
«No hay hambrunas en las democracias que funcionan”.
Amartya Sen.
El futuro de la agricultura colombiana se debate entre dos escenarios críticos. Un estudio encargado por Procultivos ANDI a la consultora mexicana Global Mind nos presenta una metodología clara para entender esta bifurcación: profundizar el declive agrícola, con consecuencias devastadoras económicas y sociales; o construir una verdadera fortaleza alimentaria, basada en la protección integral, tecnología y visión país.
El primer camino —el del declive— ya muestra señales claras: desaceleración económica, vetos a nuestras exportaciones, divergencias normativas y la amenaza constante de plagas, enfermedades y malezas que reducen hasta el 46% los rendimientos de cultivos estratégicos. Seguir esta ruta es condenar a Colombia a la inseguridad alimentaria.
El otro camino es la única alternativa viable: una apuesta firme por la fortaleza alimentaria. Esto implica activar una recuperación económica gradual, corregir desequilibrios macroeconómicos, enfocar la política agropecuaria en productividad, diversificación y cohesión territorial.
¿Cómo hacerlo? A través de cinco pilares:
1) Adopción de tecnologías para proteger y nutrir los cultivos.
2) Asistencia técnica especializada.
3) Certificación de buenas prácticas agrícolas.
4) Redes territoriales con enfoque empresarial.
5) Sistemas de monitoreo y trazabilidad efectivos.
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 2, 8, 9 y 12 trazan la ruta: hambre cero, crecimiento económico, innovación y producción responsable. Países como Brasil, con su apuesta por Embrapa, o Japón tras la Segunda Guerra Mundial, lograron transformar su realidad agroalimentaria gracias a la ciencia, la innovación y el compromiso nacional. ¿Por qué Colombia no?
Desde Procultivos ANDI vemos cada día en el campo el potencial de nuestras tierras, agricultores y saberes, pero también sentimos la urgencia del reloj. El 2030 está cerca.
O cultivamos la fortaleza ahora o cosecharemos el declive más adelante. Colombia tiene lo necesario para ser despensa del mundo, necesitamos actuar con toda la fuerza por el país que soñamos.
Vamos juntos por la apuesta de sembrar la fortaleza alimentaria.
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