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Frente a los ánimos proteccionistas de los Estados Unidos y de Inglaterra, se empieza a generar una reacción por parte de América Latina en la cual esta busca ampliar sus mercados, asegurar su crecimiento económico y ser coherente con la globalización. Y este proceso de consolidación y expansión conlleva a potencializar los bloques económicos regionales como son el Mercosur y la Alianza del Pacífico.

El Mercado Común del Sur (Mercosur) está conformado por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. En fases posteriores se incorporó a Venezuela que actualmente se encuentra suspendida de forma temporal y a Bolivia, que está en proceso de adhesión. El Mercosur cuenta con 275 millones de habitantes, el 83% del PIB suramericano y con la incorporación de Venezuela en el año 2012 pasó a tener el 19,6% de las reservas probadas de petróleo del planeta.

El Mercosur está considerado como el cuarto bloque económico del mundo en importancia y volumen de negocios y como la quinta economía mundial si se considera el PIB nominal producido por todo el bloque. Además de la importancia económica que representa el Mercosur en toda América Latina, este cuenta con una relevancia geopolítica de gran magnitud ya que Argentina y Brasil son miembros del G-20 y este último de los BRICS.

Por su parte, la Alianza del Pacífico (AP) conformada por México, Colombia, Perú y Chile; es el bloque económico más joven de la región. Con una población de 214 millones de personas representa el 37% del Producto Interno Bruto (PIB) de América Latina y el Caribe, concentra el 50% del comercio total y atrae el 45% de la inversión extranjera directa.

En la actualidad la AP es considerada la séptima economía del planeta si se tiene en cuenta el PIB nominal producido por todos sus miembros. Adicionalmente, la AP cuenta con los dos únicos países latinoamericanos que hacen parte de la OCDE como son Chile y México. Perú y Colombia también han solicitado formalmente su ingreso a dicha organización y actualmente están en proceso de estandarización.

Y aunque existen algunas diferencias de enfoque entre el Mercosur y la Alianza del Pacífico, son más las coincidencias que servirán para una posible alianza y posterior integración. De hecho, diversos miembros del Mercosur manifestaron el interés de consolidar el bloque y acercarlo tanto a la AP como a la Unión Europea (UE) en las negociaciones que actualmente se adelantan en la ciudad de Bruselas-Bélgica.

En cuanto a las características del Mercosur, este se destaca por proteger su mercado interno y su industria local y por procurar tener unas medidas económicas muy homogéneas; razón por la que se le ha señalado de ser un bloque cerrado. Sin embargo, no se le puede tildar de ser nacionalista ni de ir en contraposición a la globalización. Al contrario, el Mercosur ha logrado importantes avances en cuanto al libre tránsito de personas, en la solución de controversias comerciales y en temas como el registro único de patentes. En otras palabras, este bloque ha trabajado mucho en su consolidación.

No obstante, por la dinámica del contexto internacional, el Mercosur ha tendido a estancarse y ha dejado de crecer económicamente. Algo que le ha restado protagonismo hegemónico, lo que no quiere decir que no sea un mercado importante y atractivo para el mundo. Tanto así que Europa lleva buscando un TLC con este bloque desde hace más de 20 años, lo que muy posiblemente se logre en los próximos meses.

Por su parte, la AP ha demostrado una gran apertura hacia el libre comercio con menos énfasis en la homogeneidad excepto el que sus miembros sean Estados democráticos. Esto ha conllevado a eliminar con gran rapidez el 98% de los aranceles, asegurando así un crecimiento económico sostenible. Además, la AP también ha logrado importantes avances como es la eliminación de las visas entre los países miembros, la creación de embajadas comunes y la integración bursátil que conforma el Mercado Integrado Latinoamericano (MILA).

Sin embargo, la AP aún debe fijar su rumbo ya que hasta el momento no ha ido más allá de estos hechos por lo cual deberá seguirse consolidando. En ese sentido, el Mercosur es un ejemplo a seguir en muchos aspectos, especialmente en cuanto a tener una sola voz y negociar en conjunto frente a otros bloques económicos como es la mencionada Unión Europea. De hecho, actualmente el viejo continente tiene la necesidad de ampliar sus mercados al divisar las barreras de entrada del gobierno de Trump y la guerra comercial que podría darse con Inglaterra a partir del Brexit.

Infortunadamente, en estos momentos la Unión Europea se ve seriamente amenazada por el auge de partidos populistas que pretenden continuar con la desintegración que causó la salida del Reino Unido y extenderla de la misma forma a otros países del continente. Algo que preocupa a Bruselas y por lo cual se han empezado a tomar medidas expansionistas para asegurar un crecimiento económico sostenible, no depender del mercado de los Estados Unidos y a la vez hacer frente a la deslealtad inglesa.

Como consecuencia de lo anterior, una de las primeras acciones que ha tomado el viejo continente en el actual contexto internacional es celebrar el Tratado de Libre Comercio e Inversiones entre la Unión Europea (UE) y Canadá (CETA), el cual se firmó el pasado 30 de octubre de 2017 tras un proceso de siete años. A partir de entonces, se eliminaron los aranceles aplicados al 98% de los productos que la UE intercambia con Canadá. Tratado al que le sigue en importancia el de la Unión Europea-Mercosur con la posibilidad de incluir a la Alianza del Pacífico de llegarse a un acuerdo.

Pese a la inminente desintegración del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA en in­glés) el cual reunía a México, Estados Unidos y Canadá) y al poco probable acuerdo co­mer­cial y de in­ver­siones de Europa con los Estados Unidos (TTIP); el comercio internacional indica que sus dinámicas no se regirán únicamente bajo tratados binacionales sino que también se darán por medio de acuerdos entre bloques económicos.

Esto conlleva a entender la necesidad de incrementar el comercio entre la Alianza del Pacífico y el Mercosur de manera que se integre la región ya que con los actuales desafíos, América Latina debe actuar en conjunto y así tener mayor poder de negociación frente a Europa, Estados Unidos y el resto del mundo. Aunque las negociaciones bilaterales que realice un país como Colombia en materia comercial son muy importantes y lo seguirán siendo, también es necesario trabajar mancomunadamente.

Por lo anterior, es paradójico que el Mercosur realice primero un TLC con Europa antes de integrarse con la Alianza del Pacífico. Esto porque se estaría descuidando el mercado interno de América Latina el cual tiene un inmenso potencial de crecimiento. En ese sentido, el principal desafío del Mercosur y de la AP es la complementariedad de manera que se incremente el comercio interno, se estandaricen los distintos procesos, se creen normas comunes de calidad y se obtenga mayor poder de negociación frente a bloques económicos extra-regionales.

Consolidar la Alianza del Pacífico y estrechar lazos comerciales con un Mercosur más abierto, es la decisión más acertada que podrán tomar nuestros países, más si somos conscientes del actual proteccionismo de los Estados Unidos y de fenómenos como el Brexit. Igualmente, América Latina debe empezar a ser consciente de lo que realmente es, una gran región que cuenta con un gigantesco mercado y con las más grandes posibilidades de crecimiento y desarrollo.

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Profesional en Mercadeo & Publicidad. Magíster en Marketing Digital. Bogotá D.C. / Colombia / LATAM

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De igual forma, deben entender que la democracia no consiste en que todos piensen igual o sean iguales, sino en valorar y defender la diversidad y en realizar acuerdos en medio de las diferencias. Independientemente de quien gane las elecciones en los Estados Unidos, es claro que ese país deberá trabajar por optimizar su democracia. Esto incluye desde modificar el lenguaje violento de los partidos, hasta elevar el nivel ético de los medios. Asimismo, es claro que Estados Unidos deberá revisar su relación con Colombia de modo tal que se deje de priorizar la relación con el partido de gobierno, para también interactuar con la oposición y la ciudadanía.  

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