Si voy por un camino y me tropiezo con una piedra, puede ser falta de atención de mi parte. Sigo por el mismo camino y me vuelvo a tropezar con otra piedra, puedo no estar viendo bien el camino. Continuo caminando y vuelvo a tropezarme con otra piedra… ¿Qué hago insistiendo en caminar por el mismo camino lleno de piedras? Y, bueno, dirá alguien, es el único camino que lleva al lugar donde quiero ir… entonces ¿Si te das cuenta que el único camino que te lleva al lugar donde quieres ir está lleno de piedras, porque no levantas más los pies?

Hay una frase que me encanta y es “tropezar con una piedra no está mal, lo malo es encariñarnos con ella”.

Las piedras de nuestra historia equivalen a los inconvenientes, frustraciones o errores en nuestra vida. ¿En qué momento podemos decir que nos estamos encariñando con la piedra? Cuando nos atascamos en una situación que requerimos resolver pero postergamos soluciones. Cuando no hacemos nada para cambiar aquello que no nos hace bien o lo que a veces puede ser peor, hacemos siempre lo mismo a sabiendas que no nos da resultado.

Cuando sucede esto y se cae además para completar el paquete en el espacio de la queja constante de “es lo que me tocó”, “es lo que hay”, “ya estoy acostumbrad@”, “prefiero malo conocido que bueno por conocer”, “ya hice todo lo que podía, más no se puede”, entre otras, la pregunta que surge es ¿no será que necesitamos tener siempre esa piedra a mano para justificar nuestra incapacidad para aprender de los errores y esconder el miedo que nos produce el tomar caminos diferentes?

No digo que se disfrute. No. Nadie que esté o haya estado en ese tipo de situaciones conscientemente goza sus propios inconvenientes. Pero sí se instalan en una zona cómoda desde donde mirar la situación bajo otra perspectiva va a ser difícil.

¿Cómo sería mirar la situación bajo otra perspectiva?  Aquí el coaching nos propone mirar más allá de las acciones, es decir el HACER, para observar el SER. Y la pregunta entonces cambia sustancialmente, ya no es ¿Qué he estado haciendo que no da resultado?, sino ¿quién he estado siendo que no me da resultado?

Un ejercicio que propongo a mis coachees es que se fijen quiénes han sido en situaciones donde han logrado  tener éxito, en donde salen respuestas como “he sido valiente”, “he sido decidido”, “he sido confiado” o “he sido proactivo”. Y luego de que han encontrado su propio patrón de éxito, se fijen en quiénes han sido o quienes están siendo en esa situación que no logran resolver, y es seguro que esas cualidades no están presentes, y se sorprenden al darse cuenta de  respuestas como “estoy siendo reactivo”, “estoy siendo cómodo”, “estoy siendo temeroso”.

¿Captan la diferencia? Qué tipo de acciones pueden surgir desde el temor o el enojo, y qué tipo desde un espacio de proactividad, tranquilidad y confianza. De seguro que son completamente diferentes y solo en ese momento es tiempo de fijarse en el HACER.

Dice otra frase “caerse está permitido, levantarse es obligatorio”, de acuerdo. Pero le adicionaría algo: ¿quién vas a ser cuando te levantes? Si te pones en pie siendo el mismo que eras antes de la caída, te anticipo algo: tarde o temprano vas a tropezar con la misma piedra y vas a caer. Pero si te levantas con un pensamiento diferente, con una actitud distinta de seguro que por más piedras que haya en el camino, las posibilidades de que vuelvas a tropezar serán mucho menores.

Sígueme en Twitter @liderazgoarriba

Procesos de coaching personal vía skype. Más información en www.coachsandramateus o envíame un mail a coach@coachsandramateus.com

E- BOOKS

Puedes adquirir mis E-books en Amazon.com

 Es la clave para mejorar relaciones y resultados. Más de 15 ejercicios prácticos, herramientas de coaching, enlaces a videos de reflexión

Coaching emocional para trabajar en las relaciones que estamos generando a nuestro alrededor, y a quienes estamos atrayendo a nuestra vida

Para padres, educadores o quienes quieran trabajar en si mismos para generar crecimiento en nuestro niños, ahora también el Libro