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En los viajes -pese a lo maravillosos que son- también suceden cosas que pueden hacernos pasar muy malos ratos. Experiencias que pudieron haberse convertido en tragedias y otras cosas que pueden pasar en las vacaciones, en la segunda entrada de El Vagamundo. 

En los viajes también pasan cosas terribles. Así como he pasado varios de los mejores momentos de mi vida en los viajes, también he pasado varios de los peores momentos de mi vida en los viajes. Y no piensen que me estoy arrepintiendo del discurso inspirador de la primera entrada de El Vagamundo que, valga decirlo, superó todas mis expectativas. Más de 70 mil personas la leyeron, según los reportes de @eltiempoblogs.

Mucha gente se sintió identificada con mi propuesta de no gastarse la plata en una camioneta sino en viajar. ¡Muchísimas gracias!  (Yo no quiero una camioneta nueva, quiero viajar por el mundo)

Pero es que en los viajes, pese a lo maravillosos, ni la vida ni el mundo se detienen. Y suceden cosas que pueden hacernos pasar muy malos ratos. Suceden porque así es la vida, porque el destino es caprichoso, o porque uno es muy demalas o muy pendejo. O -sobre todo- porque uno viaja sin estar debidamente informado. Y por inexperiencia. Es que viajar no es tan sencillo como muchos creen.

He aquí un listado de cosas que me han pasado en los viajes y otras de las que me he enterado. Corro el riesgo de pasar del anonimato al desprestigio, pero lo hago público para que no les pase a ustedes.

PARA JOSE ALBERTO MOJICA

Morir a bordo de un crucero

Hace pocos meses, en un crucero por el Caribe, me enteré de algo muy obvio pero que para mí fue toda una revelación: la gente se puede morir en los cruceros. Me enteré porque un pasajero estaba gravemente enfermo y tuvimos que arribar a un puerto inesperado para que le dieran atención médica especializada. Estaba en riesgo de muerte el señor.

Pero el problema no es morirse en uno de estos buques gigantes. El problema -esto suena muy arjonesco- es el cadáver. No, no lo arrojan a los tiburones. Lo guardan en una nevera, en una especie de morgue flotante hasta que se acabe el itinerario. Y hay cruceros desde una semana hasta de un año.

No me imagino, en las vacaciones soñadas, con el muertito en una nevera, sin poder velarlo ni nada, mientras cinco mil personas a bordo están de fiesta. Pero así está contemplado en el contrato que uno firma antes de abordar, y que, a lo bien, nadie lee con detenimiento.

La otra opción es bajar el cuerpo y repatriarlo, pero ya por cuenta del doliente. ¿Se imaginan el encarte y la plata que habría que pagar para enviar un muerto desde las islas Gran Caimán hasta la casa de uno?

Los muertos en los cruceros son más comunes de lo que la gente podría imaginarse. Claro, muchos de los pasajeros son adultos mayores, jubilados, ya con la salud deteriorada.

Así que si viajan en un crucero, por favor, eviten morirse.

para JOSE ALBERTO MOJICA

Meterse sin culpa a un país

Yo me metí a Canadá de manera ilegal, pero sin culpa. Se los juro. Era un viaje para periodistas, entre esos, dos colombianos. La idea era conocer diferentes lugares de Estados Unidos y así llegamos, primero, a las Cataratas del Niágara, que son un sueño. Y la idea era conocer el destino desde las dos orillas (desde el lado estadounidense y desde el lado canadiense) pues la perspectiva de esas inmensas cascadas, que dan la impresión de que arrastran toda el agua del mundo, es distinta.

Pero ni el colega ni yo teníamos visa para ingresar a Canadá -los organizadores no nos informaron con tiempo para hacer el trámite-, así que nos dejaron en la ciudad de Niágara Falls, en el estado de Nueva York.

La cita, con todo el grupo, sería al día siguiente. Así que, a las 10 de la mañana de un día primaveral del mes de junio del 2011, a mi colega y a mí nos dieron un carro y un mapa en papel para llegar al hotel donde teníamos la reserva.

El colega conducía. Seguíamos las indicaciones del mapa hasta que, al fondo, vimos la fachada del hotel y fuimos hacia esa dirección. De repente vimos un peaje. Nos llamó la atención un peaje dentro de la ciudad, pero pagamos, seguimos y nos encontramos con este aviso:

¡Welcome to Canada!

Sí, era la frontera. Mi colega y yo nos miramos con cara de terror.

¿Qué vamos a hacer?

Jueppp. ¡Nos metimos a Canadá!

El man se quedó congelado, pálido, verde, con las manos petrificadas sobre el timón. Sin avanzar. Hasta que de la frontera empezaron a brotar policías, que caminaron rápido y amenazantes hacia nosotros. Con toda razón.

¿Qué pasa?, disparó el oficial y mientras revisaba nuestros pasaportes nos preguntaba qué hacíamos en territorio canadiense y por qué no teníamos la visa de ese país. Muertos del susto, con las palabras atragantadas, respondimos que estábamos perdidos, que nos equivocamos en la ruta.

Mostramos el mapa, señalando el hotel al que íbamos, y el oficial nos miró como queriéndonos decir: pendejos, queda al otro lado, y señaló con el índice derecho. Y sí, ahí estaba nuestro hotel.

Pero al frente, de este lado -del canadiense, donde estábamos en ese momento- quedaba el hotel repetido, el que nos confundió: el mismo nombre, el mismo aviso, la misma fachada. Igualitos. La ciudad de Niágara Falls, en Ontario (Canadá) comparte el nombre y muchas similitudes con su vecina. Como los dos hoteles.

El oficial revisó nuestras identificaciones y entendió que realmente era muy fácil equivocarse. Asintió con la cabeza y, de puro buena gente, autorizó el ingreso al terreno canadiense y así, como sin alma, sin hablar, nos devolvimos. Fue un susto horrible. Nos pudieron haber detenido y deportado.

Pero bueno, después de ese mal rato, dijimos: parce, todo bien,  ya pasó, pudo ser peor. Y nos fuimos a conocer esas poderosas cataratas y a caminar por los jardines que la rodean. En fin. También he aprendido que ningún mal rato puede ser capaz de dañar un viaje.

Casi me encarcelan en Inglaterra

Fue en junio del 2008, en la ciudad de South Hampton, en Inglaterra. Y por poquito y me encarcelan. El crucero en el que navegábamos las frías y plateadas aguas británicas se detuvo en esta ciudad, que fue la misma de donde zarpó el Titanic. Así que con una colega decidimos bajarnos del barco y conocer.

Primero fuimos el museo del Titanic, que no es tan sorprendente. Y luego fuimos a una tienda de cadena a comprar cosas. Yo compré unos tenis muy baratos. Y mi colega compró cinco carteras, también muy baratas.

Pero al salir nos detuvo un guardia: la colega llevaba en una bolsa las carteras que había pagado, y una más, debajo del hombro, como si fuera de ella. La pobre se echó a llorar y con un inglés peor que el mío dijo que había sido un error. Pero el guardia insistía en que era una ladrona y yo su cómplice.

En mi mente le pedía a Dios que nos sacara de esa. Explicamos que éramos periodistas y mostramos nuestras identificaciones. Después de 15 minutos nos dejaron ir. Fue horrible. Me imaginaba en una fría y estrecha celda, y luego deportado como un vil delincuente. Pero menos mal no pasó nada y decidí creerle a la colega, que insistía en que fue puro despiste. Esas cosas pueden pasar.

Otra vez, en Atlanta, perdí el pasaporte y me di cuenta cinco horas antes del vuelo. Tuve que sacar uno nuevo y me gasté en trámites y taxis como 400 dólares. Otra vez, en Roma, eché la maleta en el bus que no era. Otra vez, también en Roma, me metí en un carro a la bellísima plaza Navona. Pero esas serán historias para otra entrada de El Vagamundo.

¿Y a ustedes, qué les ha pasado en sus viajes? Compartan sus historias y anécdotas en:

@JoseaMojicaP

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PERFIL
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José Alberto Mojica Patiño. Periodista tolimense vinculado a EL TIEMPO desde el año 2000, actualmente en la sección VIAJAR y la revista VIAJAR. Viajero y cronista de viajes por trabajo, convicción y vocación. Comunicador social y especialista en Creación Narrativa. En el 2010 fue seleccionado como una de las 15 Nuevas Plumas de América Latina por el concurso del mismo nombre. Periodista especializado en temas de viajes, turismo, infancia, religión y espiritualidad. Es autor del libro Habemus santa: vida, obra y milagros de la primera santa colombiana Laura Montoya (Intermedio Editores-2013, segunda edición).

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15 Comentarios
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  1. gabrielarango0515

    A VENEZUELA MEJOR NO IR HASTA QUE LA GNB PERMITA TRANSITAR. TODAS LAS HISTORIAS DE AMIGOS EN VENEZUELA HABLAN DE CORRUPCION. ABUSOS, ROBOS MAL TRATO. HABIENDO TANTO POR CONOCER PARA QUE IR A PASAR MAL. PASEAR EN LA ARGENTINA,PERU,CHILE BRASIL, GUATEMALA,MEXICO,TODO EL CARIBE,CUBA.
    TODO MENOS VENEZUELA. CUANDO CAMBIEN VAMOS.

  2. yeisson900349

    Era mi primer viaje a Europa, transcurría el mes de abril del año 2010 y tenía varios vuelos comprados en aerolíneas de bajó costo a varios países de la unión. La Probabilidad que un volcán erupcione cuando no lo había hecho en miles de años era poca o improbable, pero efectivamente a mi me paso, el famoso (para esa fecha) volcán islandés Eyjafjallajökull lo hizo, cerrando así el espacio aéreo de casi todo el viejo continente… Pero como no hay mal que por bien no venga, me toco aplazar los vuelos y viajar por la bella España.

  3. wilsonpineda0714

    De estas experiencias es bueno recordar las malas pasadas que nos dan los GPS. De vacaciones y sin conocer, salimos de Weston en la Florida a Fort Lauderdale, de regreso el GPS nos metió en un round point, del cual no nos dejaba salir, hasta que después de varias vueltas, no le hicimos caso y así pudimos encontrar nuestra ruta, pero, llegando en horas de la noche, nos topamos con un grupo de obreros que repavimentaban la vía por la que debíamos pasar, ahí se nos complicó nuevamente el regreso, porque tuvimos que desviarnos y el GPS continuaba enrutándonos al lugar donde trabajaban los obreros. Orientados por las señales de tránsito logramos ubicar el zona donde estábamos alojados, pero, la dirección en el GPS no estaba actualizada y continuaba con la nomenclatura anterior por lo que nos llevaba siempre a una dirección diferente. Resignados decidimos pasar la noche en el coche pero, alrededor de la una de la madrugada apareció un trabajador latino quien laboraba en el complejo vacacional donde residíamos. Gracias a él pudimos disfrutar el resto de la noche.

  4. Fui de paseo a Medellin a la piedra del Penol, un dia antes de devolverme a donde vivo (Canada). Finalmente llegue a la cima. Me sente un rato, tome gaseosa y me dirigi a tomar fotos al final de la piedra. Habia un escalon y no lo vi. Me cai y me quebre el pie. 2 socorristas me pararon, pusieron hielo y una venda. La bajada fue tenaz: casi cargada por las 700 escalas bien estrechas. En la mitad estaba tan cansada de apoyarme en los hombros de las socorristas que decidi bajar sentada. Ya bajando a Medellin se nos dano el carro y nos toco esperar una grua casi 4 horas al borde de la carretera. Y yo con ese dolor! Gracias a Dios tengo un cunado medico que vino a la casa a ponerme una canoa para poder viajar al dia suguiente. Que recuerdos los del Penol!

  5. yazminacorred0729

    Estaba en Rabat en Marruecos y llegamos al hotel y salimos a caminar de noche y no llevamos la dirección del hotel asi que nos perdimos, como explicar en que hotel estabamos?. Afortunadamente habiamos visto un aviso de Mac Donald muy grande y desde nos dimos cuenta que estabamos perdidos lo vimos y fuimos caminando, talvez 30 minutos despues llegamos. Moraleja jamas debemos salir del hotel sin la dirección y telefono, anotar siempre el número del bus (todos los buses son iguales) si vamos en tour y que el pasaporte forme parte de nuestro cuerpo

  6. interesante el tema, sobretodo para la época. las experiencias vividas por el autor del artículo me parecen de corte del despistado, no me quiero extender hasta el del pendejo. El articulista, muy fluido pero, le recomiendo que no caiga en esa jerga paisa de comuna pobre ( parce, a lo bien, etc.) de todas formas lo felicito, paisano.

  7. Me encanto su descripcion de lo que le paso en Niagara Falls. Eso son los Canadienses, amables, comprensivos, dispuestos a creerlo a usted inocente a no ser que ellos puedan estar completamente seguros de lo contrario. Y si usted es honeto, nunca tendra problemas. Por eso amo si segundo pais. Otra hubiese sido su situacion si el cruce de frontera hubiese sido en sentido inverso, los estadounidenses no son lo mismo.

  8. Hola! a mi me han pasado unas buenas también, pero una realmente aterradora fue en Bolivia. Iba por tierra, tomamos una «combi» en la frontera con Perú para ir a La Paz y el tipo nos dijo que nos dejaba en el centro, pues nuestro hotel era cerca. Cuando llegó a la paz, como éramos los últimos pasajeros, a eso de las 9 de la noche, nos quería botar en la loma, en un «barrio» horroroso que comparado con el Cartucho, la calle bogotana parecía un barrio estrato 6 al lado de eso.

    El tipo nos botó las maletas en el lodo y dijo que por ahí podríamos conseguir un taxi para irnos al centro, cuando miré alrededor, había como 5 grupos de indigentes calentándose en el fuego que ya se nos venían encima, entonces se me salió el santanderiano emberracao que llevo dentro y cogí una piedra grande por ahí y le dije al tipo que si se atrevía a dejarme ahí, no le iba a quedar un vidrio a esa combi y que así me echara el carro por encima, prefería morirme atropellada que violada y quien sabe que más en esa pocilga de lugar.

    Yo no se si es que alguna entidad sobrenatural se apoderó de mi cuerpo o que, pero el caso es que el tipo quedó aterrado e inmediatamente él y su ayudante recogieron las maletas, nos dejaron subir y nos llevaron al centro. Esa fue bárbara!

  9. carmenalfaro0812

    Y de donde sacas plata para viajar tanto?? Yo a duras penas puedo viajar a otra ciudad de la costa adonde vivo aquí en Colombia!! Y te aseguro que gano mucho más del salario mínimo. Ahhh te aclaro que tengo tres hijos pequeños!. Será por eso?? ummm.

  10. cesar.agudelo

    Una de esas malas experiencias me ocurrió en Caracas – Venezuela, para el 2009 en semana santa realice una excursion en este bello país a la Gran Sabana específicamente a Roraima, por ser colombiano en el viaje de Caracas a Santa Elena de Uairen ellos tienen en la vía lo que ellos llaman alcabalas en las cuales la GNB y la policía requisan a todo el mundo pero en este caso al ser extranjero te hacen pasar un mal rato, te meten miedo y luego te quieren robar, pero esta no es la historia, de regreso a Caracas con el grupo que realice la excursion todos extranjeros entre ellos unos hermanos irlandeses y una japonesa. Decidimos ir a encontrarnos con una amiga de uno de los irlandeses para conocer la ciudad y comer algo ya que cada uno al día siguiente seguiría con su camino, la situación fue que al estar por la zona de la candelaria un policía escucho hablar ingles a los hermanos y este al ver que todos eramos extranjeros se regreso para pedirnos papeles y requisarnos, cabe destacar que llamo a varios de sus compañeros que estaba cerca para proceder a intimidarnos, luego de quitarnos nuestros pasaportes y a la venezolana su cédula proceden a implantarle droga a la venezolana pues era la única que tenia un bolso en ese momento, todos nos dimos cuenta cuando la mujer policía que la requiso saco desde su chaleco una hoja de papel con la supuesta droga, por lo cual proceden a meternos miedo y a decirnos que tenemos que pagar una multa por la supuesta posesión de droga la cual nunca vimos realmente, esta chica al ver el problema procede a llamar a su mama que es abogada la cual nos ayudo a que nos regresaran nuestros documentos luego de que nos retuvieron por mas de dos horas, ella nos dice que lo mejor es que nos regresemos a nuestros hoteles por que ya no es seguro para nosotros pues ya nos tenían nuestros datos, el hecho quedo en que por no querer pagar la multa por la supuesta posesión de droga a la chica venezolana la querían meter presa por lo que por la demora y demás le toco a su madre pagar el doble pues ya habían cambiado de turno y llegaron mas policías. De todo el viaje esto fue lo único malo, al que le guste el excursionismo no deje de visitar la Gran Sabana tiene paisajes muy bellos y lugares inimaginables como Roraima y el Salto Angel, como recomendación si tienen amigos venezolanos anden con ellos y siempre carguen sus documentos al día y aunque los tratados de libre transito de los que tanto hablan nuestros gobiernos no se cumplan no dejen de visitar este bello país donde siempre seras bien recibido y si ven un policía o un GNB no hablen cerca de ellos para que no pasen un mal rato…

  11. colombianoenusa

    Lo de morirse solamente hay que estar vivo,asi que eso es comun en un cruzero si el ser humano pensara un solo minuto del dia,que hoy estas aqui y quizas manana no,dejaria de ser tan arrogante,hay muchas personas solo piensan en conseguir y no en dar,en tener fortunas, ganancias y no piensan en construir en lo esperitual para que asi sean recordadas a lo bien por los que quedan en este mundo, lo que tengas,deudas,riquezas, todo pasara a otras personas,disfruta y ayuda a los que puedas que se lo merezcan tambien,pero mas que todo sea amable,bondadoso,sea humilde de corazon,hoy estamos aqui y manana que ? disfrutas pero sea precavido,no olvidadiso, especialmente piense en Dios en Jesuscrito

  12. andresgarzon

    Y otra que me pasó es que dos días antes de mi viaje de intercambio a Boston, dejé mi pasaporte con visa en un taxi en Bogotá. Me di cuenta cuando estaba dentro del edificio del Icetex. Gracias a Dios el taxista se percató de mi perdida y volvió al Icetex, en donde mi papá se lo encontró y le dio una recompensa…. además de mi eterna gratitud

  13. andresgarzon

    A mi por poco me sacan a las malas de un partido de los Celtics y los Bulls en Boston por no respetar el asiento asignado (como mi visibilidad no era la mejor, decidí sentarme en las escaleras). Los guardias me dijeron cordialmente la primera vez, pero a la segunda, literalmente me tocó rogarles para que no me sacaran.

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