Cerrar Menú Blogs
Las opiniones de los blogueros son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.
Profile image

Ingresa o regístrate acá para seguir este blog.

Seguir este blog

Hay gente que prefiere quedarse toda la vida en el mismo sitio con tal de no empacar sus cosas. En cambio otros llevamos ese bicho, esa búsqueda sin remedio que nos lleva a alzar el ancla una y otra vez sin un objetivo claro, con algo de esperanza tal vez.

Hay que estar tener mucha fortaleza para no enloquecer en el proceso. Está por un lado el lío de hacer un inventario de todas las cosas que nos pertenecen. Algunas necesarias, otras no tanto. Algunas llegaron por nuestra voluntad, otras por voluntad de otro, otras por voluntad propia. Llegan y se instalan y no te das cuenta que están ahí, ni para qué sirven, ni por qué las tienes, hasta que levantas las alas y te vas de nuevo. Están también los regalos. ¡Ay dios! ¡Los regalos! Guardados por pura sensiblería. Fue la demostración de afecto de alguien, ya no sabemos quién. Y eso, el haber sido apreciado en algún momento, no importa qué tan lejano, no importa por quién, nos impide deshacernos del bendito objeto inservible. Nos sentimos desleales, insensibles, mezquinos. Preferiríamos dejarlo ahí empolvándose, olvidado, relegado, pero de alguna manera parte de nosotros.

Empacar para ir de un lugar a otro implica una selección. Lo que llevo conmigo, lo que le regalo a alguien querido, lo que regalo a quien sea, lo que guardo, pero no llevo conmigo. Pero, ¿cuál debería ser el criterio de selección? ¿Qué me llevo? ¿Lo indispensable? ¿Lo útil? ¿Lo que más quiero? ¿Lo que me da placer? ¿Qué elegirían los judíos en la Segunda Guerra Mundial, cuando no sabían el horror que les deparaba el destino? ¿Llevarían sus libros más queridos? ¿Sus joyas más finas? ¿Su ropa predilecta? ¿Algo de comer para el camino?

¿Y qué decir de las fotos? Fotos sueltas, fotos en álbumes, fotos enmarcadas. Fotos de los niños al nacer, fotos de las abuelas en sepia, fotos de antiguos amores que no queremos recordar, fotos de viajes, de pelos alborotados, de pantalones bombachos, de amigos que ya no están. Si las ponemos a un lado, ¿será una señal de deslealtad con ese amigo del alma, con los hijos, con los antepasados? ¿Los estamos relegando y por ende traicionando su memoria al guardarlos en una caja que se quedará indefinidamente guardada? Una caja que no llevaremos entre lo más querido, lo más cercano al corazón.

Son estas las decisiones que más nos desgastan, las que torturan nuestra psiquis, ya de por sí debilitada por haber vuelto a leer esas cartas de los ex novios, esas fotos de los niños cuando creíamos que eran verdaderos ángeles que nunca nos decepcionarían.

Cuando crees que tienes dominado el monstruo, que falta poco, te encuentras de repente con una caja llena de cosas -papeles, recuerdos, la porcelana de la abuela- que habías olvidado guardada en el closet y ahí te desmoronas, pierdes todo el impulso. Te das cuenta que nada tiene sentido, que no lo vas a lograr, es demasiado el agobio. Te das por vencida y sólo una buena llorada logra calmarte.

Se presenta también el inconveniente de los seres queridos que dejas atrás. ¿Qué derecho tenemos de abandonarlos? ¿Te resentirán por eso? Algunos amigos sobrevivirán el tiempo y la distancia, la mayoría no. Muy pocos ven el interés en mantener una relación sin beneficios a corto plazo. En algunos años no recordarán ni siquiera nuestro nombre.

La incertidumbre de lo que depara el destino es quizás el mayor obstáculo al momento de irte a vivir a otro lugar. Absurdo, porque nada es tan incierto como el futuro. No importa si vives toda la vida en la misma casa. Nada previene que un terremoto, un incendio, una avalancha, un huracán acaben con todo lo que te rodea. Y sin embargo, es justo al momento de partir y empezar de nuevo que los días por venir entran en el terreno de lo desconocido.

(Visited 442 times, 1 visits today)
PERFIL
Profile image

Matilde Suescún trabajó como actriz de cine y televisión en Colombia. Actuó entre otras, en la película Crónica de una muerte anunciada y en la telenovela Tuyo es mi corazón. Desde hace varios años Matilde trabaja como periodista y vive en los Estados Unidos.

    Sigue a este bloguero en sus redes sociales:

  • twitter

Más posts de este Blog

  • Sin categoría

    Las temidas canas

    Después de muchos años de pensarlo, de debatirme, de no encontrar el valor para hacerlo, de explorar opciones, por(...)

  • Vida

    La vida en tiempos de coronavirus

    Estoy muda desde hace meses. No he logrado poner en palabras esta maraña de emociones, miedos, inseguridades, desazón, rabia,(...)

  • Vida

    Ocho luchas para recordar en el Día de la Mujer

    Somos más de la mitad de la población mundial, ¿por qué somos consideradas “minoría”? ¿Por qué conmemorar el 8(...)

  • Vida

    El violador eres tú

    Esta canción y la performance que la acompaña se ha expandido como la pólvora por el mundo. Cientos de(...)

Ver más

Lo más leído en Blogs

1

Si el año pasado fue importante para las relaciones entre Colombia(...)

2

Más de 130 millones de personas a nivel mundial son usuarios de(...)

3

(Imagen tomada de Utopía Urbana) Todo parece indicar que la estrategia(...)

1 Comentarios
Ingresa aquí para que puedas comentar este post
  1. tomasospina0608

    Que cosa esa. No hay una regla para ese menester, imaginarse abandonando los objetos interesantes que hemos colectado a nuestro alrededor, la mayor parte de objetos físicos de verdad no incumben tanto como los recuerdos. he pedido a la vida tener muchos pero muchos buenos recuerdos y serán todo el equipaje de un ser humano en el trajinar de su existencia.

Reglamento de comentarios

ETCE no se responsabiliza por el uso y tratamiento que los usuarios le den a la información publicada en este espacio de recomendaciones, pero aclara que busca ser la sombrilla de un espacio donde el equilibrio y la tolerancia sean el eje. En ese camino, disponemos de total libertad para eliminar los contenidos que:

  1. Promuevan mensajes tipo spam.
  2. El odio ante una persona o comunidad por su condición social, racial, sexual, religiosa o de situación de discapacidad.
  3. Muestren o impulsen comportamientos o lenguajes sexualmente explícitos, violentos o dañinos.
  4. Vulneren o atenten contra los derechos de los menores de edad.

Además, tenga en cuenta que:

  • - El usuario registrado solo podrá hacer un voto y veto por comentario.
Aceptar
¿Encontraste un error?

Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.


Debes escribir el comentario
¡Gracias! Tu comentario ha sido guardado
Tu calificación ha sido registrada
Tu participación ya fue registrada
Haz tu reporte
Cerrar
Debes escribir tu reporte
Tu reporte ha sido enviado con éxito
Debes ser usuario registrado para poder reportar este comentario. Cerrar