Caminar es la forma más esencial en que nos movemos. ¿Cómo es que nuestras ciudades han desplazado y a veces menospreciado al peatón? ¿Acaso han primado intereses privados para construir calles para los negocios de movilidad de transportadores?
Los medios de comunicación siempre han optado por darle el micrófono al comerciante, antes que a los estudiantes, vecinos, trabajadores, artistas y turistas que transitamos el centro de Bogotá.
En realidad una calle peatonal siempre es una delicia para quien disfruta del paseo, por eso nos imaginamos que el Septimazo del futuro nos dará mayor libertad para disfrutar del Centro Histórico de la Capital. Tendría amplias zonas para caminar sin empujones, áreas verdes nos darían mayor calidad de vida, más seguridad al peatón y menos contaminación del aire.
La peatonalización de las calles es una de las nuevas formas en las que deben y pueden reordenarse las ciudades de América Latina, ha explicado el ex alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa (Ver nota 1).
Sin embargo en Bogotá, las resistencias no se han hecho esperar. A los comerciantes no les gusta la idea de cambio y mejoras urbanísticas para la ciudad y menos, se interesan en el peatón. Desde el comienzo, un grupo de ciudadanos adelantaron una firmatón para bloquear la peatonalización de la Séptima.
La discusión no se puede dar entre Comerciantes y Calidad de Vida de la mayoría en Bogotá. Por eso es importante que el Alcalde Gustavo Petro le responsa a esta señora, que exige soluciones a la situación como comerciante.
La obra que adelanta la administración del Alcalde Gustavo Petro, busca cambiarle la cara al centro de Bogotá, entre la Plaza de Bolívar y el Eje Ambiental, con cámaras de vigilancia, una mejor iluminación, unidades de la Policía metropolitana de Bogotá que velen por la seguridad y la calidad de vida de transeúntes.
El proyecto de peatonalización de la Séptima, ha incluido temas tales como los distintos sistemas de movilidad (SITP, bicicletas, vehículos de abastecimiento, etc.), el espacio público, el diseño del piso, el componente ambiental y de amoblamiento urbano, los comportamientos sociales y las manifestaciones culturales.
Lo importante en los procesos de transformación urbanística de Bogotá, siempre será darle voz a todos los actores involucrados y resaltar los beneficios e impactos de las mayorías.
Estamos seguros que el Septimazo del futuro seguiría siendo un símbolo vivo de la historia social y política de Bogotá y de Colombia. También un corredor cultural, turístico y de innovación urbana. Un espacio vital para que peatones dinamicen la economía y el bienestar de la mayoría, incluidos los comerciantes.
Nosotros seguiremos imaginando la Ciudad-Peatón, con un nuevo septimazo sin vendedores ambulantes, con menos ruido y contaminación visual.
Fotografía: http://arquiblog.uniandes.edu.co/blogs/arqu3920-1/2014-02/munera-mejia-laura/