Cerrar Menú Blogs
Las opiniones de los blogueros son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.
Profile image

Ingresa o regístrate acá para seguir este blog.

Seguir este blog

Inevitablemente, tiempos como los que vivimos me hacen preguntarme por la muerte. Si la vida es la línea que transcurre entre el nacimiento y la muerte, nacemos para morir. Ciertamente, la muerte —su realización— es la única certeza con la que contamos en este camino de incertidumbre. De esta manera, inexorable e intransferible, es la causante de nuestra angustia existencial. Llevamos una vida condicionada por su fin. Si la vida es lo que vivimos, y la muerte el final de lo vivido, estamos destinados a toparnos con la nada. 

Durante varios siglos, la religión fue la única en plantear respuestas a las preguntas por la existencia. Fueron épocas en las que la fe en la verdad revelada por un dios-hombre sumió a toda la civilización occidental en un prolongado periodo de oscuridad y sumisión. A través de la culpa, de la redención del pecado, dieron sentido a la vida, un sentido alienante que desacreditaba al mundo material y ocultaba su complejidad. El cristianismo, tal como escribió Nietzsche, fomentó el desprecio por el cuerpo, la negación de la vida y la degradación del hombre armado con el concepto de pecado. Encadenaron al individuo a una promesa de eternidad que postergaba la muerte.

A lo largo de la primera mitad del siglo XX, uno de los filósofos más importantes de la historia, Martin Heidegger, asumió la causa del hombre en busca de su emancipación a partir de algo que denominó la diferencia ontológica. Afirmó que el desarrollo de la Metafísica, es decir, el área del conocimiento que aborda las preguntas por aquello que está más allá de la física, sobre el Ser en cuanto tal, estaba inmerso en una confusión que des-significaba el ser al igualarlo con los entes a través de los cuales se manifestaba. Para él, existían múltiples entes que participaban del ser; los objetos, los animales, el hombre y todo lo que era en el universo. Todos los entes fungían como manifestaciones del ser,  aunque nunca como el ser en su totalidad.

Para Heidegger, solamente había un ente cargado de potencialidad, uno con proyección, basado en el cual podría estudiarse el ser: el hombre. En la medida en que el ser humano era el único ente que se preguntaba por la cuestión del ser, por la existencia misma, podía asumir auténticamente su papel en el tiempo. Solo el hombre reflexiona sobre el sentido de su vida y por su final. Ahora bien, este hombre no era pura presencia, también se materializaba en una temporalidad, era un ser-ahí, una inquietud por el ser en cada instante, al que nombró Da sein Somos entes arrojados en un mundo predispuesto en el que tenemos que desenvolvernos. Un mundo condicionado por un pasado que nos es ajeno y un futuro azaroso e impersonal. Al nacer aterrizamos en una realidad que no nos contemplaba. 

Por lo anterior, concluyó que nuestra especie estaba inmersa en un entramado de decisiones que condicionan su trayecto existencial. Pero, dado nuestro advenimiento en una realidad preconcebida por el paso del tiempo y el hacer de quienes han hecho, nos vemos obligados a decidir entre lo que es y lo que podríamos llegar a ser. Lamentablemente lo que es, la cotidianidad, cómo debemos hacer y pensar según el tiempo en el que vivimos, nos impulsa a postergar la vida. Nos lleva a vivir una existencia inauténtica. Refugiados en la seguridad de lo que es, dogmática, de felicidad eterna y amor inagotable, decidimos vivir sujetos al orden establecido, cautivos por la banalidad, mientras que el tiempo se esfuma y se lleva consigo nuestras posibilidades. La muerte, decía, es el momento en que se hace posible lo imposible, el fin de nuestras posibilidades.

Así las cosas, la única forma de significar nuestra vida es hacernos conscientes de su finitud. La angustia por el devenir de la muerte debe llevarnos, como motor vital, a apropiarnos de nuestras decisiones y destinarlas a vivir una existencia auténtica fundada en lo más profundo de nuestra autonomía. Bien mencionaba Fernando Savater: «La culpa nos hace presente el pasado y la muerte nos anticipa el futuro. Nuestra vida es un ente, la nada del antes y el futuro del después no nos pertenecen. El Ser es la tensión pura de presente, pasado y futuro que nos sustituye». Somos lo que vivimos en el presente, nuestras decisiones son lo único que podrá darnos sentido. El ser no es una presencia permanente sino un eterno acontecer, un ente volcado hacia el futuro.

Durante mi vida, herido por las impiedades del presente y angustiado por el devenir del futuro, había asumido la existencia de un principio ordenador del universo diferente al Dios de las religiones. Hoy no sé si exista algo así y posiblemente las ideas que originaron esta duda vuelvan a caer, así como probablemente lo harán las que las reemplacen. Nunca sabré cuál sea la razón de mis dudas ni la de mis certezas, aun así me tranquiliza imaginar que este permanente cuestionamiento, este filosofar, podrá dar algo de sentido a mi existencia. Dudemos de todo, nada es indiscutible, las verdades absolutas solo sobreviven a su tiempo.

Asumir que todo acabará, que la riqueza y la felicidad pasarán a la nada, asumir nuestra mortalidad, es un acto de liberación. Vivamos el presente, seamos y estemos ahí, seamos libres mientras llega el final. Que el vendaval de la muerte nos encuentre indiferentes a su paso.

 

@GabrielCasadiego

(Visited 997 times, 1 visits today)

Etiquetas

PERFIL
Profile image

Abogado de la Universidad Externado de Colombia. He sido parte de paneles de opinión en diferentes espacios académicos y medios de comunicación. Escribo columnas en las que reflexiono sobre fenómenos políticos y sociales, sus fundamentos filosofícos e impacto en la realidad. Creo en el progreso y la libertad.

Más posts de este Blog

  • Opinión

    Crítica a la democracia

    Un nuevo mundo después de la enfermedad. La supervivencia inspirando la transformación. El año de la reinvención. El amor(...)

  • Filosofía

    Consideraciones sobre la ética

    A través de los medios de comunicación, a diario tenemos noticia de impiedades y tribulaciones de todo tipo acaecidas(...)

  • Filosofía

    La muerte

    Inevitablemente, tiempos como los que vivimos me hacen preguntarme por la muerte. Si la vida es la línea que(...)

  • Opinión

    Los problemas del campo

    Por estos días, como algunas veces cada tanto, los trabajadores del campo han tomado el protagonismo en los noticieros(...)

Ver más

Lo más leído en Blogs

1

  La respuesta corta a este interrogante es: mercado. Así funciona(...)

2

Dios nos habla por medio de nuestros sueños. Esta es una(...)

3

Soñar con amigos y familiares que fallecieron causa mucha inquietud a(...)

7 Comentarios
Ingresa aquí para que puedas comentar este post
  1. jaimetorres0930

    Como científico yo interrogo los hechos. Lo único que me hacía dudar, las supuestas evidencias de vida después de la muerte, ya están siendo explicadas por la ciencia. Queda poco de dónde agarrarse

  2. freddiemercury

    Muy bien escrito, para ser un tema tan complejo y que aborda desde las aproximaciones filosóficas, con la densidad que las caracteriza. Felicitaciones. PD. Si el presente es especioso -como decía Spinoza-, pero es lo único que tenemos porque el pasado se hizo sin nosotros y el futuro no nos pertenece, no es muy lúgubre la visión de la filosofía sobre la vida?

    • gabriel516410

      Sería muy entristecedor solo si vivimos para el futuro y para la muerte. Creo que lo que Heidegger trataba de decir era que en la consciencia de nuestra mortalidad está la clave para significar la vida y estar listo para su fin.

      La obra de Heidegger estuvo influenciada por la de Nietzsche y la de Spinoza. Inclusive, con posterioridad Sartre y Derrida controvierten su visión de la muerte y de la nada y hablan de la otredad. Es un tema Muy atractivo para profundizar. Muchas gracias por leerla.
      Saludos!

    • gabriel516410

      Bueno, pues esa podría ser un conclusión. No obstante, lo que intento hacer con esto es invitarlos a dejar las certezas de lado, nunca vamos a saber si hay algo más, ni tampoco debe afanarnos esa idea, debemos vivir tal como consideremos más adecuado, darnos significancia y encarar las dificultadas dadas por el azar que determina el transcurso de la vida.

  3. nadaquever69

    EXCELENTE! ¿No ha pensado en escribir en algún otro sitio que sí valoren esto? No sé si ya lo hace, pero me encantaría seguir leyendo este tipo de escritos. Si ya lo hace, mándeme algún link o red social. Muchas gracias por compartir esto, buenísimo de verdad!

Reglamento de comentarios

ETCE no se responsabiliza por el uso y tratamiento que los usuarios le den a la información publicada en este espacio de recomendaciones, pero aclara que busca ser la sombrilla de un espacio donde el equilibrio y la tolerancia sean el eje. En ese camino, disponemos de total libertad para eliminar los contenidos que:

  1. Promuevan mensajes tipo spam.
  2. El odio ante una persona o comunidad por su condición social, racial, sexual, religiosa o de situación de discapacidad.
  3. Muestren o impulsen comportamientos o lenguajes sexualmente explícitos, violentos o dañinos.
  4. Vulneren o atenten contra los derechos de los menores de edad.

Además, tenga en cuenta que:

  • - El usuario registrado solo podrá hacer un voto y veto por comentario.
Aceptar
¿Encontraste un error?

Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.


Debes escribir el comentario
¡Gracias! Tu comentario ha sido guardado
Tu calificación ha sido registrada
Tu participación ya fue registrada
Haz tu reporte
Cerrar
Debes escribir tu reporte
Tu reporte ha sido enviado con éxito
Debes ser usuario registrado para poder reportar este comentario. Cerrar