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Casi todo el valor de las multas que se han puesto por competencia desleal e incumplimiento de la Ley del Consumidor van a las arcas del Estado y casi nada al bolsillo de los consumidores afectados.

En los últimos meses hemos visto varias acciones de la Superintendencia de Industria y Comercio contra diversas empresas por publicidad engañosa, carteles, mala calidad, incumplimiento y por mucho nos llegan con alguna frecuencia mensajes al celular diciendo que se nos repondrán dos minutos por regulación de compensación de la CRC.

El tema hoy es más una cosa de titulares de prensa, que de cambios profundos en el mercado. Incluso hace pensar que a la SIC ya se le fue la mano en ciertas interpretaciones, para sancionar empresas bajo definiciones complejas, como la del famoso fallo en higiene femenina de hace años, donde se hablaba “del consumidor promedio racional”, y al final nadie supo qué era eso. Al punto que algunos dicen que la SIC tiene metas de multas por poner, lo cual es falso, pero ya la gente así lo percibe.

¿Que la industria ha cometido errores?, pero claro. ¿Que algunas empresas han engañado y mentido al consumidor?, desafortunadamente sí. ¿Que estas sanciones reparan al consumidor afectado? no, tristemente no.

Las normas son claras: las superintendencias pueden multar a los transgresores, pero por algún motivo con esos recursos mantienen su operación y no llegan a compensar a los consumidores que sufrieron el problema, causando solo una reparación “simbólica” con el fallo, y llevando el tema de demandas particulares que pueden durar años, en un escenario de consumidor contra empresa, David contra Goliat.

Se podrá decir que haber sancionado a las empresas y evitar que el problema continué es algo muy bueno para el mercado, pero el daño que ya está hecho no tiene un proceso de reparación, quizá debido a que los montos pagados por los compradores son tan bajos y son muchas las personas que habría que reparar, que se hace inmanejable y por eso se olvida el tema; así, nos debemos contentar con el titular, y en el fondo sentir que le ganamos a un grande.

El derecho al consumidor va más allá de las sanciones. Se refiere al derecho en confiar en el mercado, en la industria, en el comercio; si las autoridades competentes dicen que se le falló al consumidor, el problema es muy profundo, porque rompe la confianza del mercado y hace que se consoliden muchas asimetrías y de percepciones: hoy muchos colombianos creen que las cosas que compran son muy caras y que el comercio se las vende a un mayor precio del debido, pese a que el comercio ha hecho un ejercicio juicioso de hacer las cosas bien. Pero un imaginario, una percepción, es más poderosa que la verdad.

Igualmente, la industria ha hecho un proceso de transformación enorme en los últimos años, logrando estándares de alta calidad y servicio, donde no se escapan de un error que puede ocurrir, pero no son los generadores de mentiras y engaños al mercado. Pero, son muchos los consumidores que están pendientes de ver cómo cometen un error para echarlos a la hoguera pública y señalarlos de culpables, sin haber sido juzgados.

Estas tensiones, donde no se le cree al comercio y se prejuzga a la industria, son fortalecidas por las ruedas de prensa grandilocuentes de los Superintendentes que dicen que van a comenzar un proceso contra alguna empresa, e inmediatamente el mercado reacciona quemando públicamente al acusado, y si se llegase a demostrar que es inocente, deberá levantarse solo desde sus cenizas.

Lo que nos deja con dos enormes problemas: cada anuncio de investigación de las Superintendencias afecta el mercado profundamente por la forma en que lo hacen y cuando se da una sanción, el Estado se queda con los recursos de la multa. Es decir, el consumidor es mal informado porque se le dice que tal empresa será investigada y eso afecta su confianza e incluso su calidad de vida, y si al final, la empresa es merecedora de la sanción, el consumidor solo se enterara por los medios que ésta fue sancionada y no recibirá un solo peso como compensación.

A todas luces, el sistema está mal y debe ser profundamente revisado, o de lo contrario seguiremos haciendo política con el derecho de los consumidores.

Nota al pie: a todas estas, aún no tengo claro el objetivo del Boletín del Consumidor que se emite en la televisión nacional, y feliz día mundial del consumidor, que se celebra todos los 15 de marzo desde el discurso sobre los derechos del consumidor de 1964 de JFK

@consumiendo

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Me gusta ser Colombiador. Tener actitud de pensador, madrugador, preguntador, inquisidor de la realidad colombiana. Estas serán mayormente cortas reflexiones sobre la realidad y cotidianidad que nos atañe. Este blog hablará de todo: Economía, Política, Mercadeo, Consumidor, Moda o lo que sea; lo que acá escribo son mis opiniones, no las de RADDAR, y agradezco sus comentarios, porque creo que su opinión es muy importante, no obstante, lo único que le pido es respeto al hacerlo, porque me he puesto la meta de escribir continuamente , y quiero aprender de ellos. No soy Liberal ni Conservador, ni de arriba ni de abajo; No soy Gavirista, ni Samperista, Ni Pastranista, Ni Uribista, Ni Santista, Soy Economista, Economista comprometido, Filósofo convencido y Marketero enamorado, que cree que estamos para lograr la satisfacción del consumidor ; Fundador de RADDAR y actualmente metido de fondo con el proyecto "Colombia no es´tamal".

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-->Tequilera, bar tender, lavaplatos, cocinera, mesera, estos son muchos de los trabajos de primera línea a los que se puede enfrentar un inmigrante, iniciando su nueva vida en Canadá. Así lo hice yo.

¿Devolverme a Venezuela o quedarme en Canadá? Esa era la pregunta que retumbaba en mi cabeza mientras ese ángel que encontré en Migración hacia mi aplicación, la cual me permitió como estudiante de idiomas y con mi nuevo status llamado Destitute Student (‘Estudiante Indigente’) conseguir una visa de trabajo Después de pensarlo por tres días, decidí quedarme a trabajar en Canadá para poder pagar mis estudios y como decimos los venezolanos’’echarle bolas’’, porque definitivamente en esta vida no se escoge dónde se nace, pero sí dónde vivir.  Bienvenidos a la segunda parte de mi historia, donde les presento un momento fundamental de mi pasado y mi presente en este país. Debo confesarles que nunca pensé que fuese a ser tan difícil, pero ahí estaba yo, aventurándome a un mundo desconocido, con el único objetivo de reunir, en poco tiempo (4 meses), el dinero para pagar el cincuenta por ciento (15.000 CAD) de mi maestría, pero no solo eso, debía pagar también la renta y mis gastos personales y lo sé, suena descabellado, pero lo asumí con mucha planificación y meticulosidad.
’’Uno nunca sabe lo fuerte que es, hasta que en realidad tiene que ser fuerte’’
Conseguí el primer trabajo de mi vida. Este quedaba en el Viejo Puerto, una zona muy turística de Montreal. Allí aprendí lo que es ser multitask: servir diferentes tipos de cervezas, hacer pizzas, fajitas, poutine, alitas de pollo, hamburguesas, de todo. No era mi único trabajo, tenía que reunir el dinero suficiente, así que de domingo a domingo y durante esos meses mi rutina se resumía en: tomar órdenes, cargar montañas de platos y limpiar baños como a muchos inmigrantes nos toca al inicio. 
’Y es que en las adversidades es donde nacen nuevos guerreros’’
Creo que jamás en mi existencia he trabajado tanto. No tenía más vida: todas las tardes salía del Viejo Puerto, a iniciar mi siguiente turno en un restaurante italiano en el que más que salario trabajaba por comida. El dueño amablemente me brindaba lo que no se vendía y así yo podía ahorrar gastos. Ese señor se convirtió como en mi abuelo, mi abuelo italiano.
 
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Además del trabajo, yo seguía estudiando francés todas las mañanas hasta el mediodía. Al terminar el verano comencé el máster. Un año más tarde, me gradué de abogada en Derecho Internacional de Negocios, LL.M de la Universidad de Montreal, con un GPA de 3.8, demostrándome que en mi vida no habría obstáculos más grandes que mis ganas de crecer y de superarme. Inspirada en esto, apliqué a la Residencia Permanente.  Al cabo del tiempo, empecé nuevos estudios, pero esta vez, en Inmigration consulting y logré culminarlos también. La vida comenzó a sonreír un poquito más, después de tantos sacrificios, todo estaba dando los mejores frutos. En medio de esta travesía, comprendí que no estaba sola en esta situación, ni era la única con un sueño por cumplir. Somos miles de migrantes a diario dejando todo atrás y buscando una mejor vida, así que algo detonó en mi cabeza, era el momento de que Eddy Ramírez pusiera en práctica sus estudios, experiencia y todo lo que aprendí de mi mamá.  Finalmente, llegó el día de materializar y darle vida a esta Tierra de Inmigrantes.    Continuará… Con amor, Eddy.   

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1 Comentarios
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  1. gustavogiron0527

    Este artículo parece más bn que es periodista esta defendido a las empresas que nos engañan, lo leí por q el título me decía lo contrario será que lo mandaron los azucareros o los de kokoriko quien sabe

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