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En un momento de recesión de la industria musical, que un artista nacional llegue al disco de oro (15.000 copias vendidas) en tres meses es un buen logro. Por lo mismo, que «Ponte a la moda», lo nuevo del cantante Silvestre Dangond y el acordeonero Juancho de La Espriella, haya logrado el disco de oro en la primera semana de ventas es un buen indicador de que el vallenato juvenil que en la actualidad se identifica como «la nueva ola» todavía tiene mucho que mostrar en materia de éxitos.

La nueva ola irrumpió con fuerza el año pasado (aunque su embrión se gestaba desde los primeros discos de Peter Manjarrez, por allá en el 99, con el mismo Juancho de La Espriella. Incluso desde que Iván Villazón, un cantante no tan juvenil, empezó a ponerle toques más alegres a su música).

La nueva tendencia empezó a pelearse espacio, codo a codo, en las emisoras especializadas con el vallenato romántico (ese que se acerca a la balada y tildan de llorón) y, de pronto, conquistó otros espacios como las emisoras juveniles donde se acostumbraba oír pop. De pronto ya no fue un sacrilegio oír «La colegiala», de Silvestre y Juancho, en La Mega o en Las 40 principales. Y esta le abrió camino a ‘Vivo en el limbo’, de Kaleth Morales, que bien podría ser una de las canciones más populares del 2005. Detrás están Luifer Cuello y Manuel Julián, que buscan espacio con su disco «La nueva ola con más fuerza» y otros cuantos músicos, como Ramiro y Joche.

No por capricho, emisoras como Olímpica Estéreo, que en años pasados se inclinó hacia el merengue y la salsa, ahora pregonan que lo suyo es: “Vallenato y reggaeton”. En el popular listado de Las 20 latinas, por lo menos 12 canciones son vallenato y de estas, unas cinco tienen sabor a “nueva ola”.

‘Ponte a la moda’, el reto de Silvestre y Juancho
En la carrera de todo artista en vías de consagración hay un disco que es una prueba de fuego, el que le garantiza que su trabajo musical no fue flor de un día. Aunque “Más unidos que nunca”, el disco que nos puso a bailar ‘La colegiala’ era el tercero de la pareja vallenata que hacen Silvestre y Juancho, “Ponte a la moda” –el cuarto– puede ser ese “disco de fuego”, para ellos. Es decir, aquel que puede terminar de consagrarlos o hacerlos pasar a un lugar modesto o al mismo olvido.

Con el anterior, la pareja de músicos que gozaba de cierto reconocimiento en el círculo de los fans del vallenato, saltó a la escena nacional y empezó a ser conocida hasta por los no aficionados. Según datos de Sony BMG, «La colegiala» estuvo la bobadita de 50 semanas en las listas de popularidad de las emisoras y puede decirse que esto les dio el derecho a ostentar el título de artistas revelación del pasado 2004, en el marco nacional.

Ahora, en la radio empezó a sonar «El tao tao», otra canción alegre y juguetona, que tiene la misión de mantener abierto el camino que marcó «La colegiala».

 

Juancho de La Espriella:
“El vallenato de verdad también gusta”
El acordeonero Juancho de La Espriella, pareja musical de Silvestre Dangond, toca el acordeón desde los 13 años. A los 18 grabó su primer disco con Miguel Cabrera y su búsqueda artística lo llevó incluso a participar en el elenco de una telenovela: «Las Juanas». Después grabó cuatro discos con el cantante Peter Manjarrez y luego con Dangond. Sin embargo, esto no le impidió ponerle el sabor de su acordeón al disco ‘Pidiendo vía’, de Diomedes Díaz, cuando este todavía estaba en la cárcel.

El primer álbum que hizo con Silvestre se llamó ‘Lo mejor para los dos’. Pero el éxito de su álbum «Más unidos que nunca», lo tomó por sorpresa, no porque dudara de su propio talento sino por los lugares a dónde llegó.. Así lo dejó ver el músico en una charla, hasta ahora inédita, que tuvo con EL TIEMPO, que puede leerse a continuación:

¿Cómo define la nueva ola?
Hay gente que ha catalogado lo que hacemos como ‘nueva ola’. Siento que en nuestro caso, a pesar de hacer un vallenato juvenil (porque lo es en las temáticas), estamos muy arraigados en el vallenato tradicional. Silvestre y yo nos sentimos orgullosos de eso, de conservar la esencia.

Pero hay una ruptura de todas maneras…
Esa está en lo juvenil, algo que se ve, en primer lugar, en las temáticas. Les hablamos a los muchachos. Tenemos una canción llamada ‘La pinta chévere’, que habla de una pelada que se la monta al novio porque todos los viernes se viste bacano y piensa que si se viste así, de pronto, se va a levantar a otra mujer. Otra canción, ‘Mi amor por ella’, resalta un amor bastante fresco, que no tiene cupo en el tren del olvido.

En segundo lugar, rompemos esquemas. No nos limitamos a ‘tocar’ la música vallenata. Tratamos de imprimirle energía en vivo. El desfogue en tarima es total: zapateamos, bailamos, gozamos y brincamos. El público que sigue a Silvestre y Juancho va desde niños de 8 ó 10 años hasta los jóvenes de 20. Me encuentro mucho con madres que me preguntan: “¿Qué le hiciste a mi hijo? Lo tienes loco”.

¿Cuál es la mayor distancia con el vallenato romántico?
El ritmo, el vallenato marca estribillos. Aunque también tenemos letras románticas, nuestra música no es como una balada interminable.

‘La colegiala’ se hizo una vida independiente muy exitosa…
‘La colegiala’ es de Silvestre. Fue una vivencia que tuvo con una pelada de la que se enamoró a primera vista. Cuando se empezó a murmurar que andaban juntos, se dio el rechazo de los padres. La entrada de la canción a emisoras pop y crossover se dio por su calibre de éxito. Es parecido a lo que pasó con ‘Ay, hombe’, de Jorge Celedón. De pronto, emisoras que no ponían música vallenata resultaron rotando ‘La colegiala’. Alejandro Villalobos la catalogó como canción del año y que lo diga una persona de esa credibilidad, para nosotros fue lo máximo. El día en que nos lo dijo fuimos a presentarnos en Aguapanelas (Bogotá) y justo nos llamó el dueño de Gabana, un establecimiento de música alternativa que nos contrató y nos pagó cuatro millones para tocar tres canciones: dos veces ‘La colegiala’ y nos dejó escoger la otra. Efectivamente, llegamos al bar, la tocamos frente a personas que no tienen contacto con el vallenato (van puros roqueros y amantes del house). Y tuvimos que quedarnos por horas.Después tocamos en Medellín y se agotó la boletería. Esa canción abrió muchas puertas.

¿Hacia dónde va la nueva ola?
Esa es una preocupación que tenemos Silvestre y yo. No queremos que el vallenato nuestro sea una moda y que en dos años nadie sepa de nosotros. Pienso que la clave de que nuestro vallenato trascienda es el equilibrio entre la música vallenata tradicional y lo que hacemos. Soy un convencido de que lo que vale es hacer música vallenata de verdad, así le quieras agregar otras cosas. Y cuando comenzamos le añadíamos más cosas. Ahora que ya tenemos seguidores, tiramos un poquito más hacia lo tradicional, para que sepan que el vallenato de verdad verdad también gusta.

Y para el recuerdo: la letra de «La colegiala»
Autor y cantante:
Silvestre Francisco Dangond

Y me estoy enamorando más
de tus ojos, de tu boca.
Y ya no puedo esperar más
porque algo me provoca.

Anda y dime lo que quieres.
Sé que eres la niña para enamorarme.
Yo sé bien de que tus padres
a mí no me quieren
porque soy cantante
Y te ves linda en uniforme.
Y esa cabellera a mí me está matando.
Siempre que paso en el carro,
te veo en la ventana,
te estás asomando

Es que no puedo vivir sin ti.
Me hace falta tu voz, me hace falta.
Es que no puedo estar sin ti.
Tu boquita de miel a mí me atrapa

Ay, no tienes escapatoria conmigo.
Serás mía contra viento y marea.
Un guajiro como yo, empedernido,
por mujeres como tú hace lo que sea.
Un guajiro como yo, empedernido,
por mujeres como tú hace lo que sea.

Y yo no sé…
Y me estoy enamorando más
De tus ojos, de tu boca
Y ya no puedo esperar más
Porque algo…

Dame un poco de tu tiempo
para poder verte por las tardecitas.
Si en tu casa dan permiso,
te espero en la esquina,
ponte bien bonita.
Dicen que escribes mi nombre
en todos tus cuadernos
como un corazón.
Saludo a tus compañeras,
que las quiero mucho:
“Gracias por el dos”.
No se te olvide la clave, nena,
que tenemos tú y yo para encontrarnos.
Cuando te bese no te dé pena.
Grita y baila cuando te esté cantando.
Pasan días, meses, nada que te tengo.
Ay, me está desesperando esta situación.
Una monja me botó de tu colegio.
No me importa, lucharé por este amor.
Una monja me botó de tu colegio…

Y me estoy enamorando más…

Ay, es que ella es tierna
Es que es bonita

Es estudiosa, la muchachita

Ay, compadre Juancho, dígale a ella…
Ay, que me espere
Y que me quiera

Está cerquita, la muchachita

Ay, es que ella es tierna…

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PERFIL
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Mi nombre es Liliana Martínez Polo. Soy comunicadora social con énfasis en publicidad de la Universidad Javeriana y especialista en medios de comunicación de la Universidad de Los Andes. Desde 1998, trabajo en la redacción de Cultura de EL TIEMPO y descubrí mi afinidad con las historias vallenatas y la cultura alrededor. A lo largo de años de trabajo observando el vallenato y en general la cultura colombiana he asumido como compromiso la labor de destacarla, desde sus músicas regionales y, en últimas fechas, desde la gastronomía. Sin embargo, de todos los temas, el vallenato es mi favorito. Por lo mismo, comparto este espacio de observación y promoción de esta música con ustedes. .

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