
Hospedarse en la propia ciudad: un pequeño lujo con grandes beneficios
Bogotá tiene un ritmo implacable que, al menos a mí, me satura con muchísima frecuencia. Entre los trancones, la bulla y los aguaceros recientes, me decidí a buscar una escapada de un fin de semana, convencida de que hay viajes que no necesitan pasaporte ni aviones. A veces, basta con cerrar la agenda, empacar un morral ligero y cambiar de escenario sin salir de la ciudad.
Tenía en mi radar el nombre del hotel JW Marriott, pues fue donde se hospedó el ex Beatle Paul McCartney en su más reciente concierto en Bogotá. Y yo, como buena fan, tenía súper claro que su staff siempre elige el mejor hotel de cada ciudad para su alojamiento, así que averigüé precios, me encontré con que los colombianos tenemos hasta el 50 % de descuento en estancias seleccionadas y me aventé a reservar.
Mi escapada empezó el sábado con su brunch digno de un fin de semana sin prisas. Por la noche, una cena con vinos bien elegidos marcó el tono de la experiencia. El domingo, tienen una oferta llamada extended breakfast, que permite despedirse sin apuros, con café bien servido y mimosas desde las 11 de la mañana. Y el cierre con broche de oro fue en su spa, donde me entregué a un masaje profundo y luego descansé en las zonas húmedas: piscina climatizada, jacuzzi y sauna.
El impacto positivo de elegir hoteles locales
Además de ser una pausa necesaria en medio del caos cotidiano, viajar dentro de la propia ciudad tiene un impacto positivo tanto en el medioambiente como en la economía local.
Optar por un escape urbano en lugar de un vuelo internacional significa reducir significativamente la huella de carbono, evitando el impacto del transporte aéreo, uno de los mayores contribuyentes a las emisiones globales.
Al mismo tiempo, elegir hoteles, restaurantes y experiencias dentro de Bogotá impulsa la economía de la ciudad, beneficiando a quienes hacen posible estos espacios de lujo y bienestar. No se trata solo de darse un gusto, sino de invertir en la propia comunidad y contribuir a su desarrollo.
Además, esta forma de turismo redefine la idea de exploración. En lugar de asociar los viajes exclusivamente con destinos lejanos, permite valorar lo que tenemos cerca con una mirada renovada.
El poder de cambiar la rutina sin salir de casa
El concepto de redescubrir la propia ciudad no es nuevo. En su libro The Art of Travel, Alain de Botton habla sobre cómo la verdadera experiencia de viajar no está en el destino, sino en la actitud con la que se mira el mundo.
A veces, nos asombramos más en un café de París que en una calle de nuestro propio barrio, no porque sea objetivamente mejor, sino porque cuando viajamos, prestamos más atención a los detalles. Aplicar esa misma curiosidad a nuestra ciudad puede cambiar por completo la manera en que la habitamos.
El urbanista Kevin Lynch también abordó esta idea en The Image of the City, donde plantea que nuestra percepción del entorno moldea la manera en que nos relacionamos con él. Redescubrir Bogotá desde la experiencia de un viajero, aunque sea por un fin de semana, nos permite reconectarnos con sus espacios, reconocer su belleza y darnos cuenta de que el descanso y la exploración no siempre requieren un boleto de avión.
No siempre hay que irse lejos para sentirse lejos. A veces, basta con elegir bien el lugar y permitirse el lujo de parar. En mi caso, este fin de semana no fue solo un escape de la rutina; fue la confirmación de que viajar dentro de la ciudad puede ser igual de satisfactorio que salir de ella.
Comentarios