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Imagen tomada del artículo 'Zuckerberg: doce horas del genio de Facebook en Bogotá'. Disponible en : https://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-15098838 (14 de enero de 2015)

El propietario de Facebook en una de sus visitas a Bogotá D.C.

Muchas compañías de tecnología de talla mundial como Facebook, Google, Twitter, Microsoft, Huawei, Samsung, IBM, LG y más recientemente Amazon y Xiaomi; han identificado el enorme potencial que tiene Colombia en el sector de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones y por ello, han decidido abrir oficinas en Bogotá D.C. que es considerada la “Silicon Valley de América Latina”. De esa manera, no sólo buscan aumentar su participación en el mercado interno sino coordinar desde esta ciudad sus operaciones en países cercanos.

Esto evidencia que el Ministerio TIC de Colombia ha hecho bien su trabajo al aumentar la cobertura del internet a nivel nacional mediante inversiones estatales y alianzas público-privadas y que el Estado ha realizado hasta el momento, una correcta planeación estratégica en ese sector. De hecho, Colombia cuenta con una amplia cobertura de fibra óptica además de redes 4G y de importantes avances en servicios satelitales y de tecnología 5G. De esa manera, se ha creado un ecosistema digital que es ideal tanto para el sector privado como para el público.

Al poder conectarse a internet, la población de las regiones más apartadas de la geografía nacional gozará de un sin fin de posibilidades en tiempo real para interactuar con el mundo, educarse, comerciar, realizar trámites oficiales y acceder al sistema financiero. Por su parte, el sector privado tiene la oportunidad de ampliar sus mercados en plazas donde antes no llegaba a la vez que el Estado podrá tener mayor presencia y cumplir así con algunos de sus deberes.

¿Cuál es el siguiente paso?

Debemos tener claro que el acceso a internet y a un computador no garantiza el desarrollo del país ni que nuestra población salga de la pobreza, tan solo es un servicio básico que se debe considerar como un derecho ciudadano. Algo que preocupa mucho es que la inversión que el Estado colombiano ha realizado en el sector TIC, se desperdicie al no estar en sinergia con estrategias que vayan encaminadas a la inclusión de todos los ciudadanos en cuanto educación, salud, empleo… y que dichas inversiones, terminen beneficiando exclusivamente a ciertas empresas del sector privado.

Sería inaceptable que después de tanto tiempo, esfuerzo y de la asignación de semejantes presupuestos; los únicos que hayan ganado sean los proveedores de dispositivos tecnológicos, los proveedores del servicio de internet y las grandes empresas de tecnología que vieron la oportunidad de aumentar sus ingresos en la actual coyuntura. De ser así, estamos ante un detrimento público sin precedentes.

De hecho, una de las controversias que existe respecto al sector TIC es ocasionada porque las famosas compañías de tecnología de origen estadounidense que han abierto oficinas en Colombia como lo son Facebook, Google, Twitter, Microsoft, IBM y Amazon; no generan suficientes puestos de trabajo de forma directa y se limitan a contratar una pequeña nómina que está compuesta parcialmente, por personal extranjero. Algo que contrasta con las exorbitantes utilidades que obtienen y con los pocos impuestos que tributan.

Por lo anterior, el Estado y la ciudadanía colombiana debe preguntarse cuánto dinero público se ha invertido en el Sector TIC versus los beneficios que ha recibido la población. Es hora de hacer un paralelo entre lo que ganan las empresas de tecnología que tienen operaciones en Colombia versus los puestos de trabajo directo que generan y los impuestos que pagan. Igualmente, se debería conocer cómo ejercen su responsabilidad social y ecológica.

Otro tema a investigar es la forma en que dichas compañías están utilizando la infraestructura creada por el Estado y por ende, financiada por todos los colombianos. No se debe permitir que unas empresas extranjeras exploten el ecosistema digital colombiano y ejerzan como actores dominantes del mercado a la vez que se apropian masivamente de los datos de los ciudadanos, de las empresas y hasta la del propio gobierno. Por ello, es urgente establecer leyes que protejan a los colombianos de esos abusos y realizar un acuerdo internacional para el tratamiento y la transferencia de datos. Así se crearía un estándar en el flujo de información; lo que generaría más confianza entre usuarios, empresas y gobiernos.

Muchos expertos consideran que Colombia está experimentando una nueva clase de saqueo por parte de las compañías de tecnología estadounidenses pues están explotando nuestro ecosistema digital y apropiándose de nuestra información para obtener ganancias que no se reinvierten en el país. Por lo anterior, es urgente que el Estado implemente una serie de medidas para contrarrestar tal fenómeno y para garantizar la soberanía y la seguridad de la nación. Asimismo, es necesario establecer unas tasas impositivas proporcionales a las inmensas ganancias que esas empresas consiguen a costa del pueblo colombiano.

En cuanto a la responsabilidad social y ecológica que deben ejercer tanto las compañías de tecnología como los operadores de telecomunicaciones, es muy poco lo que se conoce al respecto. Por ello, estas empresas deberían esforzarse por cumplir su obligación capacitando a su personal tanto en Colombia como en el exterior, otorgando becas universitarias a la población, estimulando el emprendimiento a nivel nacional, implementando distintos programas sociales, incentivando la creación de startups, fundando centros de I+D y dotando de tecnología a las poblaciones más apartadas.

Por su parte, el Estado no sólo tiene el deber de generar conectividad de forma equitativa en todo el territorio nacional sino el de tener presencia de manera que se garanticen los derechos a la educación, a la salud y al empleo (entre otros). Igualmente, es deber del Estado defender la privacidad de su población y la confidencialidad de sus empresas al igual que proteger su propio aparato estatal. Sin duda alguna, Colombia está a la vanguardia tecnológica en muchos aspectos, pero todo debe orientarse al desarrollo sostenible y ecuánime del país de manera que las compañías extranjeras no sean las únicas que se beneficien de nuestro ecosistema digital.

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Profesional en Mercadeo & Publicidad. Magíster en Marketing Digital. Bogotá D.C. / Colombia / LATAM

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  • Bogotá

    Los políticos estadounidenses también deben respetar la democracia colombiana

    Mediante el anterior mensaje difundido a través de un tweet, la embajada de los Estados Unidos en Colombia le ha solicitado a los políticos, y particularmente al partido de gobierno, no inmiscuirse en las elecciones presidenciales que se realizarán este 03 de noviembre de 2020. Algo en lo que todos deberíamos estar de acuerdo ya que siempre debe primar el respeto hacia los procesos democráticos de otras naciones. Sin embargo, ¿ese respeto no debería ser mutuo? Es decir, ¿Estados Unidos no debería respetar de igual manera los procesos democráticos de Colombia y de los demás países de América Latina? ¿Acaso se están sobreponiendo las elecciones estadounidenses sobre las de otras naciones del continente? Sin duda, son preguntas difíciles de contestar, pero dadas las circunstancias deberíamos intentar responderlas. En teoría, los procesos democráticos de todos los países deben ser respetados por parte de las demás naciones del mundo. Es un principio básico de la convivencia internacional. Obviamente que también se debe garantizar el derecho a opinar sobre un determinado tema como pueden ser las elecciones de otro país, pues la libertad de expresión es parte esencial de la democracia. Tal vez el problema empieza cuando se traspasa la barrera de la libre expresión para inmiscuirse de manera directa o indirecta en los procesos democráticos de otro país con la intención de obtener beneficios particulares y/o réditos políticos. Barrera que suelen traspasar sin ninguna vergüenza los gobiernos, los políticos, las empresas y hasta personajes de farándula. Lamentablemente, este es un fenómeno propio de la globalización que utilizan las diferentes corrientes políticas para influir en las elecciones. 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Un caso que ha sido ampliamente difundido por la prensa y socializado por senadores de ambas naciones. De hecho, el pasado 24 de octubre los congresistas demócratas Gregory Meeks y Rubén Gallego manifestaron en una columna de opinión su rechazo a que varios políticos colombianos, que a su vez son miembros del partido de gobierno, estén abusando de su rol para influir en las elecciones estadounidenses. Una situación sin precedentes en las relaciones bilaterales entre Colombia y Estados Unidos y que denota la gravedad de que el partido de gobierno que preside Colombia ostente el poder desde hace tanto tiempo con la complacencia de los gobiernos de otros países, incluyendo el de los Estados Unidos. Si profundizamos en el tema, entenderemos que este caso es muy grave para la democracia ya que los políticos colombianos no fueron elegidos para realizar actividades proselitistas a favor de candidatos extranjeros ni para interferir en los procesos electorales extranjeros. Asimismo, sería muy grave que el actual embajador colombiano esté ejerciendo un descarado proselitismo a favor de un candidato estadounidense ya que esas no son sus funciones. Además, porque esto se puede interpretar como una interferencia directa del gobierno colombiano en las elecciones estadounidenses. No obstante, el problema es de doble vía ya que el propio presidente de los Estados Unidos y actual candidato a la reelección ha utilizado la estrategia del "castrochavismo" con la intención de captar el voto latino en estados como el de la Florida. De esa manera, ha asociado sin ningún fundamento a su contrincante con el socialismo mediante imágenes descontextualizadas de archivo con personajes como Nicolás Maduro. 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Algo que tiene como resultado el abuso de poder dentro de Colombia y la interferencia en las elecciones presidenciales estadounidenses. Es importante que en Estados Unidos se entienda que no está bien apoyar desmedidamente los intereses del partido de gobierno colombiano el cual además de ser extremista, está generando unos niveles de violencia, de corrupción y de pobreza nunca antes vistos. Además, no está bien ignorar a la oposición ni a la ciudadanía colombiana que está desamparada y que carece de garantías democráticas. Del mismo modo, en Estados Unidos deben comprender que quienes realizan lobby político en estados como el de la Florida, no representan al total de los colombianos, sólo a unas élites que buscan su propio beneficio. También sería bueno que los políticos de los Estados Unidos dejen de utilizar el tema de Venezuela para ganar adeptos ya que esa es una práctica propia de los populistas. Asimismo, deberían limitar sus campañas al territorio estadounidense sin inmiscuirse en los asuntos internos de países como Colombia. Del mismo modo, tanto el gobierno estadounidense como sus políticos y su embajada, deben dejar de usar los visados como herramienta de manipulación política, más cuando diversos organismos internacionales tienen sede en ese país. De hecho, los procesos de visado hacia los Estados Unidos deben ser modificados con el fin de que sean más democráticos e incluyentes. Estados Unidos es una gran nación, pero debe recuperar sus valores democráticos. Los estadounidenses necesitan volver a las aulas de clase para recordar que no son dueños del mundo y que deben respetar la cultura, el idioma y la soberanía de los demás países. Asimismo, deben entender que la democracia no consiste en satisfacer a toda costa los intereses de las élites, sino en buscar el beneficio de las mayorías. De igual forma, deben entender que la democracia no consiste en que todos piensen igual o sean iguales, sino en valorar y defender la diversidad y en realizar acuerdos en medio de las diferencias. Independientemente de quien gane las elecciones en los Estados Unidos, es claro que ese país deberá trabajar por optimizar su democracia. Esto incluye desde modificar el lenguaje violento de los partidos, hasta elevar el nivel ético de los medios. Asimismo, es claro que Estados Unidos deberá revisar su relación con Colombia de modo tal que se deje de priorizar la relación con el partido de gobierno, para también interactuar con la oposición y la ciudadanía.  

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