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Desde que la justicia colombiana ordenó el arresto domiciliario del señor Álvaro Uribe Vélez, algunos de sus adeptos han buscado polarizar al país de todas las formas posibles. Es así como se han dejado de tratar asuntos tan importantes como la pandemia, la economía y el orden público; para centrar la atención en un proceso que involucra a un solo individuo.

Colombia cuenta con aproximadamente 50 millones de habitantes quienes tienen múltiples problemáticas sociales, como para dedicarse exclusivamente a un ciudadano que tras décadas de ostentar el poder, no acepta que también puede ser juzgado. Además, se supone que todos los colombianos tenemos las mismas garantías y que nos cobija el Estado de Derecho. Razón por la cual, lo correcto es dejar trabajar a la justicia.

Resulta absurdo que los uribistas aleguen que hay una persecución política contra su líder e incluso, afirmen que está secuestrado. ¿Cómo podría existir una persecución política cuando el presidente es el señor Iván Duque quien abiertamente hace parte del uribismo?, ¿Cómo podría existir una persecución política cuando la coalición de gobierno es mayoritaria en el congreso?, ¿Cómo podría existir una persecución política cuando el uribismo domina todas las instituciones del país?, ¿Cómo pueden afirmar que Uribe está secuestrado cuando vive en una hacienda de más de 1.500 hectáreas en la cual tiene caballerizas, lagos y cientos de hombres a su servicio?

Es así que el fanatismo de algunos simpatizantes del presidiario #1087985 ha llegado a niveles tan extremos que debería preocupar a toda la comunidad internacional. Lo anterior puesto que están fomentando ataques contra la independencia judicial a la vez que pretenden desestabilizar el país. Como efecto, tanto la paz como la democracia colombiana se encuentran en serio riesgo, algo que puede tener graves consecuencias en todo el hemisferio occidental.

Lo más preocupante es que se está experimentando un incremento de la violencia política en todo el territorio nacional. Volvieron las masacres, los asesinatos de líderes sociales, las interceptaciones ilegales y todo tipo de atrocidades contra la población civil. Coincidencialmente, a partir de la detención del señor Uribe, lo que también debería llamar la atención de los distintos organismos internacionales.

Lamentablemente, el que más atenta contra la democracia colombiana es el propio gobierno colombiano. El presidente, quien debería ser neutral respecto a los asuntos de la rama judicial, no ha ahorrado esfuerzos para defender a su mentor político y atacar a la Corte Suprema de Justicia. Tanto es así, que no hay medio en donde no haya manifestado su desacuerdo con el proceso, desconociendo que él no puede ejercer como presidente y a la vez, como abogado defensor.

En sintonía con el presidente, el partido de gobierno no ha hecho otra cosa que deslegitimar a la Corte Suprema de Justicia e incluso, plantear el exabrupto de una constituyente y una reforma a la justicia. Prácticamente, se está pretendiendo que el señor Uribe no sea procesado por los múltiples delitos que presuntamente ha cometido y por los cuales se le está investigando y que de esa forma, tenga privilegios jurídicos sobre los demás ciudadanos. Según el partido de gobierno, la justicia debe ser condescendiente con su colectividad o ser modificada, algo propio de las dictaduras.

Asimismo, es inaceptable que en sincronía, diversos mandatarios y funcionarios estén atacando a la justicia. Olvidan que quienes ostenten una posición en el sector público ya sea porque fueron elegidos mediante voto popular o porque fueron nombrados, no deben inmiscuirse en los asuntos que le competen exclusivamente a la rama judicial pues el hacerlo, les podría acarrear serias sanciones. En ese sentido, la Procuraduría General de la Nación debe penalizar a quienes incumplen la ley.

Sin embargo, lo que más ha indignado a los colombianos es que el vicepresidente de los Estados Unidos se haya pronunciado sobre este caso y que incluso, haya tenido el atrevimiento de pedir que el procesado quede en libertad. Algo que además de ser un ataque directo hacia la independencia judicial colombiana, constituye una gravísima intromisión en los asuntos internos de nuestro país.

El señor Mike Pense olvida que en las democracias, el poder ejecutivo no debe interferir en la gestión del poder judicial y que los miembros de los gobiernos extranjeros, no tienen autoridad para interferir en los procesos judiciales colombianos. Claramente, Estados Unidos está violando la soberanía de Colombia y atentando contra nuestra democracia.

Por si fuera poco, en este proceso también ha interferido una parte del empresariado. Es inaceptable que se hayan despedido trabajadores por su opinión política y que de ese modo, también se esté atentando contra la libertad de expresión y la democracia. Es injustificable que se estén promoviendo tendencias de odio en las redes sociales en contra de los opositores de Uribe y que incluso, se le quite el patrocinio a los deportistas y a los artistas que manifiestan su descontento con el actual gobierno.

Olvidan los empresarios que su posición no les faculta para chantajear a otras personas respecto a la manera en que deben pensar so pretexto de ser despedidos o no contratados. Desconocen los empresarios que no pueden utilizar su poder económico para restringir las libertades civiles. Olvidan los empresarios que no son dueños de Colombia y que sus colaboradores no son sus esclavos, son ciudadanos con derechos. Desconocen los empresarios que se están comportando como fascistas y que por ello, también pueden ser judicializados.

No obstante, quizá sean los medios los más responsables de la polarización que hay en el país y de la violencia que ello ocasiona. Es impresentable que en cada emisión de los noticieros de los dos únicos canales con cobertura nacional, no se hable de otra cosa que del señor Uribe. Lo mismo ocurre en todas las emisoras radiales y en la prensa escrita tanto impresa como digital. Claramente, se ha dejado de hacer periodismo por hacer proselitismo político.

Es inaceptable que se pretenda imponer el Estado de Opinión sobre el Estado de Derecho. Los directores, editores y comunicadores de los distintos medios; deben hacer un alto en el camino para reflexionar sobre su papel en la sociedad y así no seguir incendiando el país. También para entender que no son dueños de la verdad y que tampoco son la voz del pueblo, sólo la de los grupos económicos a los que pertenecen. Es por ello que Colombia necesita expedir una ley de medios más democrática con el fin de darle voz y visibilizar a todos sectores de la sociedad.

Sin embargo, la ciudadanía también es culpable de la difícil situación del país al dejarse manipular, al comportarse como barras bravas y al vender su voto en cada elección. Ya es momento de que el conjunto de los colombianos madure políticamente y actúe como una sociedad civilizada que sabe exigir sus derechos y ejercer sus deberes teniendo como premisa que nadie está por encima de la ley.

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Profesional en Mercadeo & Publicidad. Magíster en Marketing Digital. Bogotá D.C. / Colombia / LATAM

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Asimismo, sería muy grave que el actual embajador colombiano esté ejerciendo un descarado proselitismo a favor de un candidato estadounidense ya que esas no son sus funciones. Además, porque esto se puede interpretar como una interferencia directa del gobierno colombiano en las elecciones estadounidenses. No obstante, el problema es de doble vía ya que el propio presidente de los Estados Unidos y actual candidato a la reelección ha utilizado la estrategia del "castrochavismo" con la intención de captar el voto latino en estados como el de la Florida. De esa manera, ha asociado sin ningún fundamento a su contrincante con el socialismo mediante imágenes descontextualizadas de archivo con personajes como Nicolás Maduro. 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"Felicitaciones al expresidente Álvaro Uribe, un héroe, un exgalardonado con la Medalla Presidencial de la Libertad y un aliado de nuestro País en la lucha contra el CASTRO-CHAVISMO. ¡Siempre estaré con nuestros amigos colombianos!", escribió Trump en su cuenta de Twitter: Otro caso que también valdría la pena recordar es el del senador estadounidense Marco Rubio, quien tuvo el descaro de viajar a la frontera colombo-venezolana para hacer política a costa del tema venezolano. Situación que afecta gravemente al hermano país, pero que también afecta a Colombia. Sin embargo, al populista de Rubio no le importó utilizar el sufrimiento de nuestras gentes para ganar votos en los Estados Unidos mediante un espectáculo deplorable. Además de lo anterior, hay casos que ya se pasan del oportunismo político al fanatismo como es la afirmación que hizo el congresista republicano Mario Díaz Balart a una emisora colombiana donde dijo que el expresidente Álvaro Uribe Vélez es como Abraham Lincoln, pero al estilo colombiano. Claramente, esa afirmación irrespeta tanto a los Estados Unidos como a Colombia al comparar a un personaje histórico como lo fue Lincoln con un personaje tan cuestionable como lo es el señor Uribe. Entonces, a la vez que la embajada estadounidense le solicita a los políticos de ultraderecha de Colombia no interferir en sus elecciones, permite que los políticos de ultraderecha de Estados Unidos interfirieran en los procesos democráticos colombianos. Asimismo, observamos que aunque la embajada estadounidense resalta la relación bipartidista que existe con Colombia, ha centrado esa relación en el partido de gobierno colombiano dejando a un lado a la oposición y a la ciudadanía. Algo que tiene como resultado el abuso de poder dentro de Colombia y la interferencia en las elecciones presidenciales estadounidenses. Es importante que en Estados Unidos se entienda que no está bien apoyar desmedidamente los intereses del partido de gobierno colombiano el cual además de ser extremista, está generando unos niveles de violencia, de corrupción y de pobreza nunca antes vistos. Además, no está bien ignorar a la oposición ni a la ciudadanía colombiana que está desamparada y que carece de garantías democráticas. Del mismo modo, en Estados Unidos deben comprender que quienes realizan lobby político en estados como el de la Florida, no representan al total de los colombianos, sólo a unas élites que buscan su propio beneficio. También sería bueno que los políticos de los Estados Unidos dejen de utilizar el tema de Venezuela para ganar adeptos ya que esa es una práctica propia de los populistas. Asimismo, deberían limitar sus campañas al territorio estadounidense sin inmiscuirse en los asuntos internos de países como Colombia. Del mismo modo, tanto el gobierno estadounidense como sus políticos y su embajada, deben dejar de usar los visados como herramienta de manipulación política, más cuando diversos organismos internacionales tienen sede en ese país. De hecho, los procesos de visado hacia los Estados Unidos deben ser modificados con el fin de que sean más democráticos e incluyentes. Estados Unidos es una gran nación, pero debe recuperar sus valores democráticos. Los estadounidenses necesitan volver a las aulas de clase para recordar que no son dueños del mundo y que deben respetar la cultura, el idioma y la soberanía de los demás países. Asimismo, deben entender que la democracia no consiste en satisfacer a toda costa los intereses de las élites, sino en buscar el beneficio de las mayorías. De igual forma, deben entender que la democracia no consiste en que todos piensen igual o sean iguales, sino en valorar y defender la diversidad y en realizar acuerdos en medio de las diferencias. Independientemente de quien gane las elecciones en los Estados Unidos, es claro que ese país deberá trabajar por optimizar su democracia. Esto incluye desde modificar el lenguaje violento de los partidos, hasta elevar el nivel ético de los medios. Asimismo, es claro que Estados Unidos deberá revisar su relación con Colombia de modo tal que se deje de priorizar la relación con el partido de gobierno, para también interactuar con la oposición y la ciudadanía.  

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4 Comentarios
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  1. mariadelpilar.galindob

    Tan difícil hacer entender a todos esos colombianos incautos que los fanatismos políticos solo conduce a incrementar más la violencia sobre todo en esta maltrecha Colombia donde la reflexión y cultura política no existe, y hed ahí cuando es muy fácil la manipulación de dictadores, caudillos y gObernantes inescrupulosos.

  2. Art muy objetivo: Quien nada debe nada teme. ¡ Que triunfo para el señor Uribe demostrar a los colombianos que es inocente…!. Pero vea pues, los pájaros tirándole a las escopetas. La ley se aplica a todos los ciudadanos y dejémonos de vainas en este país de cafres solo se aplica la ley a los de ruana

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