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Un soleado día Jaime caminaba con sus hijos Felipe y Alfonso por el malecón, Camilo, con su padre Alberto, los esperaba bajo una colorida sombrilla en una de las terrazas comerciales del lugar.  Se saludaron efusivamente, tomaron asiento, los muchachos eran ya universitarios, sus padres se conocían desde el colegio.

—¡Hey! Jimy ¿Qué es esa pinta? Te pareces a un marinero —señaló Beto esbozando una sonrisa.  Efectivamente, llevaba un gorro blanco de pesca, una camiseta, un jean y tenis polo blancos y azules.  Entonces se miró detenidamente.

—¡Uy! Te ves como Gilligan. ¡Igualito! —expresó Beto burlándose.

Nanu, nanu —contestó rápidamente Jimy negándolo, moviendo al mismo tiempo la cabeza y el índice, mientras sonreía abriendo exageradamente los ojos.

Gilligan. Tomada de Skeeze en Pixabay

Imagen 1. Gilligan. Tomada de Skeeze en Pixabay

—Juepucha, ¡idéntico! —afirmó Beto, riéndose —Pero el “Nanu, nanu” es de “Mork y Mindy”, ¿verdad?

—¡Sí, claro! —contestó Jimy.  Comenzaron a reírse y continuaron conversando emotivamente; entre tanto, sus hijos los contemplaban desconcertados sin entender de qué hablaban.

El barco y la isla

Les explicaron a los chicos que “La Isla de Gilligan” era una serie de tv donde cinco turistas: un par de esposos millonarios, una actriz de cine, un profesor y una granjera, tomaron un pequeño barco para dar un corto paseo; a cargo de la nave estaban el capitán y un marinero.  El barco naufragó y quedó varado en una isla perdida.  La comedia contaba jocosamente sus peripecias para tratar de salir de allí, Gilligan era el personaje principal, un simpático marinero que siempre la embarraba poniendo cara “Yo no fui”, como diciendo “a mí que me esculquen”, era muy gracioso.    —Dicen que su creador quería que los espectadores comprendieran que, para salir de un problema, independiente de la clase social, todos debían unirse” —anotó Beto.

Prestos, los muchachos buscaron fotos y datos en internet, y sí, Jimy con su vestimenta tenía cierto parecido a Gilligan.

Protagonistas La Isla de Gilligan. Collage cedido IMAG
Imagen 2.  La Isla de Gilligan. Collage cedido IMAG

De otro planeta

—Bueno muchachos, y el “Nanu, nanu” era el saludo del alienígena de Mork.   Fue la primera vez que vimos actuar a Robin Williams, era muy chistoso —anotó Jimy.

—Ah, ¿ese es el actor de la primera versión de “Jumanji”? —preguntó Felipe —de niño  me atemorizaba esa cinta.

—Sí, el mismo. Imagínense, Mork era un extraterrestre que venía del planeta Ork, donde todo era paz y amor, no había violencia. Su fisonomía era igual a la de un terrícola, vestía botas y guantes plateados, y un traje rojo ajustado con un triángulo invertido en el pecho.

—¿Adivinen cómo era la nave en que viajaba? —dijo mirándolos.

—No me lo van a creer ¡era un huevo gigante!

Salió del planeta Ork para aprender sobre la conducta humana y llegó a la casa de la dulce y bella MindyMork era bondadoso, tenía la capacidad de la telekinesis y algunos súper poderes, pero se le ocurrían ¡unos disparates!  Al final de cada día daba un reporte a su líder Orson, a su manera, ingenua y espontánea, sobre la lección aprendida, generalmente sarcástica y con sutiles críticas.

—¿Y saben? “Mork y Mindy”  se casaron y tuvieron un hijo. Lo increíble ¡nació de un huevo! Y era un adulto que hablaba como un bebé, chistosísimo, a medida que pasaba el tiempo rejuvenecía —les reveló Beto riéndose.

Mork & Mindy. Collage cedido IMAG
Imagen 3. Mork & Mindy. Collage cedido IMAG

 

Unos días muy felices

—Beto, ¿sabías que “Mork & Mindy” fue una serie derivada de “Happy Days”? —dijo de pronto Jimy.

—¿Nooo? No te lo puedo creer —expresó Beto sorprendido —Uy no, ese era mi programa favorito, con “Fonzie” Fonzarelli, ¿recuerdas?… —y se quedó callado con la mirada perdida en la distancia, tosió para aclarar la voz.  Fue de la euforia a la nostalgia en un instante, los otros lo miraban sorprendidos, le ofrecieron un vaso de agua, bebió un sorbo para pasar el taco que tenía en la garganta.

—Ay no hermano, me diste donde era —comentó pausadamente y volvió a tomar agua —fue una época maravillosa, con mis primos; con ustedes, mis amigos del barrio y del colegio. Éramos adolescentes y nos divertíamos, todo nos resbalaba.  Y Fonzi era nuestro ídolo.

Aclaró la voz y trato de continuar hablando, entonces Jimy intervino:

—La serie se llamaba “Happy Days”, “Días Felices”, hablaba de una familia ¿Cómo era que se llamaba? Lo tengo en la punta de la lengua…

Los Cunningham —susurró Beto.

La familia estaba conformada por los padres, Marion y Howard; los hijos, Richie y Joanie —prosiguió Jimy —   La comedia se centraba en las situaciones que compartía Richie con sus amigos de la “prepa”, que sucedían entre su casa y “Arnolds”, un restaurante típico americano en los dorados años 50, tenía una rocola, su especialidad, hamburguesas y malteadas.

—Las prendas que vestían eran como las de “Brillantina”, la película de Travolta y Olivia Newton-Jhon —siguió describiendo Jimy.

El popular

Fonzi (Fonzie) era un personaje secundario, pero se convirtió en el favorito de la gente, cuando entraba en escena se escuchaban los aplausos del público, hasta nosotros lo hacíamos, estábamos expectantes por su aparición —decía Jimy.

—Aaah, era un “sitcom” —apuntó Felipe.

—¡Yes! Ustedes no se imaginan.  El tipo no era muy alto, ni tampoco muy pintoso, ¡pero tenía un estilo! —expresó Beto ya recuperado —su forma característica de caminar y de mover sus manos le daba un toque especial, su indumentaria, jeans, botas, chaquetas de cuero, siempre con un peinado perfecto ¡y tenía moto!

—Decía las palabras justas y solucionaba todo.  Hablaba con desparpajo y buen humor.  Andaba con un peine en el bolsillo, lo sacaba ante el espejo, se miraba como diciendo “Yea, ¿para qué? ¡Estoy perfecto!” y no se peinaba—recordó emocionado Jimy.

— ¡Sí, así era!  Lo más gracioso, tronaba los dedos y las chicas corrían hacía él, hacía una señal y los chicos lo acompañaban, le daba un pequeño golpecito a la rocola y sonaba la canción que quería  —continuó narrando alegremente Beto.

—Era el chacho de la película, el play, el bacán, el tumba locas, lo máximo.  Todos queríamos ser como él, buena gente, servicial, bien vestido, libre, con fino humor, conquistador… y con tremenda moto.

—Papá, hoy se dice “Popular”.  Abundan desde primaria hasta el bachillerato, y en la U.  Eso no pasa de moda —dijo Camilo.

—¡Fonzi era una nota!  Lo tienen que ver.  Eh, Cami, ¿pero sabes qué era lo más chistoso? —le preguntó Jimy —Que tú papá lo imitaba a la perfección, para morirse de risa, era la sensación.

—¿En serio? —exclamó desconcertado.

—¡Total! —respondió Jimy.

—De verdad que nos divertíamos.  Veía el programa, y con mis primos nos reímos de las bobadas que hacía Fonzi, lo imitábamos, sacábamos tiros de sus dichos —manifestó Beto.

—Leí que mucho después de terminada la serie, Henry Winkler, “Fonzie”, participó en una película de Adam Sandler, creo que era “El Aguador”, en las salas la gente aplaudía de pie cuando lo veían en escena —respondió Jimy.

—Era un fenómeno.

 

Collage Happy Days. Collage cedido IMAG
Imagen 4. Happy Days. Collage cedido IMAG

Las motos

Alfonso le dijo algo al oído a Felipe, y este preguntó:

—¿Y las motos que habían soñado? —dijo, imaginándoselos con chaquetas de cuero, con botas, “encaravanados”, nada que ver con lo formales que eran ahora.

—Por supuesto, las motos— expresó Beto —primero fueron las Chooper, luego con el tiempo llegaron las clásicas, las Indian, Triumph, Royal Enfield, Harley Davison, me encantaba la “Heritage” —los chicos los miraban alborozados.

—A mí me fascinaba una Harley similar a la del Capitán América —resaltó Jimy.

Motocicleta. Tomada de 6188410 en Pixabay
Imagen 5.  Motocicleta. Tomada de 6188410 en Pixabay

 

—¿Y salían con frecuencia en ellas? Me imagino que devoraban kilómetros de asfalto —intervino Alfonso.

—Hum, fuimos gomosos por las motos por culpa de Fonzi, pero manejarlas ¡ni de fundas! —aclaró Beto —Solo vivíamos bien informados, si acaso una vez de parrillero.

—Lo que sí devorábamos como locos era el “Maní –Moto”, ji, ji ¿Cómo me viste ahí? —afirmó Jimy.

¡Fantastic! —contestó Beto.  Ambos se miraron radiantes, y como si los hubiesen activado cantaron al mismo tiempo el coro —“U Can’t Touch This, Oh-oh-oh-oh-oh-oh-oh”—bailando coreográficamente como MC Hammer, cual pelaos discotequeros.

Todos rieron y continuaron conversando animadamente, sabiendo que habían disfrutado, a su manera de aquellos días juveniles, llenos de energía y alegría; entendiendo, además, que cada generación tiene sus propios ídolos y diversiones.

 

Nota. Te cuento que este es el relato # 30 de nuestro blog en El Tiempo y nos llena de mucha alegría.  Quiero agradecerte por leernos, gracias ¡mil gracias!

Relato anterior.

Rino, la pizza ‘quadrata’ y Netflix

Referencias

Intro La Isla De Gilligan

https://www.youtube.com/watch?v=RBmUL2xNnr0

Intro Mork and Mindy

https://www.youtube.com/watch?v=YrlYLTVqMeI

Intro Happy Days

https://www.youtube.com/watch?v=v1lafhHXG6I

Baile "Do the Fonzie" con Suzi Quatro

https://www.youtube.com/watch?v=kUNtgbEGQgw

Canción ¨U Can´t Touch This¨

https://www.youtube.com/watch?v=otCpCn0l4Wo&list=RD3GwjfUFyY6M&index=3

Canción ¨Super Freak¨

https://www.youtube.com/watch?v=QYHxGBH6o4M


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Me gusta disfrutar en familia y con amigos. Aprendiz de escritor, trato de contar relatos y anécdotas. Ingeniero de Sistemas.

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