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“Es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad”

William Shakespeare

Miles de velas y de luces encienden estos días a los maestros en esta nueva realidad que nos ha tocado vivir por cuenta de la pandemia. La mayoría de las escuelas y universidades aquí, allá y en todo el mundo tuvieron que modificar sus cursos para pasar a plataformas en línea. Las reuniones virtuales son ahora los salones de clases. Mas allá de los memes y de las divertidas situaciones que hemos visto suceden en las clases, la verdad es que los maestros están haciendo una labor titánica, tratando de llegar a todos, modificando currículos, buscando materiales, trabajando horas extras y como siempre con las uñas. Movidos más que nada por el entusiasmo y la pasión, que por las herramientas que de la noche a la mañana les tocó aprender a manejar. En estos dias  se celebra aquí la semana de reconocimiento para los profesores, por eso hoy esta columna dedicada a mis amigas maestras que son además maestras de la vida.

  • Encienden velas quienes saben ver mas allá de lo académico, y se preocupan por el bienestar de sus alumnos, quienes se preocupan por aquellos que no tienen acceso a la tecnología y buscan alternativas.
  • Son también luz quienes en medio del cansancio y la incertidumbre, con esa pasión que no los abandona ni en medio de la crisis, buscan maneras pedagógicas para cumplir con sus objetivos, grabando videos, con historias, cuentos e imágenes que les resulten atractivos a los niños.
  • Es luz quien sabe abrir un espacio para la discusión con los adolescentes que están desesperados sin ver a sus amigos.
  • Son velas encendidas todos los maestros que se han dado cuenta el papel importante que cumplen en este momento, porque la manera como enfrentan la situación de crisis estos niños y jóvenes, sus alumnos, será la clave para afrontar un nuevo mundo con ideas innovadoras y resilentes.

También sea esta una oportunidad para reconocer a quienes en su momento representaron para mi esa luz que brinda la educación:

A la Nena Cano, educadora tenaz y rigurosa, directora del colegio de niñas en el que estudié toda mi vida escolar en Colombia. Plantel que, contrario a otros de la época, no buscaba formar niñas para casarse bien, sino que por el contrario nos enseñó que podíamos llegar tan lejos como quisiéramos, con principios, valores y disciplina académica.

A La Nona Medina, la mejor, quien siempre con humor y alegría nos invitó con historias e imaginación a viajar por el mundo, a recorrer países, montañas, ríos, continentes y capitales. Sus enseñanzas me han acompañado siempre. Hasta para descubrir con tristeza que quizá como en este país no se enseña geografía, eso crea una limitante de comprensión de otras culturas y diversidades.

A Gloria de Arias, pilar de la cultura en Colombia, a quien agradezco profundamente el amor por el arte. Con ella hacíamos recorridos virtuales por museos y galerías aun antes de que existiera el internet. Con su cultura y sabiduría nos enseñó a reconocer obras maestras, pintores y escuelas. Gracias a ella ahora disfruto al poder ofrecer un programa a los niños de El Paso, TX, para aprender conceptos de dibujo e historia del arte.

A todas las maestras y maestros con los que he trabajado quienes, con su amor y dedicación, me han enseñado que nada es más valioso que la sonrisa de un niño que logra cumplir su objetivo.

A los docentes que en los años valiosos de formación de mis hijas han representado esa valiosa luz. A la que le dio un solo de canto a mi niña en la primaria y con ello logró que descubriera su voz y su talento. A la que también le dio voz y poder a mi otra hija, fomentando concursos de debate que le sirvieron como herramienta para la reforzar la autoestima, que se empeñaban en destruir sus compañeras de pupitre. A la que logró empoderar a la pequeña para que se convirtiera en su propia abogada ante una enfermedad crónica y pudiera así cambiar la perspectiva y el discurso para salir adelante. A todas ellas mi eterno reconocimiento e infinito agradecimiento.

A todos los maestros, a quienes encienden luces en la oscuridad, gracias, muchas gracias.

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PERFIL
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Periodista por vocación, profesión, herencia y designio, quien se tuvo que reinventar cuando se casó y se fue de Colombia, primero a México y después a Estados Unidos. En Colombia dirigió programas de Tv como ‘Pilísimo’, ‘Debates Caracol’ y ‘Personajes’. Hoy en día, vive en El Paso, Texas con su esposo y sus dos hijas. Es propietaria de una franquicia muy exitosa que ofrece clases de arte para niños, que la mantiene ocupada y feliz. Proviene de una familia de periodistas, la mayoría mujeres de esas que se adelantaron a su tiempo. Creativas y de carácter fuerte. Es alérgica al ajo y a los lagartos.

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2 Comentarios
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  1. Bien por ese reconocimiento a los maestros, en general muy merecido. Esos gratos recuerdos que mencionas, los tenemos todos. De una u otra época, siempre hay alguno que nos marca la vida con su enseñanza. Gracias Marcela por recordarnoslo.

  2. mauriciomendo0515

    Tanto en Colombia como en USA, se subestima al maestro y su titánica labor. En Colombia el cuerpo docente, que cuenta con dedicados y valiosos maestros, está peligrosamente penetrado por un político sindicato a cuyos miembros lo que menos parece interesarles es la educación. Pretenden adoctrinar niños para que se tornen en los guerrilleros del mañana. Opacan, frustrantemente, la labor de los verdaderos maestros que difiere radicalmente de la de estos abusivos sindicalistas.
    En USA el problema es más sencillo pero también grave. El paupérrimo pago al cuerpo docente, hace que se pierdan valiosos maestros, pues sus necesidades económicas los obligan a apartarse del sistema educativo público y perseguir otras oportunidades.
    Difícil dilema en ambos casos.

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