Cerrar Menú Blogs
Las opiniones de los blogueros son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.
Profile image

Ingresa o regístrate acá para seguir este blog.

Seguir este blog

Estos son los Aviones F-16 que el gobierno estadounidense pretende que Colombia le compre en medio de la pandemia y de una crisis económica sin precedentes.

La reforma tributaria que pretende imponer el gobierno uribista de Iván Duque, no sólo es un ataque directo al bienestar económico de los colombianos, sino que implica otros temas muy preocupantes que deben ser analizados por el conjunto de la ciudadanía.

Y es que de los aproximadamente 30 billones de pesos que se esperan recaudar, 14 serían destinados a la compra de 24 aviones de guerra. Es decir, casi la mitad del presupuesto colectado, sería designado a la adquisición de este tipo de aeronaves en vez de ser invertido en temas sociales. Y no es cualquier monto, estamos hablando de 14 millones de millones de pesos que serían despilfarrados de esta manera en medio de una pandemia y de una crisis económica sin precedentes.

Lo curioso es que, casualmente, dichos aviones se le comprarían a los Estados Unidos, país que desde hace mucho tiempo está sediento del petróleo venezolano y que ha planteado en varias ocasiones la invasión de la hermana república. Algo a lo que se opone el pueblo colombiano, pero que al uribismo le interesa permitir para evitar una agenda en torno a los derechos humanos con el gobierno demócrata de Biden y para perpetuarse en el poder con su beneplácito. También, por los barriles que algunos uribistas esperarían recibir a cambio de esta infamia.

Es obvio que los estadounidenses conocen todas las fechorías de los uribistas, incluso las que cometieron dentro de su propio territorio en las pasadas elecciones presidenciales para apoyar la reelección de Trump, donde acusaron a Biden de ser “castro-chavista” y comunista, entre otras incoherencias. Así que no nos debe sorprender que la compra de estos aviones sea una forma de arreglar el asunto, ese es el precio que ponen los gringos. El problema es que dicho asunto se estaría arreglando a costa de la miseria del pueblo colombiano.

Los recientes “regalitos” que Estados Unidos ha anunciado con bombos y platillos a través de los medios afines al uribismo entre los que se encuentran 10 millones de dólares, dizque para la reactivación económica de las mypimes y un avión Hércules de segunda, no son más que un “contentillo” para que los colombianos nos resignemos a pagarles los 4500 millones de dólares que, aproximadamente, cuestan los 24 aviones de combate. Esto sin mencionar otro tipo de material bélico que también se estaría negociando.

Lo anterior nos deja comprender que la supuesta reforma tributaria, es en realidad la financiación de una posible invasión militar a Venezuela a costa de los colombianos por imposición de los Estados Unidos y del uribismo. De esta manera, los estadounidenses ganarían por los aviones que le venderían a Colombia y por el petróleo que le expoliarían a Venezuela. Los colombianos perderíamos nuestros impuestos, nuestra soberanía y nuestra dignidad hispanoamericana.

No es ningún secreto que la guerra es un negocio macabro del que históricamente se ha beneficiado Estados Unidos. Un país que siempre suele ganar por la venta de armamento y por obtener réditos de los conflictos internacionales. Al vender estos aviones de combate, los estadounidenses adquieren el dominio de los países que compren las aeronaves. Dicho dominio consiste en la dependencia de la asistencia técnica, algo que no es otra cosa que perder soberanía y un presupuesto inmenso que se podría destinar a la inversión social.

Quienes promueven este tipo de transacciones en Estados Unidos y en Colombia, no son amigos del pueblo colombiano ni del pueblo estadounidense. No se puede considerar como amigos a quienes pretenden ganar por la venta de material bélico en medio de la actual coyuntura. Transacción que enriquece a unas élites corruptas, pero que no beneficia para nada a los estadounidenses y perjudica enormemente a los colombianos al tener que pagar más impuestos que no serán invertidos en su bienestar. Esa no es la manera en que se deben relacionar nuestros pueblos.

Colombia no necesita más aviones de combate ni más armamento del que ya tiene, tampoco entrar en un conflicto bélico con un país hermano, menos cuando acaba de terminar una guerra civil que duró más de medio siglo. Lo que necesita Colombia es blindar los Acuerdos de Paz, fortalecer la JEP y garantizar el Estado de Derecho. Asimismo, Colombia necesita proteger a las comunidades y a los líderes sociales. También conservar sus ecosistemas y su patrimonio histórico y cultural. Además, necesita apoyo logístico para superar la pandemia. Colombia necesita con urgencia inversión extranjera que genere empleo y desarrollo. Pero sobre todo, Colombia necesita que Estados Unidos trate al pueblo colombiano con el mismo respeto que trata al pueblo estadounidense.

¿Qué pasaría si fuera al revés? ¿Qué pasaría si Biden fuera el que le impusiera una reforma tributaria a los estadounidenses para despilfarrar la mitad de lo recaudado en la compra de aviones de guerra en medio de una pandemia y de semejante crisis económica? Seguramente no le gustaría al pueblo estadounidense y dicha reforma tributaria se hundiría en el congreso desde el principio u ocasionaría un estallido social. Así que lo que no se quiere para un pueblo, no se debería querer para otro.

En Colombia no hay presupuesto para la renta básica, no hay presupuesto para el sistema de salud, no hay  presupuesto para la educación, no hay presupuesto para la ciencia, no hay presupuesto para programas de vivienda, no hay presupuesto para los campesinos y no hay presupuesto para modernizar la infraestructura nacional. En Colombia sólo hay presupuesto para comprar aviones de guerra, para pagarle escoltas a los miembros del partido de gobierno y para enriquecer aún más a las élites que explotan al país. Esa es la lógica de Duque, esa es la lógica uribista, pero esa no debe ser la lógica de los Estados Unidos.

Hace un año se declaró la emergencia económica, supuestamente, para mitigar los efectos de la pandemia. Sin embargo, los fondos liberados no fueron destinados para fortalecer el sistema de salud, ni para ayudar a las familias confinadas, ni tampoco para subsidiar la nómina de las mypimes. Los fondos liberados del presupuesto nacional se le obsequiaron en su totalidad a los banqueros y a las grandes empresas, algunas extranjeras como Avianca.

En lo que lleva la pandemia, las familias colombianas han tenido que sobrevivir como pueden mientras el gobierno uribista de Iván Duque reparte el presupuesto nacional como si fuera su caja menor. Ya ni siquiera podemos hablar de injusticia social, esto es un robo descarado de nuestros recursos por parte de un régimen que se hizo al poder ante la mirada indiferente de la comunidad internacional.

Y es que el panorama es muy preocupante. Antes de la pandemia, los efectos del mal manejo de la economía por parte del actual gobierno ya se percibían de forma generalizada por el conjunto de la población, de allí el surgimiento del Paro Nacional de finales del 2019. De hecho, los niveles de desigualdad del ingreso son tan elevados en Colombia, que somos considerados el segundo país con más desigualdad de América Latina, una región que, a su vez, es la más desigual del mundo.

Las enormes excepciones tributarias hacen que Colombia no perciba los ingresos que debería tener en materia fiscal. El 5 % de la población más rica del país tiene un impuesto a la renta similar al de las personas naturales de ingreso medio o medio alto. Lo mismo sucede con las personas jurídicas, donde el 5 % de las empresas con mayores ingresos operaciones y con un alto patrimonio, cuentan con unas tarifas de impuesto a la renta mucho más bajas que las mypimes.

Lo anterior nos deja comprender que en Colombia no se cumplen los principios constitucionales de equidad, progresividad y eficiencia que deben regir bajo el estatuto tributario. En otras palabras, en Colombia los pobres están pagando más impuestos que los ricos cuando debería ser todo lo contrario, más en las actuales circunstancias.

Si además tenemos en cuenta los 60 billones de pesos que cada año se desaparecen por temas de corrupción y las inmensas fortunas que se esconden en paraísos fiscales, comprenderemos que el problema de Colombia no es la falta de recursos sino la inequitativa distribución de la riqueza a causa del envilecimiento de nuestra sociedad. Por tanto, la mejor reforma tributaria sería la de luchar contra esa corrupción sin la necesidad de imponerle nuevos gravámenes a la población.

Existen estudios muy serios que indican que aplicar un IVA generalizado del 19% a los productos de la canasta familiar, ocasionará que el 25 % de los hogares pobres caigan a la miseria, que el 16% de los hogares vulnerables caigan a la pobreza y que el 23% de los hogares de clase media se conviertan en hogares vulnerables y algunos en hogares pobres. Esto significa que a un mayor aumento del IVA en la canasta familiar, la pobreza se incrementará y viceversa.

Por lo anterior, urge desmontar el IVA de todos los productos de la canasta familiar, así la clase baja y la clase media se verán favorecidas. Lo justo sería cobrarle de forma directa ese IVA a la canasta familiar al 5% de la población más rica del país mediante el impuesto de renta, no de forma indirecta a toda la población con la falsa premisa de devolverle “alguito” a los más pobres, pues, claramente, es un engaño más del gobierno uribista de Iván Duque.

Obviamente que no se puede desconocer que todos los países necesitan cobrar impuestos para generar ingresos con los que se cubre el gasto público. Sin embargo, estos no se deben recaudar a costa del empobrecimiento de la mayor parte de la población porque sería contraproducente además de carecer de ética y de ir en contra del estatuto tributario. Lo correcto es que los más ricos paguen más y que los más pobres paguen menos o no paguen nada.

Por ello, es necesario eliminar por completo los tratos preferenciales que tienen las personas naturales que cuentan con mayores ingresos. De esta manera, se debe imponer un gravamen al patrimonio mucho mayor que el actual, el cual es bastante diferenciado. Asimismo, se necesita un impuesto progresivo a los dividendos de manera que se graven estas fortunas a nivel internacional pasando del 10% vigente a un 25% hasta llegar al 50%. Asimismo, se deben gravar las herencias. Si algunas personas se enriquecen a costa de Colombia, lo justo es que el país también gane.

En cuanto a las personas jurídicas, se deben desmontar los privilegios que tiene el sector financiero, el minero energético y las grandes corporaciones incluyendo las compañías de tecnología. No es posible que una persona de clase media pague más impuestos que los grandes empresarios y que los banqueros, eso es injustificable. Es claro que algunas empresas, conglomerados y organizaciones financieras están ejerciendo una especie de saqueo de recursos sin retribuirle mayor cosa al país.

Otro tema a considerar es el contrabando que inunda al país con todo tipo de mercancías. En vez de ahorcar a los colombianos con más impuestos, el gobierno debería perseguir a quienes cometen este delito confiscando sus mercancías y castigando con penas más severas de manera que se les impida ejercer cargos públicos y contratar con el Estado.

Asimismo, es necesario perseguir los capitales que se esconden en paraísos fiscales imponiendo su embargo y posterior extinción de dominio. No es justo que mientras los más pobres pagan tantos impuestos, los más ricos escondan sus fortunas en otros países para no tributar lo que les corresponde o para ocultar sus millonadas mal-habidas.

También es necesario que el país deje de ser ingenuo con temas como el emprendimiento. Ese “cuentico” de que vendiendo manillas se llega a ser dueño de zonas francas, de centros comerciales, de inmobiliarias y de haciendas; sólo se lo creen los uribistas. “Cuentico” que se asemeja al que dicen cada año cuando afirman que bajarle los impuestos a los ricos y subirlos a los pobres genera empleo, cuando lo único que genera es desigualdad económica.

El fisco debe ir tras los ricos, no como una forma de castigo, sino como una manera de ejercer justicia social. No es delito ser rico, el problema es la manera en que algunos consiguen sus fortunas. Debemos entender que hacemos parte de una sociedad a la que estamos obligados retribuirle todo lo que nos ofrece y a la que tenemos el deber de ayudar a ser más próspera.

Si se tiene algo de sensatez, la reforma tributaria que pretende imponer el uribismo, debe ser rechazada por el Congreso de Colombia y por el pueblo colombiano. Si se tiene algo de sensatez, la venta de los aviones de guerra debe ser rechazada por el Congreso de los Estados Unidos y por el pueblo estadounidense. Si se tiene algo de sensatez, el gobierno de Biden debe desligarse del subgobierno de Duque.

(Visited 1.021 times, 1 visits today)
PERFIL
Profile image

Profesional en Mercadeo & Publicidad. Magíster en Marketing Digital. Bogotá D.C. / Colombia / LATAM

Más posts de este Blog

Ver más

Lo más leído en Blogs

1

La violencia reaparece entre palestinos e israelíes, esta vez en un(...)

2

Dios nos habla por medio de nuestros sueños. Esta es una(...)

3

Dedico esta publicación a los colombianos y colombianas que se levantan(...)

2 Comentarios
Ingresa aquí para que puedas comentar este post
  1. valioso saber adonde esta parado este pobre pueblo no hay mal que dure mucho ,cada cual se labra su destino,,la avaricia y la codicia,a costa del hambre de otros

Reglamento de comentarios

ETCE no se responsabiliza por el uso y tratamiento que los usuarios le den a la información publicada en este espacio de recomendaciones, pero aclara que busca ser la sombrilla de un espacio donde el equilibrio y la tolerancia sean el eje. En ese camino, disponemos de total libertad para eliminar los contenidos que:

  1. Promuevan mensajes tipo spam.
  2. El odio ante una persona o comunidad por su condición social, racial, sexual, religiosa o de situación de discapacidad.
  3. Muestren o impulsen comportamientos o lenguajes sexualmente explícitos, violentos o dañinos.
  4. Vulneren o atenten contra los derechos de los menores de edad.

Además, tenga en cuenta que:

  • - El usuario registrado solo podrá hacer un voto y veto por comentario.
Aceptar
¿Encontraste un error?

Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.


Debes escribir el comentario
¡Gracias! Tu comentario ha sido guardado
Tu calificación ha sido registrada
Tu participación ya fue registrada
Haz tu reporte
Cerrar
Debes escribir tu reporte
Tu reporte ha sido enviado con éxito
Debes ser usuario registrado para poder reportar este comentario. Cerrar