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– Hoy caminé, Juan, entre el maizal que pusiste. Que absoluta hermosura de maizal. Cruzando dentro es como pasar por otro mundo, un mundo tupido y cubierto, sombreado y verdoso, iluminado con destellos dorados del sol naciente, y cuando uno sale es como volver de un cuento de hadas.

– Y en esto tendremos pa’ comer, don Bruno, y el ganado más

– No puedo esperar, Juan. ¿Qué más de cosas?

– Pues don Bruno he estado pensando en todo lo que hemos hablado y esto es lo que digo: Un negocio es un acuerdo que beneficia igualmente a ambas partes, si no, es una estafa.

– Así es, Juan.

– Pues yo lo que veo, don Bruno, es que el establecimiento Colombiano lo que hace con Colombia es un negocio que beneficia mucho más a sus miembros que a Colombia y a los Colombianos.

– ¡Qué bien dicho, Juan!

– ¡Con razón el pueblo Colombiano se siente estafado!

– Y muy lastimosamente, Juan, tienes toda la razón. Lo grave es que el establecimiento Colombiano no está consciente de eso. ¿Cómo le parece? Es que, Juan, el establecimiento Colombiano se ha acostumbrado durante tanto tiempo a las ventajas injustas que tiene y que el mismo impuso para sí mismo que cree que es normal.

– Si, don Bruno, cree ese establecimiento que Colombia no más es para sacarle toda la plata que pueda sin dar nada de vuelta.

– Así es, Juan, y es tan inconsciente el establecimiento Colombiano de lo que hace en ese sentido que vive perplejo con él…

– Si, don Bruno, el estado sacándole la plata a Colombia con todos los impuestos posibles, tan altos como puede, y con multas, sobornos y poniendo trabas para cobrarlas.

– Si, Juan, el estado chupa la plata de Colombia y no da nada de vuelta, y eso es insólito y vergonzoso.

– Más grave aún, don Bruno, es que el Estado es tan enorme para no dar nada de vuelta.

– Si, Juan, el Gigantesco Estado Colombiano se sostiene a sí mismo en condiciones de lujo y crece y crece y cada vez hace menos por Colombia.

– Y los políticos, don Bruno, viviendo de la crema de la plata que saca el estado Colombiano a Colombia, no sirven para nada. Antes empeoran todo.

– Si, Juan, y el Alto Sector Económico Privado Colombiano ofrece lo que quiere y cobra lo que quiere por lo que ofrece porque no tiene competencia verdadera por ser protegido, en especial en algunos sectores, lo que le ha permitido agruparse en monopolios y oligopolios que le permiten todo eso.

– Dudo, don Bruno, que al alto sector económico privado jamás se la ha ocurrido hacer algo por Colombia.

– Nunca, Juan. Y es muy influyente el alto sector económico privado dentro del establecimiento, pero solo persigue una cosa que es que el estado lo mantenga en su injusta situación protegida.

– Es decir, don Bruno, que el alto sector económico privado Colombiano con estar protegido se reserva el derecho de sacarle toda la plata que puede de Colombia sin hacer nada por el bienestar Colombiano.

– Si, Juan. Jamás se la ha ocurrido al alto sector económico privado Colombiano hacer algo por ese bienestar Colombiano, cuando podría estar haciendo tanto o más de lo que hace actualmente. Y, Juan, que no diga ese alto sector económico privado que a veces pone una esquelita o alguna cosita así para cumplir con lo que llama su “responsabilidad social”.

El capitalismo no tiene nada que ver con la caridad. La caridad sale por completo de la naturaleza, objetivo y competencia de este modelo. Lo que al capitalismo le compete es proteger y hacer progresar, para su propio mayor bienestar y mayor enriquecimiento, y para garantizar su supervivencia, el medio dentro del cual opera. ¿Y de que se compone el medio dentro del cual opera el alto sector económico privado Colombiano y Mundial? Del Entorno Natural y de Sus Consumidores.

Y, Juan, le hago un paralelo entre el estado Colombiano y el alto sector económico privado Colombiano…

El estado Colombiano es un gigante glotón obeso, tan así que ya ni se puede mover. Es que es tan ciego ese alto sector económico privado Colombiano que, como hemos dicho, Juan, no ve siquiera que… entre mejor está Colombia, mejor esta ese alto sector económico privado. Esa es la clave precisa para el alto sector económico privado Colombiano.

Y, Juan, le hago otro paralelo entre el capitalismo y la política. El capitalismo es una democracia igual que lo es la política de países libres. ¿Los capitalistas de que dependen? – De las compras del pueblo. ¿Los políticos de que dependen? – De los votos del pueblo. La única diferencia entre los capitalistas y los políticos es que los capitalistas venden sus productos al pueblo y los políticos se venden a sí mismos al pueblo. Ambos venden lo que creen que el pueblo va a querer, no importa los medios.

Normalmente, el pueblo se da cuenta si lo que dice el capitalista sobre sus productos es cierto o no. Normalmente el pueblo se da cuenta si lo que los políticos dicen sobre sí mismos y sus capacidades para gobernar es cierto o no. Pero como el capitalismo en Colombia está protegido para unos pocos, que así logran monopolios y oligopolios, no hay libre comercio sino que al pueblo le toca comprar lo que se le ofrece a los mayores precios que aguanta.

Y una vez los políticos llegan al poder, con decir lo que sea para lograrlo, ya no tienen que cumplir con nada, ni con la ley Colombiana siquiera por estar protegidos en ese sentido por leyes que ese mismo poder promovió. Como el sistema político Colombiano no funciona, los políticos no tienen que mostrar ninguna capacidad para nada, mucho menos para gobernar. Por ejemplo, el congreso tiene una sobre abundancia de miembros que nadie sabe de donde salieron ni quienes son ni cómo llegaron allá ni qué hacen allá porque a todas luces no hacen nada que vale la pena para Colombia y solo lo que a ellos los enriquece. Y como ningún político Colombiano tiene que responderle a nadie, pues toda la política se ha corrompido y ha dejado de operar.

Sobre el papel del alto sector económico privado en el bienestar de Colombia y el Mundo le iré hablando más y más, Juan.

Le hablare de una propuesta inobjetable, nunca antes conocido ni en Colombia ni en el Mundo. Una propuesta que aclara plenamente la manera en que el capitalismo debe tomar su próximo y último paso evolucionario para asegurar su máximo progreso, prosperidad y su misma sobrevivencia. Cómo el capitalismo logra su definitiva maduración al lograr para el hombre su última estabilidad, progreso y prosperidad, y para el planeta su rejuvenecimiento y revitalización.

Y sobre el gobernar Colombiano, Juan, le tengo la gran sorpresa de un sistema republicano nuevo, único y completamente novedoso para Colombia y para la política republicana del Mundo que he llamado Democracia Dual.

– Eh, don Bruno, no me aguanto las ganas de conocer todo eso. ¿Qué es todo eso del proteccionismo y los monopolios y oligopolios?

– Son dos grandes causantes del atraso, el desempleo y la pobreza, Juan.

– Como lo hemos hablado, allá en la burbuja de la fantasía del establecimiento, se imaginan un Colombia que no es. El alto sector económico privado cree que puede hacer lo que le da la gana con Colombia porque amenaza con que sin ellos habrá desempleo y pobreza, y con esa amenaza consiguen proteccionismo, y con ello logran grandes monopolios u oligopolios.

Oiga pues, Juan. El proteccionismo es como un impuesto que pagan todos los Colombianos para productos de algunos sectores a unos muy ricos, muy ricos porque así pueden cobrar lo que quieren al no tener competencia.

Es una impuesto que se le cobra a los Colombianos para dárselo directamente a unos muy ricos, muchos de los cuales ni viven en el país y así ¿qué les puede importar al país cómo debe ser cuando el país a ellos les está dando su crema? Juan, si podríamos estar pagando menos y por productos muchas veces mejores, eso no es más que subsidiar a unos descarados.

– ¡Eh, hombre, don Bruno, que es eso, por Dios! ¿Y porque no van a querer vivir en Colombia esos ricos, si esto es tan bueno?

¡Que sí que, Juan! Pero ellos dicen que es muy peligroso para ellos porque son tan ricos, y con ese cuento tan asolapado se van con su plata Colombiana a gastarla en otras partes, que es muy bueno para esas otras partes pero que es malísimo para Colombia, y ellos son los que más gritan para proteccionismo en Colombia.

– Lo que deberían estar haciendo con toda su riqueza Colombiana, don Bruno, es estar acá viendo a ver que pueden hacer para que Colombia progrese con cultura y paz.

– ¡Bien dicho, Juan! Y le cuento lo que deberían estar haciendo esos ricos para su propio mayor enriquecimiento y el enriquecimiento y bien del país y del mundo. Pero primero le explico lo del proteccionismo.

– Muy bien, don Bruno.

 Proteccionismo:

Entonces, Juan, lo que se llama proteccionismo lo consiguen algunas empresas en algunos sectores para que sus productos no tengan competencia de otros países, porque, como dicen que sin ese proteccionismo se quiebran y tienen que botar los trabajadores, el gobierno se asusta y los protege cobrando impuestos tan altos a los productos de otros países que ya no es negocio traerlos, aunque son muchísimo más baratos y muchas veces mucho mejores, y de una vez el gobierno recibe aún más impuestos si alguien los quiere traer.

Es un gana, gana para el establecimiento y un pierde, pierde para el resto del país.

Lo del proteccionismo es un problema que ha tenido revolcado a Colombia desde su nacimiento y que hace rato pasó de moda porque hoy en día la masa del empleo está por fuera del alto sector económico privado y lo único que logra es frenar el enriquecimiento del país y, antes, causar gran desempleo, porque no hay como competir con las empresas protegidas, y el malestar que causa eso es una de las grandes molestias de los Colombianos por la manera en que hace subir el costo de vida y limita el alcance del empleo.

Lo bueno que ha traído, sin intención de nada, Juan, es que ha obligado a la gente común a rebuscarse la vida por otros lados, y ahí, en el rebusque, ha ido creciendo el verdadero progreso y bienestar de Colombia, que ya representa la mayor tajada de la economía, y ahí esta el mejor futuro del país.

¡Eso  mas Juan!

Y el proteccionismo lleva a otros dos fenómenos que están revolcando al país que son los monopolios y los oligopolios… El monopolio Juan es cuando una solo empresa se adueña de todas las ventas de su producto o productos, servicio o servicios. Imagínese así, Juan, cómo puede hacer y deshacer a su libre antojo.

Y  hay que tener cuidado porque también hacen parecer que hay competencia cuando son los mismos dueños de todas las empresas que venden los mismos productos o servicios.

Eso es muy malo para Colombia porque esas empresas extranjeras traen dinero y empleo y progreso a Colombia y Colombia no deja que prosperen, entonces se van con su prosperidad para otra parte.

Y oiga esto Juan… hay empresas de otros países, mas que todo de países parecidos a Colombia, que vienen a Colombia no más que a vivir del proteccionismo Colombiano, y son tan sinvergüenzas que piden más.

Son tan descarados  que tratan de no dejar que se importen libremente productos que no se producen en Colombia por si ellos, de pronto, los quieren producir algún día, y mientras ese día nunca llega, que Colombia se empobrezca.

Y todos argumentan que necesitan proteccionismo también porque la infraestructura de carreteras y servicios públicos es tan mala y costosa que no pueden competir con países donde son buenos, y que la legislación laboral es muy onerosa.

Tienen mucha razón en lo del empleo, porque si hubiera más libertad en el giro laboral habría mucho más empleo y el empleo seria de muchísima mejor calidad porque habría que ganarse el trabajo y no recostarse en él, cuándo hay miles y miles de personas que quisieran ese trabajo en condiciones dignas como sea para hacerlo con esmero, y así el país sería más competitivo y mucho más rico.

Tienen razonen también sobre la penosa incapacidad y el lamentable estado de la infraestructura y los servicios.

 ¡Eso ya no más, Juan!

Y

¿Por qué no empieza el alto sector económico privado Colombiano a encargarse de la infraestructura y servicios a partir de los cuales se enriquece?

Es que, Juan, no es tanto por la mala infraestructura y malos servicios que piden proteccionismo, sino porque es obvio que si unas empresas son protegidas se van a adueñar del mercado.

¿Qué les importa la infraestructura y servicios si son únicos dueños de la plaza?

Y una vez se adueñan ya pueden cobrar lo que les da la gana y la calidad pasa a segundo plano.

Y como nadie más así puede hacer empresa se multiplica el desempleo.

Los Colombianos tienen que pagar más por productos muchas veces menos buenos cuando los podrían estar trayendo de otras partes más baratos y mejores.

Habría mucho más empleo si todos los Colombianos, con los buenos “rebuscadores” que son, podrían competir libremente en Colombia con lo que se produce en otros países, y mientras tanto los Colombianos van conociendo esos productos para poderles hacer competencia.

Mientras logran eso, pagan menos por esos productos y hay plata y empleo en traerlos y distribuirlos.

Y traerlos y distribuirlos es lo que hacen los “monos” y “oligos” de todas maneras cuando les conviene, porque son los únicos que pueden, como se adueñaron de toda la plata, y pueden cobrar lo que quieren además porque ellos ya tienen el monopolio de la distribución…

¿Es que Juan, pa’ qué se va a preocupar de competir los del alto sector económico privado si tienen la gansa de los huevos de oro toda pa’ ellos solos?

Pero la han abusado tanto que la han acabado por sacarle demasiados huevos y venderlos a precios de extorsión sin agüeros.

Mientras que entre todos los Colombianos, con espíritu de rebusque, haríamos que la gansa no solo pusiera huevos, sino crías de oro también.

Y de hecho eso del proteccionismo esta súper pasado de moda de toda maneras, lo que demuestra que no se puede tapar el sol con las manos Juan, porque el rebusque… el bueno y sano rebusque… lo está logrando calladamente y le está pisando los tobillos al alto sector económico privado, que parece que ni se ha dado cuenta, porque sigue con sus asolapadeces, abusos y engaños.

Y el rebusque lo está logrando porque este trabaja por fuera del establecimiento y de los enormes limitantes que impone, lo cual requeté demuestra…

… que la legislación económica y por ende social del país está en la olla frente al bienestar de los Colombianos.

Deber del alto sector económico privado con sí Mismo:

Y Juan el alto sector económico tiene que entender que entre mejor esta Colombia y los Colombianos mejor estarán ellos – ¡más ricos que nunca! y se deberían encargar de todo lo que les haría eso así, o sea, y en primera instancia, el saneamiento, recuperación y conservación del ambiente y entorno Colombiano, porque si eso no se hace se van a acabar Colombia y el Mundo, y ellos de la mano de ambos, pero también infraestructura, servicios, energía, educación, salud, recreo, cultura, y de la mano del gobierno, conservación del patrimonio heredado.

Financiado en parte por el gobierno mientras el alto sector privado económico hace crecer suficientemente su propio fondo de financiación.

 ¡De Eso Si Mucho Más Juan!

Sobre este tema Juan hablaré mas adelante cada vez con mas detalle, y ya bajo la parte social hare una exposición completa de lo que yo llamo Evolución Capital o Creación de Riqueza o Bienestarismo.

– ¡Bien, don Bruno! 

– Bueno, Juan, me meto a la selva a ver cómo está la natural naturaleza.

– Pues yo a darles de comer a las truchas, don Bruno.

– Mañana nos encontramos de nuevo si Dios quiere, Juan.

– Así es, don Bruno… Que la selva lo proteja.

Mañana hablaremos de Corrupción.

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Charlas entre dos Colombianos de polos opuestos, pero con una atracción de imán entre ellos; Don Bruno, finquero, cursando su sexta década de vida, estudioso y erudito, y Juan, su mayordomo, cursando su cuarta década de vida, capaz, consciente e inteligente.

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