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Turismo de avistajes
Diario Ámbito Financiero, Capital Federal, buenos Aires, Argentina
Por: Pablo Domini  
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La famosa huella circular en la ladera del Uritorco, en Córdoba, de la que se ha dicho reiteradamente que correspondía al asentamiento momentáneo de un ovni.
<No importa dónde, pero fuera del mundo», escribió Charles Baudelaire en uno de sus Pequeños Poemas en Prosa. El francés, que no pensaba en viajes interplanetarios, puso la paradójica frase «en boca» de su propia alma, consultada sobre dónde deseaba ir para escapar del tedio. Algo de este inconformismo existencial debe de rondar también en las almas de aquellos que se han fanatizado con el afuera del mundo, ya no en sentido metafórico, sino físico, apuntando sus dudas hacia el enigmático cosmos. Pero, se sabe, ese impensado espacio no puede alcanzarse con facilidad, y así las energías se concentran en el más acá, en un puñado de sitios de la Tierra donde el afuera del mundo, y «los otros» que lo habitarían, han dejado supuestas evidencias de su existencia.
Hablar de «extraterrestres» resulta algo incómodo cuando el tema no se aborda para la broma. La palabra suena dura y hasta algo técnica, a diferencia del «alien» inglés, que también se usa para denominar al extranjero. Pero el término «extraterrestre» es la forma de nombrar correctamente en español a seres, objetos, o lo que sea que no pertenezca a este planeta. En el vocabulario ingresan también un puñado de siglas: ET, UFO, ovni. 
Desde hace tres o cuatro generaciones nos hemos acostumbrado a convivir con una mitología de extraterrestres y fenómenos ovni que se desarrolló casi íntegramente a partir del siglo XX, aunque busca raíces y explicaciones en antiguas civilizaciones como la egipcia, la maya o la inca, entre otras. La literatura de ciencia ficción se nutrió de lo extraterrestre, creando una suerte de épica con hombrecitos verdes y violentas invasiones. «La guerra de los mundos», de H.G. Wells, es un gran ejemplo -con éxito aumentado tras la famosa emisión radial hecha por Orson Welles en 1938-, al igual que «El eternauta», de Héctor Oesterheld. También se escribió sobre marcianos invadidos por terrícolas, como ocurre en las «Crónicas marcianas» de Ray Bradbury. El cine -Steven Spielberg hizo dos aportes fundamentales con «Encuentros cercanos del tercer tipo» y «ET»- y las series de TV hicieron luego su trabajo, con ejemplos de desigual calidad, y hasta se terminó resignificando al verbo «abducir» -usado hasta el cansancio por la serie de culto «Los expedientes X»-, que ahora también designa los raptos realizados por seres del espacio exterior.
Mito, realidad o mezcla de ambos, el fenómeno ovni es un imán para la curiosidad, y la industria del turismo no tardó en ver la oportunidad. Aún es un terreno poco explorado, ya que no son muchos los circuitos o rutas bien organizados, pero igualmente crece cada vez más esta opción que hoy es más impulsada desde la demanda que desde la oferta. Si bien son muchos los sitios en el mundo donde habría indicios o testigos de presencia extraterrestre, no son tantos los lugares que han atrapado la atención mundial y ganado el mote de poseer esa «energía especial». Un repaso de los destinos cuya fama los llevó a ser considerados centros del «turismo ufológico» u «ovnilógico» lleva en primer lugar a Nuevo México, en los Estados Unidos, donde se encuentra la zona de Roswell, que posee el Museo del ovni más popular del mundo. Este particular turismo se desarrolla además en Moscú, Rusia; las islas Canarias, España; San Clemente, Chile; y varias localidades de México, Perú, Brasil y Colombia. En la Argentina se destaca Capilla del Monte, en Córdoba, una de las mecas mundiales del fenómeno. Vale señalar que si bien estos destinos se han hecho populares por sus «zonas de avistamiento», muchas veces los ovnis no son más que la excusa para unas vacaciones en sitios de extraordinaria belleza natural.
Roswell y el Área 51
Es el principal destino del turismo ufológico mundial. Todo comenzó en 1947, con el supuesto choque de una nave extraterrestre a orillas del Groom Lake, un gran lago salado seco, en Nuevo México, sur de Estados Unidos. Desde entonces, el mito no paró de crecer y se multiplicaron las historias. El relato se encuentra organizado y expuesto en el Museo y Centro de Investigación Internacional del Ovni, del cual nadie sale sin sacarse la típica instantánea junto a la recreación de aquella famosa foto de la falsa autopsia a un extraterrestre. El Gobierno de Estados Unidos negó sistemáticamente cualquier actividad extraordinaria en la zona, lo cual sólo ayudó a incrementar el enigma de este sitio. Una historia paralela a la de Roswell, aunque sin museo ni visitas y bajo expreso control militar, se da en Nevada, donde se encuentra la ya famosa Área 51, Dreamland, The Box, Neverland o el Centro de la Fuerza Aérea para pruebas de vuelo. La experiencia tiene un costado bastante bizarro, y las agencias de turismo locales ofrecen un tour de día entero desde Las Vegas, por u$s 200, a «la instalación militar más secreta del mundo». En Roswell, cada año, se realiza un Festival Ovni Internacional. Está claro que el paseo por Nuevo México o Nevada no garantiza el avistamiento de ovnis y en cambio otorga mucha información sobre el Gobierno y el Ejército de los Estados Unidos y su pasión por los secretos. Para muchos, internarse en la historia del famoso «incidente Roswell» es la puerta para conocer una región de particular belleza que incluye el Refugio Natural Bitter Lake, el Parque Estatal de Bottomless Lakes y el Spring River Park.
Otro caso curioso es la Torre del Diablo, en Wyoming, una imponente elevación natural de más de 380 metros de altura famosa no por los avistajes de ovnis, sino por ser el escenario elegido por Spielberg para hacer aterrizar a los extraterrestres en «Encuentros cercanos del tercer tipo».
El Uritorco y los museos ovni 
Bien cerca de Buenos Aires, en Victoria, Entre Ríos, hay un Museo del Ovni. Es difícil resistir la curiosidad y no ingresar allí para escuchar algún relato de Silvia Pérez Simondini, investigadora del fenómeno en la Argentina, o ver la placa de un raro metal que se vuelve traslúcido al recibir la luz de un flash. Otro museo similar se ubica en Villa General Belgrano, Córdoba, donde también se recopilan historias de avistajes y se exponen teorías sobre la existencia de vida fuera de la Tierra.
En Córdoba también está Capilla del Monte, en el Valle de Punilla, con fama mundial dentro del turismo ovnilógico. La estrella aquí es el cerro Uritorco, el más alto de la provincia, con casi 2.000 metros. El «incidente» aquí fue hace 25 años, el 9 de enero de 1986, cuando se descubrió sobre la ladera del Uritorco una mancha de vegetación quemada de 120 metros por 70. La noticia recorrió el mundo aún más un año después, en agosto de 1987, cuando un incendio afectó al cerro y el único sector que permaneció verde fue justamente esta mancha, llamada «Huella el pajarillo». 
«En ese entonces visitaban el Uritorco 400 personas por año, a $ 2 el ingreso. Hoy son 100 mil, que pagan $ 40», calculó Jorge Suárez, un protagonista de la escena ufológica capillense. «En 1986 era el director de Turismo de Capilla del Monte y desde entonces cambió mi vida para siempre», dice quien ahora es el director del Centro de Investigaciones Ovni (CIO) local y un apasionado del tema, que arroja datos de todo tipo: «El 70% de la población acepta que hay vida extraterrestre (se refiere a una encuesta realizada por la consultora Gallup a mediados de los 90, en los Estados Unidos)»; «la webcam del Uritorco está prendida las 24 horas y capta 90 fenómenos anómalos por mes», informa. Hasta asegura que «el Vaticano no niega estos fenómenos desde el observatorio de Castel Gandolfo, que dirige el cordobés José Funes».
Cualquiera que viaje a Capilla del Monte se encontrará con una típica villa turística de las sierras cordobesas, pero rápidamente comenzará a toparse con las huellas del turismo esotérico, que excede al fenómeno ovni. Se habla allí de una «energía especial» y se han multiplicado los centros de meditación, yoga y prácticas de budismo zen. El camino de Capilla hasta la base del cerro está cubierto por la oferta de este sector y no falta la simbología que remite a lo alienígena. Los amantes de las historias extrañas habrán arribado al sitio perfecto, donde hasta se habla de la existencia de una ciudad intraterrena o subterránea llamada Erks, palabra de un supuesto idioma cósmico.
Al pie del Uritorco, las piedras y los amuletos dominan el mercado del souvenir y la actividad habitual es realizar un ascenso que no demora más de 3 horas de ida y 2 de regreso. Hace algunos años que ya no se puede acampar allí, algo que lamentan mucho los buscadores de ovnis.
Chile y su ruta oficial
Los hermanos trasandinos atraparon la atención mundial recientemente al lanzar una ruta ovnilógica auspiciada por el propio Gobierno nacional, en la localidad de San Clemente, en la Cordillera de los Andes, 250 kilómetros al sur de Santiago. Aseguran que se produjeron más de un centenar de avistajes de ovnis desde 1995, con frecuencia de uno y hasta dos por semana. Sin demora, el municipio local y el Servicio Nacional de Turismo de Chile (Sernatur) lanzaron una ruta de viajes que comprende unos 30 kilómetros. «Apoyando la formación de ese camino turístico, porque los expertos dicen que ésta es una zona caliente para avistamientos», declaró Oscar Santelices, director de Sernatur. El principal atractivo es el área llamada «El enladrillado», donde los pobladores locales aseguran que existe una pista de aterrizaje de ovnis. Esta zona de 800 metros de largo y 60 de ancho es accesible mediante un treking. Se ubica a 60 kilómetros de San Clemente, a 2.300 metros de altura y al borde de un acantilado de 1.000 metros. La ruta cuenta con hostales, cabañas, campings, restoranes y montones de recuerdos «alienígenas», en medio del bello paisaje andino de la Reserva Nacional Altos de Lircay.
América alien
De México a Tierra del Fuego, América Latina posee innumerables sitios que atraen a los ovnífilos: Machu Picchu, Nazca, Chilca, Chulucanas, Morropón y Ticlio, en Perú; Puerta del Sol, en Bolivia; Guajira, en Colombia; Piauí, en Brasil; Guadalajara y Chihuahua, en México y Salto, en Uruguay.

N del CIO: Si el señor Alcalde de Tenjo, Don Alberto Javier Garcia Hernández, no hubiera sido tan desconsiderado con quienes integramos el Centro de Informes OVNI, Colombo-Argentino y cumplido con la palabra empeñada en varias reuniones, hoy la región que  integran Tabio y Tenjo a través de la mítica “Peña de Juica” mas su bello entorno natural, también hubiera figurado como centro turístico de atracción mundial en esta nota de tan importante publicación de Argentina.
JAS
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JORGE SUAREZ quien fuera Director del Centro de Informes Ovni Colombo Argentino y autor de libros como LUCES SOBRE EL URITORCO; llevó adelante la dirección de la revista URITORCO OVNI, y la página web: www.ciouritorco.org: Llevó adelante desde hace 16 años la organización de Congresos en Capilla del Monte, Córdoba y 11 Encuentros en Bogotá Colombia. En total: 25 encuentros hasta la fecha. En Homenaje a su persona. Continúa Luz Mary López, con las tareas correspondientes del Centro de Informes OVNI Colombo Argentino. Compañera de Jorge Suárez durante 20 años. LUMALOES, seudónimo de Luz Mary. Con el objetivo de hacer docencia en un tema tan bello, como controvertido. Encuentran mas información en nuestra página del CIO www.ciouritorco.org Muchas gracias por acompañar nuestra tarea.

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