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Hubo una casa en Bucaramanga de la que debo haberte hablado alguna vez. Estaba sobre una avenida. Era grande, vieja y lúgubre (como la mayoría de las casas en las que reparo). Decían (o eso recuerdo haber oído) que fue propiedad de algún refugiado de guerra en los 40 y que debajo había unos sótanos listos para emprender la fuga súbita en paranoico caso de emergencia.

La vi una sola vez, por un solo instante, en una sola noche de julio de 1990. Nunca más regresé porque desde entonces, con la excepción de una escala de prisa en medio de alguna excursión de colegio en 1993, tampoco he vuelto por Bucaramanga. Por eso, sin poderlo asegurar, es que te hablo de ella en pasado.

Aún en ese yo de 1990; en ese yo que evitaba salir del lugar en donde estaba resguardado por temor a encontrarme de camino a la piscina o a la portería con alguna adolescente que me hiciera temblar, cometer alguna torpeza motriz o sonrojarme; en ese yo perdido entre mis cassettes y mis pánicos de adolescente, había un lugar para la contemplación de casas abandonadas.

Aquel julio fue hace 18 años, si el ábaco no me falla. La casona se desdibuja borrosa en mis pesadillas. No obstante desde ese momento he crecido y envejecido con el temor a que cierto infame haya decidido demolerla, o que aún peor, la edificación esa sea producto de cierta ensoñación idiota o de alguna imaginería demencial de pubertad. Si alguien supiera de ella y se tomara el trabajo de decírmelo, haría de mi muerte un proceso menos tormentoso. ¿Existe aún la casa o no?

Aunque se me ha ido la vida preguntándolo por ahí, nadie ha podido responderme hasta hoy qué es aquello que nos hace recordar algunas cosas y desechar otras. Qué es lo que me hace recordar la casa de Bucaramanga, y haber olvidado las funciones trigonométricas.

La explicación más racional y satisfactoria está en que la memoria privilegia aquellos detalles a los que encuentra indispensables e importantes, mientras que desdeña a los que le parecen insignificantes. Que con el tiempo nuestra memoria se va haciendo más selectiva, por lo que decide desechar aquella información a la que encuentra inútil Esa es la que más le gusta a mi yo sensato. Pero ya siendo sinceros, sé que no encierra mayor verdad. Porque la memoria, caprichosa como casi todo lo humano, suele quedarse prendida de irrelevancias, y acostumbra a vivir en rincones ocultos, abasteciéndose de soledades y abstrayéndose en su narcisismo ocioso. Nadie conoce sus reglas.

El caso es que no me alcanzaría el resto de días para recordar las casas de mis ciudades cuya demolición he llorado. Las más, son de Bogotá. Precisamente hace una semana, invadido por una tristeza rabiosa, vi venirse al suelo una misteriosa construcción de la calle 62 con Cuarta en donde alguna vez, hace 27 años, funcionó mi jardín infantil, el Federico Froebel, y en donde había una pileta en donde los niños flotábamos sobre una balsita inflable. También era una residencia antigua y también era sombría, y estaba abandonada. Todos los días, al caminar por ahí, me quedaba viendo su altillo en ruinas, preguntándome quién habrá podido vivir ahí hace más de medi siglo. Sé que, aunque nadie parezca haberse dado cuenta, en mi caso ese hecho habrá de marcar el inicio de un largo periodo de divorcio entre mi ciudad y yo. Por eso llevo algunos días odiando a Bogotá y espero curarme del mal sabor. Pero de ello hablaré en otra oportunidad, con más tiempo y menos frustración de ciudadano.

Ahora quiero que mis memorias sean alegres.

Mi barrio -aquel en el que crecí y en donde debí haber soñado con mayor intensidad- no es el mismo en el que nací, ni en el que he vivido por más tiempo. Se extiende en un rango de 27 cuadras de sur a norte, y de unas 30, de oriente a occidente.

Eso debió ser antes de que algún impertinente quisiera cambiar sus direcciones con el pretexto del ordenamiento territorial. Tal vez la de tu casa tampoco sea la misma nomenclatura de siempre. Ese hecho, que parece idiota y despojado de significados considerables, es la más clara manifestación de nuestra tendencia a pisotear nuestro pasado.

Pero continúo… Mi barrio no era un lugar lujoso ni nada que se le parezca, ni tampoco creo que hoy sea un espacio del que deba hablarte en demasía, porque mi barrio debe tener poco de interesante para quien lo desconozca, y porque los monólogos son germen de vanidades y de bostezos ajenos.

Mi barrio, que no es el que escogí, sino aquel al que mi madre debió haber seleccionado para vivir, de acuerdo con lo que el azar y el fluctuante poder adquisitivo de entonces quisieron dictaminar por nosotros, no ha sido mencionado en muchas canciones ni en muchos libros, aunque creo que el imaginario de mi generación tuvo que verlo, al menos durante algunos años, como un lugar codiciable.

A mi barrio, siendo muy sincero, no merezco llamarlo mi barrio, porque le soy ingrato.

Mi barrio, al que evito ir, porque desde que dejé de habitar ahí abandoné la costumbre de frecuentarlo, a tal grado que hoy me parece demasiado lejos, no es tampoco el que más quiero, pero sí al que recuerdo con mayor claridad. Mi barrio (uno de mis muchos barrios) se llama Santa Bárbara Central, y lo que evoco hoy es una de sus calles. La recuerdo, no como lo que es, sino como aquello que fue, y que jamás será de nueva.

En la 116 con Séptima que se me quedó en el recuerdo no había puente. Y a mí me gustaba más así. Por eso cuando voy por allá y veo el Raddison o el Amro Bank , y sin importar cuantas veces regrese, algo del entorno me sigue resultando ajeno, y mi mente terca me repite que ese no es el barrio al que dejé, en 1996.

Es que, quiero que lo sepas, me gustan más las antigüedades que las novedades, y más los arcaísmos que los lanzamientos de primera mano. Durante casi todos los 80, tampoco hubo Hacienda Santa Bárbara, aunque mis últimos recuerdos del sector, cuando estaba terminando de ser un adolescente se remiten a ese lugar y a su minúscula pista circular de patinaje en cuyo derredor había algo a lo que llamábamos “rotonda de comidas”, y a donde me iba todos los viernes con el fin de observar a las jóvenes mercantes.

Cuando tenía dinero y ánimo solía ir a una tienda en la que vendían ejemplares de discos compactos. Se llamaba Karamba. Luego fundaron otra denominada Hi-Fi. Eso fue en 1991. Llevo mucho tiempo sin ir allá prestando la suficiente atención como para poder decir, sin ser mentiroso, que no tengo idea de si este último local existe o no.

Usaquén era un vecindario pintoresco, algo provinciano y distante al que solía dirigirme cuando estaba triste. O alguna vez lejana en que tuve que tramitar la tarjeta de identidad en 1984, o la cédula de ciudadanía, 10 años después. También fui a fascinarme con su iglesia o a hacer un par de fotocopias en Gráficas San Martín. Sin ser de los más antiguos, mi documento de identidad sigue acreditándome como ciudadano de Usaquén, y me lleno de orgullo al pensarlo. Todo el vecindario fue alguna vez propiedad de don José Sierra, razón por la que aún la avenida (por lo menos entre quienes tenemos la decencia de recordarlo) conserva su nombre. Su hija, doña Mercedes, era a su vez dueña de los predios aledaños, en la Hacienda El Chicó, por ahí, por la 100.

En alguna parte que ahora no puedo precisar vendían obleas con crema y salsa de mora. Si venías en alguno de los buses naranja o verdes de la Flota Usaquén debías bajarte justo en la esquina, frente a la clínica Santa Fe, e ir caminando desde donde comenzaba la Fundación Santa Fe como quien iba hacia la carrilera. Ahí, mi amigo Andrés Vargas y yo, solíamos dejar monedas de un peso esperando a que el tren viniera imponente a dejar testimonio indeleble de su paso sobre ellas. Luego las guardábamos como tesoros en nuestras billeteras de lona.

Si seguías caminando hacia abajo, a tu derecha verías la Charcutería Rois, y un lote al que se demoraron mucho en construir. Al frente estaba una papelería llamada Artes. Sobre la calle y cerca de ella había un buen número de edificios a los que recuerdo por nombre, y a los que, si tienes tiempo, algún día habré de llevarte, aunque dudo que nos dejen entrar. Barú. Aquarius. Confagla. Logos. Galeón I, II y III. Imoval. RT I y RT 2, y el mejor de todos, Edificio Liverpool, lugar que además de evocarme a mis adorados cuatro contaba con la enorme ventaja de que su portero expendía bebidas gaseosas. Yo vivía en el apartamento 107 del edificio Alpadi 1, en el número 118-31 de la carrera 11. Allá estuve entre 1983 y 1996. El conjunto de vivienda fue edificado por la Constructora Rodríguez, afamado grupo de urbanizadores Si fueras caminando y aunque ya las calles no se llamen así, estoy seguro de que sabías cómo llegar.

Justo en la esquina, hacia el norte, antes de doblar para el Alpadi I, en donde vivía en compañía de mi mamá y la nana, estaba el Banco Anglocolombiano. Fue el primer cajero automático con servicio ‘drive thru’ del vecindario. Si continuabas tu rumbo te habrías de encontrar con una buena cantidad de edificios de vidrios negros, cuyo interior, además de la de familias trabajadoras y de clase media alta, fue la vivienda de muchos narcotraficantes emergentes. Los pocos reductos vacíos se iban llenando de nuevas edificaciones erigidos con tanta velocidad que apenas se notaba. Después vinieron los Era 2000 y los Buganvilla y otros más.

Ya llegando a la 15 estaba el centro comercial StarCo, y al frente, en la otra esquina, justo donde hoy hay un Carulla, se levantaba Car Mattos, concesionario de automóviles de lujo. La parroquia del barrio se llamaba, cosa curiosa, Santa Beatriz, y no Santa Bárbara. Es porque la de Santa Bárbara era en realidad la de Usaquén, que a mi gusto debería haberse llamado tan sólo Iglesia de Usaquén.

Mi barrio estaba rodeado mayoritariamente por edificios, conjuntos residenciales, casas sin mucha personalidad y un par de centros comerciales, uno de ellos el más importante de la ciudad por entonces. Allá iba a la Pizza Nostra y a comprar discos de vinilo en Bambuco y Prodiscos. A su Jeans & Jackets mi mamá me llevaba a comprar ropa, dos veces al año. Allá transcurrió la mitad de ese tercio de mi vida.

Al frente, por la 15, había un edificio llamado Hexágonos en donde había una oficina de Conavi y un expendio en el que vendían buenos helados. De haberte conocido entonces te habría invitado al de limón. Un tiempo después Jorge Barón habría de construir su par de torres  y su bulevar criollo de las estrellas, en donde Lucho Bermúdez, Claudia de Colombia y Andrés Pastrana estamparon sus huellas. El cemento se resquebrajó, se nos olvidó y, como casi todo lo que una vez fue nuestro, dejó de existir.

Más hacia el occidente, sobre la 116, se levantaba una triada de discotecas que debieron ser esplendorosas, pero que para mi entonces ya destilaban cierto aire de venidas a menos. Unicornio, Cabaret y Topsi eran sus nombres. Aunque supongo que por dentro debían ser idénticas, desde fuera cada una lucía, muy a su manera, su propio carácter único, decadente e indivisible. El emblema de Topsi era una especie de marciano macrocefálico, similar al Gazú de Los Picapiedra. El de Cabaret era un aviso Suntuoso. El de Unicornio. Bueno… El de Unicornio era un Unicornio. La Avenida 19 no era, o al menos no me lo parecía dentro de la simpleza encerrada por mi imaginario infantil el expendio de drogas que hoy es.

Esa fue mi Santa Bárbara, perdida entre malos recuerdos de colegio, entre colibríes con sus picos metidos en cartuchos y astromelias, con su carrilera de tren y sus calles y lotes sin urbanizar. Con su jauría de biyis tropeleros y vecinos calzando sus Reebok de velcro. A ti te habrían quedado bien. Con sus vigilantes amables de edificio y sus separadores verdes entre calle y calle. Esa fue mi carrera 15 con 119. Con su Sánduchón y Dulcinea y su Peluquería Jet Set. Con sus ángulos de identificación de calles en concreto, su Pizza Hut, su Librería del Ingeniero, su 2 x 3, su Olímpica, sus alquileres de películas en betamax, y sus almacenes de bicicletas, helados y productos fotográficos de la 15. Con su expendio de antenas parabólicas denominado ‘Casa del Satélite’, lugar en donde también, por alguna razón se conseguían unidades de goma de mascar con sus Garbage Pail Kids. Con su Coca-Cola gigante y luminosa de la 19 con 116, y con una cantidad de símbolos vulgares del capitalismo y lo foráneo a los que con todo y eso mi corazón sigue amando, porque fueron mis fetiches de infancia.

Voy a volver un día a caminar por esa 116. A sentarme frente a la carrilera y a ver a una moneda de 100 resultando aplanada por la locomotora diesel. A comprar un sándwich de queso con pan duro y una Cerveza Águila en la Charcutería Roís. A pensar que soy joven y esperar por el bus de colegio en la 119 con 15. A subir a Usaquén sin tener que ver el complejo mercantilista de restaurantes en el que se ha convertido. A pensar que aún necesitamos antenas receptoras de televisión satelital y que el servicio de cable es cosa primitiva, de cuatro o cinco canales. A reservar mi lugar en el palco de la Pizza Nostra, frente a la bolera, y a pedir una malteada de fresa o un brownie molido de la Cigarrería Multicentro. A visitar el Whopper King y sin traicionar mi vegetarianismo pedir una porción de papas fritas con alguna salsa fuerte. Voy a volver un día a Santa Bárbara, de donde quizá no debí salir.. ¿Vendrías conmigo?

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PERFIL
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Andrés Ospina nace en 1976. Durante 1980 cursa preescolar en las guarderías La Frasadita y Juan Salvador Gaviota. Recibe su grado de kínder en el Jardín Infantil Piloto Federico Froebel. Desde 1982 hace parte del Gimnasio del Norte, entidad de la que cancelan su matricula en 1991. En 1992 ingresa al Gimnasio Los Robles, de donde se titula en 1994, tras repetir Décimo Grado. Trata de aprender Música y Literatura en la Universidad de Los Andes. Durante 1998 y 2000 co-redacta y funda el desaparecido sitio El Utensilio. Desde 2002 ha sido colaborador con revistas como Cambio, Rolling Stone o CARAS; realizador 99.1, hoy Radiónica (emisora en la que trabaja para los espacios 'La Silla Eléctrica' y 'Rockuerdos'), y libretista e investigador para el magazín de televisión Culturama. Entre los proyectos en los que comparte las culpas están www.museovintage.com y www.elblogotazo.com. De momento prepara una novela sobre un psiquiatra forense demente, y la exposición Bogotá Retroactiva.

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    Viaje a Bogotá: 1960

    Me aferro a la creencia -entre fantasiosa y mística- de que son los objetos quienes nos buscan a nosotros, y no nosotros a ellos.

    Al presentársenos sin haberlos convocado, archivos como el que hoy resaltamos parecieran comprobar tan alucinada convicción.

    Ante la escasez de documentos fílmicos ambientados en la Bogotá de mediados del siglo XX, y en color, cualquier hallazgo de dicha índole alcanza sin dificultad la categoría de incunable.

    Para nuestra fortuna estas imágenes se quedaron, convertidas en cientos de cuadros por minuto, en tecnicolor, como una sucesión medio anárquica de planos secuencia, desmintiendo el prejuicio de que los ojos de quienes habitaron esta ciudad en 1960 veían sólo en blanco y negro.

    Una familia de extranjeros -con cuyos herederos no hemos podido establecer contacto- vino de visita a la ciudad para registrar estos 621 segundos ambientados en una Bogotá que poco se parece a la actual.

    Cierto usuario de YouTube --de seguro miembro del grupo familiar de turistas de mitad de siglo-- se dio a la tarea de transferirlo a digital, tal vez desde una película en formato súper 8, y de subirlo a la red.

     



    Lo que se ve -puesto en palabras (siempre imperfectas)- es algo así como esto:

    Un barrio Santa Fe, aún despojado de las hordas de trabajadores sexuales de los tres géneros que han convertido al decadente vecindario en su sede, es el solariego remanso donde unos pequeños se columpian mientras alrededor se engullen rosados y esponjosos algodones de azúcar.

    Luego, la familia en pleno, ataviada con notable cuidado, asciende a Monserrate. A lo lejos se divisa el teleférico.
    Después se dirigen hacia un Salto del Tequendama cuyo aire y aguas aún parecen respirables y abundantes.

    Una tercera estación en el periplo turístico son las minas de sal en Zipaquirá. Los pequeños tratan de arriar a un asno terco por entre algún baldío de lo que podrían ser las inmediaciones de la Autopista Norte o la carretera Guaymaral vía Chía. Los adultos se entretienen escanciando jugos y degustando colaciones vernáculas.

    kerpelkohn.jpg
    El que parece ser el padre, sumido en un tabaquismo al que no aparenta estár interesado en renunciar, satisface su adicción con orgullo (mucho antes de que dicha costumbre se convirtiera en un hábito condenado por la sociedad).

    Luego, en las terrazas aún habilitadas de un muy joven Aeropuerto El Dorado, los visitantes se despiden, y sus gestos, algo sospechosos, nos hacen dudar acerca de si les gustó o no la ciudad, o si sus sonrisas (tal vez forzadas) son producto de las reglas de cortesía para con el anfitrión, de quien se están despidiendo.

    He tratado sin éxito de establecer contacto con el responsable de semejante ofrenda a nuestro muy escaso patrimonio filmográfico.

    Por tanto, ante la ausencia de voces en qué apoyarme, haré de la especulación mi mayor herramienta investigativa acerca de la procedencia de la misteriosa familia.

    "Kohn Kerpel Goodfriend Sernik 1960" es el título del clip.

    "A 1960 trip tgermanio.jpgo Colombia, SA, by the Goodfriends, to visit the Bogota based cousins" es la descripción que le sigue.

    Algunas obviedades pueden deducirse:

    Kohn, Kerpel y Sernik son (evidentemente) apellidos. Aunque Goodfriend pareciera no serlo, una rápida revisión a algunos documentos genealógicos desmiente nuestras dudas.

    Según indica un mapa, la mayor parte de 'Goodfriends' diseminados en el mundo proviene de Estados Unidos, Canadá y Argentina. Por otro lado, no existen documentos que avalen la existencia de alguna familia Goodfriend en Bogotá (ni ahora ni en los 60 del siglo XX). Goodfriend es la variable inglesa de Guot Vriunt, apellido del que tampoco parece haber registros en la ciudad.


    Tampoco disponemos (que se sepa) de indicios de la existencia de una familia Sernik establecida en Colombia. Como una anotación al margen se sabe que Sernik es el nombre de un alimento polaco de evidente semejanza con el popular 'cheesecake'.

    Con respecto a Kohn y a Kerpel sí hay pistas.

    Al observar la guía telefónica de 1958 aparecen varios individuos identificados con dicho apellido... Guillermo Kohn Olaya, Rodolfo Kohn Olaya y Salomón Kohn.

    Hay algunos Kerpel, también, muchos de ellos habitantes de vecindarios cercanos al lugar en donde tienen lugar las tomas de parque... Benjamín y Enrique Kerpel.
     

    En lo relacionado con los orígenes del apellido Kohn esisten dos teorías: Una lo considera judío; la otra, gaélico-irlandés.

    Lo cierto es que un destacado técnico de la fábrica de cerveza Bavaria, de hecho, llevaba por nombre Rudolf Kohn. Nació en Pilsen (Checoslovaquia), y ya adulto se radicó en Bogotá, para trabajar con la naciente firma. Era hijo de Wilhelm J. Kohn y Teresa Arnstein.

    galpones.jpg
    Tras algunas diferencias con su jefe --don Leo Kopp-- el señor Kohn inició una suerte de disidencia de la firma, lo que le llevaría en 1903 a fundar la casa Germania, productora entre algunas otras de las cerveza del mismo nombre, además de la Pilsener, la Azteca y la Cabrito; y de bebidas a base de malta tipo Maltogen, Biomalta y Malta Sansón.

    Durante años, la empresa de Kohn disputó con Bavaria el liderazgo en el mercado del popular fermento de cebada. Kohn falleció en 1935. En una de aquellas ironías corporativas Bavaria convenció a sus herederos de venderla y absorbió en 1945 a Germania. Triste destino el de las empresas que como Aces o Germania son adquiridas por una más grande con el mezquino propósito de ponerles fin.

    Debido a sus exiguas utilidades, la planta productora de Germania fue clausurada en 1960 y vendida como chatarra a la Universidad de Los Andes, pero la marca siguió produciéndose hasta el comienzo de los 80.
    De la infancia recuerdo los trolebuses exhibiendo avisos de Cerveza Germania y las cuñas radiales interpretadas por un grupo de jayanes de voz gruesa, vociferando los versos: "Cerveza Germania... Y se siente de primera".
     

    Como testimonio de lo que fuera Germania nos queda la ruta de buses ejecutivos que ostenta esa identidad.

    germanios.jpg
    Los primos Kohn a los que vemos en este video podrían ser entonces una rama familiar de don Rudolf, y de los Kerpel (ambos de origen hebreo) radicada en otro país.


    No llegué al descaro de indagar entre los dos Kohn que figuran en la más reciente edición del directorio de abonados de la ETB, porque en ocasiones me abstengo de husmear en vidas ajenas.

    Si uno de los que estuvieron presentes en esta faena turística de 1960 llega a reconocerse a sí mismo o a alguno de sus antepasados en el video y puede proporcionarnos alguna información al respecto, lo agradeceremos.

    Es posible que muchos de los protagonistas de este documento ya se hayan ido del planeta. Pero nos quedarán sus hijos y nietos.

    Tal vez ellochimeneas.jpgs mismos hayan alcanzado a escapar al olvido, pues su supervivencia quedó de alguna forma garantizada por este filmograma, envuelto en la bruma del misterio y en la escasa luz que alumbra unos colores poco definidos.

    Por ahora sólo nos queda imaginar. Si alguno de los lectores de la presente nota cuenta con pistas adicionales la ciudad se los agradecerá.

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  • Entretenimiento

    100 canciones esenciales en la historia del rock bogotano (1963-2011)

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    En cuestión de música los listados definitivos siempre serán materia de conflicto. Escoger 100 obras como las más representativas de un movimiento determinado y descartar otro tanto equivale a proporcionar municiones para el combate a los inconformes, y a despertar la sensibilidad de quienes -muchas veces con razón- se sienten excluidos.

    Emprender un proyecto de semejante envergadura en una ciudad goza -además- de un amplio número de peculiaridades. Los registros documentales son pobres. Las fuentes de consulta, incompletas. No hay listados. Las historias están fragmentadas. Y, lo que es aún más grave, el acceso y la consecución del material sonoro es labor más propia de un arqueólogo que de un coleccionista.

    Aun así la aventura termina por volverse fascinante. Un permanente temor al desconsiderado error de la omisión, y las intenciones nobles, aunque quijotescas, de aglutinar en 100 canciones lo mejor -o cuanto menos lo más representativo del rock bogotano, convierten a semejante empresa en una tarea delicada.

    Quienes sean suspicaces en cuestiones de lenguaje habrán notado la deliberada omisión del artículo determinado 'las' en el título escogido para la presente lista.

    Ello se debe a que hablar de 'las 100 canciones' sería en extremo pretencioso, y enviaría un mensaje cifrado, insinuando que las creaciones a continuación enunciadas son -en efecto- verdad inobjetable.

    El ejercicio de dar una mirada de espejo retrovisor a nuestra música pone de manifiesto una buena cantidad de enunciados que sin duda ameritarían un examen ulterior y que inspiran preguntas en las mentes inquietas.

    ¿Por qué la abrumadora mayoría de discos aquí mencionados nunca fue reeditada? ¿Cuántas de estas canciones están presentes, verdaderamente, en la memoria colectiva de los bogotanos? ¿Existe alguna explicación que justifique el hecho de que muchos de los artistas mencionados no hayan lanzado más de un disco de larga duración, o -en muchos casos- un sencillo al mercado? ¿Por qué hay tan pocos solistas? ¿A qué se debe que -al compararnos con otros territorios- el aporte femenino sea tan escaso? ¿Qué medida de responsabilidad compete a cada uno de los actores de la industria en el hecho de que las mencionadas obras no estén tan presentes en nuestros recuerdos?

    Como sea El Blogotazo espera que el siguiente sea un buen divertimento alrededor de algunos de los más memorables sonidos producidos en la capital, y que, de la misma forma, posibilite reacciones alrededor de un tema que, sin duda, ameritaría algo menos de indiferencia.

    Habrá quienes caigan con su oleada de críticas, hecho que, más en aras de la diversidad de conceptos que de la polémica, debe ser considerado como positivo.

    Por tanto este tablón público da la bienvenida a sugerencias, correcciones, insultos y aclaraciones.

    Aquí vamos...


    1. Bolero Falaz - Aterciopelados



    Por ser, casi con seguridad, la pieza de rock hecho en Colombia más popular en el resto del mundo. Por haber apuntalado nuestros sonidos hasta a escenarios que hasta ese momento -por la mala suerte y las decisiones erráticas- le estuvieron vedados. Por tratarse de una de las obras del que hasta la fecha ha sido el proyecto más sostenible en su género, en un mar de experiencias no muy afortunadas. Por haber visibilizado una naciente escena, antes enclavada en el subsuelo de una Bogotá que quería hablarle al mundo, 'Bolero falaz' es, con el beneficio de la subjetividad, la más relevante de las piezas de rock confeccionadas en territorio capitalino. La canción se inspiró en los conflictos vividos por Héctor Buitrago y Andrea Echeverri al término de su vida como pareja, como una especie de caricatura creada a partir de los tradicionales esquemas de la música romántica. Su videoclip, una de las últimas oportunidades de contemplar el aterrador aspecto de esa vía espinosa y gris llamada 'Troncal de la Caracas', fue éxito instantáneo en el recién inaugurado canal MTV Latino.


    2. Emiliano Pinilla - Banda Nueva



    Quiso el destino que en 1973 cuatro jóvenes bogotanos en sus tempranos 20 lograran convencer a Eduardo Calle -propietario de Discos Bambuco- de financiarles el capricho de grabar un disco de rock. Y quiso la suerte que don Eduardo se olvidara del asunto por un año, permitiéndoles usar el estudio por espacio de casi 10 meses, cada fin de semana. El resultado: una producción que a la fecha sigue siendo referente de excepción en la historia de nuestra música. 'La gran feria' es la obra maestra por excelencia del rock hecho en Bogotá y mezclado en Caracas. 'Emiliano Pinilla' por su parte, una extraña fusión entre ritmos latinos y rock, fue el sencillo que apuntaló una carrera de uno de los más prometedores ensambles del país, por desgracia extinto demasiado temprano.


    3. Siloé - Compañía Ilimitada



    Cuando nadie en todo el país se atrevía a hacer rock en castellano. Cuando el destino parecía indicar que ninguna producción de esta índole en Colombia habría de tener éxito alguno, y cuando la fe de unos pocos había comenzado a ceder su lugar al escepticismo de todos, Compañía Ilimitada, una de las bandas más persistentes en la historia de nuestra música, irrumpió con un trabajo digno de ser prensado y oído en cualquier otro país. 'Siloé', una canción salida del creciente interés de Piyo por el urbanismo y una prolongada estadía en Cali, fue el inicio de un largo periodo de silencio para los descreídos. La segunda de las tres versiones existentes de esta canción cuenta, además, con el crédito en la producción de Andrew Loog Oldham, uno de los nombres más significativos en la historia de la música contemporánea a escala global.


    4. Don Simón - Génesis



    Tras la desintegración de Los Speakers (junto a Los Flippers una de las dos bandas más recordadas de los 60 bogotanos en el siglo XX) Humberto Monroy y algunos amigos músicos decidieron radicarse en el territorio rural de Usme, para vivir en comunión con el Cosmos, en conformidad con lo que cualquier hippie consideraría una vida perfecta. Comenzaron a ensayar con instrumentos acústicos y a hacer música más orientada hacia ritmos autóctonos que hacia el rock and roll. Se hicieron llamar 'El Gen', y luego se convirtieron en Génesis. 'Don Simón' obra perteneciente al disco homónimo fue lanzada en Radio Visión mediante una campaña de expectativa en la que en teoría se buscaba a un hombre extraviado. Lo cierto es que la canción fue dedicada a un constructor de instrumentos con el que Humo se tropezó en sus correrías por el país. 'Don Simón' es la obra original más conocida de la más importante banda de los 70 en la ciudad.

    5. Ovni - Los Flippers


    Terminada la década de los 70 del siglo XX, Los Flippers se embarcaron en una gira patrocinada por la línea de cosméticos London Look. La idea era desplazarse por varias ciudades del país en un autobús acondicionado para tales efectos, diseminando su repertorio por todo el territorio nacional. Tras dicha experiencia, afortunada por demás, los Flippers quedaron reducidos a un trío, reforzado -eso sí- por el fichaje de Charlie Cardona, una de las mejores voces de entonces. 'Pronto viviremos un mundo mejor' es el resultado de esta triada de creadores, creando una música más compleja que aquella por la que la banda se había hecho famosa en la década anterior. Vientos, una decidida influencia de músicos negros y amalgamas rítmicas hicieron de este disco el mejor logrado por Los Flippers en su segundo decenio de vida. 'Ovni', historia de un encuentro extraterrestre, sorprende por su energía, por sus versos alucinados y por el esplendor vocal del difunto Cardona.


    6. Si la guerra es buen negocio invierte a tus hijos - Los Speakers



    El advenimiento de las producciones autofinanciadas se anticipó por mucho a la oleada masiva de músicos que en los 90, extenuados por la indiferencia de la industria disquera, decidieron convertirlas en una opción para no extinguirse. Tras retornar de una gira por Ecuador, y ya con cuatro álbumes en los anaqueles de las tiendas, Roberto Fiorilli, Humberto Monroy y Rodrigo García comenzaron a trabajar lo que habría de ser su quinto larga duración. Se trataba de un proyecto más ambicioso y experimental en materia sonora y temática (con canciones pacifistas, decididamente rebeldes, y no muy fáciles de programar en la radio de entonces). Los rechazos se sucedieron uno tras otro. No obstante, tras haber convencido a David Drezner (de Ingesón) de permitirles el uso del estudio gratuitamente a cambio de mencionarlo en el disco 'Los Speakers... en el maravilloso mundo de Ingesón' vio la luz. 'Si la guerra es buen negocio invierte a tus hijos' es una suerte de marcha satírica en contra de las confrontaciones bélicas en la que los tres integrantes cantan al unísono.


    7. Ay qué dolor - La Derecha



    Difícil (con todo y lo fastidioso que suena) rehusarse a emplear el absurdo término 'alternativo' para aludir al movimiento del rock bogotano de los años finales del siglo XX en Bogotá. Porque sólo puede ser alternativo lo que es minoritario, y la corriente imperante del momento fue, precisamente aquella cobijada por tan mal utilizado concepto. La Derecha, una combinación entre música y elementos de teatralidad puestos en escena, lanzó un primer disco, producido por el británico Richard Blair. Bastaron algunos meses para que, a través de espacios televisivos como el recordado 'Mucha Música' la canción se convirtiera en uno de los emblemas de la música del momento. Pocos años después, el destino convertiría a Mario Duarte en uno de los gestores del primer festival Rock al Parque, una iniciativa de proporciones impredecibles, convertida desde hace años en el evento masivo de mayor trascendencia en la ciudad.


    8. Igor y Penélope - Pasaporte



    El pop colombiano de los 80 del siglo XX debe sin duda un postergado reconocimiento a Pasaporte. Esta banda, también conformada en gran parte por ex miembros de algunos proyectos truncos en años anteriores, enfrentó el reto insoslayable de debutar en el escenario del multitudinario Concierto de Conciertos. Su único éxito, hasta el momento, había sido 'Igor y Penélope' una canción a la que Bogotá conoció a través de 88.9 Súper Stereo, de Todelar Stereo y de Radio Tequendama, las únicas estaciones interesadas en programar el género. El estupendo teclado de Pablo Tedeschi y la voz de Elsa Riveros hicieron de ésta un clásico instantáneo, cuyo videoclip fue el inicio de una brillante carrera como director para Simón Brand. Como curiosidad debe anotarse que la autoría de esta pieza icónica se debe a Fernando Caballero (Zona Postal).

    9. El rock no te necesita - Hora Local


    Más una banda de bares que de radio, a Hora Local le corresponde el honor de haber hecho un rock mucho menos ingenuo que el de la mayoría de sus contemporáneos, centrados sobre todo en problemáticas adolescentes. 'El rock no te necesita', grabada como muchas producciones de entonces en los estudios de William Constaín, no fue objeto de la aplastante acogida de sus contemporáneas 'La calle (Compañía Ilimitada)' o 'Igor y Penélope (Pasaporte)'. No obstante, el círculo íntimo de conocedores del género hoy la trata con mayor respeto.


    10. La causa nacional - Sociedad Anónima


    El ingenio cáustico de Carlos Posada (cuya salida de Compañía Ilimitada se debió en gran parte a divergencias en relación con el nivel de acidez admitido en el PH de sus canciones) se sumó a algunos otros músicos de posiciones ideológicas similares, en una especie de disidencia colectiva. Tras algunos años de trabajo y en virtud del repentino despegue del fenómeno y de un renovado y sospechoso interés de las disqueras, Sociedad Anónima consiguió prensar un sencillo cuya cara A ('La causa nacional') fue número uno durante algunos días en los 11 Superéxitos de 88.9. El éxito sirvió para que Polydor les grabara un LP completo. 'La causa nacional' surgió inspirada en las noticias de violencia y narcotráfico que por entonces abundaban en los informativos de televisión.

    11. El platanal - 1280 Almas
     


    En 1996, cobijados bajo el manto protector de Discos BMG, y ya con dos producciones discográficas en su currículo, esta banda con nombre extractado de una novela de Jim Thompson, se aprestaba a lanzar un álbum al que se llamó 'La 22'. 'El platanal', otra de las muchas canciones inspiradas en las infamias experimentadas por el país como consecuencia del conflicto armado, es un clásico en todo su derecho, y representa como pocas un amargo momento de la historia del país cuyo fin aún no se vislumbra.

    12. Mujer gala - Aterciopelados



    Suena y huele tal como sonaban y olían los mal llamados 'bares alternativos' de entonces. Después de una destacada carrera en el circuito bogotano, y de hacerse famosos en espacios regentados por ellos, tales como Transilvania, Delia y los Aminoácidos fueron de a poco transformándose en Aterciopelados. El nombre estaba inspirado en un texto de Simone de Beauvoir, en el que se mencionaba una "aterciopelada flor de la pasión". 'Mujer gala', cuya primera versión fue modestamente grabada en los estudios de Javeriana Stereo, se convirtió en un éxito radial inmediato, y a la postre, en el prólogo a una de las carreras más consistentes en la historia reciente de nuestro rock.


    13. Cali girls - Ship



    Ship no pretendía ser una banda. Esta afortunada reunión de músicos surgió, más bien, de la necesidad de reunir a algunos instrumentistas para poner a prueba el recientemente inaugurado estudio de Fonovisión (más adelante llamado Audiovisión). La pretensión de los inversionistas era convertir a estas instalaciones para producción de música en las más modernas de América Latina. Para ello contrataron a Eddie Krammer (célebre ingeniero de sonido), y convocaron a Jorge Barco para que sirviera de conejillo de Indias. Fue tal su entusiasmo con la idea que, una vez terminadas las sesiones, Barco se endeudó en varias decenas de miles de dólares para producir lo que a la postre sería el álbum 'Born', primera y única obra de Ship. 'Cali girls' les canta en perfecto inglés a las mujeres de la capital vallecaucana y muestra que aún en los distantes 80 del siglo XX era posible hacer discos colombianos de calidad destacable.

    14. Joricamba - Columna de fuego


    A comienzos de los 70 del siglo XX, Jaime Rodríguez, Marco Giraldo y Roberto Fiorilli (todos ellos sobrevivientes de la ola sesentera) trabajaban como músicos acompañantes en un centro nocturno llamado El Castillo de Chapultepec. La necesidad de ampliar su repertorio los llevó a explorar ritmos tropicales, además de rancheras, vallenatos, tangos, bossanovas y aires del Pacífico. Con el tiempo los tres dieron inicio al curioso proyecto de mezclar por primera vez estos últimos sonidos con el rock. Como resultado quedaron dos discos de larga duración, uno de ellos grabado en España, una gira por territorio Europeo y esta canción, basada en los lamentos de los esclavos negros al ser sometidos a horripilantes vejaciones laborales.

    15. El excusado - Distrito Especial


    "Puse un negocio en Chapinero, pero un gamín me lo incendió. Los del seguro se burlaron. Su polizá ya se venció". Versos inocentes y cómicos como este hacen parte de la muy bogotana letra de esta obra, a ritmo de 'gastrofunk', una buena descripción de algunos de los lugares más emblemáticos de aquella Bogotá de finales de los 80 del siglo XX. Nadie habría imaginado que Andrea Echeverri, autora de la carátula y artista plástica en ciernes, habría de convertirse en uno de los emblemas femeninos del rock en la ciudad.


    16. Alba - Iván y Lucía



    Sin saberlo el poeta José Luis Díaz-Granados escribió la letra de una de las canciones que -a mediados de la penúltima década del siglo XX- circularían con largueza a través de cintas magnetofónicas distribuidas entre amigos. Desde 1981 Iván Benavides y Lucía Pulido hicieron una carrera a fuerza de construir un nombre en la escena bohemia bogotana de entonces, a la manera de la nueva trova cubana y la nueva canción chilena y argentina.

    17. No ha pasado nada - Zona Postal


    Jaqui Rozo, Eduardo de Narváez, Juan González, Coque Arango,
    Bruno Mancini, Mak Macario García Calvo y Fernando Caballero fueron, en distintas etapas, el núcleo de este proyecto, dos de cuyas canciones, prensadas en un disco sencillo, alcanzaron alguna medida de figuración en la radio AM y FM bogotana, por allá en 1988. 'No ha pasado nada', inscrita en la línea de protestas airadas en contra de la situación colombiana en aquel entonces goza de la misma vigencia dos décadas después de haber sido escrita.


    18. El rey del pañete - Banda Sonora


    El gran Félix Riaño, inquieto músico, periodista, investigador y voz oficial del canal CityTv, logró una buena medida de popularidad en la ciudad debido a su trabajo en estaciones de radio y a una canción grabada en homenaje a la radio. Al comienzo de los 90 del siglo XX, y antes de convertirse en Félix Sant-Jordi, este creador multifuncional de sobrados talentos deleitó a la ciudad con una grabación en homenaje a los honorables representantes del gremio de la construcción en Bogotá. Se inspiró en las palabras de un pariente cercano, quien decía envidiar a quienes tenían tal actividad por oficio.

    19. Hay un daño en el baño - Bloque de Búsqueda



    La Provincia, banda acompañante de Carlos Vives, contaba sin problema con el talento suficiente como para tomar distancia de su nombre y desarrollar un proyecto independiente. Figuras ligadas por distintos motivos a la historia de nuestra música, tales como Iván Benavides, Teto Ocampo, Maité Montero, Pablo Bernal y Carlos Iván Medina hicieron parte de esta iniciativa, de la que nos quedan dos excelentes álbumes como imborrable testimonio. 'Hay un daño en el baño' es, posiblemente, la más popular de sus canciones.

    20. The 'Fuck'lands - Crash



    Las canciones del que estaba llamado a convertirse en el primer álbum de esta súper banda bogotana, conformada por veteranos de algunos otras agrupaciones tales como Augusto Martelo (Malanga, Hope) y el eterno músico de sesión Ernie Becerra, además del hawaiano Randy Dowling, nunca fueron prensadas en disco. Tal vez se tardaron demasiado para hacer un LP, hasta el grado de suspender su lanzamiento, por coincidir exactamente con la eclosión del fenómeno rock en español de 1988. Las canciones, todas angloparlantes, habrían sonado fuera de contexto en medio de Compañía Ilimitada, Pasaporte y Sociedad Anónima. 'The 'Fuck'lands', joya inédita, fue escrita como una protesta más ante el conflicto Inglaterra-Argentina. No es coincidencia que The Clash y Crash estén separados tan sólo por una de las 26 letras del alfabeto inglés. Al menos en esta pieza su sonido es muy similar.


    21. El golpe del pájaro - Los Speakers



    Esta versión "traducida al castellano" del clásico de los Trashmen, conformada por secuencias onomatopéyicas cantadas de manera instintiva, fue el epígrafe a una corta aunque prolífica carrera, a un ritmo de producción de disco por año, entre 1965 y 1969. La portada del álbum debut de esta banda bogotana es uno de los símbolos visibles de los 60 en la ciudad, con las fotos brumosas en la Estación de la Sabana, procurando lucir como Liverpool.

    22. Nievecita - Malanga



    Se trata de un sencillo autogestionado por los miembros de la banda. Los nombres de sus integrantes son recordados por distintos Motivos. Augusto Martelo, Alexei Restrepo, Chucho Merchán , Álvaro Galvis y Carlos Álvarez -con la cooperación decidida de personajes como Edgard Hozmann- hicieron de éste una pieza infaltable en toda buena colección de rock bogotano. Con una evidente influencia de Carlos Santana, la ciudad se queda con la frustración de no tener un álbum completo confeccionado por las inquietas manos de Malanga.

    23. Desdoblamiento - Los Flippers



    Sumergido en su interés por experiencias astrales y meditaciones trascendentales e intrascendentes, Arturo Astudillo (hoy convertido en un gurú de la alimentación) sorprende con esta pieza suelta del conjunto de obras que componen el estupendo 'Pronto viviremos un mundo mejor'. De nuevo resaltan los vientos y el impecable trabajo vocal de Charlie Cardona.


    24. That is only love - Miguel Durier


    Miguel Durier, tan indisciplinado como talentoso, desertó de Los Flippers, con el compromiso a cuestas de grabar un nuevo disco, para irse en pos de Los Cuatro Crickets a territorio mexicano. Su personalidad, díscola y aventurera lo llevó después a Nueva York, lugar en donde vivió buena parte de su juventud, en circunstancias no siempre halagüeñas. 'That is only love' es una pieza inédita, jamás prensada en formato de disco. Un buen testimonio de su potencial creativo, no despojado de cierto sentimiento de frustración por su pronta partida.

    25. Become - The Hall Effect


    Tal como al comienzo de los 80 era mal visto que unos bogotanos trataran de hacer rock hispanohablante, en el siglo XXI se hizo poco popular el que quisieran hacerlo en la lengua de Shakespeare. Más allá de lo anterior, a fuerza de persistencia, disciplina y talento, D-MIC cambió su nombre por The Hall Effect y se sometió a un positivo veredicto del público con su álbum debut 'Aim at me'. 'Become' su primer éxito, fue un buen pretexto para poner a Bogotá al tanto de las capacidades de Óscar Correa como cantante y de la inventiva guitarra (muy a la inglesa) de Charry. Pero, sobre todo, sirvió de base para capturar la atención del legendario Phil Manzanera, quien, después de haber sido bien impresionado por ellos y de refrendar sus nexos cercanos con Colombia accedió a producir un segundo disco para ellos.

    26. Deep cut - Traphico



    A Traphico le corresponde el privilegio de haber sido la primera banda colombiana en figurar en un aviso de página entera (pagado, naturalmente) en la revista 'Billboard'. Todo fue posible gracias a la visión de un empresario empírico y talentoso a quien muchos de los avances del rock como industria durante los 70 y 80 deben ser endilgados. Hablamos de el gran Armando Plata Camacho, su manejador, gerente de la firma Espectáculos. Después del lanzamiento de su primer álbum, esta singular banda conformada por el genial Ernesto 'Che' Rozo, el ruso Vitalii Druzhinin, Miguel Alzate y Enrique 'Blue' Martínez tuvo que enfrentarse a la partida de su vocalista soviético. Su segundo disco, llamado a sellar con consagración como estrellas nacionales del rock se abrió con este 'Deep cut', muy a la manera de Rush. Aunque no fue un éxito comercial, marca un punto interesante en la historia de nuestro rock, a ritmo progresivo.

    27. Mundo de imágenes - Banda Nueva


    Juan Carrillo (una de las voces más dulces de nuestro rock) fue el autor de esta canción, dedicada a quienes, a través de artilugios escapistas pretenden sustraerse al mundo circundante. Una magnífica melodía, buenas armonías vocales y el hecho de haber sido un éxito radial en 1974 la convierten en pieza fundamental de este cuadro de honor.


    28. María - Compañía Ilimitada



    María es el resultado de un pleito amistoso entre tres ex alumnos del Gimnasio Moderno. Para 1984, el poeta y financiero Gonzalo Mallarino, hoy una de las figuras prominentes de la narrativa en el país y gran fabulador de Bogotá esperaba su primera hija, María. Juancho Pulido y Piyo Jaramillo se tardaron demasiado en visitar a su ex condiscípulo, quien en tono de sorna les reclamó. A manera de desagravio ambos llegaron a su casa con esta canción, clásico contenido en el sencillo 'El año del fuego', primera incursión discográfica de un dúo que antes fue grupo.

    29. Sueñas, quieres, dices - Génesis



    "Llévales flores y meditación a los que están muriendo de inanición" dice Humberto Monroy en la primera canción de tendencias autocríticas ante los ideales -muchas veces ingenuos- de la comunidad hippie. La canción -con un brillante uso de escalas cromáticas- toma distancia de las proclamas naíf de años anteriores, y demuestra la versatilidad de Monroy como letrista.

    30. Latino - Harold
     

    A Harold se le recuerda -en primer término- como uno de los grandes representantes de la llamada 'nueva ola' colombiana y como miembro prominente del grupo de artistas de Estudio 15. Otros, más jóvenes, hablan de él como el estupendo creador de música publicitaria que siempre ha sido. Sin embargo 'Evolución', álbum al que pertenece 'Latino' nos muestra su más espléndida, y al mismo tiempo menos conocida faceta. Funk grabado a 2.600 metros de altura, con fuerte presencia de vientos, y no pocas incursiones experimentales.

    31. Los porcinos - Sociedad Anónima



    Agobiado por las presiones de algunos de los representantes de la aristocracia bogotana radicados en Villa de Leyva, a su vez descontentos con las conductas díscolas de Carlos Posada en sus viajes a tan pacífico remanso, éste decidió escribir 'Los porcinos'. La canción crítica la muy colombiana proclividad al chismorreo, desplegada con largueza por muchos de nuestros compatriotas.

    32. Cinco pistolas - Mario Duarte


    Tal vez animado por su creciente popularidad, debida a incursiones actorales en la popular telenovela 'Yo soy Betty... la fea', el talentoso músico cartagenero se decidió a iniciar con firmeza una carrera como solista. El álbum recibió buenas críticas, pero a la vez contó con discreta divulgación. Años más tarde, su utilización para la banda sonora de la película 'El carro', le permitió disfrutar de la vitrina que siempre mereció. 'Golpe de ala' (título del disco y de una de sus canciones) nos deja como recuerdo esta brillante canción, en muchos sentidos superior a las ejecutorias de Duarte con La Derecha (mucho más famosas).

    33. Bam - Doctor Krápula


    Con inusual constancia y destacable éxito, Doctor Krápula pertenece a la generación de bandas bogotanas surgidas con el siglo XXI. Su popularidad, debida en gran parte al carismático temperamento del vocalista Mario Muñoz, los convirtió en protagonistas de una trayectoria ascendente con relativa repercusión internacional y les mantiene con vida después de una década, algo inusual en lo que a rock bogotano respecta. 'Bam', una proclama onomatopéyica anti-violencia, es -si bien no su mejor canción- por lo menos una de las más populares.

    34. The train kept a rollin' - Time Machine


    Yamel Uribe, Roberto Fiorilli, Óscar Lasprilla y Fernando Córdoba (todos ellos ex miembros de bandas importantes al comienzo de los 60 del siglo XX) se unieron para conformar uno de los mejores ensambles musicales de su momento. Triste es decirlo, nos quedan tan sólo cuatro canciones, prensadas por Disco 15, como testimonio de sus afortunadas incursiones en el circuito bogotano de bares de entonces. Su mayor mérito consistió, tal vez, en la selección de un repertorio bastante más atrevido que el de sus contemporáneos. Su versión de este 'standard' del jazz (más conocido quizá en interpretación de los Yardbirds) lo dice todo.

    35. Mi verdad - Ex3


    A comienzos de los 90 del siglo XX un grupo de veteranos se reunieron (ya habían estado tocando juntos a comienzos del siglo XX bajo el mismo nombre) para grabar este éxito, de altísimo impacto en la radio de entonces. Chucho Merchán hizo las veces de productor de un álbum cuyas ventas, como suele ocurrir, no se acomidieron con la calidad de los músicos responsables de su manufactura. La voz de Rubén Morales, su vocalista, ya era bien conocida de todos por sus frecuentes apariciones en música publicitaria. Nombres como el de Blu Martínez, Alexei Restrepo, Iván Sotomayor y Nacho Pilonieta deben, sin duda, son dignos de un lugar prominente en la historia de nuestro rock.

    36. Cali es Cali - Odio a Botero


    Ocurrente candidato a la presidencia de la República, ciudadano emérito del Estado de Orland, posmoderno Gabriel Antonio Goyeneche Corredor, René Segura es una de las figuras más polémicas y queridas del rock hecho en Bogotá. La voz 'paila' de la banda, cómo ellos mismos la denominaron, y Carolina Cantor (la melodiosa), fueron por años la base para una de las más populares agrupaciones representantes del punk en la ciudad. Lo anterior, por supuesto, gracias a la presencia tutelar de figuras como el entrañable Reggae Man y el Señor Plátano.


    37. Los desertores - Pasaporte


    Una estupenda balada, con un magnífico trabajo vocal de Elsa Riveros, fueron el colofón para un disco al que la historia recordará por tres o cuatro canciones, por su considerable volumen de ventas y por haber sido el prólogo a una carrera que, por la misma esterilidad del entorno, se quedó al comienzo del camino. Produce nostalgia el pensar qué habría sido de nuestro pop-rock si el entusiasmo de aquel 1988 se hubiera mantenido, y no hay nada mejor que "la gloria de los desertores" para recordarlo.


    38. La payola de Los Marinillos - Troller y Arias



    "Si no pagan el millón no les pegó la canción en la nueva programación de mi radioestación". Esta sentencia -tan certera como dolorosa- a ritmo de trova paisa, es, hasta el día de hoy, la más pura forma de denuncia jamás ejercida por músico alguno alrededor de la tiranía de los programadores de emisoras. Con una mano siempre lista para fustigar al artista y la otra dispuesta a recibir sobornos a cambio de incluir una canción en el repertorio de las estaciones de radio a su cargo. 'La payola de Los Marinillos', buena oportunidad para oír a dos miembros de la más pura raigambre cachaca impostando el acento antioqueño, hace reír y llorar.


    39. Redes rojas - Catedral


    Durante los 90 del siglo XX fueron muchos los músicos bogotanos ilusionados con el advenimiento de una nueva era para nuestro rock. Con demasiados "volver a comenzar" y abundantes "ahora sí" la escena parecía vislumbrar por fin un futuro venturoso. La proliferación de bandas, la abundancia de ofertas en materia de bares, la siempre providente opción de lanzar discos independientes y la existencia de nuevos medios, tales como la Frecuencia Joven de la Radiodifusora Nacional de Colombia, en los 99-1 del FM, daban motivos para pensarlo. '4 canales', un programa creado y dirigido por el gran Héctor Mora Junior fue quizá el producto más depurado de esta aparente revolución. 'Redes rojas', canción de catedral producida por el omnipresente José Gandour, fue su marca de identidad por varios años.

    40. Mamá - Génesis


    "En el cuarto, debajo de la cama, hay dos átomos jugando...". Este verso, tan contundente como alucinado, dispuesto al comienzo de 'Mamá' es el resultado de la unión del talento vocal e instrumental de Humberto Monroy con los versos de Sibius, poeta nadaísta allegado a algunos de los más importantes músicos de la época. Esperaban a Génesis excelentes episodios creativos, 'Mamá', primer corte del álbum 'Adios', fue el mejor prólogo para esta historia de leyenda que comenzaba a escribirse.


    41. Candelaria - Distrito




    Pocos vecindarios en Bogotá con nombres tan pintorescos como el de La Candelaria. La canción (dice el saber popular, fue dedicada a una abuena con ese nombre, y no al barrio). Como sea, y de regreso a la asociación libre, los 90 del siglo XX, poco antes de que sus calles comenzaran a verse manoseadas (o mejor aún, pisoteadas por las hordas de mamertoides, chocolocos, estudiantes bebedores de Moscatos Passitos y falsos artistas de vanguardia que hoy amenazan con provocar su ruina) los miembros de Distrito decidieron tañer unas notas en su honor. La banda ya era harto conocida en la ciudad por cuenta de su febril actividad en distintos escenarios de la ciudad y por su relativamente éxitos D. E. Mentes (antes de renunciar al sufijo 'especial'). El reciente éxito de Carlos Vives y sus 'Clásicos de la provincia' en Sonolux, le permitieron soñar con que su nombre y el de su sello Gaira, habrían de servir de plataforma para otros talentos. Si bien esto no correspondió a las expectativas, lo cierto es que Gaira dejó tras de sí producciones verdaderamente memorables, tales como 'Documento' álbum de donde se extrae este corte, a ritmo de bambuco.


    42. Londres - Carlos Vives


    Con motivo del aniversario número 20 del surgimiento de la legendaria agrupación Hora Local se programó la grabación de un álbum tributo, firmado por nombres tan heterogéneos como los de Pornomotora, Nawal y Odio a Botero interpretando versiones de sus clásicos. El disco, rebosante de sorpresas, cuenta con el atractivo adicional de mostrarnos la faceta rockera del gran Carlos Vives, desconocida para la mayoría del país, embebido en gotas frías y alicias adoradas.


    43. La gran feria - Banda Nueva


    Al comienzo de alguno de los ensayos para lo que habría de ser el primer disco de la Banda Nueva, llevados a cabo en la casa del pianista Orlando Betancourt, sus tres compañeros de aventuras lo sorprendieron tocando una pieza del húngaro Béla Bartók, tan extraña como su título. En forma espontánea se le fueron sumando, tal vez alentados por el reto de subvertir la estructura de esta canción para transformarla en una pieza de rock, con amalgamas, cambios de tempo y una destacable muestra de las virtudes de Betancourt al teclado y de Jaime Córdoba como percusionista. 'La gran feria', en versión de la Banda Nueva, terminó por dar título a su único álbum y aún en la actualidad puede ser, tal vez, la pieza instrumental mejor concebida en la historia del rock bogotano y nacional.


    44. Altísimo - Héctor Buitrago


    'Conhéctor' fue el ingenioso nombre conferido por Buitrago a su primer trabajo como solista, un proyecto ingenioso en el que decidió rodearse de cofrades talentosos. Algunos de los miembros de la 'nómina de ensueño' estuvieron Álex Ubago, Julieta Venegas y Andrea Echeverri, por supuesto. 'Altísimo' la historia del viaje de un ave por el espacio aéreo bogotano es, junto con 'Buses a todos los barrios', una de las dos mejores piezas dedicadas a los vecindarios de la ciudad.

    45. La chica de Chernobyl - Hora Local


    "Desde Kiev hasta Choachí", dice uno de los versos de esta obra, representante máxima de la escena subterránea de Bogotá en aquellos finales 80. Prensado bajo el sello independiente Roxy, responsable también del 'Chapinero Gaitanista' y del único álbum de los Necro Nerds, con la producción de Many Moure, se trata de una de las producciones más serias de nuestro rock en esta década, más recordada por otros proyectos con mayor fortuna radial y menos ambición musical.


    46. Mi gran, loco y dulce amor - Lukas


    Algunos puristas no reconocerán en Lukas a un verdadero cultor del rock hecho en Bogotá. Error fatal aquel de trazar linderos acerca de un organismo tan intangible y cambiante como la música en cuestión. Luis Carlos Osorio, un caleño de buen ver, con barba jesucristiana y voz particular, bajo la tutela de Armando Plata Camacho y de la mano de músicos como el infaltable Camilo Ferrans. Buen uso de teclados en un país inmune a la influencia benefactora del new wave.


    47. Nada me obliga - La Pestilencia


    'Productos desaparecidos' es, sin duda, el más depurado de los muchos hijos concebidos por esta agrupación de culto, a la cabeza del gran Dilson Díaz. Si bien podrían existir disputas entre Medellín y Bogotá debido a la nacionalidad del conjunto, 'Nada me obliga' tiene un lugar indiscutible dentro del repertorio de clásicos de nuestra música, una muestra de que un gran productor sumado a una banda con oficio pueden obrar prodigios. 


    48. La carta - Los Flippers



    Ferdie Fernández es, sin duda, uno de los más inventivos compositores de la primera fase del rock hecho en Bogotá. Por alguna razón las grabaciones de Los Flippers, en términos técnicos resaltan por su calidad superior a las de la mayoría de sus contemporáneos. La carta es una buena muestra del talento de estos jóvenes prodigio.


    49. Detesto el new wave - Los Necro Nerds


    Este álbum de culto -escaso, y jamás divulgado en forma masiva por las vías convencionales- es la piedra angular del movimiento 'underground' en la Bogotá de los finales 80 y los primeros 90 del siglo XX. Con la libertad de acción que presupone el hecho de andar por la vida despojado de pretensiones económicas. Esta canción, en muchos sentidos, es una declaración cómica de repudio por quienes creen encontrarse en un estadio superior de conocimientos por el simple hecho de tener acceso a música poco común. Su sonido es, tal vez, el más europeo de cuantos han conseguido cocinarse en las toldas muiscas.


    50. Esto no es Madrid - Hotel Regina y la Orquesta Sinfónica de Chapinero

    "Fui a por un Picasso y me empacaron un Botero. Entré al Museo del Prado y era la casa del Florero" es el verso inicial de este paralelo entre la capital ibérica y la colombiana, a ritmo de punk. Pocos proyectos tan bogotanos como esta especie de collage musical dedicado por entero a la ciudad y surgida de las mentes de un par de bogotanos inquietos, viejos amigos desde sus tiempos de estudiantes en el colegio Helvetia, y autores del renombrado 'Chapinero Telegraph' una publicación 'underground' de espíritu satírico.


    51. Espías malignos - Darkness


    Darkness, justos ganadores de un concurso para la promoción de talentos emergentes organizado por Coca-Cola fueron en parte responsables del crecimiento del thrash metal en Bogotá. Su primer disco, prensado en formato vinilo y grabado en días festivos tiene una historia interesante. Auspiciados por el legendario Dr. Rock y su almacén La Rockola (desaparecido establecimiento en el que muchos fanáticos del género se guarecieron, en busca de calor y consejos) consiguieron gestionar el uso de los también desaparecidos estudios HN en fechas no hábiles. Como recompensa para Darkness -hijos célebres de la casi bogotana Soacha- para el Dr. Rock y para el género quedó esta pieza quintaescencial a la que muchos recuerdan también por su llamativo diseño de portada.


    52. En el bus - Cascabel


    Juan José es un pobre bogotano sometido a los diarios avatares del transporte público en la ciudad. Un constante "oiga: eche pa' atrás" es el leitmotiv de esta lastimera y graciosa canción, fruto del genio creativo de personajes como Mario García y de la prodigiosa voz de Charlie Cardona. Cascabel firmó con la CBS, hecho que según testimonios del mismo García incidió de forma negativa en el control creativo de sus producciones discográficas.
     

    53. Marlohábil - Confucia de Arco


    Refrescante saber que en medio de un entorno estéril en materia de buenos vocalistas surgiera -contra todo pronóstico- una figura como la de Andrés Restrepo, una excepción en el más completo y gratificante sentido del concepto. Por esta época parecía como si los cantantes bogotanos de rock escogieran su oficio por descarte, al no ser diestros en el manejo de instrumento alguno. Restrepo, con sobradas virtudes vocales, demostró que ello -por fortuna- no siempre ocurría. El sonoro neologismo Marlohábil, una especie de cadáver exquisito conformado por silabas extractadas de nombres de peluquerías estará por siempre ligado a la historia reciente de nuestro rock.


    54. Ojalá - Morfonia


    La Bogotá de los 90 del siglo XX era -en muchos sentidos- bastante diferente de la de 2011. Bares como Kalimán y Las Moskas, y escenarios como los Sótanos de la Jiménez y el Auditorio La Calleja veían salir y entrar a innumerables bandas, en modo alguno emparentadas con sus antecesoras de la década anterior. Audio 8, sala de grabación de propiedad del buen Ricardo Rodríguez, fue teatro de operaciones en el que muchos de estos momentos fueron inmortalizados. Para fortuna de nuestro rock la suerte escogió a esta
    'casa estudio', en donde se cocinaron varias obras importantes de aquel entonces con limitados recursos, y a fuerza de recursividad, sobre todo debidos a la presencia de un buen ingeniero de sonido. 'Ojalá', tal como está registrada aquí, fue grabada en el mencionado Auditorio, el 3 de abril de 1997 y pertenece al álbum 'Morfonia en vivo'.


    55. New York 1990 - Lukas


    Una profecía apocalíptica en la voz de un iluminado. Lukas, un místico en todo el sentido de la expresión, sorprendió con esta canción, un juicio anticipado a lo que habría de ocurrir con la civilización a la hora de ajustar cuentas con el resto del universo. Unos hombrecitos de color azul celeste hacen su arribo, en medio de un entorno enrarecido. Vienen vientos y teclados, y el mundo jamás vuelve a ser igual.


    56. Ni con plegarias - Pasaporte


    Pese al éxito del primer disco de Pasaporte -sólo equiparable en ventas al 'Contacto' de Compañía Ilimitada- los ejecutivos de Sonolux seguían siendo timoratos a la hora de apostarle con más fuerza al segundo prensaje de esta talentosa agrupación bogotana. Conscientes de que la autogestión era la única forma de sobreaguar en un medio estéril, por idea de Pablo Tedeschi, y con recursos propios, los miembros de la banda importaron desde Argentina al gran Cachorro López, quien permaneció durante más de un mes en las instalaciones de Ingesón para producir lo que más adelante sería bautizado como 'Un día X'. 'Ni con plegarias', su primer sencillo, surgió impulsado por una fuerte campaña de expectativa y por los mejores augurios. No obstante, la canción, cuya calidad -como es usual- habría merecido mejor fortuna, no correspondió a su evidente calidad. Entre las muchas razones para explicarlo puede apelarse al angustiante clima de violencia surgido en la Bogotá de 1989. Para los fanáticos de Andrés Calamaro 'Un día X' contiene 'Lejos de aquí' una curiosa pieza escrita por él -según cuenta la 'petit histoire'- en cinco minutos, e interpretada a dúo con Elsa Riveros .


    57. Te olvidaré - Los Speakers


    Bastante más recursivos y maduros instrumentalmente que en sus álbumes anteriores, 'Los Speakers' álbum homónimo, lanzado por la banda en 1967, marca una nueva dirección en su trayectoria. El disco está conformado en su totalidad por composiciones originales. 'Te olvidaré' es, quizá, la más salvaje de las canciones lanzadas en dicho larga duración, notable por los perceptibles avances de cada uno en su posición de ejecutores. De destacar el fugaz fichaje de Óscar Lasprilla en la formación de un grupo afectado por constantes cambios en su alineación.


    58. Bogotá - Pala


    Importada desde Medellín nos viene esta joya de la nueva canción colombiana en la voz de uno de sus más versátiles e ingeniosos intérpretes y compositores contemporáneos. Aparte de la estupenda poesía presente en su letra, es de destacarse el hecho de que 'Bogotá' sea un reflejo cariñoso, despojado de prejuicios, procedente de la mirada sensible de un antioqueño. Una buena creación que sin duda habrá de ganarse un lugar en la antología de composiciones dedicadas a la ciudad, mérito absolutamente imputable a Carlos Alberto Palacio Lopera.


    59. Déjame - Carpe Diem


    "Fiesta privada, música duro... ¿qué tiene de malo?". 'Subterránica' un compilado de canciones creadas por un 'pool' heterogéneo de artistas de mediados de los 90 del siglo XX es, tal vez, el más fiel testimonio de la forma cómo sonaba el rock hecho en Bogotá, por aquel entonces. Carpe Diem fue una de las bandas convocadas para tan noble fin, llevado a cabo bajo la batuta de Discos MTM. 'Déjame', por su parte, fue uno de los himnos libertarios de ese estupendo programa llamado 'Cuatro canales', uno de los grandes responsables de atizar el fuego del fenómeno.


    60. El beat de mi corazón - Ciegossordomudos


    Ciegossordomudos, otro proyecto surgido dentro de la fragua de iniciativas de la prolífica década de los 90, conformado por el trinomio Alejandro Gomes-Cáceres, Jota García y el infaltable Pablo Bernal, tuvo su mejor momento varios años después de su aparición. 'El beat de mi corazón', uno de los cortes de su álbum de relanzamiento 'En paz', alcanzó destacable grado de rotación en el MTV Latino y demostró que la veteranía vale por sí sola.


    61. Empleada erótica - La Rebeca


    Canción que prevalece en la memoria debido sobre todo a su inclusión en el compilado 'Subterránica', hito de una era que debió haber prevalecido por algún tiempo más. La Rebeca, otro de los emblemas de la década de los 90, esta vez con nombre de escultura, hace un muy morboso y cómico homenaje a ciertas agraciadas trabajadoras del servicio doméstico y su capacidad de despertar impulsos libidinosos en el sistema hormonal de algunos adolescentes de barrio. Un interludio curioso hace de esta composición una pieza maestra del humorismo musical.


    62. Hari Hari - Cocoa


    Poco se sabe acerca de este proyecto cuyo único sencillo, sin embargo, alcanzó cierta rotación en la radio AM de aquel entonces. Los finales 70 y los tempranos 80 del siglo XX fueron -al menos en volumen de producción- años de sequía para el rock hecho en Bogotá. No obstante, a pesar de las evidentes posibilidades de no tener éxito, Cocoa se atrevió con este sencillo del que hoy poco se recuerda, pero que aun así merece ser recordado por su osada aparición en momentos de sequía.


    63. El limbo rock - Los Daro Jets


    Meritorio trabajo el de esta banda, por regla general ignorada en reseñas y recuentos, superando sin problema la versión original del Gran Chubby Checker. No deja de resultar paradójico que uno de los primeros discos de rock and roll y twist grabados en el país cuente con un concepto de producción mucho más sólido que el de muchos de aquellos que le sucedieron décadas después.


    64. El blues del bus - Banda Nueva


    Inspirado, al igual que su contemporáneo Mario García, en el diario avatar de los usuarios frecuentes del servicio de autobuses en la ciudad, Banda Nueva aparece de nuevo en este listado, lo que la convierte, con indiscutibles méritos en la agrupación con mayor número de canciones pertenecientes a un solo disco, de entre todas las convocadas a este listado. A ritmo de blues, Jaime Córdoba escribió esta sátira, tan vigente en aquel entonces como hoy.


    65. Oda a la gente mediocre - Los Speakers


    Aparte del mérito de haber sumergido en un viaje psicodélico a toda una generación, con el respaldo químico de una inocente pastilla de Minichiclets Adams, a Los Speakers debe reconocérseles la capacidad de evolucionar a velocidades inusuales. 'Oda a la gente mediocre' es la prueba audible de que unos jóvenes, inscritos en el extracomercial estereotipo de los jóvenes 'go go' podían ser ambiciosos a la hora de hacer música.


    66. Cajas de cartón - Alerta Roja


    Más de 20 años después de su surgimiento (no del todo consumado hasta la fecha), es triste aunque muy cierto afirmar que el sonido de las producciones colombianas (salvo no más de cinco excepciones) estaba muy por debajo de sus similares en los mercados más competitivos de América Latina (léase México y Argentina). Alerta Roja, agrupación conformada por Iván Correa, Iván Sotomayor, Pablo Bernal y Manuel Escobar (todos ellos artistas con credenciales serias) se unieron para la grabación de este disco, cuya ingeniería de sonido corre por cuenta de Alfonso Abril (veterano guerrero de muchas batallas desde los 60). La intención, por ausencia de recursos técnicos, termina quedándose por encima del resultado. No obstante 'Cajas de cartón' sigue siendo un buen reflejo de mediana conciencia social en medio de las banalidades de su década.


    67. Soy así y qué - Los Streaks


    Con un solo álbum a su favor y el escepticismo de una época en su contra, bien puede hoy decirse que Los Streaks fueron un proyecto incomprendido. La 'Operación a go-go' fue -como fácil es diagnosticarlo a posteriori- una idea descabellada para su época. No obstante, esta declaración de independencia pertenece hoy, alegre y orgullosamente, a esa extraña especie de cosas que mejoran al envejecer.


    68. Cara de acuarela - Los Pelukas


    El mérito de esta rareza, nunca incluida dentro de los cánones oficiales de nuestro rock (si es que algo como ello puede existir dentro de una escena tan incipiente) es haberse adelantado al menos por 13 años a lo que más adelante se convertiría en un fenómeno mundial. Filtrado por los oídos castos de un purista, en 1964, la calidad del álbum es, a todas luces, discutible. No obstante, una mirada más suspicaz nos hará pensar en este trabajo como una curiosa muestra del protopunk colombiano. Latinoamérica entera se demoraría una década más en alcanzar este techo.


    69. Polikarpa y sus viciosas - Puta podrida


    En un listado afligido (como muchas fiestas bogotanas) por la desmesurada proporción de público masculino -en paradójico y triste contraste con la carencia de población femenina- resulta refrescante encontrarse con este trío de hacedoras de buen punk. Con letras contestatarias y un sonido contundente, 'Puta podrida' hace un eficaz inventario de denuestos. Los dos minutos mejor aprovechados en la historia de nuestro rock.


    70. Florecita rockera - Aterciopelados


    Después del inesperado éxito de 'Con el corazón en la mano' y ya convertidos por la fuerza de los hechos en músicos profesionales, un puñado de seguidores se mantenía expectante acerca de cuál habría de ser la dirección tomada por Aterciopelados como figuras de la canción popular. 'El Dorado' (1995) fue una respuesta satisfactoria a quienes se preguntaban si esta banda, cuyos inicios se remontaban a la escena subterránea de la ciudad en la década anterior, podría ser capaz de navegar en aguas internacionales. 'Florecita rockera' supo mantener el alto rango de prestigio alcanzado con 'Bolero falaz'.


    71. La calle - Compañía Ilimitada


    Esta composición, con el aroma de los cafés dispuestos en la acera de la carrera 15, entre calles 82 y 85, fiel reflejo de la Bogotá de mediados de los 80 del siglo XX, no fue escrita en Bogotá. Surgió de una improvisación de Juancho Pulido en el piano, después de una presentación nunca llevada a cabo (por ausencia de público) en el Museo del Castillo de Medellín. Se convirtió en el primer sencillo del álbum 'Contacto', responsable en gran parte de despejar el terreno para que el mal llamado 'rock en español' aterrizara sobre suelo bogotano, en aquel legendario y ya casi olvidado 1988.


    72. Musa - Delavil


    Víctor Rondón (miembro en su natal Ibagué de diversos ensambles folclóricos), Daniel Restrepo (Marlohábil) y Guillermo Morales (Yuri Gagarin), pusieron su veteranía al servicio de este trinomio del que se recuerda a 'Musa' como uno de sus más ingeniosos momentos. Una letra triste, un potente 'riff' de guitarra y un magnífico video, de notoria rotación en MTV hicieron de ésta una de las canciones más representativas de la primera década del siglo XX.


    73. Cuando me muera - Humberto Monroy


    Posiblemente durante la más hippie de sus fases, el popular Humo hizo su contribución personal al mundo de las canciones dedicadas al día del fallecimiento propio. Una magnífica y optimista pieza, resultante de este extraño proyecto, prensado para Codiscos, único trabajo en solitario de Humberto Monroy en toda su carrera.

    74. Cuchipe - Los Daro Boys


    Cuenta la leyenda que alguna vez, en 1963, doña Cecilia Fernández de Soto -directora del Teatro Colón- recibió la visita del empresario Simon Daro Dawidowicz, quien venía a pedirle autorización para presentar a "sus muchachos" en el sagrado recinto. Doña Cecilia descartó de plano la posibilidad, pues la idea de profanar dichos predios con sonidos de rock and roll le parecía digna de un demente. El señor Daro -que era coleccionista de arte- insistió, argumentando que, de autorizar la presentación de sus Daro Boys, él estaría dispuesto a donar un busto de Beethoven al Teatro. Gracias a ese inocente soborno nos queda un espléndido álbum en vivo, del que sobrevive esta curiosa versión del clásico 'Cuchipe', parte de cuya letra fue traducida al francés.

    75. Cachipay - Los Electrónicos


    Casi todos los instrumentistas profesionales de la escena rock en los 60 del siglo XX, una vez apaciguado el entusiasmo comercial de la década y carentes de plazas laborales, tuvieron que buscarse una vida como músicos de sesión al comienzo de los 70. Congregados en los pasillos de Ingesón, durante una pausa como acompañantes de Ana y Jaime, Miguel Drezner (gerente del estudio) y Roberto Fiorilli discutían acerca del poco impacto de la música tradicional colombiana en los jóvenes. Con este interrogante cómo motivación Fiorilli y algunos otros músicos más emprendieron la labor de grabar este disco, prensado para Phillips, con versiones contemporáneas de números clásicos del repertorio colombiano. 'Cachipai' destaca por su inventiva y originalidad.

    76. Ciudad dura - Los Flippers


    Los finales 60 y tempranos 70 del siglo XX fueron años de cambio en el espíritu y la alineación de Los Flippers, desestabilizados por deserciones de integrantes importantes y mantenidos con viva gracias a la persistencia de Arturo Astudillo y de otros aliados de ocasión. 'Ciudad dura', en la misma línea de 'Mi parque' - canción dedicada a la decadencia experimentada por el famoso Parque de la 60- al finalizar la década, es una queja graciosa en contra de la mecanización en la que un individuo se ve sumido en el contexto de una urbe moderna. Resalta el manejo de vientos y la estupenda voz de Charlie Cardona.

    77. Viaje 2 - Siglo Cero


    Enmarcado en el legendario Festival de la Vida (debido en gran parte a los profesionales y eficaces oficios de la espléndida Tania Moreno), el álbum 'Latinoamérica' única producción del proyecto Siglo 0, una reunión de músicos reconocidos trabajando bajo la premisa de improvisar, contiene sólo tres cortes. Dos de ellos surgen de dinámicas 'ad libitum', grabadas en vivo, como testimonio del festival mismo. El restante es una lectura de un poema de Sibius, poeta nadaísta allegado -como se ha visto- a la escena rock de entonces.


    78. Abran fuego - The Mills


    Tras el relativo éxito generado por el fenómeno The Hall Effect, Bako, un publicista en sus tardíos 20 se decidió a congregar a alguno músicos de edades diversas, con el noble fin de emular las proezas de algunos de sus ídolos británicos (léase U2). Con dicho fin, el talentoso vocalista, estableció contacto con Charry (genio creativo de The Hall Effect), quien serviría de productor para el primer trabajo de lo que llegaría a denominarse The Mills. El hecho de que 'Abran fuego' sea interpretada en castellano hace de esta canción una pieza atípica en la historia de la banda, a la que debe reconocérsele contar con un espectáculo impecablemente producido. Su letra -muy oportuna para el país- le asegura un lugar en este listado.

    79. Long tall shorty - The Wallflower Complextion


    Es muy probable que los primeros reflejos de blues en Bogotá, mucho antes de los miércoles en Crab's Bar, llevados a cabo 30 años más tarde, se deban al ingenio de esta agrupación, integrada por los hermanos Fred y Rick Sampson, Chris Cryzs, y Glen Baca, cuatro norteamericanos radicados en la ciudad, con su centro de operaciones localizado en el entonces residencial y solariego barrio de El Chicó. Dicen quienes estuvieron presentes en los duelos 'a go-go' de entonces, que los Wallflower Complextion (con una T incluida en su nombre, por error del diseñador de la carátula) superaban con facilidad a cualquiera de las bandas locales, situación debida, tal vez, al hecho de llevar el rock and roll en la sangre.


    80. I got my mojo workin' - The Black Cat Bone

    Un viejo clásico del blues, popularizado por la versión de Muddy Waters, por allá en 1957, sirvió como pretexto para la realización de un video de carretera, grabado en los Andes colombianos, pero ambientado en Norteamérica. Su creciente actividad en distintos establecimientos de la ciudad y el guiño positivo del que fueron beneficiarios por cuenta de la radio juvenil comercial, además de su innegable calidad, hicieron de TBCB, una de las bandas más recordadas de la década inicial del siglo XXI en la ciudad.


    81. For your love - Los Young Beats


    Grabar una canción de los Yardbirds en medio de la banalización de la que fuera objeto la escena bogotana a mediados de los 60 del siglo XX, por cuenta de los inexpertos mercaderes del género, no es de poco mérito. Al revisar con cuidado la escogencia del repertorio interpretado por los Young Beats en el álbum 'Ellos están cambiando los tiempos', resulta muy evidente que sus intenciones rebasaban a las del promedio. No deja de ser cómico el imaginar cómo estos jóvenes imberbes consiguieron burlar a los directivos de Discos Bambuco en su afán por imponerles a Santander Díaz (quien mucho sabía de música pero poco de rock and roll) como productor.


    82. El valle de los árboles rojos - Humberto Monroy


    El único álbum solista de aquel a quien con indiscutibles méritos y ya fallecido se ganó el honor de figurar en este listado, haciendo parte de seis proyectos distintos, es -quizá su mejor autobiografía, resultado de sus cada vez más radicales excursiones místicas. 'Sol y luna' (1976) es un disco de carácter intimista, tocado por las habilidosas manos de Orlando Betancourt, quien funge como productor, arreglista y teclista.


    83. París - Los Necro Nerds


    Si hay alguna banda que amerite ser considerada como representante de la escena subterránea de la ciudad al término de la década de los 80 y al comienzo de la de los 90 del siglo XX ésta son Los Necro Nerds. La dulce voz de Simone Balmer, y la participación de Gabriel Madero, Fernando Muñoz Botero y Gonzalo de Sagarmínaga, encontró en aquel crisol independiente de Discos Roxy, el pretexto ideal para relatar la consabida historia de una mujer de aspiraciones, radicada en los perniciosos fondos de la capital francesa.


    84. Por la mañana - Los Speakers


    Desde el lanzamiento de su penúltimo álbum, 'Los Speakers', de 1967, conformado en su totalidad por composiciones originales, ya se iba haciendo claro que los miembros de esta banda (sometida a distintas deserciones y a nuevos fichajes) había adoptado la determinación consciente de alejarse del estereotipo de los ídolos adolescentes del momento. Bigotes, extravagancias en el vestir y aires seudointelectuales fueron el comienzo de la que fuera al mismo tiempo su más prolífica y corta etapa. Este corte, con la responsabilidad a cuestas de abrir el legendario 'Maravilloso mundo de Ingesón', de 1968, es una estupenda muestra de la dirección creativa que habría de tomar el español Rodrigo García en años posteriores, muy embebido en devolverse varios siglos para explorar los aires renacentistas.


    85. Pérez Prado - Charconautas


    "En la noche hay fantasmas que espantan. Que te embalan". Traviesos navegantes de charcos. Creadores de canciones con nombres propios de individuos a las que muchos recuerdan. Una era 'Plácido Domingo'. La otra se llamaba 'Pérez Prado'. Una voz polémica, letras disparatadas y cierta dosis de excentricidad presente en sus composiciones fueron las claves de estos protagonistas de la movida noventera bogotana.


    86. El caimán - The Wallflower Complextion


    Aparte de los atrevidos intentos de fusión iniciados unos años atrás por los Daro Boys -precursores nunca del todo reconocidos del movimiento en la ciudad- es más que anecdótico el encontrarse con unos estudiantes norteamericanos del Nueva Granada, haciendo su muy peculiar versión de este clásico de la música nacional, autoría del gran José María Peñaranda.


    87. Con su soledad - Los Flippers


    La historia, que no dista demasiado de la de 'La bikina', se remite al drama de una dama que se desplaza solitaria por el mundo por causa de un agravio sentimental. Una composición original de Ferdy Fernández (tal vez uno de los más prolíficos creadores en la Colombia de los 60) que da perfecta cuenta de las singulares destrezas de los Flippers como instrumentistas habilidosos.


    88. Bogotá - Distrito Especial


    Durante años los rockeros bogotanos parecieron tener la convicción tácita de que nuestra ciudad capital era demasiado prosaica como para dedicarle canciones. Gracias a la patriótica iniciativa de Distrito Especial (más adelante abreviado a Distrito, pues la constituyente de 1991 cambió las cosas) Bogotá se vio eximida de la deshonra de no contar con una sola pieza de rock grabada a su nombre. Esta obra antológica a ritmo de 'gastrofunk' -término acuñado por los integrantes mismos de la banda para definir su estilo de música- sigue siendo referente obligatorio a la hora de hablar de nuestra ciudad en clave de rock.


    89. Drulos - Ultrágeno


    Entre la onda industrial y el hardcore, la presencia característica de un atípico violín, y la propuesta -irónica cómica y agresiva- de 'Drulos', hizo de esta una de las más creativas invenciones de la banda y una muestra inobjetable de los afanes progresistas de la frustrada ola independiente bogotana de aquellos ya casi lejanos años 90 del siglo XX. Se conoce como drulo al individuo dado al consumo de anfetaminas, ácidos y demás drogas en presentación píldora.


    90. Perro lanudo - Los Ampex



    La canción, que poco se diferencia de muchos de los números versionados de manera masiva por distintas bandas emergentes en la América Latina de los 60 del siglo XX, relata el drama de un joven cuya privacidad íntima al lado de su prometida se ve violentada por las acciones imprudentes de un perro, posiblemente ovejero. Los Ampex -como muchas bandas de aquel momento- carecieron de repertorio propio. No obstante, el ingenio vocal de Yamel Uribe, sumado a la fuerza que transmiten en esta canción, amerita un lugar en la historia de nuestro rock and roll.


    91. Viernes por la noche - Verde 3


    Champi, viejo conocido de las noches bogotanas, por su labor combinada de músico y 'hombre de bares' sumado a Diana Galán, son los cerebros tras este colorido proyecto, una de cuyas canciones sonó con considerable frecuencia en las radios independientes de la ciudad, a mediados de la primera década del siglo XXI. El sonido, atípico en la mayoría de producciones hechas en la ciudad, hace pensar en las muchas jóvenes de pelo tinturado y actitud desenfadada -con ese típico dejo entre lo indiferente, lo despectivo, lo melancólico y lo encantador- que por aquel entonces ornaban los estrechos corredores de lugares como Socorro, El Gabinete y Eje Bar (en algún tiempo rebautizado como Mod).


    92. Al que madruga le da sueño - Banda Nueva


    "No creo que nadie pueda comprender, el por qué salen mal las cosas siempre", comenzaba cantando Gustavo Cáceres, mientras empuñaba un bajo Hofner, que servía de fondo a unos vientos interpretados por músicos que poca relación tenían con el mundo del pop. Inmaculados arreglos de voces terminaban por ambientar esta entretenida pieza, perfectamente ajustada al estilo de la ecléctica 'Gran feria'.


    93. La gafa - Troller y Arias


    Nada más inadecuado para un verdadero bogotano que someterse a los rigores del turismo playero. En esta sátira, a ritmo de merengue -resultado del trabajo a seis manos entre el conocido binomio y Félix Riaño- queda claro que todo cachaco que merezca ser llamado como tal es animal de tierra fría. Elegir un plan vacacional en forma equivocada puede llegar a ser letal.


    94. Violeta - Vietato


    El siglo XXI se inició con un reto adicional para las bandas bogotanas. Tener un CD prensado, dadas las facilidades técnicas para su producción, dejó de ser un lujo para convertirse en una obligación rutinaria. Vietato Fumare (más adelante abreviado a Vietato) nació en un entorno agobiado -o bendecido, si se quiere- por esta premisa. Bien reseñados en 2004 por la desaparecida revista 'Rolling Stone' en su edición Cono Norte, la banda sobrevivió con relativo decoro, pese a haber enfrentado desagradables momentos como la suspensión de su concierto en el marco de la legendaria tormenta de Rock al Parque 2007. 'Violeta', corte inicial de su trabajo del mismo nombre fue quizá su producción mejor lograda.

    95. HM - Pollito Chicken


    Momento memorable en la historia de Rock al Parque cuando, en el marco de su tercera edición, la tarima se vio invadida por las presencias de los miembros de una banda debidamente ataviada con crestas. No nos referimos al clásico peinado distintivo de los punks. Estamos hablando de las características protuberancias de ciertas especies ornitológicas. Sin que muchos lo sepan, 'HM' (extraída de algún MiniDisc, a la usanza de 1997), rebosante de samplers y de pistas semiescondidas, fue una gentil dedicatoria de tan talentosos músicos a ese incansable trabajador de la escena que fue y sigue siendo el gran Héctor Mora Jr.


    96. Amada mía - Tribu 3


    Es más que lamentable que el trabajo de Tribu 3, con sus fusiones latinas y su firme deseo de hacer una música propia de exportación, no haya llegado jamás a los anaqueles de las grandes tiendas de discos. El grupo, cuyo principal gancho era la presencia de Mingo Lewis (percusionista de Carlos Santana y padre de Mateo Lewis -Ratón Pérez-) dejó un buen número de canciones, tristemente olvidadas por las mayorías. 'Amada mía', de la que sobrevive un videoclip, grabado para el programa 'Sábados espectaculares', de Armando Plata Camacho, fue una de ellas.


    97. Aída - La donna e móbile e questa o quella - Los Streaks


    Basta con oír esta canción y con corroborar que su fecha de prensaje original tuvo lugar en 1967 para desmentir a quienes supongan que aquello de poner en simultánea a ópera y rock fue un invento de los progresivos 70, con Freddie Mercury como gran abanderado. La 'Operación a go-go... una idea descabellada' fue sin duda un proyecto ambicioso, no del todo entendido por una audiencia aún inmadura. Su mayor promotor, el músico y locutor Édgar Restrepo Caro, sería el responsable de convencer a Jairo Alfredo Galán de semejante desfachatez. Triste pensar que el destino de Los Streaks terminaría por inclinar su balanza del lado del género tropical.


    98. Perfume atomizante - Yuri Gagarin


    Característica onmipresente en la mayoría de las grabaciones de los 90 del siglo XX era un armónico generado desde el sonido del redoblante de casi todas las bandas del momento. 'Perfume atomizante', obra de una agrupación en principio conocida con el nombre de 'Yuri Gagarin y Los Correcaminos' y luego abreviado, constituye una de las más depuradas muestras de tan singular fenómeno.


    99. Abajo de la 15 - Carlos Reyes y la Killer Band


    Ex integrante de Agony y de The Black Cat Bone, dos nombres para nada desconocidos en el ámbito rock bogotano, y ya maduro, el bajista Carlos Reyes se lanza a la batuta de esta banda, eterna peregrina de la noche en bares y escenarios citadinos. 'Abajo de la 15' es un retrato fiel a ritmo de blues, del paisaje urbano que circunda a una de las más convulsionadas vías capitalinas.


    100. NPI - Por qué o qué


    A ritmo de guascarrilera y blues, ataviados con ruanas, Alejo Monroy, José Rodríguez e Iván Fernández decidieron reinventarse los tradicionales ritmos originarios de la meseta cundiboyacense, con resultados acaso afortunados. 'Por qué o qué' es uno de los disparates mejor logrados en la historia de nuestro rock.

    Por ahora hemos terminado... Como bien lo dijimos, aceptamos correcciones, insultos y sugerencias....

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39 Comentarios
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  1. Don Andrés entiendo el porque no lo hizo, pero vale la pena mencionar la calidad de la carne su bajo costo y la atención de los lugares donde la venden sin importar el estatus de los mismos, que si se tratara de comparar con la oferta local saldríamos muy mal librados por que aquí cuando queremos comer fuera de casa si no se conoce el lugar generalmente se te atiende como si no fueras a pagar.

    Mi impresión del lugar es que en Buenos Aires encuentras un parque cada dos cuadras generalmente con una muestra artística, su arquitectura es nostálgicamente encantadora, choripan, vino, transporte, hostales a precios muy cómodos, curiosidades, antigüedades y por supuesto buen rock.

    “los cartoneros (recicladores) son muy pinchados usan carrito de supermercado tenis de marca y toman vino en cajita de dos pesos argentinos (apróximadamente $2000) que aquí venden en $10000”

  2. Don Andrés entiendo el porque no lo hizo, pero vale la pena mencionar la calidad de la carne su bajo costo y la atención de los lugares donde la venden sin importar el estatus de los mismos, que si se tratara de comparar con la oferta local saldríamos muy mal librados por que aquí cuando queremos comer fuera de casa si no se conoce el lugar generalmente se te atiende como si no fueras a pagar.

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  3. Don Andrés entiendo el porque no lo hizo, pero vale la pena mencionar la calidad de la carne su bajo costo y la atención de los lugares donde la venden sin importar el estatus de los mismos, que si se tratara de comparar con la oferta local saldríamos muy mal librados por que aquí cuando queremos comer fuera de casa si no se conoce el lugar generalmente se te atiende como si no fueras a pagar.

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  4. Don Andrés entiendo el porque no lo hizo, pero vale la pena mencionar la calidad de la carne su bajo costo y la atención de los lugares donde la venden sin importar el estatus de los mismos, que si se tratara de comparar con la oferta local saldríamos muy mal librados por que aquí cuando queremos comer fuera de casa si no se conoce el lugar generalmente se te atiende como si no fueras a pagar.

    Mi impresión del lugar es que en Buenos Aires encuentras un parque cada dos cuadras generalmente con una muestra artística, su arquitectura es nostálgicamente encantadora, choripan, vino, transporte, hostales a precios muy cómodos, curiosidades, antigüedades y por supuesto buen rock.

    “los cartoneros (recicladores) son muy pinchados usan carrito de supermercado tenis de marca y toman vino en cajita de dos pesos argentinos (apróximadamente $2000) que aquí venden en $10000”

  5. ¡Lindo recorrido por la cultura porteña!
    Hace dos años vivo en Buenos Aires y comparto muchas de las impresiones aquí expuestas, aunque es completamente natural que se escapen algunas situaciones y personas al paquete descriptivo. Lo sé porque también he reflexionado sobre el tema, proponiendome las mismas cuestiones y he visto que mis compañeros colombianos también lo hacen, con diferentes métodos que al final nos llevan a todos a poner los resultados en la misma maleta.
    También he sido testigo del exodo migratorio de colombianos a Buenos Aires, tanto así, que ya no es extraño nuestro acento. Con tanta suerte que siempre que salgo a caminar me encuentro colombianos intentando conservar, trasladar, esas vivencias de nuestro país a las calles bonarenses. Lo digo sin animo de juzgar porque es normal que se extrañe la patria, pero es un sacrilegio cerrarse a lo que ofrece una nueva cultura.
    Entre las curiosidades me he topado al colombiano simpatico enseñando cómo es que baila salsa con la caja de aguardiente en la mano, también a las chicas que se enaltecen de escuchar a shakira en los pubs y no temen tararear sus canciones para reafirmar su colombianidad, entre otras tantas escenas que probablemente también harán pensar al porteño que colombianos estamos todos metidos en la misma maleta.

  6. MightyMinerva

    Buenas cosas las que describes, pero otras como lo que comentas que nos confunden con otras nacionalidades, que nos ven como “pueblo tropical” o cosas asi, no es cierto. El acento colombiano lo distinguen, no nos confunden con otros, y saben muy bien como es (en general) Bogota. De cultura, bueno, discutible y cierto, se lee mas, se discute mas temas como política y otros. Pero igual Colombia tiene su encanto y los veinte dias que estuve en Baires, ni uno deje de acordarme de mi tierra.
    En general son buena gente y si, tienen un sentido de mas conocimiento y crítica de su historia, que nosotros deberíamos tener más.

    Lo que más harto me pareció.. es la crisis de monedas que tienen, que problema!.. je!

  7. ufff me transporté al lugar y recordé muchos sitios que tenía como olvidados y muchas anécdotas……yo vivía en el batán,(barrio aburrido) y mi mejor amiga vivía en santa bárbara oriental,(barrio divertido) siempre íbamos a su casa a hacer los trabajos en grupo porque ….después salíamos y recorríamos los alrededores, alrededores que usted acaba de hacerme recordar….en varias ocasiones fuimos a Unicornio a escondidas de mis padres…( con el permiso de los de mi amiga….que eran más modernos)…se suponía que nos quedabamos donde mi amiga para hacer un trabajo largo….que momentos….tiene razón andrés hay que volver a recorrer esos sitios…..

  8. ufff me transporté al lugar y recordé muchos sitios que tenía como olvidados y muchas anécdotas……yo vivía en el batán,(barrio aburrido) y mi mejor amiga vivía en santa bárbara oriental,(barrio divertido) siempre íbamos a su casa a hacer los trabajos en grupo porque ….después salíamos y recorríamos los alrededores, alrededores que usted acaba de hacerme recordar….en varias ocasiones fuimos a Unicornio a escondidas de mis padres…( con el permiso de los de mi amiga….que eran más modernos)…se suponía que nos quedabamos donde mi amiga para hacer un trabajo largo….que momentos….tiene razón andrés hay que volver a recorrer esos sitios…..

  9. ufff me transporté al lugar y recordé muchos sitios que tenía como olvidados y muchas anécdotas……yo vivía en el batán,(barrio aburrido) y mi mejor amiga vivía en santa bárbara oriental,(barrio divertido) siempre íbamos a su casa a hacer los trabajos en grupo porque ….después salíamos y recorríamos los alrededores, alrededores que usted acaba de hacerme recordar….en varias ocasiones fuimos a Unicornio a escondidas de mis padres…( con el permiso de los de mi amiga….que eran más modernos)…se suponía que nos quedabamos donde mi amiga para hacer un trabajo largo….que momentos….tiene razón andrés hay que volver a recorrer esos sitios…..

  10. El autor, como todos, tiene una mirada en parte objetiva y en parte subjetiva de la ciudad y sus habitantes. Y es una suerte que sea así porque si nuestras miradas fueran todas objetivas, serían todas iguales; no existiría ni el arte ni la literatura. Ni siquiera la ciencia ya que para investigar se parte de hipótesis que son en parte producto de la realidad y en parte productos de la imaginación. Y lo que es peor todos
    Me alegra que Andrés Ospina nos cuenta lo que él vio en Buenos Aires que es diferente de lo que vio cada uno de nosotros.
    Muchas gracias
    http://emmaflood.wordpress.com/

  11. El autor, como todos, tiene una mirada en parte objetiva y en parte subjetiva de la ciudad y sus habitantes. Y es una suerte que sea así porque si nuestras miradas fueran todas objetivas, serían todas iguales; no existiría ni el arte ni la literatura. Ni siquiera la ciencia ya que para investigar se parte de hipótesis que son en parte producto de la realidad y en parte productos de la imaginación. Y lo que es peor todos
    Me alegra que Andrés Ospina nos cuenta lo que él vio en Buenos Aires que es diferente de lo que vio cada uno de nosotros.
    Muchas gracias
    http://emmaflood.wordpress.com/

  12. Que buen blog, yo no he cambiado de barrio, desde siempre he vivido en el mismo. Pero definitivamente es otro, ya no es el de mi infancia, y aunque se podrá decir que ha progresado, la verdad me es más grato el sentimiento de aquel en el que crecí. Esta entrada me hizo acordar de salir de clases en primaria a comprar conos de 100 pesos (o 10?, no recuerdo), a jugar frente a la casa piquis, ponchados y Yermis, ahora con tanto carro, con Cartoon Network, Jetix y demás, a los niños de ahora les hace falta calle. Y yo yambien saqué mi tarjeta de identidad y cédula en Usaquén, en una casa que quedaba por la carrera que va hacia el sur en la esquina sur oriental del parque. También me acuerdo de algunos amigos que estudiaron en el Colegio General Santander, el cual queda en el marco del parque.

  13. Que buen blog, yo no he cambiado de barrio, desde siempre he vivido en el mismo. Pero definitivamente es otro, ya no es el de mi infancia, y aunque se podrá decir que ha progresado, la verdad me es más grato el sentimiento de aquel en el que crecí. Esta entrada me hizo acordar de salir de clases en primaria a comprar conos de 100 pesos (o 10?, no recuerdo), a jugar frente a la casa piquis, ponchados y Yermis, ahora con tanto carro, con Cartoon Network, Jetix y demás, a los niños de ahora les hace falta calle. Y yo yambien saqué mi tarjeta de identidad y cédula en Usaquén, en una casa que quedaba por la carrera que va hacia el sur en la esquina sur oriental del parque. También me acuerdo de algunos amigos que estudiaron en el Colegio General Santander, el cual queda en el marco del parque.

  14. Que buen blog, yo no he cambiado de barrio, desde siempre he vivido en el mismo. Pero definitivamente es otro, ya no es el de mi infancia, y aunque se podrá decir que ha progresado, la verdad me es más grato el sentimiento de aquel en el que crecí. Esta entrada me hizo acordar de salir de clases en primaria a comprar conos de 100 pesos (o 10?, no recuerdo), a jugar frente a la casa piquis, ponchados y Yermis, ahora con tanto carro, con Cartoon Network, Jetix y demás, a los niños de ahora les hace falta calle. Y yo yambien saqué mi tarjeta de identidad y cédula en Usaquén, en una casa que quedaba por la carrera que va hacia el sur en la esquina sur oriental del parque. También me acuerdo de algunos amigos que estudiaron en el Colegio General Santander, el cual queda en el marco del parque.

  15. Un nuevo problema que estamos experimentando a partir del 2001 cuando se desato una crisis es el fenomeno de la inmigracion en grandes cantidades de personas principalmente de Bolivia y Peru en ese orden. Sentimos que estamos siendo invadidos por los bolivianos. Tuve la oportunidad de ir a pasear por unos pueblitos de la patagonia y fue grande mi sorpresa cuando vi gran cantidad de bolivianos. Tambien estamos recibiendo muchas personas de Colombia y algunos de Mexico. Los uruguayos y chilenos, bueno, esos son historicos ya en mi pais. Siempre estuvieron, ja, ja. El problema es que mi pais no esta preparado para recibir a tanta gente que para colmo no tiene educacion, son muy pobres. Es por eso que en Bs As se estan agrandando cada vez mas las villas miserias. Si esto sigue asi, pronto Bs As sera como Rio de Janeiro, muy linda pero con favelas. Los colombianos vienen mas que todo porque tienen la oportunidad de ir a la universidad a muy bajo precio. Yo cobraria mas a los estudiantes extranjeros que vienen, estudian y se van.
    Es por eso que queremos que la inmigracion de paises latinoamericanos se frene, porque no contribuyen demasiado. En cambio de los pocos inmigrantes que vienen de Europa en estos dias, son rusos, ucranianos, y los de siempre, italianos. Pero esos no vienen a usurpar terrenos y a poner casas de carton y madera. Ademas los rusos siempre vienen con algun conocimiento tecnico.

  16. Buenas épocas donde Santa Barbara era un buen sitio para vivir. Hoy en día a cambiado bastante. Muy buenos recuerdos y que interesante invitación. Podríamos encontrarnos en la Frontera??. Saludos.

  17. Buenas épocas donde Santa Barbara era un buen sitio para vivir. Hoy en día a cambiado bastante. Muy buenos recuerdos y que interesante invitación. Podríamos encontrarnos en la Frontera??. Saludos.

  18. Buenas épocas donde Santa Barbara era un buen sitio para vivir. Hoy en día a cambiado bastante. Muy buenos recuerdos y que interesante invitación. Podríamos encontrarnos en la Frontera??. Saludos.

  19. como ciudadano argentino e hijo de madre colombiana me pareció muy acertado el comentario de antis3 en sus pro y en sus contras, sólo que discrepo en lo de la discriminación, actualmente el gobierno de la ciudad esta haciendo una campaña muy fuerte para que no se discrimine a nadie, y existe el INADI
    Y bueno el articulo de Andrés es bastante generoso en muchos aspectos con la ciudad pero realmente su visión es más como turista. Yo sólo he tenido la ocasión de ir a Colombia en dos ocasiones a visitar a mi familia materna, y entonces Colombia me parece muy hermosa y me queda muy difícil verle sus verdaderos problemas; es decir yo no sufro Bogota ni Cartagena yo sólo la disfruto en los pocos días en que he podido estar. por eso podría resaltar muchas cualidades. Yo estudio filosofía y el posicionamiento que tengo es un poco diferente, pero claro si se trata de promocionar a Buenos Aires como centro turístico sólo queda decirle a Andres: muchas gracias por tus comentarios sobre la city porteña.

  20. GolfistaEscatologico

    Pido disculpas de ante mano por lo extenso de mi comentario, pero igual el que lo quiera leer completo lo hace y el que no, no lo hace. Coincido en opinion con Lucarelis, monalisa e imparcial, al igual que ellos tambien tuve la oportunidad de vivir en bs as algun tiempo y considero que bs as es una muy bella ciudad que tiene mil cosas descatables y otras que es mejor olvidar (como culquier ciudad en el mundo) lastimosamente y no juzgo al blogger, se deja llevar por una primera impresion que lo hace exagerar todo un poco pero igualmente no deja ser la percepcion de una persona en unos pocos dias y eso es valido para el, lo importante es no generalizar, independientemente de eso yo hablo de mi experiencia y aunque soy un enamorado de Bogota a la adordo con sus defectos y virtudes confieso que añoro varias cosas de bs as, asi como cuando vivia de bs as añoraba otras tantas de bogota. En mi caso mi acento lo solian confundir con el de mexico varias veces, pero con la cantidad de colombianos han aprendido algo a distinguir el acento, pero ojo acento colombiano per se no existe por la gran variedad de acentos que existen, por eso algunas veces no creian que yo era colombiano por no hablar como paisa que es el acento con el cual mas relacionan a colombia. por otro lado no es raro ver en los kioskos de periodicos donde cuelgan pines de equipos de futbol del mundo, ver los pines de millonarios o del deportivo cali, una vez pude ver la camiseta de santafe y del nacional a la venta en los locales deportivos de lavalle, incluso alguna vez en un entrenamiento de River Plate estaba yo al lado de un periodista que cubria el entrenamiento y entable una conversacion con el, por mi acento inmediatamente se dio cuenta que yo era bogotano, y seguidamente me dijo de que equipo era hincha en colombia “millos o santa fe” me dijo, asombrado respondi millos y el seguidamente saco un llavero con el escudo del ballet azul, me comento que se lo regalo su mejor amigo que es bogotano y añadio que el era un admirador del futbol colombiano y terminamos en una larga charla de futbol, asi que terminando pues cabe destacar que la perspectiva de cualquier ciudad es algo meramente subjetivo y depende de cada experiencia solo digo que para poder conocer mejor un lugar y una cultura es necesario mas que 10 dias o podriamos caer en estereotipos superficiales.

  21. cuando un extranjero viene a nuestra ciudad tambien queda enamorado de ella porque muchos de nosotros damos mucho para eso .ademas se nota que usted no la disfruta deberia quedarse por alla ya que no valora lo propio

  22. Este…bueno, yo también vivi allá 2 años y medio, y puedo decirles algunos pros y contras, más con el ánimo de crear opinión y no simple controversia, aunque vano puede ser advertirlo, porque si que nos gusta controvertir!:

    Pros:

    1. BsAs es una ciudad muy bella y un buen sitio para vivir. La vida nocturna es amplia y diversa (teatro, conciertos, rumba, restaurantes, etc).
    2. La infraestructura de servicios, aeropuertos, telecomunicaciones, etc. tiene un nivel de desarrollo alto, aunque algunos servicios privatizados fueron mal negociados y regulados, y es usual que se presentan abusos por parte de las compañías que los prestan. Sobresale la educación en todos los niveles, con ofertas tanto gratuitas como económicas, con un alto nivel de calidad.
    3. Como en todas partes del mundo, hay de todo en BsAs. Hay gente bella, culta, preparada y con ánimo hacia los demás, y hay embaucadores, charlatanes y vividores también. Que sean elocuentes hace parte de su naturaleza y de como se sobrevive en BsAs. Coincido con el autor que por más que una acción vaya en detrimento del propio ego, los argentinos son inmunes a esa sensación. Esto es bueno para superarse, pero malo para resarcir a los demás.
    4. El marketing es el arma fuerte de los argentinos. Ellos saben vender y ofrecer sus productos y servicios, y aprenden rápidamente de sus clientes. En la parte de servicios, por lo general cumplen con un nivel aceptable de atención, pero sin duda en ese aspecto, los colombianos hemos desarrollado una cultura notable.

    Contras:

    1. Por la grave situación económica generada a partir del 2002, los índices de seguridad bajaron y no es raro encontrar mendigos escarbando en los depósitos de basura. A pesar de ser el país más rico per capita de Suramérica en la primera mitad del siglo XX, los malos gobiernos y el pensamiento burgués han llevado lentamente a la Argentina a perder su competitividad. Esta crisis se ha resuelto parcialmente con la reducción del poder adquisitivo de los salarios, cuyo valor quedo apenas en la tercera parte de lo que era antes del 2002.
    2. La corrupción del gobierno y sus instituciones es monumental. No es extraño que para cualquier simple trámite ante ellos, se tenga que recurrir a “la coima” o soborno, triste cultura muy presente en todos los niveles del estado.
    3. La inmigración de peruanos y bolivianos pobres ayudó a afianzar un tono discriminatorio y desobligante con personas que compartan sus características. El que alguien se parezca a un “bolita” es suficiente para ser tratado de “otro modo”. Parte de esta cultura se aplica en BsAs incluso hacia sus propios conciudadanos del “Interior”, es decir, a aquellos nacidos en las Provincias, así estas no estén propiamente en el interior.
    4. El desarollo desigual entre la Capital “Federal” y las Provincias es mucho más acentuado que en Colombia. El favoritismo hacia el centralismo es abrumador.
    5. A veces su grata virtud de la elocuencia puede pasarse de la raya y caer en los chismes más banales. Yo lo pensaría dos veces antes de confiarles un secreto, así no más.

    Bueno, se que este tema cultural es bastante complejo para solo tratarlo en un post, pero sólo quise darles mi punto de vista, luego de vivir allá, tener novia argentina, trabajar con un socio argentino por varios años y mantener estrechas amistades con gente que me es muy querida de ese pais. Mi última sugerencia es que hagan caso omiso a todo lo que les he dicho. Generalizar, estereotipar y tratar de moldear, incluso tan sólo a una persona, es limitar nuestro entendimiento y nuestra capacidad de dejarnos sorprender por los demás. Aprender es abandonarse, en este caso, en un lugar.

  23. Estoy totalmente de acuerdo con lucarelly….estos si son comentarios de alguien que no solo paso por la capital porteña, sino que vivio alli.

    Pero insisto…adoro BsAs, la ciudad, provincia, la gente…los argentinos….pero adoro a mi pais, y siento que como colombianos, le debemos amor, sentido de pertenencia, de patria…no nos dejemos deslumbrar, hay miles, millones de ciudades mucho mas avanzadas en todo sentido con respecto a Bogota…pero es la nuestra, la que nos toco, y como dice Juanes, asi no le guste a muchos…ama la tierra en que naciste, amala es una y nada mas…

  24. Andrés …

    No soy un nacionalista a ultranza, jamás lo he sido, pero noto cierto exceso de adulación en varias de sus apreciaciones y comentarios.

    Para varios de los usuarios que creen que es falso que varios de los argentinos vean a Colombia como un país tropical en toda su geografía y que queda en America Central, les digo: Es totalmente cierto muchos lo piensan y no son pocos.

    2. Andrés dice que confundieron cu acento con el de un ecuatoriano o venezolano con frecuencia, y que con facilidad olvidaron su procedencia, pues yo viví más de de 3 años e hice toda mi carrera allá y creo que puedo contar con los dedos de una mano las veces que se olvidaron de mi nacionalidad, o que confundieron mi acento con ecuatoriano o venezolano, es más, me confundieron en una mayor cantidad de oportunidades como ciudadano español que como de otro país sur o centroamericano. Esto se debe a la inmensa cantidad de colombianos que hay allá, que han hecho que los ciudadanos de Bs As puedan identificar nuestro acento con gran facilidad.

    3. Es cierto a lo mejor un alto porcentaje de argentinos no conoce mucho o no sabe incluso de Millonarios o Santa Fé, pero de lo que si sabía más del 90% de las personas con las que toqué el tema de fútbol era del paso glorioso o que dejó huella del Palomo, Chicho,Ángel, el Patrón u Oscar Córdoba. No toca estar mucho tiempo en esa ciudad para darse cuenta que el fútbol allá es simplemente cultura popular de ricos, pobres, jóvenes, viejos, hombres o mujeres.

    4. Es triste pero es cierto en los respecta tal vez única o principalmente a Bs As. es una ciudad que nos lleva mucho tiempo de distancia en lo que se refiere a arquitectura, urbanismo, transporte, cultura y vías de transporte a nuestra querida Bogotá. Esa inmensa metropoli de hoy en la que tambien abunda la pobreza y los barrios de invasión conocidos como “villas miseria”, es la muestra de la bonanza económica y potencia mundial que fue la Argentina a finales del siglo XIX y principios del XX.

    5. Dice que lso argentinos tienen una autoestima bastante alta sin embargo es sobrevalorada, pongase hablar sinceramente con un argentino y le va a decir que es el peor país del mundo que es una mi-erda y que estan condenados al tercermundismo por culpa de su pensamiento como pueblo y sus dirigentes, tienen una capacidad autocritica que les sobra, tal vez demasiado, y que a nosotros como colombianos nos falta en grandes cantidades.

    Y por último noto una contradicción en sus términos diciendo que son bastante cultos pero no saben donde murió Gardel y otros temás pero creo que allá hay tanta ignorancia como acá o en Europa, todo depende del punto de vista del que se le mire, porque el carnicero podrá saber de Freud, pero lo más probable es que no sepa cual es la capital de Venezuela o donde empieza centrooamerica.

    Un saludo.

  25. Sin querer parecer nacionalista ni muhco menos y con el derecho que me da el haber viajado y conocido en varias oportunidades Buenos Aires, si, puedo decir que estoy de acuerdo con la mayoria de las cosas que escribe, pero no siento una gran nostalgia, nostalgia de colombiana, leer todo esto. Si, hay verdades, cosas muy ciertas, pero no se, quedo conla sensacion de que como Colombianos, no deberiamos escribir cosas asi nisiquirea para otros colombianos. He vivido en muchos paises por el trabajo de mi papa cuando era ninia y ahora porque adoro viajar, pero todavia, se me pone la piel de gallina cuando escucho el himno nacional por fuera y se me agua el ojo!!! eso es porque a pesar de todo, soy colombiana, orgullosa!!! con todo y lo ignorantes que somos, basicos normales, escandalosos, corronchos y lo que quieran, llevo a mi pais muy dentro y eso lo vivo a diaro.

    Solo algunas cositas Andres. No se si por ser mujer, el decir colombiana, despertaba miles de piropos, calificativos y habladurias, muy muy amables, enseguida me empezaban a nombrar a todos los jugadores del boca, a barranquilla, obvio shakira y Anotnio…si, no saben mucho, tal vez no todo lo que debieran, pero tampoco somo un cero a la izquierda y de nosotros depende que eso cambie…empezando por ejemplo, por ser mas amables con nosotros mismos.

    Suerte la proxima vez que visite BsAs y ojala le vaya mejor…a mi me va de maravilla cada nueva vez!!…pero asi y todo flaco…colombaina hasta los hue….como dicen alla!!

  26. Por supueso que todo depende de con quien hables pero en general los argentinos si saben algo sobre Colombia. Pero lo que si quiero realmente comentar es que sobre la cultura y conocimiento de la propia no podemos comparar a los dos paises pues Argentina esta bastante centralizada en Buenos Aires y en cambio Colombia son unas 5 o 6 naciones que conviven juntas, es decir que alla hay mas concentracion de figuras pero no tienen la diversidad dispersa que tiene un pais como el nuestro.

  27. Querido Andres:
    Me parece que tus impresiones son eso, simplemente impresiones y exageras al maximo para favorecer la cultura argentina que sin duda es facinante pero no es tampoco tan espectacular como la deseas hacer ver en tu articulo. Exageras y mucho, por ejemplo: yo he estado en Buenos Aires varias veces y no por unos diitas en plan de turista. Aseguro que los futbolistas colombianos siempre son muy recordados, los taxistas te hablan de los de Boca, del Palomo, de Angel y demas. Colombia, cultural y deportivamente hablando si esta en el imaginario argentino, no es una tierra lejana, aislada o ignorada. No creo que los argentinos ubiquen a Colombia en Centro America o que piensen que Bogota es una ciudad de palmeras, eso nunca me paso. Tampoco creo que los argentinos no sepan donde murio Gardel, por favor… Hablas de la intelectualidad del comun de los argentinos, eso puede llegar a ser cierto pero se te va la mano en las comparaciones. Simplemente veo que estas maravillado por un pais y una ciudad en particular que es muy interesante y que tiene mucho valores culturales pero seriamente veo en tus argumentos una debilidad notoria e injusta en tus apreciaciones. Suenas romantico y a la vez mentiroso en hacer este tipo de comparaciones tan parcializadas para engrandecer lo extranjero, esto muy propio de nuestra cultura colombiana. Te invito a que permanezcas mas tiempo en Argentina y que no hables como un turista superficial que emite comentarios simplistas de lo que verdaderamente no sabes… Nuestra “colombianidad” tiene mil defectos pero no te comas el cuento de que todo lo argentino es culto, refinado y “cool”… Hay tanta tela que cortar…

  28. Querido Andres:
    Me parece que tus impresiones son eso, simplemente impresiones y exageras al maximo para favorecer la cultura argentina que sin duda es facinante pero no es tampoco tan espectacular como la deseas hacer ver en tu articulo. Exageras y mucho, por ejemplo: yo he estado en Buenos Aires varias veces y no por unos diitas en plan de turista. Aseguro que los futbolistas colombianos siempre son muy recordados, los taxistas te hablan de los de Boca, del Palomo, de Angel y demas. Colombia, cultural y deportivamente hablando si esta en el imaginario argentino, no es una tierra lejana, aislada o ignorada. No creo que los argentinos ubiquen a Colombia en Centro America o que piensen que Bogota es una ciudad de palmeras, eso nunca me paso. Tampoco creo que los argentinos no sepan donde murio Gardel, por favor… Hablas de la intelectualidad del comun de los argentinos, eso puede llegar a ser cierto pero se te va la mano en las comparaciones. Simplemente veo que estas maravillado por un pais y una ciudad en particular que es muy interesante y que tiene mucho valores culturales pero seriamente veo en tus argumentos una debilidad notoria e injusta en tus apreciaciones. Suenas romantico y a la vez mentiroso en hacer este tipo de comparaciones tan parcializadas para engrandecer lo extranjero, esto muy propio de nuestra cultura colombiana. Te invito a que permanezcas mas tiempo en Argentina y que no hables como un turista superficial que emite comentarios simplistas de lo que verdaderamente no sabes… Nuestra “colombianidad” tiene mil defectos pero no te comas el cuento de que todo lo argentino es culto, refinado y “cool”… Hay tanta tela que cortar…

  29. Muy bacano Andres!, es muy interesante leer cosas de este tipo y más de una ciudad que nos ha inspirado tanto(con su hermosura y con su gente). estamos de acuerdo en muchas cosas, y precisamente hablaba algo parecido con un amigo hace mucho; decíamos que era triste que Colombia hubiese generado tan pocos personajes representativos para el mundo.

  30. Que un Argentino no sepa que Colombia queda en suramerica, eso cuento solo se lo cree ud, por el solo echo del futbol y las eliminatorias, no tiene sentido comun. Yo trabajo con gente de muchas partes del mundo, los cuales la mayoria no habia escuchado a Colombia, pero un vez les digo de donde soy, al siguiente dia no me confunden con ser ecuatoriano o brasileño. La verdad creo que le vieron la cara …
    Por cierto Argentina es un gran pais, y Buenos Aires una ciudad muy bella, pero de ahi a creer todo, eso es ser muy “gil”.

  31. Pues yo me lei los 20.000 caracteres o casi 5 páginas y me encantó, cada día Andrés escribe mejor, y me permito compartir con el sus experiencias cercanas del tercer tipo en cuanto a rock e historia se refiere en la ciudad de la furia.

  32. Andrés:
    Muy agradable tu pluma. Solo para comentar que tuve el privilegio de vivir durante dos años es Buenos Aires y desde que volví a Bogotá he regresado al Puerto en cuatro ocasiones, cada vez con más nostalgia. Comparto muchas de tus apreciaciones y puedo agregar que en plan de habitante permanente de la ciudad la sensación de bienestar, de cordialidad de la gente, de belleza de la ciudad etc es aún mayor. Como anécdota puedo contar que en una visita al supermercado resulte hablando de Freud con el carnicero. Me encanta Argentina, es un país generoso y amistoso de gente inteligente, solidaria, buena y respetuosa. Vas a ver como muy pronto te entran unas ganas locas de “Volver”…

  33. Andrés:
    Muy agradable tu pluma. Solo para comentar que tuve el privilegio de vivir durante dos años es Buenos Aires y desde que volví a Bogotá he regresado al Puerto en cuatro ocasiones, cada vez con más nostalgia. Comparto muchas de tus apreciaciones y puedo agregar que en plan de habitante permanente de la ciudad la sensación de bienestar, de cordialidad de la gente, de belleza de la ciudad etc es aún mayor. Como anécdota puedo contar que en una visita al supermercado resulte hablando de Freud con el carnicero. Me encanta Argentina, es un país generoso y amistoso de gente inteligente, solidaria, buena y respetuosa. Vas a ver como muy pronto te entran unas ganas locas de “Volver”…

  34. ay andres, le daran varilla los nacionalistas, yo le agradezco por darnos una buena mirada al buenos aires que deseo conocer… a ese que por mas que queramos nos es oculto aun…

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