueblo y por que lo digo.Simple y llanamente que se quiere maquillar un muerto que ya iede y esta en su estado morfólogico de descomposición.Aqui nos estamos llendo por las ramas y no estamos atacando el problema.Objetivo desinformación y crear confusión y desorientación en la opinión pública.Vaya coarta para prolongar estas conversaciones estériles y rancias.,que pronostican un final no muy positivo.

  19. será una comisión de bolsillo tanto de de santos como de timo. las mejores representantes del pueblo serán piedad, el cura de roux, el cura giraldo, el senador cepeda, la candidata a la alcaldía por el polo etc. el ejercito en el banmquillo y los terroristas muertos de la r,,,,

  20. Lo grave no es q se entre n un proceso para esclarecer la verdad con el fin de q pague quien tenga q pagar de acuerdo con la ley sino q con ese proceso se pretenda realizar la operación de lavado de activos màs grande de la historia y limpiarle la cara al narcoterrorismo.

  21. Las personas ci cienyes ..no los fanáticos saben de do de proviene la verdad ..sin disculpas..la desigualdad y los gobiernos corruptos ..minaron este país de violencia ..pero no le digan esto a la bacrim uribista ..estos miserables no entienden …nada lógico ..por eso pido ..que las farc y los uribistas ..se den la pela hasta exterminar se …silo así viviremos en PAZ

  22. He visto cómo los medios disertan sobre quien y cómo harán uso de esta oportunidad. Sin embargo ne he visto, escuchado o leído que los medios asuman la responsabilidad que les corresponde en esta décadas de conflicto. Los medios han sido parte del conflicto por la forma en la que suministran la información sobre la guerra, forma que no consulta a ambas partes del conflicto, formas que le ha hecho juego al Establecimiento al convertir líderes sindicales en guerrilleros etc. Diran que son sus fuentes las hacen eso, pero dónde está la responsabilidad de los medios en constantar lo dicho por su fuentes. Un ejemplo de cómo toman parte es la noticia sobre las masacres de ambos lados.El bombardeo donde murieron unos guerrilleros lo presentan como un triunfo, pero la masacre de los 11 soldados lo presentan como una tragedia nacional(como lo es). Desconocen, deliveradamente que al otro lado hay seres humanos, colombianos, niños, que seguramente fueron reclutados a la fuerza o con elgaños

  23. ramondario480777

    El Sr Sergio nos metió a todos en el quilombo de los culpables, pero le falto el principal
    actor de este torbellino de violencia que padecemos los colombianos,la justicia politizada selectiva y postrada al poder político y económico que siempre nos caracterizo sobre todo a las élites dominantes y el otro para mi primordial la sangre de
    la Madre patria que nos contamino de violencia desde antes de la independencia es decir cuando llego Cristobal Colon,los españoles no fueron unos padres ejemplares,no
    soy orgulloso de tener sangre ibérica, me intoxico mi sangre indigena.

  24. gossipgirl690189

    tanto bombo para saber que a santos no le va a alcanzar el periodo para firmar la paz, por tanto esa tal comision de la verdad esta lejos de que entre en funcionamiento y se quedara ahi en el papel.

  25. siendo asi entonces para Los malditos narcofarcsantes la culpa la tienen 44 millones
    de colombianos pero jamas ellos….eso pasa por negociar con delincuentes y bandas
    criminales….Santos y su estado fallido

  26. La mejor manera de nunca conocer la verdad es nombrar una comisión para crearla!! Una comisión puede decir cualquier cosa al antojo y amaño de quienes la manipulen!!!
    Todo es solo un desfrás para no condenar a las farc y justificar la impunidad que claramente se está cocinando!!!
    To en este proceso es mentira!!!
    No m´s farcsantos

  27. Sólo hay una verdad y es que las farc son un grupo criminal y terrorista!!!! Todo lo demás no es sino un infame intento de disculpar a las farc y hacerle creer al país que los verdaderos culpables somos los colombianos de bien!!! Al fina ellos van a ser declarados como víctimas y nosotros como las únicos victimarios y con la obligación de la reparación!!!
    Todo esto es una infamia!!!
    No más farcsantos!!!!

  28. hector.penaranda.3

    Me gusta mucho el análisis y me llega sobre todo, la última parte que nos compete y toca a los que vivimos en las ciudades donde esta ha sido una guerra de lejitos y donde mueren otros, con escasos casos contados donde la barbarie a llegado a la ciudad. Hace poco alguien me decía que si se firmaba la paz o no todo seguiría igual para los que vivíamos en la ciudad y pensé que tal vez si. Por ejemplo yo he vivido 38 años en un país en guerra y esta no me ha tocado directamente y probablemente si no se firmara la paz seguirían los muertos pero no de los mios;probablemete. Pero si se firma la paz y seguimos ajenos al conflicto y al proceso nos pasará los mismo que pasó con los paracos. Fue una desmovilización a las carreras, sin proyecto como tal y nacieron las bacrim y eso si que tiene azotada a las ciudades. Si lo de las farc se hace igual, muy pronto tendremos un fenómeno llamado farc – crim y ahí si se remataría esto. No es fácil hacer la paz y por eso apoyo todo el esfuerzo que hace el gobierno para sacar la paz adelante. Y mi culpa, claro que sí. No he salido a muchas manifestaciones en contra de la violencia. Tal vez dejé de votar alguna vez por pereza o por la excusa que mi voto no cambiaría nada. Por que a pesar de la guerra he seguido mi destino ajeno a aquellos que verdad la han sufrido. Todos tenemos que ver, todos en menor o mayor medida tenemos responsabilidad.

  29. hay un concepto importante los crimens de una persona no justifican los crimenes de otra. La farc debe pagar por sus crimenes independientemente si las autodefensas o las bacrim hayan cometido delitos.

  30. La comisión de la verdad es una Utopia. quienes la integraran Piedad Cordova, Cepeda, samper, montenegro?????
    los crímenes de la farc, son propios e ineludibles . las autodefensas son hijas de la farc, que ha hecho de bueno la farc. la política sigue mas sucia y corrompida, el narcotrafico se adueño del pais y la farc se adueño del narcotrafico. son asesinos vulgares sin ideología. Ser revolucionario no es sinónimo de sangre

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