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Oficinas de Huawei en Bogotá D.C. Foto: Juan Carlos Martínez C.

Oficinas de Huawei en Bogotá D.C. Foto: Juan Carlos Martínez C.

Estados Unidos implementó una serie de medidas en contra de la compañía de tecnología china Huawei, supuestamente, porque espía a ese y otros países del mundo. Sin embargo, la historia demuestra que no son las empresas chinas las que realizan espionaje masivo y que por el contrario, son las empresas estadounidenses las que lo hacen.

Por ejemplo, no hace mucho se conoció públicamente que la compañía de tecnología estadounidense Facebook, fue investigada en Estados Unidos por haber filtrado la información de más de 50 millones de cuentas a la empresa inglesa Cambridge Analytica, la cual trabajó para la campaña política del actual presidente Donald Trump. De ese modo, se cree que Facebook compartió sin autorización la información de sus propios usuarios para venderla a la empresa británica, la cual, a su vez, la utilizó para desarrollar un software destinado a predecir las decisiones de los votantes e influir en ellas.

Para empeorar la situación y de acuerdo con información de la ‘AFP’ que fue confirmada por diferentes medios, hay indicios de que la firma británica además de haber realizado actividades en los Estados Unidos y en el Reino Unido, habría operado en numerosos países como Kenia, Italia, Sudáfrica, Indonesia y Colombia. Una muestra más de la gravedad de este asunto.

Adicionalmente, WikiLeaks reveló que la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) en conjunto con las agencias británicas GCHQ y Mi5; realizan un espionaje masivo y sistemático en muchos países del mundo utilizando exploits, virus, troyanos y programas maliciosos. Según Julian Assange, la CIA utiliza para sus propósitos artefactos de las marcas Apple, Samsung, LG y Sony. También distintos programas informáticos para automóviles y sistemas operativos como iOS, Android, Windows, MacOS X y Solaris.

Junto al anterior caso, también se conoció públicamente que las grandes compañías de tecnología de origen estadounidense como Google, Twitter, Microsoft, Apple y la ya mencionada Facebook; pasan de forma sistemática la información privada de sus usuarios a la Agencia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos (NSA, por sus siglas en inglés). Esto generó un gran rechazo a nivel internacional pues lo hacen sin el consentimiento de las personas y a manera de espionaje. Algo que atenta contra las libertades individuales y que también se presta para realizar competencia desleal además de poner en riesgo la seguridad de otros países.

Y es que las libertades individuales están siendo vulneradas puesto que dichas interceptaciones son ilegales teniendo en cuenta que no existe un proceso judicial en contra de la mayoría de las personas espiadas y por lo tanto, son acciones arbitrarias que constituyen en su conjunto un delito contra la humanidad. El derecho a la privacidad es universal y no debe ser violado por ningún país, empresa o agencia de seguridad. Mucho menos si se trata de organizaciones estatales que se supone, deben respetar el debido proceso y garantizar la dignidad de las personas.

En cuanto a la competencia desleal, es claro que este tipo de espionaje puede prestarse para que las compañías de Estados Unidos aventajen a su competencia a lo largo y ancho del mundo. Ese ventajismo puede darse a nivel tecnológico, industrial y/o comercial. Por ejemplo, al realizarse una licitación pública en la que concurse una empresa estadounidense, en un eventual proceso de negociación comercial tipo TLC y/o en el registro de marcas y patentes.

Sin embargo, es la seguridad de las naciones lo que más preocupación genera. Es claro que EE.UU. tiene la capacidad de espiar a todos los países del mundo y de hecho lo hace como lo ha reconocido públicamente en varias ocasiones. Algo que evidentemente, genera desconfianza y una enorme indignación internacional y que además, pone en peligro al planeta si la información recopilada no es custodiada de forma adecuada o si cae en las manos equivocadas.

En consecuencia, el Estado colombiano al igual que los demás Estados del mundo, deben determinar si la presencia de compañías de tecnología de origen estadounidense se puede considerar como inversión extranjera o si por el contrario, son organizaciones dedicadas al espionaje que representan un enorme riesgo para la nación. Igualmente, se hace necesario un mayor control y un protocolo de seguridad para los dispositivos y el software procedente de los Estados Unidos. De hecho, los representantes legales de las compañías involucradas en dichos escándalos, están en mora de dar explicaciones tanto a las autoridades colombianas como a los consumidores de sus productos a nivel internacional.

El espionaje estadounidense es tan o más grave que el escándalo de la FIFA, el de Panamá Papers y el de Odebrecht juntos. Es un caso impresentable que comprueba la doble moral que impera en los Estados Unidos y el juego sucio de algunos sectores de ese país en el contexto internacional. Es urgente que los diferentes países del mundo le pongan freno a los constantes abusos que cometen las agencias de seguridad y las compañías de tecnología estadounidenses ya que están cometiendo un grave delito contra la humanidad al espiar a ciudadanos, empresas y gobiernos.

Por lo anterior, resulta inverosímil que Estados Unidos acuse de espionaje a Huawei cuando son las compañías estadounidenses las que descaradamente, espían al mundo entero. Lo peor es que el actual gobierno de EE.UU. no se limita a sancionar a la empresa china dentro de su propio territorio, sino que pretende que Colombia también lo haga. No hace mucho, se supo que funcionarios de la embajada estadounidense buscaban impedir que el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) realizara un contrato con Huaweialgo que generó un rechazo en todos los organismos de control ya que las diferentes empresas deben concursar en igualdad de condiciones y los contratos se deben adjudicar con transparencia y sin la presión de terceros.

Dicho contrato equivalía aproximadamente a 778 mil millones de pesos y se hizo bajo la licitación pública No. LP-DG-001-2019 con el fin de contratar la prestación de servicios de redes de comunicaciones, videoconferencia, datacenter e internet además de servicios en la nube y de almacenamiento. De acuerdo con el Director de la Entidad, Carlos Mario Estrada, ese fue el contrato más grande que se firmó en el sector TIC durante el año 2019 en todo el continente. No obstante, la embajada de EE.UU. pretendió que se excluyera a la compañía china con el fin de favorecer a sus empresas, lo anterior pasando por encima de otras compañías participantes de origen español, sueco y mexicano. Una clara violación a la soberanía que tiene Colombia para contratar libremente y una presión indebida hacia la autonomía del SENA.

No obstante, esta clase de presiones no solo se presentan en Colombia, Estados Unidos también pretende que otras naciones cedan ante sus intereses. Sin embargo, la mayoría de países del mundo se resisten por temas de soberanía y porque consideran arbitrarias e inconvenientes las acciones estadounidenses. Además, porque la tecnología china está muy avanzada y se puede adquirir a un menor costo y porque el sancionar arbitrariamente a una compañía como Huawei, podrá acarrear sanciones por parte de la Organización Mundial del Comercio y también de la propia China. Algo que no le conviene a ningún país ya que prácticamente, el gigante asiático es la primera potencia económica mundial.

Debemos entender que Huawei no es una compañía cualquiera, es una gigante de la tecnología que superó a Apple y que está muy cerca de superar a Samsung. Además, esta empresa es pionera en tecnología 5G la cual aumentará vertiginosamente la velocidad del internet y de la que dependerá el Internet de las Cosas incluyendo a los automóviles autónomos. Negocio que se estima facturará cerca de 11 mil millones de dólares en el año 2022, un mercado que no se conquistará mediante sanciones e imposiciones como lo pretenden los estadounidenses, sino por medio de la relación precio/calidad que ofrecen las compañías chinas y de otros orígenes.

No se le debe castigar a una empresa por ser innovadora, competitiva y rentable. Es paradójico Estados Unidos sea el país que más habla de libre mercado y de competitividad y a la vez, sea el primero en recurrir al proteccionismo, a las barreras de entrada y al chantaje cuando sus empresas no pueden contra sus rivales. Las acciones que Estados Unidos ha ejercido en contra de Huawei son totalmente inaceptables desde el punto de vista del comercio internacional y por ello, deben ser rechazadas por todos los países del mundo. Además, porque si hoy es Huawei, mañana podrá ser otra compañía de cualquier nacionalidad la que corra con la misma suerte.

Estamos en un momento crucial en el que Colombia deberá invertir su presupuesto en una infraestructura tecnológica que realmente contribuya a su desarrollo y por eso, se hace imprescindible contratar a empresas que cuenten con un verdadero liderazgo tecnológico y de costos. De no hacerlo, nuestro país se estará auto-condenando al atraso y se estará cometiendo un detrimento público sin precedentes. Por lo anterior, es necesario que exista transparencia en los procesos de licitación sin aceptar presiones de ningún tipo por parte de absolutamente nadie.

Asimismo y por razones de seguridad nacional, es urgente que el Estado colombiano y toda la comunidad internacional le pongan freno a los abusos que están cometiendo las compañías de tecnología y las agencias de seguridad estadounidenses. Después de todo, las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones representan un sector estratégico de la economía y más que eso, representan el futuro inmediato de muchos países.

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Profesional en Mercadeo & Publicidad. Magíster en Marketing Digital. Bogotá D.C. / Colombia / LATAM

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    Los políticos estadounidenses también deben respetar la democracia colombiana

    Mediante el anterior mensaje difundido a través de un tweet, la embajada de los Estados Unidos en Colombia le ha solicitado a los políticos, y particularmente al partido de gobierno, no inmiscuirse en las elecciones presidenciales que se realizarán este 03 de noviembre de 2020. Algo en lo que todos deberíamos estar de acuerdo ya que siempre debe primar el respeto hacia los procesos democráticos de otras naciones. Sin embargo, ¿ese respeto no debería ser mutuo? Es decir, ¿Estados Unidos no debería respetar de igual manera los procesos democráticos de Colombia y de los demás países de América Latina? ¿Acaso se están sobreponiendo las elecciones estadounidenses sobre las de otras naciones del continente? Sin duda, son preguntas difíciles de contestar, pero dadas las circunstancias deberíamos intentar responderlas. En teoría, los procesos democráticos de todos los países deben ser respetados por parte de las demás naciones del mundo. Es un principio básico de la convivencia internacional. Obviamente que también se debe garantizar el derecho a opinar sobre un determinado tema como pueden ser las elecciones de otro país, pues la libertad de expresión es parte esencial de la democracia. Tal vez el problema empieza cuando se traspasa la barrera de la libre expresión para inmiscuirse de manera directa o indirecta en los procesos democráticos de otro país con la intención de obtener beneficios particulares y/o réditos políticos. Barrera que suelen traspasar sin ninguna vergüenza los gobiernos, los políticos, las empresas y hasta personajes de farándula. Lamentablemente, este es un fenómeno propio de la globalización que utilizan las diferentes corrientes políticas para influir en las elecciones. 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Un caso que ha sido ampliamente difundido por la prensa y socializado por senadores de ambas naciones. De hecho, el pasado 24 de octubre los congresistas demócratas Gregory Meeks y Rubén Gallego manifestaron en una columna de opinión su rechazo a que varios políticos colombianos, que a su vez son miembros del partido de gobierno, estén abusando de su rol para influir en las elecciones estadounidenses. Una situación sin precedentes en las relaciones bilaterales entre Colombia y Estados Unidos y que denota la gravedad de que el partido de gobierno que preside Colombia ostente el poder desde hace tanto tiempo con la complacencia de los gobiernos de otros países, incluyendo el de los Estados Unidos. Si profundizamos en el tema, entenderemos que este caso es muy grave para la democracia ya que los políticos colombianos no fueron elegidos para realizar actividades proselitistas a favor de candidatos extranjeros ni para interferir en los procesos electorales extranjeros. Asimismo, sería muy grave que el actual embajador colombiano esté ejerciendo un descarado proselitismo a favor de un candidato estadounidense ya que esas no son sus funciones. Además, porque esto se puede interpretar como una interferencia directa del gobierno colombiano en las elecciones estadounidenses. No obstante, el problema es de doble vía ya que el propio presidente de los Estados Unidos y actual candidato a la reelección ha utilizado la estrategia del "castrochavismo" con la intención de captar el voto latino en estados como el de la Florida. De esa manera, ha asociado sin ningún fundamento a su contrincante con el socialismo mediante imágenes descontextualizadas de archivo con personajes como Nicolás Maduro. 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De igual forma, deben entender que la democracia no consiste en que todos piensen igual o sean iguales, sino en valorar y defender la diversidad y en realizar acuerdos en medio de las diferencias. Independientemente de quien gane las elecciones en los Estados Unidos, es claro que ese país deberá trabajar por optimizar su democracia. Esto incluye desde modificar el lenguaje violento de los partidos, hasta elevar el nivel ético de los medios. Asimismo, es claro que Estados Unidos deberá revisar su relación con Colombia de modo tal que se deje de priorizar la relación con el partido de gobierno, para también interactuar con la oposición y la ciudadanía.  

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2 Comentarios
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  1. camilo697132

    Estados Unidos por medio de sus diferentes agencias de investigación siempre han espiado al mundo entero, industrias, gobiernos, bancos, ellos no tienen derecho para hacerlo y no tiene autoridad ética y moral para criticar a los demás, los chinos han aprendido y ahora aventajan a USA en muchos campos tecnológicos y ahora los alcanzan en el campo económico, sin descuidar lo militar y lo aeroespacial.

  2. jorgeacevedoacevedo

    Los gringos hablan de principios y valores pero a la hora de las grandes decisiones todo vale y actúan sin escrúpulos. Siempre ha sido así pero se muestran como paladines de la rectitud.

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