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"Acción frente a Cartagena". Óleo de Samuel Scott.

“Acción frente a Cartagena”. Óleo de Samuel Scott.

Nada más claro que las palabras del experto Gonzalo Castellanos: “El San José fue hallado en mares territoriales colombianos y ha permanecido en el lecho marino del país desde su hundimiento. Está cargado con bienes procedentes del expolio cultural al que fueron sometidas las culturas prehispánicas durante la Conquista y la Colonia. De manera que atreverse a reclamar propiedad o derechos sobre la nave o sobre el cargamento, además de carecer de fundamento jurídico (Colombia no ha suscrito ningún instrumento internacional que así lo permita u obligue), equivaldría a la actitud desvergonzada de plantear que todo cuanto existe en Colombia y en América le pertenece a la corona española por razones de vínculo histórico.”

Y es que no se puede desconocer que los colombianos y demás latinoamericanos llevamos sangre española en las venas pues nuestros antepasados proceden de allí. Algo que se evidencia en los rasgos físicos que tenemos, en el idioma que hablamos, en la religión que profesamos y en muchas otras características culturales. Sin embargo, tampoco se puede desconocer que existió un proceso de independencia que indica claramente que todo lo que está en nuestras tierras, en nuestro aire y en nuestro mar nos pertenece y que todo lo que en algún momento fue de España; dejó de serlo con la emancipación de sus colonias de las cuales su corona sólo se preocupó por saquear y explotar.

Así que ante la UNESCO u otros organismos internacionales los diferentes reclamantes podrán decir lo que quieran; pero los tesoros y todo lo que haya en la tierra, en el aire y en el mar de Colombia es de los colombianos, no sólo por fundamentos legales e históricos sino por algo que va mucho más allá y que implica el sentimiento patriótico que este asunto despierta en el país. De hecho, la victoria de Simón Bolívar fue contundente y se firmó sin condiciones en la cual se derrotó militarmente a España y se abolió a la monarquía de modo que todo lo que en algún momento se consideraba parte de ese imperio, dejó de serlo para convertirse en este caso en la República de Colombia.  

Además, el Galeón fue hundido por los ingleses 100 años antes de la independencia y fue encontrado 300 años después en mares colombianos por la propia Armada Nacional en un esfuerzo por recuperar nuestro legado histórico. Si alguien tendría que resarcir a los españoles son los ingleses que hundieron al San José y asesinaron a su tripulación en un acto miserable de piratería. Pero serían los ingleses y no los colombianos quienes también tenemos sangre española y heredamos todo lo que hay en este país a raíz de la emancipación que adelantaron nuestros antepasados.

Infortunadamente no solo es el gobierno de España el que ha demostrado codicia, también han surgido intereses por parte de Perú, Panamá, Inglaterra y Estados Unidos. Por ejemplo, en Perú dicen que el Galeón contenía plata extraída de su país, algo que no es cierto pues en realidad el cargamento estaba compuesto principalmente por oro y esmeraldas que llevaban del interior de la Nueva Granada producto del pago de impuestos. Recordemos que para entonces, estas tierras eran parte de España y su población estaba compuesta por españoles que tributaban al Estado. De igual forma, todos sabemos que Colombia es el principal productor de esmeraldas del mundo por no decir que es el único, así que las pretensiones del Perú carecen de fundamento.

Por su parte, Panamá no tiene nada que reclamar. Por allí pasaban los barcos, pero todo el proceso se daba al interior de lo que hoy es Colombia. De hecho, si vamos más allá, Panamá no existía en aquel tiempo pues fue creada a instancias de Estados Unidos en el siglo XIX cuando ese ex-departamento colombiano se separó de su patria por la desmesurada ambición de construir el canal interoceánico que le embargó por un siglo el mismo EE.UU. Un Estados Unidos que paradójicamente, siempre ha posado dizque como país aliado de Colombia cuando a lo largo de la historia ha demostrado ser todo lo contrario. De hecho, para aquella época, tampoco existía Colombia ni Perú y ni vistas de existir España, que en ese momento era la unión de los reinos de Castilla y Aragón.

Los ingleses no demorarán en pedir su parte, pero ellos sólo eran unos viles piratas. O sea, atracadores de ultramar que robaban y asesinaban para enriquecer a su corona. Delincuentes que intentaron invadir a Latinoamérica por Cartagena como ocurrió en en el año 1741, pero que no lo lograron pues nuestros antepasados fueron más poderosos y eso incluye al valiente Blas de Lezo. De hecho, si analizamos la historia, podremos ver que esa invasión fallida no sólo estuvo integrada por ingleses sino también por futuros estadounidenses como es el caso de Lawrence Washington-hermano de George Washington, el primer presidente de Estados Unidos quien quiso dominarnos pero fue derrotado militarmente junto a los 27 mil hombres que estaban a bordo de unos 180 navíos.

No obstante, es claro que la codicia más descarada proviene de Estados Unidos pues ese país alega que una empresa suya ( Sea Search Armada) fue la que dio las coordenadas del tesoro y por ello reclama el 50%, algo que ya ha sido desvirtuado por el Estado de Colombia ya que este fue encontrado en un área diferente y bajo una expedición distinta a la que se afirma. Lamentablemente, esa compañía pretende apropiarse de lo que no es suyo y de lo que nunca encontró mediante acciones judiciales. Sería inaceptable que el actual gobierno colombiano ceda ante las groseras pretensiones norteamericanas y permita que el patrimonio colombiano pase a manos estadounidenses.

Ni los españoles, ni los peruanos, ni los panameños, ni los ingleses, ni mucho menos los gringos; pueden pretender apropiarse de nuestras riquezas. Los colombianos debemos unirnos y defender nuestro patrimonio y soberanía de la codicia extranjera, tal como valientemente lo hicieron nuestros gloriosos antepasados junto al Libertador. Hacer lo contrario sería ir en contra de los principios fundacionales que crearon esta nación y por lo tanto, constituye traición a la patria. 

El hallazgo del Galeón San José también debe servir para revaluar lo que consideramos como riqueza. No tiene sentido ejercer soberanía sobre un tesoro histórico y a la vez, permitir la explotación minera de forma irracional en la cual no le queda nada al país más que un daño ecológico irreparable. No tiene sentido seguir contaminando el agua y talando los bosques para extraer unos gramos de oro. No tiene sentido ser el mayor productor de esmeraldas si su extracción sólo genera violencia. No tiene sentido producir petróleo, carbón y gas si la mayor parte de nuestra población vive en la pobreza.

Tampoco podemos seguir dejando los sectores estratégicos de la economía en manos de compañías extranjeras, estos deben estar bajo el control exclusivo de los colombianos mediante mayoría accionaria estatal para así garantizar la soberanía sobre los mismos. De lo contrario, no habría coherencia respecto al caso del Galeón San José.

Infortunadamente, los colombianos también debemos proteger el patrimonio nacional de la corrupción interna pues es más peligrosa que toda la codicia extranjera junta y es la que más perjudica al país. Urge que el Galeón San José sea un asunto de Estado en el cual las instituciones ejerzan sus funciones de manera que se proteja el patrimonio de los colombianos. Además, es claro que las piezas que no sean de interés cultural, pueden ser vendidas para financiar obras públicas y realizar inversión social. Por lo anterior, es apremiante que dicho tesoro sea rescatado por el bien de la nación.

Es lamentable que un hallazgo tan importante y que le trae tanta alegría a los colombianos, sea motivo de discordia con otros países por la grosera codicia de sus gobiernos y de sus empresas. Sin embargo, debemos tener claro que el Galeón San José no debe ser motivo para odiar ni ofender a nuestros hermanos españoles ni latinoamericanos pues compartimos una historia común, hablamos el mismo idioma, tenemos costumbres similares y sobre todo; llevamos la misma sangre.

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De igual forma, deben entender que la democracia no consiste en que todos piensen igual o sean iguales, sino en valorar y defender la diversidad y en realizar acuerdos en medio de las diferencias. Independientemente de quien gane las elecciones en los Estados Unidos, es claro que ese país deberá trabajar por optimizar su democracia. Esto incluye desde modificar el lenguaje violento de los partidos, hasta elevar el nivel ético de los medios. Asimismo, es claro que Estados Unidos deberá revisar su relación con Colombia de modo tal que se deje de priorizar la relación con el partido de gobierno, para también interactuar con la oposición y la ciudadanía.  

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  1. “Sería inaceptable que el actual gobierno colombiano seda ante las groseras pretensiones norteamericanas y que permita que el patrimonio de los colombianos pase a manos estadounidenses.” …. Señor don Bloguero…. seda de cuál tipo? Material para confeccionar ropa? O seda del presente indicativo en la tercera persona del singular del verbo sedar? A ver si revisa el subjuntivo presente del verbo ceder en tercera persona. O será que le están sedando el cerebro?

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