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¿Se puede hablar de una adicción al futuro negro? ¿Por qué
podría una persona volverse adicta al futuro negro? ¿Cuáles son las consecuencias
de tal obsesión? ¿Hay un tratamiento?

Aunque no se haya hablado mucho de esta obsesión, son muchas
las personas que podrán ver que la adicción al futuro negro es la raíz de todos
sus problemas.

Veamos a continuación la historia de Fabián…

 

Ramiro Calderón

ramiro@ramirocalderon.com

http://ramirocalderon.wordpress.com/coaching/

___________________________________

Siempre he sabido que soy muy inteligente. En el colegio fui el mejor
de la clase; estudié toda la carrera becado… en fin, mi vida parecía perfecta
hasta que comencé a vivir solo. Sin la presión y el control de mi madre.

Mi hogar era neurótico. Había muy pocas expresiones de afecto, muy poco
reconocimiento y muchas recriminaciones. Desde muy pequeño aprendí a no esperar
nada y luego a esperar lo peor de mis padres. Creo que era una forma de
protegerme de la decepción. No esperaba que me felicitaran. Sabía que ellos
iban a ver el punto negro en la pared blanca y que por eso me iban a regañar, a
castigar o a privar de algún premio que me habían prometido. Así crecí. Tuve
una novia optimista y me llamaba la atención cómo se ilusionaba con algunas
cosas que esperaba que sucedieran y cuando no sucedían, se entristecía. Yo era
inmune. No me consideraba pesimista, sino realista. Celebraba las cosas buenas
cuando llegaban, perno no me ilusionaba antes, argumentando que no habían
llegado.

Entonces, apenas comencé a trabajar, decidí irme a vivir solo. Quería
conocerme y conocer el mundo; poder traer a mi novia a pasar la noche conmigo
sin necesidad de rendirle cuentas a nadie; quedarme un domingo durmiendo hasta
tarde sin que me llamaran la atención ni me hicieran sentir un caso perdido.

Pero me llevé conmigo a un monstruo que ni siquiera sabía que existía y
que fue creciendo poco a poco dentro de mí hasta devorarme casi por completo.
Creció tanto, que finalmente terminó devorándose a sí mismo y por eso estoy
aquí contando mi historia.

El monstruo se llama “Predicciones negativas”. Era un mecanismo
distorsionado de mi mente que no podía controlar. Estuvo relativamente
controlado mientras mi madre me pedía cuentas, mientras me obligaba a
levantarme y a cumplir con todos mis compromisos y obligaciones.

Pero apenas estuve yo conmigo mismo, sin el control de mi madre, se
comenzó a manifestar como una parálisis y un deseo de aislarme. Ese era el
síntoma superficial más evidente. Cada día era más difícil levantarme de la
cama. Sentía que una fuerza sobrenatural me amarraba por las mañanas.

Hacía unos esfuerzos sobrehumanos para levantarme a tomar cuatro tintos
bien cargados y poder comenzar el día. Llegué a la conclusión de que mi
naturaleza era asocial. Prefería quedarme en casa los fines de semana, a salir
con amigos. Ya tenía suficiente con el esfuerzo que hacía para levantarme de la
cama entre semana, como para hacerlo los fines de semana.

Los sábados y domingos descansaba del mundo, de la vida. Me encerraba a
ver televisión y no hacía nada. Así pasaron tres años.

Pero poco a poco, la parálisis y el deseo de aislarme fueron ganando
terreno. Comencé a llegar los lunes tarde al trabajo, porque casi no podía
levantarme… y en medio de la parálisis pensaba que iba a pasar lo peor en el
trabajo; que me iban a regañar; que me iban a despedir; que mi jefe me iba a
agarrar a golpes y luego me iba a humillar enfrente de todo el equipo de
trabajo.

Mi vida social era prácticamente nula pero cuando socializaba por
obligación, se repetían los mismos patrones; Miedo a hacer el ridículo, a los
reclamos que me iban a hacer cuando llegara; miedo al rechazo.

Tuve algunas relaciones con mujeres que no me gustaban pero me
buscaban, porque no era capaz de buscar a las que me gustaban. Me imaginaba que
me iban a decir: “¿Yo? ¿Novia suya? Ja, ja, ja. ¡Jamás!”

Comencé a sentir el peso de mi negatividad en todos los aspectos de mi
vida. En la oficina me preguntaba si había apagado la cafetera y como no
recordaba conscientemente haberlo hecho, me imaginaba que la cafetera podía
haber ocasionado un incendio, no solo en mi apartamento, sino en todo el
edificio, y que en el incendio podían haber muerto unas cuántas personas. No le
decía a nadie lo que había pensado, pero ese tipo de pensamientos se sobreponía
a todos los demás y me producían una ansiedad difícil de manejar.

Casi todas las noches volvía a mi apartamento con ansiedad y
preocupación, y me asomaba cautelosamente desde la esquina para ver si estaban
los policías y los bomberos esperándome para llevarme preso por ser el causante
de una catástrofe. Cuando veía la calle tranquila, sin sirenas ni cadáveres
cubiertos con sábanas, suspiraba y me acercaba a mi apartamento riéndome de mi
propia locura. Pero al día siguiente se repetía la misma historia.

Como los alcohólicos y adictos, que ven crecer los problemas que les
causa su adicción, poco a poco fui viendo con preocupación cómo crecía mi
problemática.

Me preocupaba sobremanera cuando me tocaba pasar por debajo de un
puente por miedo a que éste me cayera encima justo cuando estuviera pasando. Y
cuando me tocaba pasar debajo de un puente en un trancón, esperaba antes del
puente, así el carro de atrás me desesperara con el pito, hasta el carro que
iba delante de mí pasara completamente y yo pudiera hacerlo con rapidez.

Cuando tenía pico y placa, y me tocaba volver caminado, el camino entre
la estación de Transmilenio y mi apartamento era una pesadilla. Yo corría
ansiosamente procurando no acercarme mucho a los árboles, postes o esquinas,
pues sentía que de cualquiera de esos lugares podían salir los asesinos, atracadores,
o secuestradores que estaban escondidos con sus metralletas.

El único sitio en donde me sentía seguro era mi apartamento. Cuando
llegaba, jadeando, sudoroso y con el pulso alterado, sentía tranquilidad y
seguridad solamente en el momento en que cerraba la puerta detrás de mí… para
repetir la misma historia al día siguiente… solo que cada vez se iba poniendo
peor.

Esos pensamientos negativos, que alguna vez me habían servido para
protegerme de la decepción en mi hogar disfuncional, se habían convertido en
una fuerza sobrenatural que me manejaba como una marioneta. Yo estaba a merced
de ellos y a pesar de que era consciente de que yo los producía, no sabía cómo
detenerlos.

Cuando perdí mi trabajo sentí un alivio.

No tendría que salir más y con lo de la liquidación, si restringía mis
gastos, podría vivir durante poco más de un año, tiempo más que suficiente para
comenzar mi propio negocio desde casa.

Me fue muy bien con la planeación de lo que iba a ofrecer, el diseño de
la papelería y la página web de mi nueva empresa… pero cuando llegó el momento
de salir a ofrecer mis servicios, o de hacer las llamadas, mis predicciones negativas
hacían que no quisiera levantarme de la cama.

¿Para qué hacía el esfuerzo, si me iban a rechazar, iba a fracasar y
mis posibilidades de salir adelante eran nulas?

En ese momento sentí la impotencia ante mi tendencia a ver el futuro
negro. Me di cuenta de que así era imposible vivir, así que decidí que cuando
se me acabara el dinero, me iba a suicidar.

Afortunadamente se me ocurrió buscar ayuda antes de suicidarme.

Esa tendencia a ver todo negro, a esperar lo peor del mundo y la gente,
es tratable y la he podido abordar desde la perspectiva de una adicción.

Lo primero que tuve que hacer fue sacarla a la luz. Contar mis
pensamientos en un espacio seguro para que no me internaran en un manicomio.

Como mis pensamientos han tomado vida propia y no los puedo controlar,
lo que hago es confrontarlos para mostrarme a mí mismo lo equivocados que
están. Todo lo he tenido que hacer con ayuda terapéutica, sin medicamentos y
con un grupo de apoyo para superar la postergación y el aislamiento
compulsivos.

En este momento estoy muy contento porque no he tenido que renunciar a
mi espacio independiente, estoy sacando mi empresa adelante, no puedo decir que
esté llegándome el dinero a caudales, pero al menos sobrevivo y las
perspectivas son que mis ingresos van a seguir creciendo. Estoy enfrentando mis
miedos. He descubierto que los pensamientos negativos son la raíz de los miedos
que me paralizaban y me llevaban a postergar compulsivamente. Al debilitar los
pensamientos los miedos también disminuyen.

Ahora tengo una novia que conocí en el grupo de apoyo, socializo, salgo
de compras, llamo a mis clientes y estoy seguro de que estoy en el camino para
expresar plenamente mi potencial. Ese potencial que siempre estuvo oculto; que
siempre tuve miedo de mostrar por miedo al rechazo y al fracaso.

_______________________________

Si deseas compartir tu opinión, experiencia, fortaleza y esperanza acerca del manejo de alguna adicción, siéntete libre de hacer un comentario al final de este blog, o escribiéndome a calderon.ramiro@gmail.com

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Ramiro Calderón

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Ramiro Calderón (Adicciones del Nuevo Milenio): Después de haber obtenido una de los mayores puntajes del país en las pruebas de estado ICFES y recibir los premios Andrés Bello y Bachilleres por Colombia, lo perdió todo por el alcoholismo. Hace más de diecinueve años dejó el alcohol; en el año 2003 recibió, gracias a uno de sus libros, el Premio al Pensamiento Caribeño otorgado por la UNESCO, ha sido catedrático universitario, asesor de importantes empresas en Colombia, Ecuador, y Perú; ahora es escritor, conferencista y coach (presencial y online) con énfasis en manejo de todo tipo de adicciones. Autor de la novela “Un Favor Antes de Morir”, la primera novela que aborda con profundidad el tema de las adicciones del nuevo milenio (Pornografía, sexo, chat, redes sociales, etc.), y otros libros sobre adicciones (http://unfavorantesdemorir.wordpress.com) disponibles en formato electrónico a nivel global. Email: calderon.ramiro@gmail.com - Twitter: @ramiro_calderon

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¡Mochilero! Hoy quiero presentarle la historia de John Durango, un viajero y emprendedor paisa que, a pesar de tener una limitación física, nos enseñará que basta con tener una fuerza de voluntad enorme para lograr todo lo que se proponga. Tuve la oportunidad de formar parte de su logro junto con el grupo de viajeros de #NUESTRACHIVA y realmente, ver a alguien cumplir sus sueños es algo que te mueve mil fibras. ¡Bienvenidos!

¿Quién es John Durango?

[caption id="" align="aligncenter" width="600"]jhon durango Jhonsito en Curazao, uno de sus primeros destinos. Foto: cortesía[/caption] Un 21 de Septiembre de 1980 en Liborina (Antioquia) el Universo nos premió con un ser humano extraordinario. Nació alguien que se convertiría en un ser multi-talento, honesto, humilde y, sobretodo, con el alma llena de gratitud. John es, además, un hombre demasiado espiritual, que lleva las enseñanzas de la Virgen a todo lugar. De pequeño le fue diagnosticado distrofia muscular -causante de debilidad y pérdida de masa muscular-, sin embargo, esto no le ha impedido ser un verdadero ejemplo para todos los que lo rodean. Luego de enfrentar varios obstáculos de salud, la misma vida le dio un mensaje claro: "saldrás de esta". Así fue como creó su fundación Más allá de la distrofia y su emprendimiento Jhon Durango Accesorios. Ambos proyectos son su impulso para despertarse en el día a día.

Más allá de la distrofia

[caption id="" align="aligncenter" width="1495"]Jhon y su fundación Jhon y su fundación. Foto: cortesía[/caption] A través de su fundación John llena de felicidad el alma de otras personas que tienen su mismo diagnóstico. Gracias a talleres, seminarios, cursos y  terapias empodera la creatividad de los asistentes mientras los inspira a través de la inclusión. Asimismo, les transmite un mensaje de fe, de que sí es posible llevar una vida perfectamente normal: trabajando, viajando y cumpliendo cualquier propósito que se desee. Puede conocer su fundación aquí.

Jhon Durango Accesorios

Aparte de ser un líder social admirado por su comunidad, John tiene un emprendimiento de accesorios. Con la venta de bolsos, maletines y tulas, este paisa berraco se gana la vida y, a la vez, comparte su pasión con miles de personas: la moda y el estilo. Luego de 10 años de crear su marca, espera llevar su producto a diferentes comunidades que busquen un producto ideal para llevar al trabajo, hacer ejercicio e, incluso, ir de compras. Puede conocer su empresa aquí.

Guatapé: sueño cumplido

Luego de conocer un poco de la historia de John, uno de esos sueños que Jhon tenía pendiente por tachar en la lista era conquistar la cima de Guatapé. Luego de cinco visitas a este importante atractivo turístico, por fin esta meta estaba más que cerca. Lo que él no sabía era que su sueño se iba a cumplir a manera doble: volando en helicóptero y subiendo los 740 escalones que separan el suelo de la cima mística del morro.

Vuelo en helicóptero

[caption id="" align="aligncenter" width="960"]Jhon Durango John en los cielos de Guatapé. Foto: Juanito Viajero[/caption] Creíamos que una buena dosis de adrenalina era perfecta para John y sí, divisar el embalse desde el cielo infinito era lo ideal para él. El helicóptero era el medio elegido para semejante hazaña y nuestro pasajero estrella se emocionó a tal punto que una que otra lágrima cayó de repente. Sin lugar a dudas, se sintió como un verdadero astronauta por un rato, mientras contemplaba una de las vistas más hermosas del mundo desde lo más alto. [caption id="" align="aligncenter" width="944"]John Durango El cielo es el límite. Foto: Juanito Viajero[/caption] Por si fuera poco, uno de los viajeros de #NUESTRACHIVA se vistió de superhéroe para hacer un letrero imponente con la frase John, el cielo es el límite, con el fin de que mientras disfrutaba del vuelo en helicóptero, John se llevara este mensaje en sus adentros, y se logró.

Subida de los 740 escalones

[caption id="" align="aligncenter" width="640"]John John contemplando el Embalse de Guatapé. Foto: Expreso Mochilero[/caption] Luego de un increíble vuelo en helicóptero, John creía que las sorpresas se habían acabado -tema que tuve que mantener discretamente, ya que el joven trataba, en cada llamada, de sacarme algún tipo de información-. Sin embargo, no contaba con que allí, junto con él, habían personas dispuestas esta vez a llevarlo a la cima del morro de Guatapé para así disfrutar de semejante vista, como él tanto soñaba. Fue así como luego de 740 escalones, relevos, gritos de apoyo y energía increíble, logramos que este viajero, emprendedor y ser único, y luego de 5 visitas, por fin pudiera disfrutar del embalse de Guatapé en todo su esplendor.
Verlo divisar el imponente embalse de Guatapé es una sensación que siempre se guardará en los adentros de todos los que estuvimos allí con él. A nivel personal pienso que dejar huella en las personas debería ser nuestra misión todos los días, bien sea desde un gesto, una sonrisa, un apoyo en lo que podamos; para eso vinimos al mundo, para ser un instrumento en la vida de los demás.
"Pies para que los quiero si tengo alas para volar" - Frida Khalo
¿Qué le pareció la historia de John Durango? Todo un ejemplo de superación, resiliencia y ganas de comerse el mundo a pesar de la adversidad. Siempre la fuerza mental es más grande que la física, y qué mejor si ésta va acompañada de las personas con las que coincidimos en el día a día. Gracias a todos los que formaron parte de esta hazaña, de este sueño cumplido de un maravilloso ser humano que, desde su valentía, se ha ganado un lugar en nuestro corazón. Nos leemos pronto. Leo Carrillo - Bloguero de Viajes | EL TIEMPO | @expresomochilero

15 Comentarios
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  1. A veces la gente no se da cuenta de lo que ocurre en la cabeza de otros, pues lo ven como alguien que aparentemente ha tenido todo o que le ha ido muy bien, que no puede estar triste con su vida. Pero la mente humana es muy compleja, y estas cosas le pueden ocurrir a cualquiera. Buen blog.

  2. Muchas gracias por tu comentario Medinalways,
    Me alegra que tu caso no sea extremo. En caso de que algún día sientas que necesitas ayuda, es bueno que tengas en cuenta que hay grupos de apoyo que ayudan con esta problemática.

  3. Medinalways

    Siento que estoy leyendo fragmentos de mi vida, lo mío no es tan exagerado, pero después de esto, siento que debo reflexionar sobre mi forma de ver la vida y a los demás.

  4. Gracias por tu comentario osan77,

    Has dado en el clavo de los comportamientos adictivos. Esa es la parte que mucha gente no entiende de la adicción y por eso le dice al alcohólico “usted lo que tiene que hacer, es aprender a tomar” o a la mujer codependiente “no se deje; ¿Por qué no lo pone en su sitio?” o al postergador “Muévase. No sea perezoso” o al depresivo crónico “Alégrese. Sonría. Vea todo lo lindo que tiene la vida”. Esos comentarios, lo único que producen en la persona que es impotente ante la situación, es un tremendo problema de autoestima que a la larga termina retroalimentando el ciclo autodestructivo, sensación de ser sólo e incomprendido, y resentimiento hacia quien le hace ese comentario.

  5. Cosa dificil esta adicción, viendolo por encima cualquiera le diría “deja de ser negativo carajo!!” o simplemente “este web0n tan perezoso” y eso lo habría encerrado más y causarle más daño. Es increible como algunos aspectos aparentemente inocuos pueden volverse tan dañino para algunas personas.

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