Cerrar Menú Blogs
Las opiniones de los blogueros son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.
Profile image

Ingresa o regístrate acá para seguir este blog.

Seguir este blog

Cali – Colombia. El diestro
colombiano Diego González bailó con las reses más deslucidas del encierro
enviado por Ernesto González Caicedo a la ciudad de Cali mientras que Julián
López – El Juli, salió por la puerta del Señor de los Cristales luego de siete
años de ausencia en Cañaveralejo. Perera justificó se contratación y se fue con
la espina de la puerta grande.










Hoy, frente a tres cuartos del aforo,
se lidiaron astados de la Ganadería Ernesto Gutiérrez, encaste Santacoloma,
bien presentados en general, descastados y bajos en bravura. Los de menos juego
le correspondieron al vallecaucano Diego González  y el segundo de Perera.

El cartel lo conformaba una terna
interesante: Diego González, como cabeza de cartel, Julián López – El Juli, en
su regreso triunfal a la plaza caleña y Miguel Ángel Perera, figura importante
del escalafón español.

Diego González, cuota colombiana,
anduvo muy decoroso en sus dos astados, tanto en el capote como en la muleta,
la técnica, la suavidad y voluntad fueron el común denominador de sus faenas,
las cuales se enfrentaron a los dos más descastados astados de la tarde, lo que
impidió que nuestro connacional pudiese alcanzar el éxito anhelado. Hubo
algunos pitos aislados al final y fueron injustos porque Diego hizo lo máximo
que se podía hacer cuando no hay materia de donde echar mano.

Julián López – El Juli, una de las
novedades de la Feria, como quiera que hacía siete años no viniera a Cali y la
empresa quiso contar con su concurso para empoderar los carteles, vino y se
justificó a plenitud.

En su primero el capote se convirtió
en extensión de sus manos para con suavidad prodigar verónicas de mucha
estética y luego de la pica la variedad de chicuelinas y espaldinas prendieron
aun más al público que ocupaba los tendidos. Con la muleta El Juli brindó un
concierto silencioso en suavidad, con ligazón y temple. Probó los dos pitones y
exprimió las embestidas justas de su oponente.

En el quinto repitió la dosis con el
percal y con la muleta inicio de rodillas en tierra, como si fuese un novillero
que busca contratos y que quiere ratificar los ya firmados. El Juli demostró
una vez más que es un torero de época, de importancia y de mucho respeto por el
público. Con su labor técnica y cuidadosa tapo en mucho la falta de raza de los
astados que le correspondieron. En su primero el palco le concedió una oreja,
que habían podido ser dos, de haber caído mejor la espada en las carnes del
toro. En el quinto las dos orejas no le fueron esquivas y el palco no dudó en
entregarlas.

Miguel Ángel Perera, con mucha
verticalidad lanceo con el percal a su primer ejemplar dando gusto a la
parroquia y con la muleta el temple y la suavidad firmaron la factura de una
faena que fue justa en la fragilidad de su oponente, que tuvo que ser obligado
a pasar por en repetidas ocasiones por el engaño. Mató de estocada caída y
saludo desde el tercio. En el que cerró el festejo Perera puso la voluntad y el
toro la oposición al triunfo dejando todo en un balance de muletazos robados.

(Visited 100 times, 1 visits today)

Etiquetas

PERFIL
Profile image

Javier Baquero - Jaba es un periodista que desde muy joven decidió tomar como rumbo las comunicaciones, pero sobre todo lo relacionado con el mundo de los toros y en especial el desarrollo de la fiesta taurina en Colombia y en torno a los Colombianos.

    Sigue a este bloguero en sus redes sociales:

Más posts de este Blog

  • Colombia

    Por la dignidad de mi casa y otras plazas

    Hoy tengo un compromiso con mi sentir, más que con la prudencia, aunque recuerdo siempre que la novena de(...)

  • Bogotá

    Corrida de honestidad en Bogotá

    Lo que no se vio en la tercera corrida de Bogotá En las horas de la mañana se realizó una(...)

  • Colombia

    Corrida interesante en Bogotá

    Casatoreros Colombia presentó el segundo cartel de la temporada bogotana, con una nomina de rehileteros y el debut en(...)

  • Bogotá

    Primera tarde de toros en Bogotá 2020

    Comenzó la temporada taurina en la plaza de Toros de Santamaría y muchos aspectos pasan desapercibidos, por eso Voyalostoros se(...)

Ver más

Lo más leído en Blogs

1

El amor incondicional es aquel que entrega todo a cambio de(...)

2

Mas de 43 años han pasado desde que se descubrieran los(...)

3

Tres futbolistas que hicieron parte de la Selección Colombia femenina sub-17(...)

11 Comentarios
Ingresa aquí para que puedas comentar este post
  1. Falso, ni al torero ni al ganadero le conviene que se maltrate al toro antes de salir al ruedo. Al torero pues con un toro maltratado y cansado no podria lucirse. Y al ganadero pues este quiere que su producto salga con todo al ruedo para prestigio de su ganaderia. Estos animales son mas que consentidos cuando se encuentran en los chiqueros, no se les molesta, se les da agua y comida abundante y se les mantiene tranquilos. La unica molesta es que a la hora de salir al ruedo se les marca con la divisa identificando los los colores de la ganaderia.

  2. Periodista miserable que ensalza esta faena de sangre y muerte, en donde el sacrificio lo paga un animal inocente…Malditos asesinos, este circo de muerte debe acabarse así se queden aguantando hambre estos periodistas que glorifican una fiesta impuesta por los sucios españoles.

  3. Y dale con lo mismo con estos gacetilleros de mierd@!!! es que acaso no pueden escribir de otra cosa muertos de hambre?? El paraco mayor que tanto se las pica de pacifista, deberia ordenar la eliminación definitiva de estas practicas horrendas…pero nooooooooo que vaa!! Lina ya debe tener reservaciones para ella y tom y jerry en los palcos de honor de las plazas de tortura. y a esos malditos toreros ojala que un mal rayo los parta por asesinos y torturadores. !LA TORTURA NO ES ARTE NI ES CULTURA!!!!

  4. EstudiantesDeLaPlata

    La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura, La tortura NI arte NI cultura,

  5. EstudiantesDeLaPlata

    Corrida de toros: Encuentro de ignorantes, viOLEntos, salvajes, traquetos, prostitutas, guaches, que gozan con el DOLOR de un probre animal…. Por que no le ponen escobillas a sus put@s madres, animales…

  6. EstudiantesDeLaPlata

    ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia, ViOLEncia,

  7. EstudiantesDeLaPlata

    Los toreros, contrario a lo que tanto quieren mostrar, son los cobardes mas infames del mundo, por que se enfrentan al toro luego de que este ha sido cegado, golpeado, y diezmado para que no pueda atacar en 100% de sus capacidades. Si asi fuera, el pobre torero de mierd@ no tendria la mas minima chance de vencer en este duelo inmoral. Asesinos, hijosdelasmilyunaput@s….

  8. respeto?????? por cortar una oreja???? por favor….entonces tenemos que respetar a los bandidos que trozan en pedacitos a sus víctimas???….y no me vengan con el cuento de que es diferente porque no lo es…si vinieran los extraterrestres se aterrarían de lo que son capaces de hacerse los seres vivos….debe existir otra forma de enaltecer la nobleza del toro de pura casta.

  9. Es inaceptable que este periodista trate como a dioses a quienes en realidad se ganan la vida torturando como en la época romana ( sin embargo, entindo que es una persona que come de esto y pues ni modos), tan mal estamos….que esta violencia con los animales sea la gran noticia para resaltar, sabemos que los únicos que disfrutan esto son los brutos con plata (traquetos, retrasados, prepago), gracias a Dios como siempre los buenos y con sentido común somos más.

Reglamento de comentarios

ETCE no se responsabiliza por el uso y tratamiento que los usuarios le den a la información publicada en este espacio de recomendaciones, pero aclara que busca ser la sombrilla de un espacio donde el equilibrio y la tolerancia sean el eje. En ese camino, disponemos de total libertad para eliminar los contenidos que:

  1. Promuevan mensajes tipo spam.
  2. El odio ante una persona o comunidad por su condición social, racial, sexual, religiosa o de situación de discapacidad.
  3. Muestren o impulsen comportamientos o lenguajes sexualmente explícitos, violentos o dañinos.
  4. Vulneren o atenten contra los derechos de los menores de edad.

Además, tenga en cuenta que:

  • - El usuario registrado solo podrá hacer un voto y veto por comentario.
Aceptar
¿Encontraste un error?

Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.


Debes escribir el comentario
¡Gracias! Tu comentario ha sido guardado
Tu calificación ha sido registrada
Tu participación ya fue registrada
Haz tu reporte
Cerrar
Debes escribir tu reporte
Tu reporte ha sido enviado con éxito
Debes ser usuario registrado para poder reportar este comentario. Cerrar