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Los Festivales pretenden ser cooptados por algunos concursantes

Por: Jorge Nain Ruiz

Desde hace ya mucho tiempo he venido observando una conducta, casi
generalizada, en los festivales vallenatos que se realizan a lo largo y
ancho del territorio Nacional y hoy voy a referirme a ese tema, porque
lo considero de vital importancia para la subsistencia de los mismos y
especialmente para que sus organizadores tomen algunos correctivos que
ayuden a ponerle coto de una vez por todas a este problema.

Se
trata del papel que juegan los participantes o concursantes en cada uno
de estos certámenes y el comportamiento de ellos, con relación a la
organización y a los jurados, a quienes ya hemos dedicado algunas
entregas en este espacio.

Como bien sabemos, los músicos
festivaleros son prácticamente los mismos, un grupo homogéneo de
artistas (acordeoneros, compositores, verseadores, cajeros,
guacharaqueros y, en algunos casos, padres o acudientes de menores de
edad) que van de festival en festival tratando de llevarse los premios
en cada una de las modalidades; como es natural, entre ellos existen
algunos que ejercen sobre los otros un cierto liderazgo, bien por su
mayor experiencia o simplemente porque son unos líderes naturales.

El
problema se presenta porque algunos vienen ejerciendo mal, a mi manera
de ver, ese liderazgo, toda vez que se están convirtiendo en la piedra
en el zapato de los organizadores, con actitudes previas a los
concursos como: vetar a algunos jurados, pretender sugerir nombres de
jurados, hablar de supuesta parcialidad, sin ni siquiera haberse
iniciado la competencia; en fin, armar un conflicto antes de cada
concursos, casi que como una estrategia para ablandar y justificar sus
posteriores reclamos y camorras.

Lo grave de todo esto es
que algunas juntas organizadoras les vienen haciendo el juego y casi
que alcahueteando a esos concursantes su dañina actitud; me he dado
cuenta de que en algunos festivales acostumbran a reunirse con ellos,
antes de los concursos y a escuchar sus sugerencias, respecto de
quiénes y por qué deben ser jurados o por qué descalificar a Fulano o a
Zutano.

Debo reconocer en esta columna también que en
algunos casos las sospechas son fundadas, pero solo como excepción y no
como regla general; pues lo que se pretende casi que institucionalizar
en los festivales vallenatos es la presunción de la mala fe, tanto de
quienes fungen como organizadores, como quienes prestan un servicio
como jurados, en contravía del principio general que enseña que la
buena fe se presume.

Ahora, es tan grave la actitud de
aquellos lideres que tienen conformados estos sindicatos para defender
intereses personales y mezquinos, como la de aquellos organizadores que
les hacen el juego: cambiándoles los jurados, poniendo aquellos que
ellos sugieren, suspendiendo algunas categorías, declarando desiertos
algunos concursos o simplemente haciendo eco a esas calumnias.

Tengo
muy claro también, que ese grupo de músicos festivaleros tampoco es que
esté comandado por angelitos; entre ellos hay algunos que no
desperdician oportunidad para fomentar corrupción en este medio y para
sobornar y dar coimas tanto a organizadores, como a jurados, que se
prestan para ello y entonces surge la pregunta obligada: ¿Cuál es más
de culpar: quien peca por la paga o quien paga por pecar?

El
otro problema que también está generalizado es la actitud de malos
perdedores que tienen muchos concursantes: cuando ganan es siempre por
sus méritos, pero cuando pierden casi nunca reconocen que puede ser que
los que ganaron fueron mejores o se esforzaron más; simplemente
irrumpen con actitudes desproporcionadas como agresiones verbales y
hasta físicas, contra organizadores, jurados y hasta sus propios
compañeros o incitan a sus barras a la violencia.

Es hora
ya de que quienes se dedican a la tesonera y altruista labor de
organizar festivales vallenatos, encuentren mecanismos para
contrarrestar fenómenos como los que hemos expuesto hoy, sin descuidar,
por supuesto, la paja del ojo propio y buscar la forma de disminuir las
casi siempre infundadas suspicacias que se generan antes de los
concursos.

COLOFÓN: Se empezó a calentar el ambiente con
la versión XXXI del Festival Cuna de Acordeones de Villanueva Guajira,
que rendirá este año homenaje a dos grandes de nuestra música Jorge
Oñate y Emiliano Zuleta, del 17 al 20 de Septiembre. Con razón el
“pollo” Isra anda diciendo a los cuatro vientos “El Folclor es Cultura
y Villanueva es la Cuna”.

jorgenainruiz@gmail.com

Publicado en: Cultura y Ocio, El Tiempo

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