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Siempre es lícito levantarse en protesta cuando hay abuso de poder gubernamental, como es el caso de la nueva reforma tributaria. 

Miles de colombianos, de forma pacífica, inundaron las calles, levantaron la voz en contra del aumento indiscriminado de los impuestos y salieron triunfantes: la reforma será removida. Algunos que lideran las marchas se niegan a la retirada hasta que haya garantías de que no se gravará al pueblo colombiano en futuros proyectos que al Ministerio de Hacienda y Crédito Público se le ocurra redactar. 

Es hermoso ver a los colombianos dejando la indiferencia ante el advenimiento de leyes injustas, que no se pueden aceptar, vengan de donde vengan, ya sea que las proponga la rama ejecutiva o la rama legislativa; de todos modos los responsables de aprobar o hundir leyes para el país son los congresistas elegidos por la ciudadanía, a quienes los colombianos estarán vigilando para que no permitan el avance de dichas leyes. 

Lo que me preocupa es la justificación de la violencia perpetrada por algunos ciudadanos y uniformados de la fuerza pública, y no solo la violencia física, sino también la violencia en contra de la propiedad privada. Hace poco veía un meme que daba a entender que siempre y solo siempre se lograban cambios sociales mediante el uso de la violencia, según el meme esto era aprobado por los historiadores, ¿cuáles  exactamente? La publicación no especificaba sus nombres. Lo único que pensé en ese momento fue que, definitivamente, nos hace falta estudiar la historia con objetividad. Decidí investigar un poco sobre el tema y encontré que muchos cambios sociales y reformas duraderas se han logrado mediante la protesta o la resistencia pacífica. 

Empecemos con la iglesia del primer siglo que estaba bajo el sangriento y tiránico Imperio Romano. Los creyentes de aquella época sufrían persecución, eran masacrados en los circos, sin embargo, estos se multiplicaban más rápido. Su resistencia pacífica se centraba en proclamar que solo hay un Soberano y Rey a quien se le debe absoluta obediencia, y éste no era el César. Por lo tanto, los cristianos del primer siglo sabían que era legítimo desobedecer al César y poner resistencia pacífica si éste contradecía las enseñanzas del Rey supremo, Jesús. De hecho, me atrevería a decir que el derecho a la protesta es un principio que el cristianismo ha practicado y enseñado al mundo.

Un ejemplo de esto es la reforma protestante que inició Martin Lutero en 1517, al desafiar las enseñanzas manipuladoras de la iglesia en aquella época, con sus 95 Tesis. El movimiento protestante inicia aquí. Unos siglos después aparece en la historia un movimiento con fundamentos cristianos que logró la abolición de la esclavitud en el vasto imperio británico, con la ayuda del parlamentario Willian Wilbareforce. Fueron 20 años de discusiones y debates en el Parlamento Británico hasta que por fin lograron este cambio tan significativo para la humanidad. Hasta el sol de hoy es impensable ver la esclavitud como algo aceptable en nuestras sociedades.

La resistencia pacífica en contra de la segregación racial liderada por el Pastor Martin Luther King, en los Estados Unidos, es otro testimonio de la efectividad de la protesta no violenta. Este movimiento logró denunciar el racismo sistemático de la sociedad estadounidense hasta abolirlo, su resistencia clamaba que todos los seres humanos son iguales, basados en la idea bíblica de que somos hijos del mismo creador. No fueron necesarias las armas, la violencia o la destrucción de la propiedad. Estaban dispuestos a morir como mártires por sus convicciones sin dañar a sus oponentes, porque solo el cristianismo es tan radical para enseñar a amar, aún a tus enemigos. 

Otro ejemplo, del cual fui testigo ocular, fue en el 2018 en el país de Armenia. En abril de ese año llegué por segunda vez a esas tierras para ser voluntaria misionera en la organización donde trabajo. Hicimos muy poco esa semana que llegamos con mi equipo, los ciudadanos se habían levantado en protesta pacífica para pedir la renuncia del primer ministro que había gobernado por 10 años y quien, según algunos amigos, pretendía quedarse más tiempo en el poder. El pueblo armeniano no lo iba a permitir, ya que se acusaba a su gobierno de ser corrupto. Todos unidos se levantaron para protestar, largas caminatas, ningún sistema de transporte, banderas armenianas levantadas por las calles. En una semana lograron la renuncia del primer ministro. Nadie murió, ningún civil, nadie de la fuerza pública, ningún local fue destruido, la economía local no fue afectada. Nunca tuve miedo de salir a las calles en medio de las protestas. El pueblo estaba unido y decidido, sin violencia lo lograron. Aún para derrocar un mandatario no se necesita, en todos los casos, los artificios de la violencia.

Los anteriores sucesos no son casos aislados: la campaña política Poder del pueblo en Filipinas, que se llevó a cabo en 1986 y logró la caída del gobierno de Ferdinand Marcos, quien estuvo ostentando el poder por dos décadas. El movimiento de resistencia civil El otoño de las Naciones que golpeó el poder de la Unión Soviética sobre las naciones de Europa del este. La caída del apartheid, gracias a Nelson Mandela, que incluso se aprovechó de un partido de Rugby para anotar un “try” al racismo institucional en Sudáfrica. Podríamos agregar también al movimiento Optor! en Serbia y La Revolución Naranja en Ucrania o la icónica Revolución de los Paraguas, liderada por un adolescente Hongkonés, Joshua Wong, que logró que el gigante asiático socialista retirara sus garras del programa educativo de Hong Kong. No se necesitó ni un solo disparo. 

La politóloga estadounidense Erica Chenoweth argumenta que, durante el periodo de 1900 y 2006, la protesta pacífica tuvo el doble de oportunidad de triunfar que las resistencias violentas: “La data es clara: cuando la gente opta por la resistencia civil no violenta, el apoyo social crece; y cuando un gran número de gentes deja de colaborar con los regímenes opresivos, la balanza se inclina a su favor”.

La protesta en contra de la reforma tributaria es totalmente justa, ¡no queremos más impuestos! Pero la violencia y la insurgencia no es justificada. Levantemos la voz contra la violencia promovida por políticos, policías y grupos vandálicos, los cuales manchan la legitimidad de la resistencia de los colombianos.

#LosBuenosSomosMás 

#NoalaReformaTributaria

Por: Alejandra Martínez 

 

Fuentes:

Wolfermann, G. (2018, 29 octubre). 5 manifestaciones de resistencia civil no violentas que cambiaron la historia. Runrun. https://runrun.es/investigacion/276903/5-manifestaciones-de-resistencia-civil-no-violentas-que-cambiaron-la-historia/

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4 Comentarios
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  1. jonatan494203

    ¡EXACTO! La violencia termina afectándonos a nosotros mismos.
    Me gustó mucho el documental de Joshua Wong en Netflix, en el que demuestra que la protesta pacifica puede lograr mucho.

  2. Excelente, si a la resistencia PACIFICA, donde otros no tengan que pagar y sufrir por lo que hagan los que protestan, donde unos no se aprovechen, debemos buscar ser un pueblo que entienda mas y decida mejor.

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