Redacción: Javier Baquero – Crotaurinos
Bogotá – Colombia. En la mañana de hoy se apago la luz de los ojos de uno de los críticos taurinos más importantes de las últimas décadas en América. Hoy se fue para siempre Devengo o Pedro Picaporte, como muchas veces se dio a conocer ante la opinión pública, el hombre de carácter recio, conceptos claros y mente lúcida.
Hoy al norte de la capital colombiana falleció Don Eduardo de Vengoechea y Baraya, tal vez, y creo no equivocarme, uno de los críticos taurinos de mayor respeto de las últimas décadas en nuestro país, respeto que se ganó por la verticalidad y reciedumbre de sus conceptos.
Don Eduardo, como tradicionalmente lo llamé cuando lo pude saludar o cuando me refería a él fue y seguirá siendo un comunicador, un periodista, un hombre digno. Hace tan solo cuatro días en la ciudad de Medellín reunido con María Carolina Andrade, hablábamos de lo importante que sería para nosotros que cuando llegue el momento de decirle adiós al periodismo taurino, lo pudiéramos hacer con la altura, la clase y la trayectoria de un hombre como Eduardo de Vengoechea. Un hombre que pese a su estado de salud nunca perdió el porte y la elegancia, que asistía a los toros a su tradicional barrera, comprada con suficiente anticipación, siempre erguido y orgulloso de lo que él representaba para la fiesta.
Don Eduardo vivía en medio de los recuerdos, o mejor de los valiosos recuerdos que le dejaron el paso del tiempo y la fiesta brava. En su casa quedan los archivos de tantas y tantas crónicas, donde su posición hacía mérito a su carácter. También, en las paredes y en los cajones de su biblioteca reposan fotos en las cuales posaba con muchos de los hombres más importantes de la historia taurina del mundo. Las pinturas y esculturas de su hogar no podrán volver hacer miradas con el ojo crítico de Don Eduardo.
Eduardo de Vengoechea fue a parte de un gran crítico taurino, director de diversos espacios taurinos, ejecutivo de la cadena Todelar de Colombia, desde donde originaba uno de los programas radiales de mayor audiencia y credibilidad. También en algún momento de su vida ocupó el cargo de presidente de la plaza de toros de Santamaría, en la ciudad de Bogotá, sitio que se ganó gracias a su verticalidad en los conceptos taurinos.
En la década de los 70 trabajó en Todelar con hombres de mucha trayectoria como Paco Luna, José Pardo Llada, Vicente Gallego Blanco, luego dio paso al ingreso del concepto femenino al comentario taurino en cabeza de nuestra compañera Alexandra Mora.
Si leyéramos algunas de sus crónicas encontraríamos el nombre de “Devengo” o “Pedro Picaporte”, que eran los seudónimos que utilizaba al momento de firmar sus crónicas, sin embargo, no importaba como firmara, pues los textos siempre nos darían a conocer el nombre del autor, Eduardo de Vengoechea y Baraya.
Hace algunos meses tuve la oportunidad de encontrármelo en un centro médico cercano a su casa, andaba en silla de ruedas, cosa que me causo impacto, por cuanto siempre había tenido en la mente la imagen del hombre vertical, erguido y como no, “bogotano de alta alcurnia”, de sombrero gardeliano, clavel en la solapa y traje de corte inglés, todo esto pese haber nacido en la ciudad de Barranquilla. Ese día entendí que ni siquiera una enfermedad o el paso de los años, le puede quitar a uno la lucidez de las ideas, ni el andar por los caminos. Ese día vestía impecablemente de paño, con corbata y pañuelo en el pecho. Ese era Don Eduardo.
Por ahí dicen que enfermo que come no muere, pero en el caso de Don Eduardo, lo que le daba vida, era asistir a los toros, cosa que hizo hasta el pasado domingo, junto a su hija, pese a que su salud había decaído bastante.
Don Eduardo gozaba del respeto de una gran porción de la vieja afición colombiana, al igual que el de muchos matadores de la vieja guardia. En sus viajes a España en torno suyo se creaba un aro de solemnidad, maestría y respeto. Su recio comentario y lo polémico que llego a ser desde la pluma y el micrófono, no le impidieron llegar a ser gran amigo de los Dominguín, el Maestro de Camas, el “loco” de Manuel Benítez – El Cordobés y tantos otros “monstros” de la torería que pasaron por los ruedos de nuestra querida Colombia.
El año anterior la Asociación de Cronistas Taurinos del Valle – ASTAUROS, tuvo el acierto de rendirle un homenaje en la ciudad de Cali, al tiempo que en la revista de la entidad se publicó una entrevista realizada por la periodista Carolina Baquero, en noviembre de 2006, la cual trascribimos por ser prácticamente el último documento público donde Don Eduardo dejó trascender algo de su pensamiento.
Eduardo de Vengoechea…Una Institución del periodismo
En la historia taurina y periodística de nuestro país, ha ido dejando huella un hombre que le ha dedicado el 80 por ciento de su vida a los toros. El Dr. Eduardo de Vengoechea Baraya quien con la elegancia que siempre lo ha caracterizado, nos recibió en su casa, donde tiene expuesta la muestra visual de su gran afición y ahí tuvimos la oportunidad de conocer un poco de su historia.
¿De dónde y cuándo nació la afición por los toros en su vida?
Nació en el año 40 porque mi padre fue un gran aficionado, fue muy amigo del papá de los Bienvenida, mi padre se llamaba Fernando de Vengoechea de ahí aprendí a ir a los toros de los cuales se hablaba mucho en mi casa, yo era muy pelao’ y desde ahí me aficioné.
Cuéntenos, ¿Cómo fue su llegada a la plaza de toros La Santamaría?
Yo asistí por primera vez a La Santamaría de Bogotá invitado por los Bienvenida en especial por Antonio Bienvenida, el 20 de Abril de 1944 que se reinauguró la plaza; cuando se le hizo la fachada. Ahí fue la primera corrida de toros y desde entonces he asistido a esa plaza y a todas las del mundo: Madrid, Sevilla, Barcelona, Granada, Pamplona, Zaragoza, Logroño, Albacete, Valencia entre otras en España. La Plaza México, Quito, Caracas, Acho y muchas más; además de todas las de Colombia. En todas he hablado por micrófonos, y desde luego en la plaza de toros de Cali, a donde asistí 44 temporadas, la primera fue en el año 48; las plazas de Manizales y Medellín.
¿Cómo fue su experiencia desde el palco presidencial?
Fui presidente de la plaza, fue una experiencia muy buena, porque ahí aprendí a ver la fiesta en todos sus contornos; primero fui aficionado, asesor y luego presidente de la plaza. Tuve muchos incidentes como por ejemplo la devolución de un toro, el día que debutó “El Cordobés” porque no lo pudo matar, sufrí una gran bronca. En Manizales fui presidente de la plaza y “El Cordobés” me hizo bajar porque no le di una oreja, al día siguiente el alcalde de la ciudad dijo: Vengoecheas puedo nombrar 100 pero Cordobeses ninguno.
Usted hace parte del grupo de los grandes periodistas taurinos de nuestro país ¿Qué recuerdos llegan a su mente de su vida profesional?
Muchos recuerdos tengo. Pero sobretodo llegan a mi mente experiencias vividas en Cali, tenía una voz que se escuchaba como un parlante; una vez se acercó un comandante de la policía y dijo: ¡Apaguen ese parlante! y el parlante era que la gente llevaba radios al principio para conocer, hacerse aficionados y saber , hoy ya no hay tantos radios en la plaza.
Si hablamos acerca del grupo Todelar, del cual hacían parte Joaquín Marino López, el “Gallego” Blanco, Paco Luna y por supuesto usted ¿Qué nos podría contar?
Fue una gran época, 40 años de transmisiones todas las ferias contando la verdad, sin dejarnos sobornar por ningún torero. Paco Luna fue un gran Maestro de la fiesta, el “Gallego” Blanco fue un tipo muy entusiasta y desde luego yo aporté mis pocos conocimientos a ese grupo tan importante, que dominaba la radio taurina.
Cali fue una de las ciudades que más escucho y leyó sus comentarios ¿Qué significa está ciudad para usted?
Mucho, porque durante muchos años asistí a la feria, sin faltar a ninguna corrida. Solamente hasta hace cuatro años no fui más, porque la fiesta comenzó a decaer en Cali; la demostración de eso es que antes la plaza se llenaba desde el mes de Marzo, hoy escasamente creo que va media plaza o tres cuartos, según me han contado porque yo no volví. Pero desde luego Cali dejó en mí grandes recuerdos de mi vida taurina.
Además de pertenecer a la radio, también hizo parte de la prensa escrita ¿En qué medio escribió acerca de toros?
Durante veinte años escribí en “El Siglo”, todavía conservo la colección completa.
¿Qué personas han marcado su trayectoria taurina?
Han dejado mucha huella los grandes toreros como: Domingo Ortega, Manolete, Luis Miguel Dominguín, Antonio Bienvenida, Antonio Ordóñez, Paco Camino, Palomo Linares, Curro Romero, Manzanares y tantos toreros de los que he sido amigo, han marcado mucha historia en mí. Pero dentro del grupo de periodistas se encuentran Manuel Piquero, Rozeta, José María Vall-Serra “Caireles”, Camilo Pardo Umaña, el “Gallego” Blanco, Paco Luna, entre otros.
Valiéndonos de sus conocimientos y recorrido en el arte de la tauromaquia ¿A cambiado la fiesta brava en nuestro país?
Mucho ha cambiado, antes era un remedo de la fiesta, hoy se puede decir que es una verdadera fiesta, sobretodo desde la aparición de Rincón que ha sido la gran sorpresa del mundo, no solo de Colombia sino de todo el planeta taurino, un torero que jamás la gente se imaginó fuera a ser tan grande porque para mi Rincón es el torero más importante que tiene hoy la fiesta de los toros.
¿Ve usted un futuro promisorio al mundo taurino en Colombia?
Lo veo muy difícil porque la fiesta de los toros en Colombia ha disminuido su categoría, la gente va mas hoy a lucirse a la plaza, a dejarse ver, a dejarse retratar que a admirar la fiesta de los toros. Ya la gente no se preocupa por conocer la bravura del toro, aquí la gente confunde el trotar de los toros con el galope, resulta que el toro que trota es regularmente manso, el que galopa es el bravo.
Ha hablado usted como máxima figura del toreo actual del Maestro César Rincón pero ¿Cuál cree usted que en la historia fue el máximo exponente del arte de torear?
Para mi no se puede calificar uno solo, porque depende el estilo; hay toreros artistas, toreros poderosos, valientes; hay muchas clases de toreros. Pero el torero que más me ha impresionado a mí, fue Luis Miguel Dominguin, que era muy joven y tenía un dominio brutal sobre los toros. Toreaba en sus comienzos con Domingo Ortega, ese gran maestro de la fiesta.
Del nuevo grupo de matadores de toros que hay hoy. Según usted ¿Quién ve como un torero impactante y posible máxima figura?
En este momento no veo ninguno que tenga más categoría para ser el mejor torero de los actuales.
Cambiando un poco de tema y con el anhelo de que la afición conozca más acerca de usted. ¿Qué aporte le ha dejado Eduardo de Vengoechea al mundo taurino?
Pues yo creo que mis escritos han dejado mucho que decir, el que tenga la oportunidad de leer las crónicas que yo publiqué a través de 20 años se convencerá, que eran crónicas honestas, en defensa de la fiesta y no de los toreros. Porque hoy en día hay aficionados toreristas y aficionados a los toreros.
Agradecemos en nombre de la Asociación de Periodistas de Occidente (ASTAUROS), su recibimiento. Además felicitarlo de antemano por el homenaje que le rinde la asociación.
Les agradezco muchísimo, no me lo esperaba.