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Hace unos días alguien en Facebook compartió un video en el que le preguntaban por qué hay que emprender; su respuesta fue «porque el emprendimiento te hace ser mejor persona, te hace formarte tanto y demostrar de lo que eres capaz. No hablamos de dinero sino de libertad.»

En mi opinión, esas son respuestas de libro, o de reinado de belleza, no muy lejos de “quiero la paz mundial y mi personaje favorito es la Madre Teresa de Calcuta”. Puro copiar y pegar.

Continuaba con «Tienes que lavarte el cerebro, hay que tener mentalidad enfocada al éxito y creer en ti mismo. Aprender a pensar en grande y no pensar como fracasados.»

No. No romanticemos el emprendimiento. Emprender no es leer libros, emprender no es creer que vas a conquistar el mundo y ya. Para esta persona, emprender es una película de Walt Disney, en la que un día te levantas queriendo cambiar el mundo con tu venta de ropa por Instagram, abres la ventana y entran pajaritos con la camiseta que te vas a poner hoy, mientras un venado termina de plancharte el jean.

Emprender no es una película de Disney. Es más como ir a Mordor.

Si emprender es una película, es más como ‘El Señor de los Anillos’, edición extendida. Larrrrga y tortuosa (hablo de la aventura, no de la trilogía, que la amo). Para que Frodo pudiera llegar a Mordor tuvo que pasar por un sinfín de tropiezos, cambiar de camino más de una vez, enfrentarse a Orcos, magos, nazguls y la Dian, que es el peor de todos. Ni Sauron se atreve a tanto.

De hecho, emprender es peor, porque el volcán solo recibe anillos los viernes de 9 a 12 y los derrite a 60 días.

Justo en el #Charladito de esta semana (un streaming que hago todos los martes hablando de emprendimiento y redes sociales) tocamos ese tema con Vladimir Gutiérrez, de BucaraNaranja. Acá les dejo el video por si lo quieren ver. En Instagram TV o en YouTube. https://www.instagram.com/tv/CCpJYxAJ1iS/

Dicen que en Colombia no hay cultura del emprendimiento y creo que es cierto: hay muchas ganas de emprender pero no sabemos bien a lo que nos enfrentamos. Por ejemplo, no le dicen a uno que hay que saber cobrar, que la mitad de las ganancias se las lleva el gobierno y que es muy probable que no te funcione a la primera.

Entonces quitémosle tres punticos de rosado al emprendimiento y dejemos de ponerlo tan bonito. Emprender es apasionante, pero es difícil y por eso no es para todo el mundo.

Emprender no es película de Disney, es como ir a Mordor
Fuente: New Line Cinema

¿Qué se necesita para emprender?

En mis años metido en este cuento he aprendido varias cosas y se las listaré acá como las pienso, sin ningún orden específico ni sacadas de ningún libro. 10 cosas que necesitas para emprender.

  1. Tolerancia a la frustración: Vas a tener caídas y sentirás que fracasaste. Habrá días en que no vas a querer levantarte. Así que debes sacar energías de algún lado, tendrás que aprender a auto-motivarte. Leyendo, viendo documentales, distrayéndote… en fin, las opciones son infinitas y al gusto de cada quién. Encuentra lo que te motive. Y usa varias técnicas porque no todas sirven siempre.
  2. Compromiso: ¿Te aburre ver una película de más de dos horas? ¿Has aplazado ver esa serie porque no quieres esperar a que salga la siguiente temporada? Emprender no es para ti. Esto se trata de construir un poquito todos los días, dar un paso más en este largo camino.
  3. Planeación: Hablando de caminos, si no sabes para dónde vas nunca vas a llegar. De nada sirve dar 20 pasos o 50, si son en la dirección equivocada. Debes tener muy claro qué quieres lograr.
  4. Medir: No solo hay que dar pasos, hay que saber cuántos y para dónde los diste. Saber si lo hiciste bien o medio cojeando. Y muy importante, si metiste la pata también hay que saber por qué, para no volverlo a hacer.
  5. Inteligencia emocional: Así como hay días en que sientes morir, en otros te vas a comer el mundo de un bocado. Incluso te va a pasar en un solo día. La montaña rusa emocional de un emprendedor es una cosa loca y hay que saberla administrar.
  6. Socios: Volviendo al cine, Frodo no lo habría logrado sin Sam, sin esa voz de apoyo, el que lo levanta cuando está caído, el que te acompaña y siente contigo cada raspón. Y, créeme, conseguir buenos socios es más difícil que conseguir pareja. Deben tener los mismos objetivos, pero complementar tus habilidades, ser buenos en lo que tú eres malo. No llevarte la idea en todo, pero tampoco oponerse y no dejarte hacer nada. Es un equilibrio bien complejo.
  7. Construir una red de apoyo: No solo fue Sam, también es la comunidad del anillo que a la distancia ayudó a su manera. ¿En el mundo real qué es eso? Un grupo de emprendedores que entiendan todo lo que estás viviendo, que te aconsejen desde su experiencia y estén ahí para sacarte de un mal momento o hacerte sonreír por pendejadas. Yo, por ejemplo, creé Emprendimiento en parche, que es un grupo de emprendedores a los que les hago 2 horas de mentoría semanal (en un programa de 8 semanas), pero a la par se volvió un grupo de apoyo, donde nos escribimos para compartir las alegrías y las tristezas (de paso gracias a Adri, Mimi, Sandrita, Joha y Vane). De esto les cuento más abajo.
  8. Ganas de aprender e innovar: Innovación, reinventarse, resiliencia… todas esas son palabras perrateadas pero ciertas. Pensar en nuevas maneras de hacer algo que te falló, o que puedes hacer mejor para reducir costos. Y ganas de aprender: leer buenos blogs y libros, ver videos y documentales, escuchar podcast, consumir buen contenido. O algo que solemos posponer: Invertir en un curso. En fin, hay muchas maneras.
  9. Buscar un mentor: Frodo tuvo a Gandalf (prometo que es el último ejemplo con ellos). Ayuda tener a alguien con buena experiencia que haya pasado por muchas de estas situaciones y nos aconsejen. También se puede aprender de los errores de los demás (y sale más barato que estrellarse uno mismo).
  10. Tener los conocimientos básicos: No hay que sabérselas todas ni ser experto en todo, pero ayuda saber de tres cosas base: marketing (ojalá digital), finanzas y administración. Y de esas tres, creo que a lo que menos atención le presta uno es a finanzas. No tienen idea lo que me he estrellado yo con impuestos y Sauron. Digo, con la Dian.

De la lista anterior no se necesita chequearlas todas para ser exitoso en esto de emprender, así como tenerlas tampoco garantiza el éxito, pero sí aumentan las probabilidades de lograrlo. Algo clave es saber que cada punto de la lista se construye y se fortalece todos los días.

Tener la receta no garantiza que la torta te va a salir perfecta, pero ayuda. Entonces dale, con ganas, sigue luchando, dale que sí se puede. Si otros lo han logrado, tú también puedes. Y sobre todo, amigo emprendedor, no estás solo. Acá estoy para darte ánimos mientras me pongo curita en mi raspón.

@OmarGamboa


¿Tienes algún otro consejo? Esto es entre todos y seguro nos va a servir. Déjalo en los comentarios para que te podamos leer.

Más arriba les mencioné “Emprendimiento en Parche”. En resumen, es un programa para grupos de máximo 6 emprendimientos que asesoro al tiempo. Así se reducen costos y tiempo. Ya estamos cerrando el primer grupo y me ha gustado mucho, sobre todo porque más que las mentorías, se ha vuelto un grupo de apoyo entre todos, que es algo súper importante a la hora de emprender. Acabo de abrir inscripciones para el segundo grupo. Los que estén interesados, la información la pueden encontrar en este enlace: https://omargamboa.com/emprendimiento-en-parche/ 

En YouTube estoy compartiendo todos los #Charladitos, que son streaming con especialistas en marketing y emprendimiento. Acá les dejo el enlace al canal para que se suscriban.

Ahora sí, ¡Chau!

En Redes Sociales podemos seguir hablando. Me encuentran en LinkedInInstagramTwitterFacebook y YouTube.

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PERFIL
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Soy un consultor apasionado por el Social Media y los contenidos digitales. Trabajo mejorando la Reputación Digital de marcas y personas. Conferencista y profesor universitario. Director de los Premios TW, a lo mejor de las Redes Sociales en Colombia, emprendedor en los ratos ocupados, melómano y escritor en los ratos libres. Bogotano por nacimiento, ingeniero de sistemas por educación (Universidad Nacional) y tuitero por gusto.

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Si quieres conocer más de mi vida y a lo que me dedico, sígueme en:

https://www.youtube.com/@Immiland

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-->Tequilera, bar tender, lavaplatos, cocinera, mesera, estos son muchos de los trabajos de primera línea a los que se puede enfrentar un inmigrante, iniciando su nueva vida en Canadá. Así lo hice yo.

¿Devolverme a Venezuela o quedarme en Canadá? Esa era la pregunta que retumbaba en mi cabeza mientras ese ángel que encontré en Migración hacia mi aplicación, la cual me permitió como estudiante de idiomas y con mi nuevo status llamado Destitute Student (‘Estudiante Indigente’) conseguir una visa de trabajo Después de pensarlo por tres días, decidí quedarme a trabajar en Canadá para poder pagar mis estudios y como decimos los venezolanos’’echarle bolas’’, porque definitivamente en esta vida no se escoge dónde se nace, pero sí dónde vivir.  Bienvenidos a la segunda parte de mi historia, donde les presento un momento fundamental de mi pasado y mi presente en este país. Debo confesarles que nunca pensé que fuese a ser tan difícil, pero ahí estaba yo, aventurándome a un mundo desconocido, con el único objetivo de reunir, en poco tiempo (4 meses), el dinero para pagar el cincuenta por ciento (15.000 CAD) de mi maestría, pero no solo eso, debía pagar también la renta y mis gastos personales y lo sé, suena descabellado, pero lo asumí con mucha planificación y meticulosidad.
’’Uno nunca sabe lo fuerte que es, hasta que en realidad tiene que ser fuerte’’
Conseguí el primer trabajo de mi vida. Este quedaba en el Viejo Puerto, una zona muy turística de Montreal. Allí aprendí lo que es ser multitask: servir diferentes tipos de cervezas, hacer pizzas, fajitas, poutine, alitas de pollo, hamburguesas, de todo. No era mi único trabajo, tenía que reunir el dinero suficiente, así que de domingo a domingo y durante esos meses mi rutina se resumía en: tomar órdenes, cargar montañas de platos y limpiar baños como a muchos inmigrantes nos toca al inicio. 
’Y es que en las adversidades es donde nacen nuevos guerreros’’
Creo que jamás en mi existencia he trabajado tanto. No tenía más vida: todas las tardes salía del Viejo Puerto, a iniciar mi siguiente turno en un restaurante italiano en el que más que salario trabajaba por comida. El dueño amablemente me brindaba lo que no se vendía y así yo podía ahorrar gastos. Ese señor se convirtió como en mi abuelo, mi abuelo italiano.
 
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Además del trabajo, yo seguía estudiando francés todas las mañanas hasta el mediodía. Al terminar el verano comencé el máster. Un año más tarde, me gradué de abogada en Derecho Internacional de Negocios, LL.M de la Universidad de Montreal, con un GPA de 3.8, demostrándome que en mi vida no habría obstáculos más grandes que mis ganas de crecer y de superarme. Inspirada en esto, apliqué a la Residencia Permanente.  Al cabo del tiempo, empecé nuevos estudios, pero esta vez, en Inmigration consulting y logré culminarlos también. La vida comenzó a sonreír un poquito más, después de tantos sacrificios, todo estaba dando los mejores frutos. En medio de esta travesía, comprendí que no estaba sola en esta situación, ni era la única con un sueño por cumplir. Somos miles de migrantes a diario dejando todo atrás y buscando una mejor vida, así que algo detonó en mi cabeza, era el momento de que Eddy Ramírez pusiera en práctica sus estudios, experiencia y todo lo que aprendí de mi mamá.  Finalmente, llegó el día de materializar y darle vida a esta Tierra de Inmigrantes.    Continuará… Con amor, Eddy.   

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6 Comentarios
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  1. juan.d.nino.9

    Yo sí estoy de acuerdo con lo que plantea al principio la persona que habla del emprendimiento. Estoy de acuerdo en el sentido de que creerse el cuento de emprender es necesario, mas no suficiente. Es de esas cosas que si se hacen no garantizan el éxito total de la labor, pero no hacerlas o tenerlas sí garantizan el fracaso.

  2. javiersimmonds

    Yo le agregaría Paciencia: para soportar clientes indecisos, pagos demorados, mamaderas de gallo, críticas de tu entorno, trámites eternos, días y días sin facturar, para gastar, para invertir, para cobrar, para darse a conocer, y sobre todo, para vender. Parafraseando la novena “Ven hermoso Niño, ven para enseñarnos la paciencia que hace verdaderos sabios”.

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