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Vuelve y juega.

Nuevamente el editorial de El Espectador, defensor y garante de los derechos de las minorías y acertado muchas veces, se equivoca en esta oportunidad. Otra vez pegado del conector “pero”, le cae a quien con justa y espontánea razón lo utilizó en su expresión “no quiero estigmatizar pero…” (Claudia López, alcaldesa de Bogotá).

( https://www.elespectador.com/opinion/editorial/lo-primero-que-hay-que-deportar-es-la-xenofobia/ )

Riguroso en su línea, el editorialista del 31 de octubre ciertamente, a partir de un inofensivo “pero”, reacciona exaltado, aplacando y censurando cualquier enconado viento de xenofobia. Y sí que la xenofobia es odiosa, pero en este caso, la censura no procede porque no existió tal, así de simple.

Son “alharacas” precipitadas; innecesarias. Con gran respeto lo escribo.

Esas posturas tan rigurosas se vuelven tediosas, razón de ser de tecnicismos idiomáticos a los que se recurre neciamente. Ya en el pasado ese conector “pero”, cuya utilización poco tarda en penalizarse, desde las tribunas de El Espectador llevó al patíbulo a una conocida youtuber que pecó al decir “no soy homofóbica pero..” y, en fin.

La salvaguarda de los derechos de las minorías y la encomiable defensa por la igualdad que, desde su génesis ha caracterizado la prosapia de nuestro querido y trascendental periódico capitalino, no puede tornarse en una paradójica y recalcitrante censura a cualquier opinión, adversa o no a sus ideales históricos. Esa opinión libre y espontánea que tanto mima El Espectador en su agenda cotidiana.

Le creo a Claudia López cuando afirma que no es xenofóbica ni promueve la xenofobia. (Y más a ella, por favor).

No discrimina cuando sostiene que “venezolano que delinca debería de ser deportado”. Expresa no solamente una intención con la que millones nos identificamos, sino que presenta una irrefutable realidad. Y además, como primera autoridad de la capital, no ha dejado de insistir en lo delicado y en extremo peligroso que significa el que muchos de los venezolanos que están ingresando al país ilegalmente estén siendo reclutados por las mafias del hampa bogotanas, para quienes ciertamente, como lo afirma Claudia López, les resulta más rentable introducir en el tráfico delictual a foráneos no identificables cuyo subrepticio ingreso a la nación, en un porcentaje importante, está engrosando (no hay porqué sonrojarse al decirlo) el pie de fuerza de carteristas, extorsionistas y sicarios de la gran ciudad. De tal manera que, ¿discriminación? ¿Dónde?

Discriminación hubiese sido si hubiera dicho por ejemplo: “ningún extranjero delinque tanto en Colombia como un venezolano”; “los venezolanos trajeron el hampa a la ciudad” o algo parecido. Desdibuja por completo el editorialista el concepto de discriminación, reduciéndolo a una forzosa y milimétrica censura lingüística casi que obsesionada y testaruda en extremo, “satanizando” antipáticamente, reitero, el conector “pero”, tan preciado y necesario.

“La ley colombiana prevé la deportación de quienes cometen delitos en Colombia. Esa ley no es xenófoba, es lógica. Pedir que se aplique tampoco es xenofobia”, dijo la alcaldesa. Completamente de acuerdo. ¿Qué dijo de malo? Invertir el significado de las cosas, solo por la “obsesión” de pescar algún indicio de discriminación “en río revuelto”, es a todas luces reprobable.

En error feroz incurren quienes no acepten que la posibilidad de deportar extranjeros que vengan a atracar a Colombia es una alternativa, por decir lo menos, sensata.

Pareciera entonces que para algunos mejor sería llegar al punto de no llamar las cosas por su nombre, sino más bien maquillarlas de tal modo que no vayan a ofender a nadie; verbi gracia, no decir “hay mucho venezolano delinquiendo en el país, sino “ciertos extranjeros están acaparando gran parte del crimen en Colombia”, en contravía de la estadística y la tangible realidad, todo por evitar la grosería de llegar a herir la susceptibilidad de alguno de nuestros queridos hermanos.

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8 Comentarios
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  1. El comentario de Claudia es indefensable…no es de creerle o no…simplemente, en primer termino es erróneo, porque a la persona que comete un delito, hay que juzgarlo y condenarlo, y si es extranjero, después, se le puede deportar…pero no antes…y adicionalmente….es xenofóbico porque pone de presente una condición que genera discriminación … Le pregunto…asumiendo…que la mayoría de los presos en la Modelo son Catolicos…si la alcaldesa hubiera dicho…”que cosa con los católicos que roban en Transmilenio …”….le parecería lógico? Creo que no…quien comete un delito debe ser juzgado…y condenado….sea de donde sea…sin ROTULOS ni comentarios que dividen….y generan una muy desafortunada actitud para con todos los que comparten esa nacionalidad… Duele además que el comentario se de, en un Pais , donde hemos pagado muy caro y nos han rotulado en el exterior…de “los narcos son Colombianos”…”las prostitutas son Colombianas”…”los Colombianos delincuentes”…etc…por culpa de unos cuantos…

  2. esmeralda366391

    Wow!!!, muchas gracias por este artículo, ¡las cosas como son! He tenido la oportunidad de conocer venezolanos fantásticos, seres humanos increíbles, amorosos y respetuosos, pero hay que ser objetivos, venezolano o cualquier otro…; pero hablamos de venezolanos porque son los que más hay en el país y de los que se sabe, no es invento, están delinquiendo tremendamente, hay que deportarlos. El hampa no nació porque ellos vinieron, ya la teníamos, pero hay bastantes personas difíciles acá, así que si no nos hacen bien, tampoco nos hagan mal. Gracias.

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